Capítulo 15

Bg 15.1

श्रीभगवानुवाच ।
ऊर्ध्वमूलमधःशाखमश्वत्थं प्राहुरव्ययम् ।
छन्दांसि यस्य पर्णानि यस्तं वेद स वेदवित् ॥१॥

śrī bhagavān uvāca
ūrdhva-mūlam adhaḥ-śākham
aśvatthaṁ prāhur avyayam
chandāṁsi yasya parṇāni
yas taṁ veda sa veda-vit

śrī bhagavān uvāca—la Suprema Personalidad de Dios dijo; ūrdhva-mūlam—con las raíces arriba; adhaḥ—hacia abajo; śākham—ramas; aśvattham—una higuera sagrada; prāhuḥ—dicho; avyayam—eterno; chandāṁsi—los himnos Védicos; yasya—del cual; parṇāni—las hojas; yaḥ—cualquiera; tam—eso; veda—conoce; saḥ—él; veda-vit—el conocedor de los Vedas.

El Señor Bienaventurado dijo: Hay una higuera sagrada que tiene sus raíces hacia arriba y sus ramas hacia abajo y cuyas hojas son los himnos Védicos. Aquel que conoce este árbol es el conocedor de los Vedas.

Después de hablar de la importancia del bhakti-yoga, se podría preguntar, «¿cuál es el objetivo de los Vedas?». En este capítulo se explica que el propósito del estudio de los Vedas es entender a Kṛṣṇa. Por lo tanto, aquel que está en conciencia de Kṛṣṇa y que se dedica al servicio devocional ya conoce los Vedas.

Se compara aquí al enredo de este mundo material con una higuera sagrada. Para aquel que está ocupado en actividades fruitivas, la higuera sagrada no tiene fin. El vaga de rama en rama, repetidamente. El árbol de este mundo material no tiene fin y para aquel que está apegado a este árbol, no hay posibilidad de liberación. A los himnos Védicos, que tienen por objeto elevarnos, se les llama las hojas de este árbol. Las raíces de este árbol crecen hacia arriba porque empiezan en el planeta más elevado de este universo, donde está situado Brahmā. Si uno puede entender este indestructible árbol de la ilusión, entonces puede salir de él. Debemos entender este proceso de desenredo. En los capítulos previos se ha explicado que hay muchos procesos para salirse del enredo material y hasta el Decimotercer Capítulo, hemos visto que el servicio devocional al Señor Supremo es el mejor camino. Ahora bien, tenemos que el principio básico del servicio devocional es el desapego de las actividades materiales y el apego al servicio trascendental del Señor. Al principio de este capítulo se habla sobre el proceso para romper el apego al mundo material. La raíz de esta existencia material crece hacia arriba. Esto significa que se origina de la sustancia material total, desde el planeta más elevado del universo. De allí se expande todo el universo, con muchas ramas que representan los diferentes sistemas planetarios. Los frutos representan los resultados de las actividades de las entidades vivientes, es decir, religión, desarrollo económico, gratificación de los sentidos y liberación. Ahora bien, en este mundo material no tenemos la experiencia práctica de ningún árbol que tenga sus ramas hacia abajo y sus raíces hacia arriba, pero sí existe tal cosa. Ese árbol puede encontrarse junto a un estanque. Nosotros podemos ver que los árboles de la orilla se reflejan en el agua con sus ramas hacia abajo y sus raíces hacia arriba. En otras palabras, el árbol de este mundo material es solamente un reflejo del verdadero árbol del mundo espiritual. Este reflejo del mundo espiritual está situado en el deseo, así como el reflejo de un árbol está situado en el agua. El deseo es la causa de que las cosas se sitúen en esta luz material reflejada. Aquel que quiera salir de esta existencia material debe conocer este árbol a fondo, a través del estudio analítico y entonces puede cortar su relación con él. Este árbol, siendo el reflejo del verdadero árbol, es una réplica exacta. Todo existe en el mundo espiritual. Los impersonalistas aceptan a Brahmā como la raíz de este árbol material y de acuerdo a la filosofía sāṅkhya, de la raíz aparece la prakṛti, el puruṣa, luego los tres guṇas, después los cinco elementos burdos (pañca-mahābhūta), luego los diez sentidos (daśendriya), la mente, etc. Ellos dividen todo el mundo material de esta forma. Si Brahmā es el centro de todas las manifestaciones, entonces este mundo material es la manifestación de 180 grados desde el centro y los otros 180 grados los constituyen el mundo espiritual. El mundo material es el reflejo desvirtuado y así pues el mundo espiritual debe tener la misma diversidad, pero en realidad. Prakṛti es la energía externa del Señor Supremo y puruṣa es el Señor Supremo Mismo y eso se explica en el Bhagavad-gītā. Ya que esta manifestación es material, también es temporal. Un reflejo es temporal, ya que algunas veces se ve y otras no se ve. Pero el origen de donde se manifiesta el reflejo es eterno. Se debe cortar el reflejo material del verdadero árbol. Cuando se dice que una persona conoce los Vedas, se asume que sabe como cortar el apego a este mundo material. Si uno conoce ese proceso, él realmente conoce los Vedas. Aquel que está atraído por los formulismos ritualistas de los Vedas, está atraído por las bellas hojas verdes del árbol. Él no conoce exactamente el propósito de los Vedas. El propósito de los Vedas, tal como lo revela la Suprema Personalidad de Dios Mismo, es derribar este árbol reflejado y alcanzar el verdadero árbol del cielo espiritual.

Bg 15.10

उत्क्रामन्तं स्थितं वापि भुञ्जानं वा गुणान्वितम् ।
विमूढा नानुपश्यन्ति पश्यन्ति ज्ञानचक्षुषः ॥१०॥

utkrāmantaṁ sthitaṁ vāpi
bhuñjānaṁ vā guṇānvitam
vimūḍhā nānupaśyanti
paśyanti jñāna-cakṣuṣaḥ

utkrāmantam—abandonando el cuerpo; sthitam—situado en el cuerpo; vāpi—ya sea; bhuñjānam—disfrutando; —o; guṇa-anvitam—bajo el hechizo de las modalidades de la naturaleza material; vimūḍhāḥ—personas necias; na—nunca; anupaśyanti—pueden ver; paśyanti—uno puede ver; jñāna-cakṣuṣaḥ—uno que tiene los ojos del conocimiento.

Los necios no pueden comprender cómo una entidad viviente puede abandonar su cuerpo, ni tampoco pueden entender qué tipo de cuerpo disfruta bajo el hechizo de las modalidades de la naturaleza, pero aquel cuyos ojos están entrenados en el conocimiento, puede ver todo esto.

La palabra jñāna-cakṣuṣaḥ es muy significativa. Sin tener conocimiento no se puede entender cómo la entidad viviente abandona su presente cuerpo, ni qué tipo de cuerpo tomará en su próxima vida, ni siquiera por qué está viviendo en un tipo particular de cuerpo. Esto requiere de una gran cantidad de conocimiento, entendido del Bhagavad-gītā y varias literaturas similares oídas de un maestro espiritual fidedigno. Aquel que está entrenado para percibir todas estas cosas es afortunado. Bajo el hechizo de la naturaleza material, toda entidad viviente abandona el cuerpo bajo ciertas circunstancias, vive bajo ciertas circunstancias y disfruta bajo ciertas circunstancias. Como resultado, ella sufre diferentes tipos de felicidad y aflicción bajo la ilusión del disfrute de los sentidos. Las personas que están por siempre engañadas por la lujuria y el deseo, pierden toda la capacidad de entender su cambio de cuerpo y su permanencia en un cuerpo particular. Ellas no pueden entender esto. Sin embargo, aquellos que han desarrollado conocimiento espiritual pueden ver que el espíritu es diferente del cuerpo y que están cambiando su cuerpo y disfrutando de diferentes maneras. Una persona situada en tal conocimiento puede entender cómo la entidad viviente condicionada sufre en esta existencia material. Por lo tanto, aquellos que están sumamente evolucionados en la conciencia de Kṛṣṇa, hacen todo lo posible por dar este conocimiento a la gente en general porque sus vidas condicionadas son muy penosas. Ellos deben salir de dicha vida y ser conscientes de Kṛṣṇa y liberarse para así transferirse al mundo espiritual.

