Capítulo 13
Bg 13.1-2
अर्जुन उवाच ।
प्रकृतिं पुरुषं चैव क्षेत्रं क्षेत्रज्ञमेव च ।
एतद्वेदितुमिच्छामि ज्ञानं ज्ञेयं च केशव ॥१॥
श्रीभगवानुवाच ।
इदं शरीरं कौन्तेय क्षेत्रमित्यभिधीयते ।
एतद्यो वेत्ति तं प्राहुः क्षेत्रज्ञ इति तद्विदः ॥२॥
arjuna uvāca
prakṛtiṁ puruṣaṁ caiva
kṣetraṁ kṣetrajñam eva ca
etad veditum icchāmi
jñānaṁ jñeyaṁ ca keśava
śrī bhagavān uvāca
idaṁ śarīraṁ kaunteya
kṣetram ity abhidhīyate
etad yo vetti taṁ prāhuḥ
kṣetrajña iti tad-vidaḥ
arjunaḥ uvāca—Arjuna dijo; prakṛtim—naturaleza; puruṣam—el disfrutador; ca—también; eva—ciertamente; kṣetram—el cuerpo; kṣetrajñam—el conocedor del cuerpo; eva—ciertamente; ca—también; etat—todo esto; veditum—entender; icchāmi—yo deseo; jñānam—conocimiento; jñeyam—el objeto del conocimiento; ca—también; keśava—¡oh, Kṛṣṇa!; śrī bhagavān uvāca—la Personalidad de Dios dijo; idam—este; śarīram—cuerpo; kaunteya—¡oh, hijo de Kuntī!; kṣetram—el cam po; iti—así; abhidhīyate—es llamado; etat—este; yaḥ—aquel; vetti—conoce; tam—él; prāhuḥ—es llamado; kṣetrajñaḥ—el conocedor del campo; iti—así; tat-vidaḥ—aquel que conoce.
Arjuna dijo: ¡Oh mi querido Kṛṣṇa!, deseo saber sobre prakṛti (la naturaleza), del puruṣa (el disfrutador), del campo y del conocedor del campo, del conocimiento y del fin del conocimiento. El Señor Bienaventurado entonces dijo: A este cuerpo, ¡oh hijo de Kuntī!, se le llama el campo y a aquel que conoce este cuerpo es llamado el conocedor del campo.
Arjuna se mostraba inquisitivo sobre prakṛti, o la naturaleza, puruṣa o el disfrutador, kṣetra, el campo, kṣetrajña, su conocedor, del conocimiento y del objeto del conocimiento. Cuando preguntó sobre todo esto, Kṛṣṇa le dijo que a este cuerpo se le llama el campo y que a aquel que conoce este cuerpo se le llama el conocedor del campo. Este cuerpo es el campo de actividad para el alma condicionada. El alma condicionada está atrapada en la existencia material, e intenta enseñorearse sobre la naturaleza material. Y así, según su capacidad de dominar la naturaleza material, obtiene un campo de actividad. Ese campo de actividad es el cuerpo. ¿Y qué es el cuerpo? El cuerpo está hecho de sentidos. El alma condicionada quiere disfrutar la gratificación de los sentidos y de acuerdo a su capacidad para disfrutar la gratificación de los sentidos, se le ofrece un cuerpo, o campo de actividad. Por lo tanto, el cuerpo es llamado kṣetra, o el campo de actividad para el alma condicionada. Ahora bien, la persona que no se identifica con el cuerpo se llama kṣetrajña, el conocedor del campo. No es muy difícil entender la diferencia que hay entre el campo y su conocedor, entre el cuerpo y el conocedor del cuerpo. Cualquier persona puede considerar que desde la niñez hasta la vejez, atraviesa tantos cambios en el cuerpo y sin embargo aún sigue siendo una persona. Así existe una diferencia entre el conocedor del campo de las actividades y el campo mismo de las actividades. Un alma viviente condicionada puede así entender que es diferente del cuerpo. Al principio se describe –dehe’smin– que la entidad viviente está dentro del cuerpo y que el cuerpo cambia de la infancia a la niñez, de la niñez a la juventud y de la juventud a la vejez y la persona que posee el cuerpo sabe que el cuerpo cambia. El propietario es claramente el kṣetrajña. A veces entendemos que yo soy feliz, que estoy furioso, que soy una mujer, que soy un perro, que soy un gato: estos son los conocedores. El conocedor es diferente del campo. Aunque usemos muchos objetos – nuestra ropa, etc.– sabemos que somos diferentes de esas cosas que usamos. De forma similar, mediante un poco de contemplación también entendemos que somos diferentes del cuerpo. En los primeros seis capítulos del Bhagavad-gītā se describen el conocedor del cuerpo, la entidad viviente y la posición mediante la cual uno puede entender al Señor Supremo. En los seis capítulos intermedios del Gītā, se describen la Suprema Personalidad de Dios y la relación que existe entre el alma individual y la Superalma, con respecto al servicio devocional. En estos capítulos se definen de modo conclusivo la posición superior de la Suprema Personalidad de Dios y la posición subordinada del alma individual. Las entidades vivientes son subordinadas en todas las circunstancias, pero en su olvido están sufriendo.
También se describe que cuando éstas se iluminan mediante las actividades piadosas se acercan al Señor Supremo en diferentes situaciones –tales como los afligidos, aquellos que necesitan dinero, los inquisitivos y aquellos que buscan conocimiento. Eso también se describe. Ahora, empezando por el Capítulo Trece, se explica cómo la entidad viviente se pone en contacto con la naturaleza material, cómo es liberada por el Señor Supremo mediante los diferentes métodos de actividades fruitivas, el cultivo del conocimiento y el desempeño del servicio devocional. También se explica cómo, aunque la entidad viviente es completamente diferente del cuerpo material, de alguna manera se llega a relacionar con este.
Bg 13.13
ज्ञेयं यत्तत्प्रवक्ष्यामि यज्ज्ञात्वामृतमश्नुते ।
अनादिमत्परं ब्रह्म न सत्तन्नासदुच्यते ॥१३॥
jñeyaṁ yat tat pravakṣyāmi
yaj jñātvā’mṛtam aśnute
anādimat paraṁ brahma
na sat tan nāsad ucyate
jñeyam—lo conocible; yat—aquello; tat—lo cual; pravakṣyāmi—ahora explicaré; yat—lo cual; jñatvā—conociendo; amṛtam—néctar; aśnute—sabor; anādi—sin principio; matparam—subordinado a Mí; brahma—espíritu; na—ni; sat—causa; tat—eso; na—ni; asat—efecto; ucyate—es llamado.