Bg 15.11

यतन्तो योगिनश्चैनं पश्यन्त्यात्मन्यवस्थितम् ।
यतन्तोऽप्यकृतात्मानो नैनं पश्यन्त्यचेतसः ॥११॥

yatanto yoginaś cainaṁ
paśyanty ātmany avasthitam
yatanto’py akṛtātmāno
nainaṁ paśyanty acetasaḥ

yatantaḥ—esforzándose; yoginaḥ—trascendentalistas; ca—también; enam—esto; paśyanti—pueden ver; ātmani—en el propio ser; avasthitam—situado; yatantaḥ—aunque esforzándose; api—aunque; akṛta-ātmānaḥ—sin la autorrealización; na—no; enam—esto; paśyanti—pueden ver; acetasaḥ—mente no desarrollada.

El trascendentalista que se esfuerza y que está situado en la autorrealización, puede ver todo esto con claridad. Pero aquellos que no están situados en la autorrealización no pueden ver lo que sucede, aunque así lo intenten.

Hay muchos trascendentalistas en el sendero de la autorrealización espiritual, pero aquel que no está situado en la autorrealización no puede ver cómo las cosas cambian en el cuerpo de la entidad viviente. La palabra yoginaḥ es significativa en relación con esto. En la actualidad hay muchos supuestos yogīs y hay muchas supuestas sociedades de yogīs, pero de hecho ellos están ciegos en lo que se refiere a la autorrealización. Ellos son tan solo adictos a algún tipo de ejercicio gimnástico y están satisfechos si el cuerpo está bien formado y sano. Ellos no tienen otra información. A ellos se les llama yatanto’py akṛtātmānaḥ. Aunque se esfuerzan en un supuesto sistema de yoga, no están autorrealizados. Dichas personas no pueden entender el proceso de la transmigración del alma. Únicamente aquellos que verdaderamente están situados en el sistema de yoga y han comprendido el yo, el mundo y el Señor Supremo, en otras palabras, los bhakti-yogīs, aquellos que se ocupan en el servicio devocional puro en conciencia de Kṛṣṇa, pueden entender como suceden las cosas.

Bg 15.12

यदादित्यगतं तेजो जगद्भासयतेऽखिलम् ।
यच्चन्द्रमसि यच्चाग्नौ तत्तेजो विद्धि मामकम् ॥१२॥

yad āditya-gataṁ tejo
jagad bhāsayate’khilam
yac candramasi yac cāgnau
tat tejo viddhi māmakam

yat—aquello que; āditya-gatam—en la luz del Sol; tejaḥ—esplendor; jagat—el mundo entero; bhāsayate—ilumina; akhilam—enteramente; yat—aquello que; candramasi—en la luna; yat—aquello que; ca—también; agnau—en el fuego; tat—ese; tejaḥ—esplendor; viddhi—entiende; māmakam—de Mí.

El esplendor del sol, el cual disipa la oscuridad de este mundo, viene de Mí. Y el esplendor de la luna y el esplendor del fuego también vienen de Mí.

Los que carecen de inteligencia no pueden entender como es que las cosas suceden. El principio del conocimiento se puede establecer entendiendo lo que el Señor explica aquí. Todo el mundo ve el sol, la luna, el fuego y la electricidad. Uno simplemente debe tratar de entender que el esplendor del sol, el esplendor de la luna y el esplendor de la electricidad y el fuego, emanan de la Suprema Personalidad de Dios. En tal concepto de vida, al comienzo de la conciencia de Kṛṣṇa, yace un enorme avance para el alma condicionada en este mundo material. Las entidades vivientes son en esencia partes y porciones del Señor Supremo y con esto, Él está dando la indicación sobre cómo pueden regresar a Dios, regresar al hogar. Podemos entender por este verso que el sol ilumina todo el sistema solar. Existen diferentes universos y sistemas solares y también existen diferentes soles, lunas y planetas. La luz del sol se debe a la refulgencia espiritual del Señor Supremo en el cielo espiritual. Con la salida del sol empiezan las actividades de los seres humanos. Ellos encienden fuego para preparar sus alimentos, para poner en marcha las fábricas, etc. Se hacen tantas cosas con la ayuda del fuego. Es por eso que la salida del sol, el fuego y la luz de la luna son muy agradables para las entidades vivientes. Sin su ayuda, ninguna entidad viviente puede vivir. Entonces, si uno puede entender que la luz y el esplendor del sol, la luna y el fuego emanan de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, entonces comenzará su conciencia de Kṛṣṇa. Todos los vegetales se nutren de la luz de la luna. La luz de la luna es tan agradable que la gente puede entender fácilmente que ellos viven debido a la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa. Sin Su misericordia no puede haber sol, sin Su misericordia no puede haber luna y sin Su misericordia no puede haber fuego y sin la ayuda del sol, la luna y el fuego nadie puede vivir. Estos son algunos pensamientos para suscitar la conciencia de Kṛṣṇa en el alma condicionada.

Bg 15.13

गामाविश्य च भूतानि धारयाम्यहमोजसा ।
पुष्णामि चौषधीः सर्वाः सोमो भूत्वा रसात्मकः ॥१३॥

gām āviśya ca bhūtāni
dhārayāmy aham ojasā
puṣṇāmi cauṣadhīḥ sarvāḥ
somo bhūtvā rasātmakaḥ

gām—los planetas; āviśya—entrando; ca—también; bhūtāni—las entidades vivientes; dhārayāmi—sustentando; aham—Yo; ojasā—por Mi energía; puṣṇāmi—nutriendo; ca—y; auṣadhīḥ—todos los vegetales; sarvāḥ—todos; somaḥ—la luna; bhūtvā—volviendo; rasa-ātmakaḥ—proveyendo el jugo.

Yo entro en cada planeta y mediante Mi energía ellos permanecen en órbita. Yo me convierto en la luna y de tal modo proveo el jugo vital a todos los vegetales.

Se entiende que todos los planetas flotan en el aire únicamente debido a la energía del Señor. El Señor entra en cada átomo, en cada planeta y en cada ser viviente. Eso se explica en el Brahma-saṁhitā. Allí se dice que una porción plenaria de la Suprema Personalidad de Dios, Paramātmā, entra en los planetas, el universo, la entidad viviente e incluso en el átomo. Así, debido a que Él entra, todo se manifiesta adecuadamente. Cuando el alma espiritual está presente un hombre vivo puede flotar en el agua, pero cuando la chispa viviente está fuera del cuerpo y el cuerpo está muerto, se hunde. Claro que, cuando se descompone flota igual que la paja y otras cosas, pero tan pronto como el hombre muere se hunde de inmediato en el agua. De forma similar, todos estos planetas flotan en el espacio y esto es debido a la entrada de la energía suprema de la Suprema Personalidad de Dios. Su energía sustenta a cada planeta como si fuera un puñado de polvo. Si alguien sostiene un puñado de polvo no hay posibilidad de que el polvo se caiga, pero si lo arroja al aire, se caerá. De forma similar, estos planetas que flotan en el aire son de hecho sostenidos por el puño de la forma universal del Señor Supremo. Mediante Su fuerza y energía, todas las cosas móviles e inmóviles permanecen en sus lugares. Se dice que es debido a la Suprema Personalidad de Dios, que el sol brilla y los planetas se mueven con estabilidad. Si no fuera por Él, todos los planetas se dispersarían tal como el polvo en el aire y perecerían. De forma similar, es debido a la Suprema Personalidad de Dios que la luna nutre a todos los vegetales. Debido a la influencia de la luna, los vegetales se vuelven deliciosos. Sin la luz de la luna los vegetales no podrían crecer ni tendrían un sabor suculento. La sociedad humana trabaja, vive cómodamente y disfruta de la comida gracias al suministro del Señor Supremo. De lo contrario, la humanidad no podría sobrevivir. La palabra rasātmakaḥ es muy significativa. Todo se vuelve sabroso por obra del Señor Supremo a través de la influencia de la luna.

Bg 15.14

अहं वैश्वानरो भूत्वा प्राणिनां देहमाश्रितः ।
प्राणापानसमायुक्तः पचाम्यन्नं चतुर्विधम् ॥१४॥

ahaṁ vaiśvānaro bhūtvā
prāṇināṁ deham āśritaḥ
prāṇāpāna-samāyuktaḥ
pacāmy annaṁ catur-vidham

aham—Yo; vaiśvānaraḥ—mediante Mi porción plenaria como el fuego de la digestión; bhūtvā—volviéndome; prāṇinām—todas las entidades vivientes; deham—cuerpo; āśritaḥ—situado; prāṇa—el aire que sale; apāna—el aire que desciende; samāyuktaḥ—mantener el equilibrio; pacāmi—digerir; annam—alimentos; catuḥ-vidham—cuatro tipos de.

Yo soy el fuego de la digestión en todo cuerpo viviente y Yo soy el aire vital que sale y entra, por medio del cual Yo digiero los cuatro tipos de alimentos.

De acuerdo al śāstra Āyur-védico, entendemos que hay un fuego en el estómago, que digiere toda la comida que recibe. Cuando el fuego no arde, no tenemos hambre y cuando el fuego funciona, nos da hambre. A veces cuando el fuego no funciona muy bien, se requiere tratamiento. En cualquier caso, este fuego es representante de la Suprema Personalidad de Dios. Los mantras Védicos también confirman que el Señor Supremo, o Brahman, está situado en forma de fuego dentro del estómago y digiere todo tipo de alimentos. Por lo tanto, ya que Él ayuda en la digestión de todo tipo de alimentos, la entidad viviente no es independiente en el proceso de comer. A menos que el Señor Supremo le ayude a digerir, no hay posibilidad de comer. Así, Él produce y digiere el alimento y por Su gracia nosotros disfrutamos de la vida. En el Vedānta-sūtra también se confirma esto: śabdādibhyo’ntaḥ pratiṣṭhānāc ca. El Señor está situado dentro del sonido y dentro del cuerpo, dentro del aire e incluso dentro del estómago como la fuerza digestiva. Hay cuatro tipos de alimento: unos se tragan, otros se mastican, algunos se lamen, otros se succionan y Él es la fuerza digestiva para todos ellos.

Bg 15.15

सर्वस्य चाहं हृदि सन्निविष्टो
मत्तः स्मृतिर्ज्ञानमपोहनञ्च ।
वेदैश्च सर्वैरहमेव वेद्यो
वेदान्तकृद्वेदविदेव चाहम् ॥१५॥

sarvasya cāhaṁ hṛdi sanniviṣṭo
mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca
vedaiś ca sarvair aham eva vedyo
vedānta-kṛd veda-vid eva cāham

sarvasya—de todos los seres vivientes; ca—y; aham—Yo; hṛdi—en el corazón; sanniviṣṭaḥ—estando situado; mattaḥ—de Mí; smṛtiḥ—recuerdo; jñānam—conocimiento; apohanam ca—y el olvido; vedaiḥ—a través de los Vedas; ca—también; sarvaiḥ—todos; aham—Yo; eva—ciertamente; vedyaḥ—conocible; vedānta-kṛt—el compilador del Vedānta; veda-vit—el conocedor de los Vedas; eva—ciertamente; ca—y; aham—Yo.

Yo estoy situado en el corazón de todos y de Mí vienen la memoria, el conocimiento y el olvido. Yo soy quien ha de ser conocido en todos los Vedas; ciertamente, Yo soy el compilador del Vedānta y el conocedor de los Vedas.

El Señor Supremo está situado como Paramātmā en el corazón de todos y es a partir de Él que todas las actividades se inician. La entidad viviente olvida todo sobre su vida pasada, pero tiene que actuar de acuerdo a la dirección del Señor Supremo quien es el testigo de todo su trabajo. Por lo tanto, ella empieza su trabajo de acuerdo a sus acciones pasadas. Se le provee del conocimiento necesario y se le da la memoria y también ella olvida su vida pasada. De esta manera, el Señor no es solamente omnipresente; Él también está situado en cada corazón individual. Él otorga los diferentes resultados fruitivos. Él no es solamente objeto de adoración como el Brahman Impersonal, como la Suprema Personalidad de Dios y como el Paramātmā localizado, sino también como la forma de la encarnación de los Vedas. Los Vedas dan la guía correcta a la gente para que puedan amoldar su vida adecuadamente y regresen a Dios, regresen al hogar. Los Vedas ofrecen conocimiento sobre la Suprema Personalidad de Dios Kṛṣṇa y Kṛṣṇa, en Su encarnación como Vyāsadeva, es el compilador del Vedānta-sūtra. El comentario sobre el Vedānta-sūtra por Vyāsadeva en el Śrīmad-Bhāgavatam, da la verdadera comprensión del Vedānta-sūtra. El Señor Supremo es tan completo que para la salvación del alma condicionada, Él provee y digiere el alimento, Él es el testigo de su actividad, Él es el que da conocimiento en la forma de los Vedas y como la Suprema Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, es el maestro del Bhagavad-gītā. Él es el objeto de adoración para el alma condicionada. Así, Dios es totalmente bondadoso; Dios es todo misericordioso. Antaḥpraviṣṭaḥ śāstā janānām. La entidad viviente olvida en cuanto abandona su presente cuerpo, pero empieza de nuevo su trabajo, iniciado por el Señor Supremo. Aunque ella olvida, el Señor le da la inteligencia para que renueve su trabajo desde donde lo dejó en su vida pasada. La entidad viviente, no únicamente disfruta o sufre en este mundo de acuerdo al dictado del Señor Supremo situado localmente en el corazón, sino que recibe de Él la oportunidad de entender los Vedas. Si uno es serio en entender el conocimiento Védico entonces Kṛṣṇa le da la inteligencia que necesite. ¿Por qué Él presenta el conocimiento Védico para su entendimiento? Porque la entidad viviente necesita entender a Kṛṣṇa individualmente. La literatura Védica confirma esto: yo’sau sarvair vedair gīyate. En toda la literatura Védica, empezando por los cuatro Vedas, el Vedānta-sūtra, los Upaniṣads y los Purāṇas, se celebran las glorias del Señor Supremo. A Él se le alcanza realizando rituales Védicos, discutiendo la filosofía Védica y adorando al Señor en servicio devocional. Por lo tanto, el propósito de los Vedas es entender a Kṛṣṇa. Los Vedas nos dan la guía para entender a Kṛṣṇa y el proceso de comprensión. La meta final es la Suprema Personalidad de Dios. El Vedānta-sūtra confirma esto con las siguientes palabras: tat tu samanvayāt. Uno puede alcanzar la perfección entendiendo la literatura Védica y puede entender su relación con la Suprema Personalidad de Dios llevando a cabo los diferentes procesos. De este modo, puede uno acercarse a Él y alcanzar al final la meta suprema, la cual no es otra que la Suprema Personalidad de Dios. Sin embargo, en este verso se definen claramente el propósito de los Vedas, la comprensión de los Vedas y la meta de los Vedas.