Ahora te explicaré lo conocible y al conocerlo saborearás lo eterno. Esto no tiene principio y está subordinado a Mí. Se llama Brahman, el espíritu y yace más allá de la causa y el efecto de este mundo material.
El Señor ha explicado el campo de actividades y el conocedor del campo. Él también ha explicado el proceso para conocer al conocedor del campo de actividades. Ahora Él explica lo conocible, tanto el alma como la Superalma respectivamente. Entendiendo al conocedor, tanto al alma como la Superalma, uno puede saborear el néctar de la vida. Como se explica en el Segundo Capítulo, la entidad viviente es eterna. Esto también se confirma aquí, no existe fecha específica en la cual nació el jīva. Ni nadie puede trazar la historia de cuando jīvātmā se manifestó del Señor Supremo. Por lo tanto, no tiene principio. La literatura Védica confirma esto: na jāyate mṛyate vā vipaścit. El conocedor del cuerpo nunca nace, nunca muere y está lleno de conocimiento. En la literatura Védica también se establece al Señor Supremo como pradhāna-kṣetrajña-patir-guṇeśaḥ. El Señor Supremo, como la Superalma, es el principal conocedor del cuerpo y es el amo de las tres modalidades de la naturaleza material. En el smṛti se dice: dāsa-bhūto harer eva nānyasvaiva kadācana. Las entidades vivientes están eternamente al servicio del Señor Supremo. El Señor Caitanya en sus enseñanzas también lo confirma; por lo tanto, la descripción del Brahman mencionada en este verso, es en relación con el alma individual y cuando la palabra Brahman se aplica a la entidad viviente, se debe entender que ella es vijñānaṁ brahma en lugar de ananta-brahma. Ananta-brahma es la Brahman Suprema Personalidad de Dios.
Bg 13.14
सर्वतः पाणिपादं तत्सर्वतोऽक्षिशिरोमुखम् ।
सर्वतः श्रुतिमल्लोके सर्वमावृत्य तिष्ठति ॥१४॥
sarvataḥ pāṇi-pādaṁ tat
sarvato’kṣi-śiro-mukham
sarvataḥ śrutimal loke
sarvam āvṛtya tiṣṭhati
sarvataḥ—en todas partes; pāṇi—manos; pādam—piernas; tat—eso; sarvataḥ—por todos lados; akṣi—ojos; śiraḥ—cabezas; mukham—caras; sarvataḥ—por todos lados; śrutimat—oyendo; loke—en el mundo; sarvam—en todos lados; āvṛtya—cubriendo; tiṣṭhati—existe.
Por doquier están Sus manos y piernas, Sus ojos y rostros y Él lo oye todo. De esta manera existe la Superalma.
Así como el sol existe difundiendo sus rayos ilimitados, del mismo modo existe la Superalma, o la Suprema Personalidad de Dios. Él existe en Su forma omnipresente y en Él existen todas las entidades vivientes individuales, empezando por el primer gran maestro, Brahmā, descendiendo hasta las pequeñas hormigas. Existen ilimitadas cabezas, piernas, manos y ojos, e ilimitadas entidades vivientes y todas existen dentro
de la Superalma y en Ella. Por lo tanto, la Superalma es omnipresente. Sin embargo, el alma individual no puede decir que tiene sus manos, sus piernas y sus ojos en todas partes, eso no es posible. Si piensa que ahora que está bajo la ignorancia no es consciente de que sus manos y piernas están difundidas por doquier, pero que en cuanto obtenga el conocimiento adecuado llegará a ese estado, su pensamiento es contradictorio. Esto quiere decir que el alma individual, habiendo sido condicionada por la naturaleza material, no es suprema. El Supremo es diferente del alma individual. El Señor Supremo puede extender Su mano sin ningún límite; el alma individual no puede. En el Bhagavad-gītā el Señor dice que si alguien le ofrece una flor, o una fruta, o un poco de agua, Él lo acepta. Si el Señor está tan lejos, ¿cómo puede Él aceptar las cosas? Esta es la omnipotencia del Señor: aunque Él está situado en Su propia morada, lejos, muy lejos de la tierra, Él puede extender Su mano para aceptar lo que cualquiera le ofrezca. Esa es Su potencia. En el Brahma-saṁhitā se afirma, goloka eva nivasati: aunque Él siempre está ocupado en pasatiempos en Su planeta trascendental, Él es omnipresente. El alma individual no puede alegar que ella es omnipresente. Por lo tanto, este verso describe al Alma Suprema, la Personalidad de Dios, no al alma individual.
Bg 13.15
सर्वेन्द्रियगुणाभासं सर्वेन्द्रियविवर्जितम् ।
असक्तं सर्वभृच्चैव निर्गुणं गुणभोक्तृ च ॥१५॥
sarvendriya-guṇābhāsaṁ
sarvendriya-vivarjitam
asaktaṁ sarva-bhṛc caiva
nirguṇaṁ guṇa-bhoktṛ ca
sarve—todos; indriya—sentidos; guṇa—cualidades; ābhāsam—la fuente original; sarva—todos; indriya—sentidos; vivarjitam—estando sin; asaktam—sin apego; sarva-bhṛt—el sustentador de todos; ca—también; eva—ciertamente; nirguṇam—sin cualidades materiales; guṇa bhoktṛ—simultáneamente amo de las guṇas; ca—también.
La Superalma es la fuente original de todos los sentidos, y sin embargo no tiene sentidos. Es desapegado aunque es el que mantiene a todos los seres vivientes. Él trasciende las modalidades de la naturaleza y al mismo tiempo es el amo de todas las modalidades de la naturaleza material.