Bg 15.16

द्वाविमौ पुरुषौ लोके क्षरश्चाक्षर एव च ।
क्षरः सर्वाणि भूतानि कूटस्थोऽक्षर उच्यते ॥१६॥

dvāv imau puruṣau loke
kṣaraś cākṣara eva ca
kṣaraḥ sarvāṇi bhūtāni
kūṭastho’kṣara ucyate

dvau—dos; imau—en este (mundo); puruṣau—las entidades vivientes; loke—en el mundo; kṣaraḥ—falibles; ca—y; akṣaraḥ—infalibles; eva—ciertamente; ca—y; kṣaraḥ—las falibles; sarvāṇi—todas; bhūtāni—las entidades vivientes; kūṭasthaḥ—en unidad; akṣaraḥ—infalible; ucyate—se dice.

Existen dos clases de seres, los falibles y los infalibles. En el mundo material toda entidad es falible y en el mundo espiritual a toda entidad viviente se la llama infalible.

Como ya se explicó, el Señor compiló el Vedānta-sūtra en Su encarnación como Vyāsadeva. Aquí, el Señor da en resumen el contenido del Vedānta-sūtra: Él dice que las entidades vivientes son innumerables y pueden dividirse en dos clases –las falibles y las infalibles. Las entidades vivientes son eternamente partes y porciones separadas de la Suprema Personalidad de Dios. Cuando están en contacto con el mundo material son llamadas jīva-bhūtāḥ y las palabras sánscritas que se dan aquí, sarvāṇi bhūtāni, significan que ellas son falibles. Sin embargo aquellas que están en unidad con la Suprema Personalidad de Dios son llamadas infalibles. Unidad no significa que no tienen individualidad, sino que no hay desunión. Todas ellas están en armonía con el propósito de la creación. Por supuesto que en el mundo espiritual no existe tal cosa como la creación, pero se explica ese concepto ya que la Suprema Personalidad de Dios ha declarado en el Vedānta-sūtra que Él es la fuente de todas las emanaciones. De acuerdo a la afirmación del Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, hay dos clases de hombres. Los Vedas dan evidencia de esto, así que no hay duda sobre ello. Las entidades vivientes que están luchando en este mundo con la mente y los cinco sentidos, tienen sus cuerpos materiales, los cuales están cambiando mientras las entidades vivientes estén condicionadas. El cuerpo de uno cambia debido al contacto con la materia; la materia cambia y así parece que la entidad viviente cambia. Pero en el mundo espiritual el cuerpo no está hecho de materia; por lo tanto, no hay cambio. En el mundo material la entidad viviente atraviesa por seis cambios –nacimiento, crecimiento, permanencia, reproducción, deterioro y desvanecimiento. Estos son los cambios del cuerpo material. Pero en el mundo espiritual el cuerpo no cambia; no hay vejez, no hay nacimiento, no hay muerte. Allí todo existe en unidad. Todo esto se explica más claramente como sarvāṇi-bhūtāni: toda entidad viviente que ha entrado en contacto con la materia, empezando desde el primer ser creado Brahmā hasta la pequeña hormiga, está cambiando su cuerpo, por lo tanto, todas ellas son falibles. Sin embargo, en el mundo espiritual todos están siempre liberados en unidad.

Bg 15.17

उत्तमः पुरुषस्त्वन्यः परमात्मेत्युधाहृतः ।
यो लोकत्रयमाविश्य बिभर्त्यव्यय ईश्वरः ॥१७॥

uttamaḥ puruṣas tv anyaḥ
paramātmety udāhṛtaḥ
yo loka-trayam āviśya
bibharty avyaya īśvaraḥ

uttamaḥ—la mejor; puruṣaḥ—personalidad; tu—pero; anyaḥ—otra; param—el Supremo; ātmā—el Ser; iti—así; udāhṛtaḥ—se dice; yaḥ—aquel que; loka—del universo; trayam—las tres divisiones; āviśya—entrando; bibharti—manteniendo; avyayaḥ—inagotable; īśvaraḥ—el Señor.

Aparte de estas dos, existe la personalidad viviente más grande, el Señor Mismo, Quien ha entrado en estos mundos y los mantiene.

Este verso se expresa muy bellamente en el Kaṭha Upaniṣad y el Śvetāśvatara Upaniṣad. Allí se afirma claramente que por encima de las innumerables entidades vivientes, de las cuales algunas están condicionadas y algunas están liberadas, está la Personalidad Suprema quien es el Paramātmā. El verso de los Upaniṣads dice lo siguiente: nityo nityānāṁ cetanaś cetanānām. El significado es que entre todas las entidades vivientes, tanto condicionadas como liberadas, hay una personalidad viviente suprema, la Suprema Personalidad de Dios, quien las mantiene y les da todas las facilidades para disfrutar de acuerdo con sus diferentes obras. Esa Suprema Personalidad de Dios está situada en el corazón de todos como Paramātmā. Un hombre sabio que puede entenderle, es elegible para alcanzar la paz perfecta y ningún otro. Es incorrecto pensar que el Señor Supremo y las entidades vivientes están en el mismo nivel o que son iguales en todos los aspectos. Siempre existe la cuestión de superioridad e inferioridad en sus personalidades. Esta palabra particular uttama es muy significativa. Nadie puede superar a la Suprema Personalidad de Dios. Loke es también significativa porque en el Pauruṣa, una literatura Védica, se afirma: lokyate vedārtho’nena. Este Señor Supremo, en su aspecto localizado como Paramātmā, explica el propósito de los Vedas. El siguiente verso también aparece en los Vedas:

tāvad eṣa samprasādo ‘smāc charīrāt samutthāya paraṁ jyoti-rūpaṁ sampadya svena rūpeṇābhiniṣpadyate sa uttamaḥ puruṣaḥ

«La Superalma sale del cuerpo y entra en el brahmajyoti impersonal; entonces, en Su forma, Él permanece en Su identidad espiritual. Ese Supremo es llamado la Personalidad Suprema». Esto significa que la Personalidad Suprema exhibe y difunde Su refulgencia espiritual, la cual es la iluminación máxima. Esa Personalidad Suprema también tiene un aspecto localizado como el Paramātmā. Encarnándose Él Mismo como el hijo de Satyavatī y Parāśara, Él explica el conocimiento Védico como Vyāsadeva.

Bg 15.18

यस्मात्क्षरमतीतोऽहमक्षरादपि चोत्तमः ।
अतोऽस्मि लोके वेदे च प्रथितः पुरुषोत्तमः ॥१८॥

yasmāt kṣaram atīto’ham
akṣarād api cottamaḥ
ato’smi loke vede ca
prathitaḥ puruṣottamaḥ

yasmāt—porque; kṣaram—a los falibles; atītaḥ—trascendental; aham—Yo; akṣarāt—de los infalibles; api—mejor que eso; ca—y; uttamaḥ—el mejor; ataḥ—por lo tanto; asmi—Yo soy; loke—en el mundo; vede—en la literatura Védica; ca—y; prathitaḥ—celebrado; puruṣottamaḥ—como la Personalidad Suprema.

Porque Yo soy trascendental y me encuentro más allá tanto de lo falible como de lo infalible y porque Soy el más grande, se Me celebra, tanto en el mundo como en los Vedas, como esa Persona Suprema.

Nadie puede superar a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa –ni las almas condicionadas ni las almas liberadas. Por lo tanto, Él es la más grande de las personalidades. Entonces, aquí queda claro que las entidades vivientes y la Suprema Personalidad de Dios son individuales. La diferencia es que las entidades vivientes, tanto en el estado condicionado como en el estado liberado, no pueden superar en cantidad las potencias inconcebibles de la Suprema Personalidad de Dios.

Bg 15.19

यो मामेवमसम्मूढो जानाति पुरुषोत्तमम् ।
स सर्वविद्भजति मां सर्वभावेन भारत ॥१९॥

yo mām evam asammūḍho
jānāti puruṣottamam
sa sarva-vid bhajati māṁ
sarva-bhāvena bhārata

yaḥ—cualquiera; mām—a Mí; evam—ciertamente; asammūḍhaḥ—sin duda; jānāti—conoce; puruṣottamam—la Suprema Personalidad de Dios; saḥ—él; sarva-vit—el conocedor de todo; bhajati—presta servicio devocional; mām—a Mí; sarva-bhāvena—en todos los aspectos; bhārata—¡oh, hijo de Bharata!

Todo aquel que sin dudar Me conoce como la Suprema Personalidad de Dios, se debe entender que es el conocedor de todo y por ello se ocupa en pleno servicio devocional, ¡oh, hijo de Bharata!

Hay muchas especulaciones filosóficas sobre la posición constitucional de las entidades vivientes y la Suprema Verdad Absoluta. Ahora en este verso, la Suprema Personalidad de Dios explica claramente que cualquiera que conoce a Kṛṣṇa como la Persona Suprema, es realmente el conocedor de todo. El conocedor imperfecto simplemente continúa especulando sobre la Verdad Absoluta, pero el conocedor perfecto, sin perder su valioso tiempo, se ocupa directamente en la conciencia de Kṛṣṇa, el servicio devocional al Señor Supremo. Este hecho se ha enfatizado en todo el Bhagavad-gītā, a cada paso. Y aun así, hay tantos comentaristas obstinados del Bhagavad-gītā, quienes consideran que la Suprema Verdad Absoluta y las entidades vivientes son uno y lo mismo. Al conocimiento Védico se le llama śruti, aprender mediante la recepción auditiva. Se debe recibir el mensaje Védico realmente de autoridades como Kṛṣṇa y Sus representantes. Aquí Kṛṣṇa distingue todo muy bien y uno debe escuchar de esa fuente. Simplemente oír como los cerdos no es suficiente; uno debe ser capaz de entender a las autoridades. No es que uno deba simplemente especular de un modo académico. Uno debe oír sumisamente del Bhagavad-gītā que estas entidades vivientes siempre están subordinadas a la Suprema Personalidad de Dios. Todo aquel que sea capaz de entender esto, de acuerdo a la Suprema Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, conoce el propósito de los Vedas; nadie más conoce el propósito de los Vedas. La palabra bhajate es muy significativa. En muchos lugares se expresa la palabra bhajate en relación con el servicio al Señor Supremo. Si una persona se ocupa en plena conciencia de Kṛṣṇa en el servicio devocional del Señor, se comprende que ha entendido todo el conocimiento Védico. En el Vaiṣṇava paramparā se dice que si uno se ocupa en el servicio devocional de Kṛṣṇa, entonces no hay necesidad de un proceso espiritual para entender a la Suprema Verdad Absoluta. Él ya ha llegado a su posición porque está ocupado en el servicio devocional al Señor. Él ha concluido todos los procesos preliminares de comprensión; de forma similar, si alguien, después de especular por cientos de miles de vidas, no llega al punto de que Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios y de que uno debe rendirse allí, toda su especulación de tantos años y vidas es una inútil pérdida de tiempo.

Bg 15.2

अधश्चोर्ध्वं प्रसृतास्तस्य शाखा
गुणप्रवृद्धा विषयप्रवालाः ।
अधश्च मूलान्यनुसन्ततानि
कर्मानुबन्धीनि मनुष्यलोके ॥२॥

adhaś cordhvaṁ prasṛtās tasya śākhā
guṇa-pravṛddhā viṣaya-pravālāḥ
adhaś ca mūlāny anusantatāni
karmānubandhīni manuṣya-loke

adhaḥ—hacia abajo; ca—y; ūrdhvam—hacia arriba; prasṛtāḥ—extendidas; tasya—sus; śākhāḥ—ramas; guṇa—las modalidades de la naturaleza material; pravṛddhāḥ—desarrolladas; viṣaya—objetos de los sentidos; pravālāḥ—ramillas; adhaḥ—hacia abajo; ca—y; mūlāni—raíces; anusantatāni—extendidas; karma—de acuerdo al trabajo; anubandhīni—atado; manuṣya-loke—en el mundo de la sociedad humana.

Las ramas de este árbol se extienden hacia abajo y hacia arriba, nutridas por las tres modalidades de la naturaleza material. Las ramitas son los objetos de los sentidos. Este árbol también tiene raíces que descienden y que están ligadas a las acciones fruitivas de la sociedad humana.

Aquí se da una descripción más amplia de la higuera. Sus raíces se extienden en todas direcciones. En las partes inferiores, están las diversas manifestaciones de entidades vivientes, tales como seres humanos, animales, caballos, vacas, perros, gatos, etc. Estos están situados en las partes inferiores de las ramas, mientras que en las partes superiores, están las formas más elevadas de entidades vivientes: los semidioses, los Gandharvas (hadas) y muchas otras especies superiores de vida. Así como un árbol se nutre con agua, este árbol se nutre con las tres modalidades de la naturaleza material. A veces vemos que un terreno es árido debido a la carencia de suficiente agua y a veces un terreno es muy verde; de forma similar, donde las modalidades de la naturaleza material son proporcionalmente mayores en cantidad, en esa proporción se manifiestan las diferentes especies de vida. Se considera que las ramitas del árbol son los objetos de los sentidos. Mediante el desarrollo de las diferentes modalidades de la naturaleza, desarrollamos diferentes sentidos y a través de los sentidos disfrutamos diferentes variedades de objetos de los sentidos. El origen de los sentidos –los oídos, la nariz, los ojos, etc.– se les considera las ramitas superiores, adaptadas al disfrute de los diferentes objetos de los sentidos. Las hojas son el sonido, la forma, el tacto –los objetos de los sentidos. Las raíces secundarias son los subproductos de diferentes variedades de sufrimiento y goce de los sentidos. De este modo desarrollamos apego y aversión. Se considera que las tendencias hacia la piedad y la impiedad son las raíces secundarias, las cuales se extienden en todas direcciones. La verdadera raíz viene de Brahmaloka y las otras raíces están en los sistemas planetarios humanos. Después de que uno disfruta los resultados de las actividades virtuosas en los sistemas planetarios superiores, desciende a esta tierra y renueva su karma, sus actividades fruitivas, para su ascenso. Este planeta de seres humanos se considera el campo de actividades.

Bg 15.20

इति गुह्यतमं शास्त्रमिदमुक्तं मयानघ ।
एतद्बुद्ध्वा बुद्धिमान्स्यात्कृतकृत्यश्च भारत ॥२०॥

iti guhyatamaṁ śāstram
idam uktaṁ mayānagha
etad buddhvā buddhimān syāt
kṛta-kṛtyaś ca bhārata

iti—así; guhyatamam—el más confidencial; śāstram—escritura revelada; idam—este; uktam—revelado; mayā—por Mí; anagha—¡oh, tú que estás libre del pecado!; etat—esta; buddhvā—comprensión; buddhimān—inteligente; syāt—uno se vuelve; kṛta-kṛtyaḥ—el más perfecto; ca—y; bhārata—¡oh, hijo de Bharata!

Esta es la parte más confidencial de las escrituras Védicas y ahora te la revelo, ¡oh, tú, que estás libre de pecado! Aquél que entienda esto se volverá sabio y sus esfuerzos conocerán la perfección.