El Señor Supremo, aunque es la fuente de todos los sentidos de las entidades vivientes, no tiene sentidos materiales como ellas. De hecho, las almas individuales tienen sentidos espirituales, pero en la vida condicionada estos están cubiertos por los elementos materiales y por lo tanto, las actividades de los sentidos se exhiben a través de la materia. Los sentidos del Señor Supremo no están cubiertos de ese modo. Sus sentidos son trascendentales y por ello se llaman nirguṇa. Guṇa quiere decir las modalidades materiales, pero Sus sentidos no tienen cubiertas materiales.
Se debe entender que Sus sentidos no son exactamente como los nuestros. Aunque Él es la fuente de todas nuestras actividades sensoriales, Él tiene Sus sentidos trascendentales que no están contaminados. Esto se explica muy bien en el Śvetāśvatara Upaniṣad, en el verso: sarvataḥ pāṇi-pādam. La Suprema Personalidad de Dios no tiene manos que estén contaminadas materialmente, pero tiene Sus manos y acepta cualquier sacrificio que se le ofrezca. Esa es la diferencia que hay entre el alma condicionada y la Superalma. Él no tiene ojos materiales, pero tiene ojos –si no, ¿cómo podría ver? Él lo ve todo, pasado, presente y futuro. Él vive en el corazón de la entidad viviente y Él sabe lo que hemos hecho en el pasado, lo que hacemos ahora y lo que nos espera en el futuro. Esto también se confirma en el Bhagavad-gītā: Él conoce todo, pero nadie le conoce a Él. Se dice que el Señor Supremo no tiene piernas como nosotros, pero puede viajar a través del espacio porque Él tiene piernas espirituales. En otras palabras, el Señor no es impersonal; Él tiene Sus ojos, piernas, manos y todo lo demás y como somos parte y porción del Señor Supremo, nosotros también tenemos estas cosas. Pero Sus manos, piernas, ojos y sentidos no están contaminados por la naturaleza material. El Bhagavad-gītā también confirma que cuando el Señor aparece, Él aparece tal como Él es, mediante Su potencia interna. Él no está contaminado por la energía material porque Él es el Señor de la energía material. En la literatura Védica encontramos que toda Su persona es espiritual. Él tiene Su forma eterna llamada sac-cid-ānanda-vigraha. Él está lleno de toda opulencia. Él es el propietario de toda la riqueza y el poseedor de toda la energía. Él es el más inteligente y está lleno de conocimiento. Estos son algunos de los síntomas de la Suprema Personalidad de Dios. Él es el sustentador de todas las entidades vivientes y el testigo de toda actividad. Por lo que podemos entender de la literatura Védica, el Señor Supremo siempre es trascendental. Aunque no veamos Su cabeza, Su rostro, Sus manos o Sus piernas, Él las tiene y cuando nos elevemos a la situación trascendental, entonces podremos ver la forma del Señor. Debido a los sentidos contaminados materialmente, no podemos ver Su forma. Por lo tanto, los impersonalistas quienes todavía están afectados materialmente, no pueden entender a la Personalidad de Dios.
Bg 13.16
बहिरन्तश्च भूतानामचरं चरमेव च ।
सूक्ष्मत्वात्तदविज्ञेयं दूरस्थं चान्तिके च तत् ॥१६॥
bahir antaś ca bhūtānām
acaraṁ caram eva ca
sūkṣmatvāt tad avijñeyaṁ
dūrasthaṁ cāntike ca tat
bahiḥ—fuera; antaḥ—dentro; ca—también; bhūtānām—de todas las entidades vivientes; acaram—inmóviles; caram—móviles; eva—también; ca—y; sūkṣmatvāt—debido a que es sutil; tat—aquello; avijñeyam—desconocido; dūrasthaṁ—muy lejos; ca antike—también cerca; ca—y; tat—aquello.
La Suprema Verdad existe tanto interna como externamente, en lo móvil y en lo inmóvil. Él está más allá del poder de los sentidos materiales de ver y conocer; y aunque está muy, muy lejos, Él también está cerca de todos.
Por la literatura Védica entendemos que Nārāyaṇa, la Suprema Persona, reside tanto en el exterior como en el interior de cada entidad viviente. Él está presente tanto en el mundo espiritual, como en el mundo material. Aunque Él está muy, muy lejos, a la vez, Él está cerca de nosotros. Estas son las declaraciones de la literatura Védica. Āsīno dūraṁ vrajati śayāno yāti sarvataḥ. Y debido a que Él está siempre inmerso en la bienaventuranza trascendental, no podemos entender como disfruta de Su opulencia completa. No podemos ver ni entender con estos sentidos materiales. Es por ello que en el lenguaje Védico se dice que para entenderle, nuestra mente material y nuestros sentidos materiales no pueden actuar. Pero aquel que ha purificado sus sentidos y su mente mediante la práctica del servicio devocional en conciencia de Kṛṣṇa, puede verle constantemente. Se confirma en el Brahma-saṁhitā, que el devoto que ha desarrollado amor por el Dios Supremo le puede ver siempre, sin cesar y también se confirma en el Bhagavad-gītā (11.54) que a Él se le puede ver y entender únicamente mediante el servicio devocional. Bhaktyā tvananyayā śakyaḥ.
Bg 13.17
अविभक्तं च भूतेषु विभक्तमिव च स्थितम् ।
भूतभर्तृ च तज्ज्ञेयं ग्रसिष्णु प्रभविष्णु च ॥१७॥
avibhaktaṁ ca bhūteṣu
vibhaktam iva ca sthitam
bhūta-bhartṛ ca taj jñeyaṁ
grasiṣṇu prabhaviṣṇu ca
avibhaktam—sin división; ca—también; bhūteṣu—en cada ser viviente; vibhaktam—dividido; iva—como si; ca—también; sthitam—situado; bhūta-bhartṛ—el sustentador de todas las entidades vivientes; ca—también; tat—eso; jñeyam—comprenderse; grasiṣṇu—devora; prabhaviṣṇu—desarrolla; ca—también.
Aunque la Superalma parece estar dividida, nunca lo está. Él existe como una unidad. Aunque es el sustentador de cada entidad viviente, debe entenderse que Él lo devora y lo desarrolla todo.