El Señor explica claramente aquí que ésta es la esencia de todas las escrituras reveladas. Y uno debe comprender esto como lo ha dado la Suprema Personalidad de Dios. De este modo, uno se volverá inteligente y perfecto en el conocimiento trascendental. En otras palabras, entendiendo esta filosofía de la Suprema Personalidad de Dios y ocupándose en Su servicio trascendental, todo el mundo puede liberarse de todas las contaminaciones de las modalidades de la naturaleza material. El servicio devocional es un proceso de comprensión espiritual. Dondequiera que exista el servicio devocional, la contaminación material no puede coexistir. El servicio devocional al Señor y el Señor Mismo son uno y lo mismo porque ambos son espirituales –la energía interna del Señor Supremo. Se dice que el Señor es el sol y a la ignorancia se la llama oscuridad. Donde el sol está presente, no hay posibilidad de oscuridad. Por lo tanto, dondequiera que el servicio devocional esté presente bajo la guía adecuada de un maestro espiritual fidedigno no hay posibilidad de ignorancia. Todo el mundo debe adoptar esta conciencia de Kṛṣṇa y dedicarse al servicio devocional para purificarse y volverse inteligente. A menos que uno llegue a esta posición de comprender a Kṛṣṇa y ocuparse en el servicio devocional, no es perfectamente inteligente, no importa que tan inteligente se sea en la estimación de algún hombre común. La palabra anagha, con la cual se nombra a Arjuna, es significativa. Anagha, o aquel que está libre de pecado, significa que a menos que uno esté libre de todas las reacciones pecaminosas, es muy difícil que comprenda a Kṛṣṇa. Uno tiene que liberarse de toda la contaminación y de todas las actividades pecaminosas; entonces puede entender. Pero el servicio devocional es tan puro y potente que tan pronto como uno se ocupa en el servicio devocional, automáticamente llega a la etapa donde se está libre del pecado. Mientras se desempeña servicio devocional en compañía de devotos puros en plena conciencia de Kṛṣṇa, es necesario eliminar por completo ciertas cosas. La cosa más importante que se tiene que superar es la flaqueza de corazón. La primera caída la causa el deseo de enseñorearse sobre la naturaleza material. De este modo uno abandona el amoroso servicio trascendental del Señor Supremo. La segunda flaqueza de corazón es que mientras más uno incrementa la propensión a enseñorearse de la naturaleza material, más se apega a la materia y a la posesión de la materia. Los problemas de la existencia material se deben a estas flaquezas del corazón.

Así terminan los Significados Bhaktivedanta correspondientes al Decimoquinto Capítulo del Śrīmad-Bhagavad-gītā, respecto al tema: Puruṣottama-yoga, El Yoga de la Persona Suprema.

Bg 15.3-4

न रूपमस्येह तथोपलभ्यते
नान्तो न चादिर्न च सम्प्रतिष्ठा ।
अश्वत्थमेनं सुविरूढमूलं
असङ्गशस्त्रेण दृढेन छित्त्वा ॥३॥
ततः पदं तत्परिमार्गितव्यं
यस्मिन्गता न निवर्तन्ति भूयः ।
तमेव चाद्यं पुरुषं प्रपद्ये
यतः प्रवृत्तिः प्रसृता पुराणी ॥४॥

na rūpam asyeha tathopalabhyate
nānto na cādir na ca sampratiṣṭhā
aśvattham enaṁ suvirūḍha-mūlam
asaṅga-śastreṇa dṛḍhena chittvā
tataḥ padaṁ tat parimārgitavyaṁ
yasmin gatā na nivartanti bhūyaḥ
tam eva cādyaṁ puruṣaṁ prapadye
yataḥ pravṛttiḥ prasṛtā purāṇī

na—no; rūpam—la forma; asya—de este árbol; iha—en este; tathā—también; upalabhyate—se puede percibir; na—nunca; antaḥ—fin; na—nunca; ca—también; ādiḥ—principio; na—nunca; ca—también; sampratiṣṭhā—la base; aśvattham—higuera sagrada; enam—este; suvirūḍha—fuertemente; mūlam—enraizado; asaṅga-śastreṇa—con el arma del desapego; dṛḍhena—fuerte; chittvā—cortando; tataḥ—después de; padam—situación; tat—eso; parimārgitavyam—hay que buscarlo; yasmin—a donde; gatāḥ—yendo; na—nunca; nivartanti—regresa; bhūyaḥ—otra vez; tam—a Él; eva—ciertamente; ca—también; ādyam—original; puruṣam—la Personalidad de Dios; prapadye—entregarse; yataḥ—de quien; pravṛttiḥ—el principio; prasṛtā—extensión; purāṇī—muy antiguo.

La verdadera forma de este árbol no se puede percibir en este mundo. Nadie puede entender donde acaba, donde empieza, o donde está su base. Pero con determinación uno debe derribar este árbol con el arma del desapego. Haciendo eso, uno debe buscar ese lugar del cual, habiendo ido una vez jamás se regresa y allí entregarse a esa Suprema Personalidad de Dios a partir de quien todo ha comenzado y en quien todo mora desde tiempo inmemorial.

Ahora se afirma claramente que la verdadera forma de esta higuera sagrada no se puede entender en este mundo material. Ya que la raíz está hacia arriba, la extensión del verdadero árbol se halla al otro lado. Nadie puede ver cuan lejos el árbol se extiende, ni puede ver el principio de este árbol. Aún así, uno tiene que encontrar la causa. «Yo soy el hijo de mi padre, mi padre es el hijo de tal o cual persona, etc.».

Buscando de esta forma, uno llega a Brahmā quien es generado por Garbho-dakaśāyī Viṣṇu. Finalmente, cuando de esta forma uno llega a la Suprema Personalidad de Dios, ese es el final del trabajo de investigación. Uno tiene que buscar el origen de este árbol, la Suprema Personalidad de Dios, por medio de la compañía de personas que conocen a esta Suprema Personalidad de Dios. Entonces, mediante la comprensión, uno se desapega gradualmente de este falso reflejo de la realidad y por medio del conocimiento uno puede cortar la conexión y situarse realmente en el verdadero árbol. La palabra asaṅga es muy importante en relación con esto porque el apego al disfrute de los sentidos y a enseñorearse sobre la naturaleza material es muy fuerte. Por lo tanto, uno debe aprender el desapego por medio de la discusión de la ciencia espiritual, basada en las escrituras autoritativas y debe escuchar a las personas que realmente tienen conocimiento. Como resultado de este tipo de discusiones en la compañía de devotos, uno llega a la Suprema Personalidad de Dios. Entonces, lo primero que uno debe hacer es entregarse a Él. Aquí se da la descripción de ese lugar de donde, al ir, nadie regresa a este falso árbol reflejado. La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, es la raíz original de quien todo ha emanado. Para obtener la gracia de esa Personalidad de Dios, uno solamente necesita entregarse y este es el resultado de desempeñar servicio devocional escuchando, cantando, etc. Él es la causa de la extensión de este mundo material. Esto ya lo ha explicado el Señor Supremo Mismo: ahaṁ sarvasya prabhavaḥ. «Yo soy el origen de todo». Por lo tanto, para salir del enredo de esta fuerte higuera de la vida material, uno debe entregarse a Kṛṣṇa. Tan pronto como uno se entrega a Kṛṣṇa, se desapega automáticamente de esta extensión material.

Bg 15.5

निर्मानमोहा जितसङ्गदोषा
अध्यात्मनित्या विनिवृत्तकामाः ।
द्वन्द्वैर्विमुक्ताः सुखदुःखसंज्ञैर्-
गच्छन्त्यमूढाः पदमव्ययं तत् ॥५॥

nirmāna-mohā jita-saṅga-doṣā
adhyātma-nityā vinivṛtta-kāmāḥ
dvandvair vimuktāḥ sukha-duḥkha-saṁjñair
gacchanty amūḍhāḥ padam avyayaṁ tat

nir—sin; māna—respeto; mohāḥ—ilusión; jita—habiendo conquistado; saṅga—compañía; doṣāḥ—defectuosos; adhyātma—espiritual; nityāḥ—eternidad; vinivṛtta—compañero; kāmāḥ—lujurias; dvandvaiḥ—con dualidad; vimuktāḥ—liberado; sukha-duḥkha—felicidad y aflicción; saṁjñaiḥ—llamados; gacchanti—alcanza; amūḍhāḥ—sin confusión; padam—situación; avyayam—eterna; tat—esa.

Aquel que está libre de la ilusión, del prestigio falso y de la falsa compañía, que comprende lo eterno, que ha terminado con la lujuria material y está libre de la dualidad de la felicidad y la aflicción y que sabe cómo entregarse a la Persona Suprema, alcanza ese reino eterno.

Aquí se describe muy bien el proceso de entrega. El primer requisito es que uno no debe estar engañado por el orgullo. Debido a que el alma condicionada está engreída creyéndose el señor de la naturaleza material, es muy difícil que se entregue a la Suprema Personalidad de Dios. Uno debe saber mediante el cultivo del verdadero conocimiento que no es el Señor de la naturaleza material; la Suprema Personalidad de Dios es el Señor. Cuando uno está libre del delirio causado por el orgullo, puede iniciar el proceso de entrega. Para aquel que siempre está esperando algún honor en este mundo material, no es posible entregarse a la Persona Suprema. El orgullo se debe a la ilusión porque aunque uno viene aquí, permanece por poco tiempo y luego se va, tiene la necia idea de que es el señor del mundo. De ese modo, uno complica todas las cosas y siempre tiene problemas. El mundo entero se mueve bajo esta impresión. La gente considera que la Tierra, este planeta, pertenece a la sociedad humana y ellos han dividido la tierra bajo la falsa impresión de que ellos son los propietarios. Uno tiene que salir de esta noción falsa de que la sociedad es la propietaria de este mundo. Cuando nos liberamos de dicha noción falsa nos liberamos de todas las relaciones falsas causadas por los afectos familiar, social y nacional. Estas falsas ideas nos atan a este mundo material. Después de esta etapa, uno tiene que desarrollar conocimiento espiritual. Él tiene que cultivar el conocimiento de lo que es realmente suyo y de lo que no lo es. Y cuando uno tiene una comprensión de las cosas tal como son, se libera de todos los conceptos dualistas tales como felicidad y aflicción, placer y dolor. Él se llena de conocimiento; entonces le es posible entregarse a la Suprema Personalidad de Dios.

Bg 15.6

न तद्भासयते सूर्यो न शशाङ्को न पावकः ।
यद्गत्वा न निवर्तन्ते तद्धाम परमं मम ॥६॥

na tad bhāsayate sūryo
na śaśāṅko na pāvakaḥ
yad gatvā na nivartante
tad dhāma paramaṁ mama

na—no; tat—eso; bhāsayate—ilumina; sūryaḥ—el Sol; na—ni; śaśāṅkaḥ—la luna; na—ni; pāvakaḥ—fuego, electricidad; yat—donde; gatvā—yendo; na—nunca; nivartante—regresa; tat dhāma—esa morada; paramam—suprema; mama—Mía.

Esa morada Mía, no está iluminada por el sol o la luna, ni por la electricidad. Aquel que la alcanza, nunca regresa a este mundo material.

Aquí se describe el mundo espiritual, la morada de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa –la cual es conocida como Kṛṣṇaloka, Goloka Vṛndāvana. En el cielo espiritual no hay necesidad de la luz del sol, o de la luna, el fuego o la electricidad,

porque todos los planetas son auto-luminosos. En este universo solamente tenemos un planeta que es auto-luminoso, el sol, pero en el cielo espiritual todos los planetas son auto-luminosos. La refulgencia brillante de todos esos planetas (llamados Vaikuṇṭhas) constituye el cielo radiante conocido como brahmajyoti. De hecho, la refulgencia emana del planeta de Kṛṣṇa, Goloka Vṛndāvana. Parte de esa refulgencia resplandeciente queda cubierta por el mahat-tattva, el mundo material. Aparte de esto, la mayor parte de aquel cielo refulgente está lleno de planetas espirituales a los cuales se los llama Vaikuṇṭhas, el principal de los cuales es Goloka Vṛndāvana. Mientras una entidad viviente permanezca en este oscuro mundo material se encuentra en la vida condicionada, pero tan pronto como alcanza el cielo espiritual, al cortar el árbol falso y desvirtuado de este mundo material, ella se libera. Entonces no existe la posibilidad de que regrese aquí. En esta vida condicionada la entidad viviente se considera a sí misma el señor de este mundo material, pero en su estado liberado, ella entra en el reino espiritual y se convierte en compañera del Señor Supremo. Allí disfruta bienaventuranza eterna, vida eterna y conocimiento pleno. Uno debería quedar cautivado por esta información, desear transferirse a ese mundo eterno y desligarse de este falso reflejo de realidad. Para aquel que está demasiado apegado a este mundo material es muy difícil cortar ese apego, pero si adopta la conciencia de Kṛṣṇa, tiene la posibilidad de desapegarse gradualmente. Uno debe buscar la compañía de los devotos, aquellos que están en conciencia de Kṛṣṇa. Uno debe buscar una sociedad dedicada a la conciencia de Kṛṣṇa y aprender a desempeñar servicio devocional. De esta forma uno puede cortar su apego por el mundo material. Uno no puede desapegarse de la atracción al mundo material simplemente vistiéndose con ropas de color azafrán. Él debe apegarse al servicio devocional del Señor. Por lo tanto, uno debe aceptar muy seriamente que el servicio devocional, tal como se menciona en el Duodécimo Capítulo, es la única forma de salirse de esta falsa imagen del verdadero árbol. En el Capítulo Catorce se describe la contaminación de todos los tipos de procesos debido a la naturaleza material. Únicamente se describe al servicio devocional como puramente trascendental. Las palabras paramaṁ mama son muy importantes aquí. En realidad, cada esquina y rincón son propiedad del Señor Supremo, pero el mundo espiritual es paramam, lleno de seis opulencias. En los Upaniṣads también se confirma que en el mundo espiritual no hay necesidad de la luz del sol o de la luna porque todo el cielo espiritual está iluminado por la potencia interna del Señor Supremo. Esa morada suprema se puede alcanzar únicamente mediante la entrega y de ninguna otra manera.

Bg 15.7

ममैवांशो जीवलोके जीवभूतः सनातनः ।
मनःषष्ठानीन्द्रियाणि प्रकृतिस्थानि कर्षति ॥७॥

mamaivāṁśo jīva-loke
jīva-bhūtaḥ sanātanaḥ
manaḥ ṣaṣṭhānīndriyāṇi
prakṛti-sthāni karṣati

mama—Mi; eva—ciertamente; aṁśah—partículas fragmentarias; jīva-loke—mundo de la vida condicionada; jīva-bhūtaḥ—la entidad viviente condicionada; sanātanaḥ—eterna; manaḥ—mente; ṣaṣṭhāni—seis; indriyāṇi—sentidos; prakṛti—naturaleza material; sthāni—situada; karṣati—luchando arduamente.

Las entidades vivientes de este mundo condicionado son Mis partes fragmentarias eternas. Debido a la vida condicionada están luchando arduamente con los seis sentidos, que incluyen la mente.