El Señor está situado como la Superalma en el corazón de todos. ¿Significa esto que se ha dividido? No, en realidad Él es uno. Aquí se da el ejemplo del sol: al mediodía el sol está situado en un lugar, pero si alguien recorre cinco mil kilómetros en todas direcciones y pregunta: «¿dónde está el sol?», todos le dirán que está brillando sobre su cabeza. En la literatura Védica se da este ejemplo para mostrar que aunque Él es indivisible, Él se sitúa como si estuviera dividido. También se dice en la literatura Védica que Viṣṇu está presente en todas partes mediante Su omnipotencia, así como el sol aparece en muchos lugares para muchas personas. Y el Señor
Supremo, aunque Él es el sustentador de cada entidad viviente, lo devora todo en el momento de la aniquilación. Esto fue confirmado en el Undécimo Capítulo cuando el Señor dijo que Él había venido a devorar a todos los guerreros reunidos en Kurukṣetra. Él menciona también que en la forma del tiempo, Él también devora. Él es el aniquilador, el que mata a todos. Cuando la creación ocurre, Él desarrolla a todos desde su estado original y en el momento de la aniquilación Él los devora. Los himnos Védicos confirman el hecho de que Él es el origen de todas las entidades vivientes y el reposo de todo. Después de la creación, todas las cosas reposan en Su omnipotencia y después de la aniquilación, todo vuelve a reposar otra vez en Él. Así lo confirman los himnos Védicos. Yato vā imāni bhūtāni jāyante yena jātāni jīvanti yat prayanty abhisaṁviśanti tad brahma tad vijijñāsasva (Taittirīya Upaniṣad 3.1).
Bg 13.18
ज्योतिषामपि तज्ज्योतिस्तमसः परमुच्यते ।
ज्ञानं ज्ञेयं ज्ञानगम्यं हृदि सर्वस्य विष्ठितम् ॥१८॥
jyotiṣām api taj jyotis
tamasaḥ param ucyate
jñānaṁ jñeyaṁ jñāna-gamyaṁ
hṛdi sarvasya viṣṭhitam
jyotiṣām—en todos los objetos luminosos; api—también; tat—aquello; jyotiḥ—la fuente de luz; tamasaḥ—de la oscuridad; param—más allá; ucyate—se dice; jñānam—conocimiento; jñeyam—ser conocido; jñāna-gamyam—acercarse por el conocimiento; hṛdi—en el corazón; sarvasya—de cada ser; viṣṭhitam—situado.
Él es la fuente de luz de todos los objetos luminosos. Él está más allá de la oscuridad de la materia y es el no manifestado. Él es el conocimiento, el objeto del conocimiento y la meta del conocimiento. Él está situado en el corazón de todos.
La Superalma, la Suprema Personalidad de Dios, es la fuente de luz de todos los objetos luminosos como el sol, la luna, las estrellas, etc. En la literatura Védica encontramos que en el reino espiritual no hay necesidad de sol ni de luna, debido a la refulgencia del Señor Supremo. En el mundo material, ese brahmajyoti, la refulgencia espiritual del Señor, está cubierta por el mahat-tattva, los elementos materiales; por lo tanto, en este mundo material necesitamos la ayuda del sol, la luna, la electricidad, etc. para tener luz. Pero en el mundo espiritual no hay necesidad de dichas cosas. Se afirma claramente en la literatura Védica, que debido a Su refulgencia luminosa todo está iluminado. Por lo tanto, está claro que Su situación no está en el mundo material. Él está situado en el mundo espiritual el cual está muy, muy lejos, en el cielo espiritual. Eso se confirma también en la literatura Védica. Āditya-varṇam tamasaḥ parastāt. Él es igual que el sol, eternamente luminoso, pero Él está lejos, muy lejos de la oscuridad de este mundo material. Su conocimiento es trascendental. La literatura Védica confirma que el Brahman es conocimiento trascen-
dental concentrado. El Señor Supremo, quien está situado en el corazón de todos, le da conocimiento a aquel que está ansioso de ser transferido a ese mundo espiritual. Un mantra Védico dice: taṁ ha devam ātma-buddhi-prakāśaṁ mumukṣur vai śaranaṁ aham prapadye. Uno debe entregarse a la Suprema Personalidad de Dios si en realidad desea la liberación. En cuanto a la meta del conocimiento último se refiere, también se confirma en la literatura Védica: tam eva viditvātimṛtyum eti. «Solo por conocerte a Ti uno puede superar la frontera del nacimiento y la muerte». Él está situado en el corazón de todos como el controlador supremo. El Supremo tiene piernas y manos distribuidos por todas partes y eso no se puede decir del alma individual. Por lo tanto, se debe admitir que hay dos conocedores del campo de actividad, el alma individual y la Superalma. Las manos y las piernas de uno están distribuidos localmente, pero las manos y las piernas de Kṛṣṇa están distribuidos por todas partes. Esto se confirma en el Śvetāśvatara Upaniṣad: sarvasya prabhum īśānaṁ sarvasya śaraṇaṁ bṛhat. Esa Suprema Personalidad de Dios, la Superalma, es el prabhu o amo de todas las entidades vivientes; por lo tanto, Él es el refugio último de todas las entidades vivientes. Luego no se puede negar el hecho de que la Superalma Suprema y el alma individual son siempre diferentes.
Bg 13.19
इति क्षेत्रं तथा ज्ञानं ज्ञेयं चोक्तं समासतः ।
मद्भक्त एतद्विज्ञाय मद्भावायोपपद्यते ॥१९॥
iti kṣetraṁ tathā jñānaṁ
jñeyaṁ coktuṁ samāsataḥ
mad-bhakta etad vijñāya
mad-bhāvāyopapadyate
iti—así pues; kṣetram—el campo de las actividades (el cuerpo); tathā—también; jñānam—conocimiento; jñeyam—lo conocible; ca—también; uktam—descrito; samāsataḥ—en resumen; mat-bhaktaḥ—Mi devoto; etat—todo esto; vijñaya—después de entender; mat-bhāvāya—Mi naturaleza; upapadyate—alcanza.
Así, Yo he descrito en forma resumida el campo de actividades (el cuerpo), el conocimiento y lo conocible. Solo Mis devotos pueden entender esto por completo y de esa forma alcanzan Mi naturaleza.
El Señor ha descrito en resumen el cuerpo, el conocimiento y lo conocible. Este conocimiento consiste en tres cosas: el conocedor, lo conocible y el proceso de conocer. Cuando estos se combinan, son llamados vijñānam, o la ciencia del conocimiento. El conocimiento perfecto pueden entenderlo directamente los devotos puros del Señor. Los demás no lo pueden entender. Los monistas dicen que en la última etapa estos tres aspectos se vuelven uno, pero los devotos no aceptan esto. El conocimiento y el desarrollo del conocimiento significan entenderse a sí mismo en conciencia de Kṛṣṇa. Estamos siendo guiados por la conciencia material, pero tan
pronto como transferimos toda la conciencia a las actividades de Kṛṣṇa y comprendemos que Kṛṣṇa es todo, entonces alcanzamos el verdadero conocimiento. En otras palabras, el conocimiento no es más que la etapa preliminar para entender perfectamente el servicio devocional.
Bg 13.20
प्रकृतिं पुरुषं चैव विद्ध्यनादी उभावपि ।
विकारांश्च गुणांश्चैव विद्धि प्रकृतिसम्भवान् ॥२०॥
prakṛtiṁ puruṣaṁ caiva
viddhyanādī ubhāv api
vikārāṁś ca guṇāṁś caiva
viddhi prakṛti-sambhavān
prakṛtim—naturaleza material; puruṣam—las entidades vivientes; ca—también; eva—ciertamente; viddhi—debes saber; anādī—sin principio; ubhau—ambos; api—también; vikārān—transformación; ca—también; guṇān—las tres modalidades de la naturaleza; ca—también; eva—ciertamente; viddhi—conoce; prakṛti—naturaleza material; sambhavān—se producen de.
Se debe comprender que tanto la naturaleza material como las entidades vivientes no tienen principio. Sus transformaciones y las modalidades de la materia son productos de la naturaleza material.
Mediante este conocimiento pueden entenderse el cuerpo, el campo de actividades y los conocedores del cuerpo (tanto la Superalma como el alma individual). El cuerpo es el campo de actividad y se compone de naturaleza material. Es el alma individual la que está corporificada. La entidad viviente, o puruṣa, disfruta de las actividades del cuerpo. Él es un conocedor y el otro es la Superalma. Se debe entender, por supuesto, que tanto la Superalma como la entidad individual son diferentes manifestaciones de la Suprema Personalidad de Dios. La entidad individual está en la categoría de Su energía y la Superalma está en la categoría de Su expansión personal. Tanto la naturaleza material como la entidad viviente son eternas; es decir, que existieron antes de la creación. La manifestación material proviene de la energía del Señor y también las entidades vivientes son energía del Señor Supremo, pero estas últimas provienen de la energía superior. Ambas existían antes que este cosmos fuera manifestado. La naturaleza material estaba absorbida en la Suprema Personalidad de Dios, Mahā-Viṣṇu y cuando fue necesario, se manifestó mediante el mahat-tattva. De forma similar, las entidades vivientes también están en Él y debido a que están condicionadas, son adversas a servir al Señor Supremo. Así, no se les permite entrar en el cielo espiritual. Después de la aniquilación de la naturaleza material, a las entidades vivientes se les da de nuevo una oportunidad de actuar en el mundo material y prepararse para entrar en el mundo espiritual. Ese es el misterio de esta creación material.
En realidad la entidad viviente es originalmente parte y porción espiritual del Señor Supremo, pero debido a su naturaleza rebelde, queda condicionada dentro de la naturaleza material. No importa realmente cómo es que estas entidades vivientes o entidades superiores del Señor Supremo se han puesto en contacto con la naturaleza material. Sin embargo, la Suprema Personalidad de Dios sabe cómo y porqué ocurrió realmente esto. El Señor dice en las escrituras que aquellos atraídos por esta naturaleza material están sometidos a una dura lucha por la existencia. Pero debemos saber con certeza, por las descripciones de estos pocos versos, que todas las influencias y transformaciones de la naturaleza material debidas a las tres modalidades, son también productos de la naturaleza material. Todas las transformaciones y variedades en relación con las entidades vivientes son debidas al cuerpo. En lo que al espíritu concierne, todas las entidades vivientes son iguales.
Bg 13.21
कार्यकारणकर्तृत्वे हेतुः प्रकृतिरुच्यते ।
पुरुषः सुखदुःखानां भोक्तृत्वे हेतुरुच्यते ॥२१॥
kārya-kāraṇa-kartṛtve
hetuḥ prakṛtir ucyate
puruṣaḥ sukha-duḥkhānāṁ
bhoktṛtve hetur ucyate
kārya—efecto; kāraṇa—la causa; kartṛtve—en lo que respecta a la creación; hetuḥ—el instrumento; prakṛtiḥ—naturaleza material; ucyate—se dice que es; puruṣaḥ—las entidades vivientes; sukha—felicidad; duḥkhānām—de la aflicción; bhoktṛtve—en el disfrute; hetuḥ—instrumento; ucyate—se dice que es.
Se dice que la naturaleza es la causa de todas las actividades y efectos materiales, mientras que la entidad viviente es la causa de los diversos sufrimientos y goces de este mundo.
Las diferentes manifestaciones del cuerpo y de los sentidos de las entidades vivientes se deben a la naturaleza material. Existen 8.400.000 especies de vida diferentes y estas variedades son la creación de la naturaleza material. Éstas surgen de los diferentes placeres sensoriales de la entidad viviente, quien, de este modo, desea vivir en uno u otro cuerpo. Cuando es puesta en diferentes cuerpos, esta disfruta de diferentes tipos de felicidad y sufrimiento. Su felicidad y su sufrimiento materiales se deben a su cuerpo y no a ella misma tal como es. En su estado original no hay duda de que disfruta; por lo tanto, ése es su verdadero estado. Ella está en el mundo material debido al deseo de enseñorearse sobre la naturaleza material. En el mundo espiritual no existe tal cosa. El mundo espiritual es puro, pero en el mundo material todos luchan arduamente para conseguir víctimas que ofrezcan diferentes placeres al cuerpo. Tal vez sea más claro decir que este cuerpo es el resultado de los sentidos. Los sentidos son instrumentos para satisfacer el deseo. Ahora bien, la suma total –el cuerpo y los instrumentos de los sentidos– son ofrecidos por la naturaleza
material y como se verá claramente en el próximo verso, la entidad viviente es bendecida o condenada con circunstancias creadas de acuerdo a sus deseos y actividades pasadas. De acuerdo a nuestros deseos y actividades, la naturaleza material nos pone en diferentes ámbitos residenciales. El ser mismo es la causa de que él obtenga tales lugares de residencia y del disfrute o sufrimiento que le acompañan. Una vez situado en algún tipo particular de cuerpo, queda bajo el control de la naturaleza porque el cuerpo, siendo materia, actúa de acuerdo a las leyes de la naturaleza. En esa situación, la entidad viviente no tiene poder para cambiar esas leyes. Supongamos que a una entidad viviente se la pone en el cuerpo de un perro, tan pronto como está situada en el cuerpo de un perro debe actuar como un perro. No puede actuar de otra manera. Y si la entidad viviente es puesta en un cuerpo de cerdo, entonces es forzada a comer excremento y a actuar como un cerdo. Así mismo, si a la entidad viviente se la pone en el cuerpo de un semidiós, debe actuar de acuerdo a su cuerpo. Esta es la ley de la naturaleza. Pero en todas las circunstancias, la Superalma está con el alma individual. Eso se explica en los Vedas de la siguiente manera: dvā suparṇā sayujā sakhāyā. El Señor Supremo es tan bondadoso con la entidad viviente que Él siempre acompaña al alma individual y en todas las circunstancias está presente como la Superalma, el Paramātmā.