En este verso se da claramente la identidad del ser viviente. La entidad viviente es la parte y porción fragmentaria del Señor Supremo –eternamente. No es que adquiere su individualidad en esta vida condicionada y que en su estado liberado se vuelve una con el Señor Supremo. Ella es fragmentada eternamente. Se dice claramente, sanātanaḥ. De acuerdo con la versión Védica, el Señor Supremo se manifiesta y expande en innumerables expansiones. A las expansiones primarias se las llama Viṣṇu-tattva y a las expansiones secundarias se las llama entidades vivientes. En otras palabras, Viṣṇu-tattva es la expansión personal y las entidades vivientes son expansiones separadas. Por medio de Su expansión personal, Él se manifiesta en diversas formas como el Señor Rāma, Nṛsiṁhadeva, Viṣṇumūrti y todas las deidades predominantes de los planetas Vaikuṇṭha. Las expansiones separadas, las entidades vivientes, son eternamente sirvientes. Las expansiones personales de la Suprema Personalidad de Dios, las identidades individuales de la Divinidad, siempre están presentes. De forma similar, las expansiones separadas de entidades vivientes tienen sus identidades. Como partes y porciones fragmentarias del Señor Supremo, las entidades vivientes también tienen cualidades fragmentarias, de las cuales la independencia es una de ellas. Toda entidad viviente tiene un alma individual, su individualidad personal y una diminuta forma de independencia. Por el mal uso de esa independencia uno se convierte en un alma condicionada y por el uso correcto de la independencia uno siempre permanece liberado. En ambos casos él es cualitativamente eterno, tal como lo es el Señor Supremo. En su situación liberada, está libre de esta condición material y está bajo la ocupación del servicio trascendental amoroso al Señor; en su estado de vida condicionada uno está dominado por las modalidades de la naturaleza material y se olvida del servicio trascendental amoroso al Señor. Como resultado, tiene que luchar muy duro para mantener su existencia en el mundo material. Las entidades vivientes, no únicamente los seres humanos, los gatos y los perros, sino incluso los controladores más grandes del mundo material –Brahmā, el Señor Śiva, y también Viṣṇu– son todos partes y porciones de la Suprema Personalidad de Dios. Todos ellos son eternos, no son manifestaciones temporales. La palabra karṣati (esforzándose o luchando duramente) es muy significativa. El alma condicionada está atada, como si estuviera encadenada con grilletes de acero. Está atada por el ego falso y la mente es el principal agente que la conduce en esta existencia material. Cuando la mente está en la modalidad de la bondad, sus actividades son buenas; cuando la mente está en la modalidad de la pasión, sus actividades son problemáticas; y cuando la mente está en la modalidad de la ignorancia, viaja entre las especies inferiores de vida. Sin embargo, este verso deja claro que el alma condicionada está cubierta por el cuerpo material junto con la mente y los sentidos y cuando está liberada, esta cubierta material perece, pero su cuerpo espiritual se manifiesta en su capacidad individual. En el Mādhyandi-nāyana-śruti encontramos la siguiente información: sa vā eṣa brahma-niṣṭha idaṁ śarīraṁ marttyam atisṛjya brahmābhisampadya brahmaṇā paśyati brahmaṇā śṛṇoti brahmaṇaivedaṁ sarvam anubhavati. Aquí se afirma que cuando la entidad viviente abandona el estado corpo-

ral material y entra en el mundo espiritual, ella revive su cuerpo espiritual y en su cuerpo espiritual puede ver a la Suprema Personalidad de Dios cara a cara. Ella puede oír y hablar con Él cara a cara y puede entender a la Suprema Personalidad de Dios tal como Él es. De los smṛti también se entiende que en los planetas espirituales todo el mundo vive en cuerpos que tienen las mismas características que el de la Suprema Personalidad de Dios. En lo que a la estructura corporal respecta, allí no hay diferencia entre las entidades vivientes, partes y porciones y las expansiones del Viṣṇumūrti. En otras palabras, en el momento de la liberación la entidad viviente recibe un cuerpo espiritual por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios. La palabra mamaivāṁśaḥ (partes y porciones fragmentarias del Señor Supremo) también es muy significativa. La porción fragmentaria del Señor Supremo no es como alguna pieza material rota. Ya hemos aprendido en el Segundo Capítulo que al espíritu no se lo puede cortar en pedazos. A este fragmento no se lo puede concebir materialmente. No es como la materia, la cual se puede romper en pedazos y otra vez volverla a unir. Ese concepto no se puede aplicar aquí porque se usa la palabra sánscrita sanātana (eterno). La porción fragmentaria es eterna. Al principio del Segundo Capítulo también se afirma que (dehino’smin yathā) en todos y cada uno de los cuerpos individuales está presente la porción fragmentaria del Señor Supremo. Esa porción fragmentaria, cuando se libera del enredo corporal, revive su cuerpo espiritual original en el cielo espiritual, en un planeta espiritual y disfruta de la compañía del Señor Supremo. Sin embargo, aquí se entiende que la entidad viviente siendo parte y porción fragmentaria del Señor Supremo, es cualitativamente una, así como las partes y porciones del oro también son oro.

Bg 15.8

शरीरं यदवाप्नोति यच्चाप्युत्क्रामतीश्वरः ।
गृहीत्वैतानि संयाति वायुर्गन्धानिवाशयात् ॥८॥

śarīraṁ yad avāpnoti
yac cāpy utkrāmatīśvaraḥ
gṛhītvaitāni saṁyāti
vāyur gandhān ivāśayāt

śarīram—cuerpo; yat—tanto como; avāpnoti—obtiene; yat—aquello que; ca—también; api—virtualmente; utkrāmati—abandona; īśvaraḥ—el señor del cuerpo; gṛhītvā—tomando; etāni—todos estos; saṁyāti—se va; vāyuḥ—el aire; gandhān—aromas; iva—como; āśayāt—de la flor.

La entidad viviente en el mundo material, lleva sus diferentes conceptos de vida de un cuerpo a otro, tal como el aire transporta los aromas.

Aquí se describe a la entidad viviente como īśvara, el controlador de su propio cuerpo. Si lo desea, puede cambiar su cuerpo a un nivel más elevado y si lo desea puede trasladarse a una clase inferior. Existe una mínima independencia. El cambio

al que su cuerpo se somete depende de ella. A la hora de la muerte, la conciencia que haya creado la transportará al siguiente tipo de cuerpo. Si ha creado una conciencia como la de un perro o un gato, con seguridad cambiará a un cuerpo de perro o de gato. Y si él ha fijado su conciencia en las cualidades divinas, cambiará a la forma de un semidiós. Y si es consciente de Kṛṣṇa, será transferido a Kṛṣṇaloka en el mundo espiritual y se relacionará con Kṛṣṇa. Es una alegación falsa el que después de la aniquilación de este cuerpo todo se acaba. El alma individual transmigra de un cuerpo a otro y su cuerpo y actividades presentes son la base de su próximo cuerpo. Uno obtiene un cuerpo diferente de acuerdo al karma y tiene que dejar este cuerpo a su debido tiempo. Aquí se afirma que el cuerpo sutil, el cual transporta el concepto del siguiente cuerpo, desarrolla otro cuerpo en la siguiente vida. Este proceso de transmigrar de un cuerpo a otro y de luchar mientras se está en el cuerpo, se llama karṣati, o la lucha por la existencia.

Bg 15.9

श्रोत्रं चक्षुः स्पर्शनं च रसनं घ्राणमेव च ।
अधिष्ठाय मनश्चायं विषयानुपसेवते ॥९॥

śrotraṁ cakṣuḥ sparśanaṁ ca
rasanaṁ ghrāṇam eva ca
adhiṣṭhāya manaś cāyaṁ
viṣayān upasevate

śrotram—oídos; cakṣuḥ—ojos; sparśanam—tacto; ca—también; rasanam—lengua; ghrāṇam—la capacidad olfativa; eva—también; ca—y; adhiṣṭhāya—estando situados en; manaḥ—mente; ca—también; ayam—esta; viṣayān—los objetos de los sentidos; upasevate—disfruta.

Aceptando así otro cuerpo burdo, la entidad viviente obtiene un cierto tipo de oído, lengua, nariz y sentido del tacto, que se agrupan alrededor de la mente. De este modo, ella disfruta un grupo particular de objetos de los sentidos.

En otras palabras, si la entidad viviente adultera su conciencia con las cualidades de los gatos y los perros, en su próxima vida obtiene un cuerpo de perro o de gato y lo disfruta. La conciencia es originalmente pura, como el agua, pero si mezclamos agua con algún color, ésta cambia. De forma similar, la conciencia es pura, ya que el alma espiritual es pura. Pero la conciencia cambia de acuerdo a la conexión con las cualidades materiales. La verdadera conciencia es conciencia de Kṛṣṇa. Por lo tanto, cuando uno se sitúa en conciencia de Kṛṣṇa, él se encuentra en su vida pura. Pero si su conciencia está adulterada con algún tipo de mentalidad material, en su próxima vida obtiene el cuerpo que le corresponde. Él no obtiene necesariamente un cuerpo humano otra vez; él puede obtener el cuerpo de un gato, un perro, un cerdo, un semidiós o cualquiera de las otras formas, ya que hay 8.400.000 especies.