Bg 13.22
पुरुषः प्रकृतिस्थो हि भुङ्क्ते प्रकृतिजान्गुणान् ।
कारणं गुणसङ्गोऽस्य सदसद्योनिजन्मसु ॥२२॥
puruṣaḥ prakṛti-stho hi
bhuṅkte prakṛti-jān guṇān
kāraṇaṁ guṇa-saṅgo’sya
sad-asad-yoni-janmasu
puruṣaḥ—la entidad viviente; prakṛti-sthaḥ—estando situada en la energía material; hi—ciertamente; bhuṅkte—disfruta; prakṛti-jān—producida por la naturaleza material; guṇān—las modalidades de la naturaleza; kāraṇam—la causa; guṇa-saṅgaḥ—contacto con las modalidades de la naturaleza; asya—de la entidad viviente; sat-asat—bien y mal; yoni—especies de vida; janmasu—nacimientos.
La entidad viviente en la naturaleza material sigue de este modo los senderos de la vida disfrutando de las tres modalidades de la naturaleza. Esto se debe a su contacto con esa naturaleza material. Y así, se encuentra con el bien y el mal en las diversas especies.
Este verso es muy importante para llegar a entender como las entidades vivientes transmigran de un cuerpo a otro. En el Segundo Capítulo se explica que la entidad viviente transmigra de un cuerpo a otro, así como uno se cambia de ropa. Este cambio de ropa se debe a su apego por la existencia material. Mientras uno esté cautivado por esta manifestación falsa, tiene que continuar transmigrando de un cuerpo
a otro. Debido a su deseo de enseñorearse sobre la naturaleza material, él es puesto en dichas circunstancias indeseables. Bajo la influencia del deseo material, la entidad nace a veces como semidiós, a veces como hombre, a veces como una bestia, como un pájaro, como un gusano, como un ser acuático, como un santo, como un insecto. Esto es lo que está sucediendo. Y en todos los casos, la entidad viviente se cree el amo de sus circunstancias, sin embargo, está bajo la influencia de la naturaleza material. Aquí se explica como ella es puesta en esos diferentes cuerpos. Esto es debido al contacto con las diferentes modalidades de la naturaleza. Por lo tanto, uno tiene que elevarse más allá de las tres modalidades materiales y situarse en la posición trascendental. Eso se llama conciencia de Kṛṣṇa. A menos que uno esté situado en conciencia de Kṛṣṇa, su conciencia material le obligará a transferirse de un cuerpo a otro porque tiene deseos materiales desde tiempo inmemorial. Pero él tiene que cambiar ese concepto. Ese cambio puede efectuarse únicamente escuchando de las fuentes autoritativas. El mejor ejemplo está aquí: Arjuna oye la ciencia de Dios de parte de Kṛṣṇa. Si la entidad viviente se somete a este proceso de escuchar, perderá su deseo tanto tiempo albergado de dominar la naturaleza material y gradual y proporcionalmente, en la medida en que reduzca su antiguo deseo de dominar, llega a disfrutar de felicidad espiritual. En un mantra Védico se dice que a medida que uno se vuelve sabio en compañía de la Suprema Personalidad de Dios, saborea proporcionalmente su eterna vida bienaventurada.
Bg 13.23
उपद्रष्टानुमन्ता च भर्ता भोक्ता महेश्वरः ।
परमात्मेति चाप्युक्तो देहेऽस्मिन्पुरुषः परः ॥२३॥
upadraṣṭānumantā ca
bhartā bhoktā maheśvaraḥ
paramātmeti cāpy ukto
dehe’smin puruṣaḥ paraḥ
upadraṣṭā—supervisor; anumantā—sancionador; ca—también; bhartā—amo; bhoktā—disfrutador supremo; maheśvaraḥ—el Señor Supremo; paramātmā—la Superalma; iti—también; ca—y; api uktaḥ—se dice; dehe—en este cuerpo; asmin—este; puruṣaḥ—disfrutador; paraḥ—trascendental.
Sin embargo en este cuerpo existe alguien más, un disfrutador trascendental que es el Señor, el propietario supremo, quien existe como el supervisor y el sancionador y a quien se le conoce como la Superalma.
Aquí se declara que la Superalma, quien siempre está con el alma individual es la representación del Señor Supremo. No es una entidad viviente ordinaria. Debido a que los filósofos monistas toman al conocedor del cuerpo como una unidad, ellos piensan que no hay diferencia entre la Superalma y el alma individual. Para aclarar esto,
el Señor dice que Él es la representación del Paramātmā en todos los cuerpos. Él es diferente del alma individual; Él es paraḥ, trascendental. El alma individual disfruta las actividades de un campo en particular, pero la Superalma está presente no como un disfrutador finito, ni como alguien que toma parte en las actividades corporales, sino como el testigo, el supervisor, el sancionador y el disfrutador supremo. Su nombre es Paramātmā, no ātmā y Él es trascendental. Está inconfundiblemente claro que el ātmā y el Paramātmā son diferentes. La Superalma, el Paramātmā, tiene piernas y manos en todas partes, pero el alma individual no. Y porque es el Señor Supremo, Él está presente internamente para sancionar el deseo de disfrute material del alma individual. Sin la sanción del Alma Suprema, el alma individual no puede hacer nada. El ser individual es bhakta o el mantenido y Él es bhukta o el sustentador. Existen innumerables entidades vivientes y Él permanece dentro de estas como un amigo. El hecho es que las entidades vivientes individuales son eternamente parte y porción del Señor Supremo y ambos están muy íntimamente relacionados como amigos. Pero la entidad viviente tiene la tendencia a rechazar la sanción del Señor Supremo y a actuar independientemente en un intento de dominar la naturaleza suprema y debido a que tiene esa tendencia, es llamada energía marginal del Señor Supremo. La entidad viviente puede estar situada en la energía material o en la energía espiritual. Mientras esté condicionada por la energía material, el Señor Supremo, como su amigo, la Superalma, permanece con ella tan solo para hacerle regresar a la energía espiritual. El Señor siempre anhela traerla de vuelta a la energía espiritual. Pero la entidad viviente, debido a su diminuta independencia, está constantemente rechazando el contacto con la luz espiritual. Este mal uso de su independencia es la causa de esta lucha material en la naturaleza condicionada. Por lo tanto, el Señor siempre está dando instrucciones desde el interior y desde el exterior. Desde el exterior, Él da instrucciones como este Bhagavad-gītā, e internamente, trata de convencerla de que sus actividades en el campo material no la conducen a la verdadera felicidad. Él dice: «Tan solo abandónalas y vuelve tu fe hacia Mí, entonces serás feliz». Así, la persona inteligente que pone su fe en el Paramātmā o la Suprema Personalidad de Dios, empieza a avanzar hacia una vida eterna y bienaventurada de conocimiento.
Bg 13.24
य एवं वेत्ति पुरुषं प्रकृतिं च गुणैः सह ।
सर्वथा वर्तमानोऽपि न स भूयोऽभिजायते ॥२४॥
ya evaṁ vetti puruṣaṁ
prakṛtiṁ ca guṇaiḥ saha
sarvathā vartamāno’pi
na sa bhūyo’bhijāyate
yaḥ—cualquiera; evam—así; vetti—entiende; puruṣam—la entidad viviente; prakṛtim—la naturaleza material; ca—y; guṇaiḥ—las modalidades de la naturaleza material; saha—con; sarvathā—por todos los medios; vartamānaḥ—situado; api—a pesar de; na—nunca; saḥ—él; bhūyaḥ—otra vez; abhijāyate—nace.
Aquel que comprende esta filosofía concerniente a la naturaleza material, a la entidad viviente y a la interacción de las modalidades de la naturaleza, es seguro que alcanza la liberación. Él no nacerá de nuevo aquí, sin importar su posición actual.
La comprensión clara de la naturaleza material, de la Superalma, del alma individual y cómo están relacionados, nos hace elegibles para liberarnos y volver a la atmósfera espiritual sin ser forzados a regresar a esta naturaleza material. Ese es el resultado del conocimiento. El propósito del conocimiento es entender claramente que la entidad viviente ha caído fortuitamente en esta existencia material. Mediante su esfuerzo personal en compañía de autoridades, personas santas y el maestro espiritual, uno tiene que entender su posición y entonces volver a la conciencia espiritual o conciencia de Kṛṣṇa, comprendiendo el Bhagavad-gītā, tal como lo explica la Personalidad de Dios. Entonces es un hecho que uno nunca volverá a esta existencia material; él será transferido al mundo espiritual para vivir una vida eterna, bienaventurada y de conocimiento.
Bg 13.25
ध्यानेनात्मनि पश्यन्ति केचिदात्मानमात्मना ।
अन्ये साङ्ख्येन योगेन कर्मयोगेन चापरे ॥२५॥
dhyānenātmani paśyanti
kecid ātmānam ātmanā
anye sāṅkhyena yogena
karma-yogena cāpare
dhyānena—por la meditación; ātmani—el yo; paśyanti—ven; kecit—uno; ātmānam—la Superalma; ātmanā—por la mente; anye—otros; sāṅkhyena—por la discusión filosófica; yogena—por el sistema de yoga; karma-yogena—por las actividades sin deseo fruitivo; ca—también; apare—otros.
Algunos perciben a esa Superalma por medio de la meditación, otros mediante el cultivo del conocimiento y otros a través del trabajo sin deseo fruitivo.
Aquí el Señor le informa a Arjuna que la búsqueda de la autorrealización por parte del alma condicionada puede dividirse en dos categorías distintas. Aquellos que son ateos, agnósticos y escépticos están más allá del sentido de la comprensión espiritual, pero hay otros que tienen fe en su comprensión de la vida espiritual y son llamados trabajadores que han renunciado a los resultados fruitivos. Aquellos que siempre tratan de establecer la doctrina del monismo, también se cuentan entre los ateos y agnósticos. En otras palabras, solamente los devotos de la Suprema Personalidad de Dios son verdaderamente aptos para la comprensión espiritual porque ellos entienden que más allá de esta naturaleza material existe el mundo espiritual y la Suprema Personalidad de Dios, quien Se expande como el Paramātmā, la Superalma dentro de todos, el Dios Omnipresente. Por supuesto que existen aquellos que tratan de entender a la Suprema Verdad Absoluta mediante el cultivo del conocimiento y pueden contarse como segunda clase. Los filósofos ateos analizan este mundo material en veinticuatro elementos y ponen al alma individual como el elemento veinticinco. Cuando sean capaces de entender que la naturaleza del alma individual es trascendental a los elementos materiales, también serán capaces de entender que por encima del alma individual existe la Suprema Personalidad de Dios. Él es el elemento veintiséis. Así, gradualmente llegarán al nivel de servicio devocional en conciencia de Kṛṣṇa. Aquellos que trabajan sin resultados fruitivos son también perfectos en su actitud y se les da una oportunidad para avanzar hacia la plataforma de servicio devocional en conciencia de Kṛṣṇa. Aquí se afirma que hay gente que tiene conciencia pura y que trata de descubrir a la Superalma mediante la meditación y cuando descubren a la Superalma dentro de ellos mismos, se sitúan trascendentalmente. Así mismo, hay otros que también tratan de entender el Alma Suprema mediante el cultivo del conocimiento y hay otros que cultivan el sistema de haṭha-yoga y que tratan de satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios mediante actividades pueriles.
Bg 13.26
अन्ये त्वेवमजानन्तः श्रुत्वान्येभ्य उपासते ।
तेऽपि चातितरन्त्येव मृत्युं श्रुतिपरायणाः ॥२६॥
anye tv evam ajānantaḥ
śrutvānyebhya upāsate
te’pi cātitaranty eva
mṛtyuṁ śruti-parāyaṇāḥ
anye—otros; tu—pero; evam—este; ajānantaḥ—sin conocimiento espiritual; śrutvā—por oír; anyebhyaḥ—de otros; upāsate—empiezan a adorar; te—ellos; api—también; ca—y; atitaranti—trascienden; eva—ciertamente; mṛtyum—el sendero de la muerte; śruti-parāyaṇāḥ—inclinado al proceso de oír.
Además existen aquellos que, aunque no están versados en el conocimiento espiritual, comienzan a adorar a la Persona Suprema al oír a otros sobre Él. Debido a su tendencia a oír de las autoridades, ellos también trascienden el sendero del nacimiento y la muerte.
Este verso es particularmente aplicable a la sociedad moderna porque en la sociedad moderna prácticamente no hay ninguna educación en los temas espirituales. Puede que algunas personas parezcan ser ateos, agnósticos, o filósofos, pero de hecho no existe
ningún conocimiento de filosofía. En cuanto al hombre ordinario, si es un alma buena, entonces existe la oportunidad de que avance mediante la escucha. Este proceso de oír es muy importante. El Señor Caitanya, quien predicó la conciencia de Kṛṣṇa en el mundo moderno, dio gran importancia a oír porque si el hombre común simplemente escucha a las fuentes autorizadas, puede progresar, especialmente, según el Señor Caitanya, si escucha la vibración trascendental Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Por lo tanto, se afirma que todas las personas deben beneficiarse oyendo de las almas sabias y gradualmente volverse aptas para entenderlo todo. Entonces la adoración al Señor Supremo tendrá lugar sin duda alguna. El Señor Caitanya ha dicho que en esta era nadie necesita cambiar su posición, mas bien debe abandonar el esfuerzo por entender la Verdad Absoluta mediante el razonamiento especulativo. Uno debe aprender a ser sirviente de aquellos que están situados en el conocimiento del Señor Supremo. Si uno es lo suficientemente afortunado como para refugiarse en un devoto puro, oír de él sobre la autorrealización y seguir sus pasos, él gradualmente se elevará a la posición de un devoto puro. En este verso en particular se recomienda enfáticamente el proceso de escuchar y esto es muy adecuado. Aunque el hombre común a menudo no está tan capacitado como los supuestos filósofos, oír fielmente de la persona autoritativa le ayudará a trascender esta existencia material y regresar al hogar, regresar a Dios.
Bg 13.27
यावत्सञ्जायते किञ्चित्सत्त्वं स्थावरजङ्गमम् ।
क्षेत्रक्षेत्रज्ञसंयोगात्तद्विद्धि भरतर्षभ ॥२७॥
yāvat saṁjāyate kiñcit
sattvaṁ sthāvara-jaṅgamam
kṣetra-kṣetrajña-saṁyogāt
tad viddhi bharatarṣabha
yāvat—cualquier cosa; saṁjāyate—sucede; kiñcit—cualquier cosa; sattvam—existencia; sthāvara—inmóvil; jaṅgamam—móvil; kṣetra—el cuerpo; kṣetrajña—el conocedor del cuerpo; saṁyogāt—unión entre; tat viddhi—debes saberlo; bharatarṣabha—¡oh, jefe de los Bhāratas!
¡Oh principal de los Bhāratas!, cualquier cosa que veas que existe tanto móvil como inmóvil, es únicamente la combinación entre el campo de actividades y el conocedor del campo.
En este verso se explica tanto la naturaleza material como la entidad viviente, las cuales existían antes de la creación del cosmos. Cualquier cosa que es creada no es más que una combinación de la entidad viviente y de la naturaleza material. Existen muchas manifestaciones tales como los árboles, las montañas y las colinas las cuales son inmóviles y hay muchas existencias que son móviles y todas ellas no son más
que combinaciones de la naturaleza material y la naturaleza superior, la entidad viviente. Sin el toque de la naturaleza superior, la entidad viviente, nada puede crecer. Por lo tanto, la relación entre la naturaleza y la materia continúa eternamente y el Señor Supremo es quien efectúa esta combinación; en consecuencia, Él es el controlador tanto de la naturaleza superior como de la inferior. La naturaleza material es creada por Él, a la naturaleza superior se la sitúa en esta naturaleza material y así suceden todas estas actividades y manifestaciones.
Bg 13.28
समं सर्वेषु भूतेषु तिष्ठन्तं परमेश्वरम् ।
विनश्यत्स्वविनश्यन्तं यः पश्यति स पश्यति ॥२८॥
samaṁ sarveṣu bhūteṣu
tiṣṭhantaṁ parameśvaram
vinaśyatsv avinaśyantaṁ
yaḥ paśyati sa paśyati
samam—igualmente; sarveṣu—en todas; bhūteṣu—entidades vivientes; tiṣṭhantam—residiendo; parameśvaram—la Superalma; vinaśyatsu—en lo destructible; avinaśyantam—no destruido; yaḥ—cualquiera; paśyati—ve; saḥ—él; paśyati—realmente ve.
Aquel que ve a la Superalma acompañando al alma individual en todos los cuerpos y que comprende que ni el alma ni la Superalma se destruyen jamás, él realmente ve.
Quienquiera que pueda ver tres cosas –el cuerpo, el propietario del cuerpo, o el alma individual y el amigo del alma individual, unidas en buena compañía– realmente posee conocimiento. Aquellos que no están en contacto con el amigo del alma son ignorantes; ellos simplemente ven el cuerpo y cuando el cuerpo es destruido piensan que todo se ha acabado, pero en realidad esto no es así. Después de la destrucción del cuerpo, tanto el alma como la Superalma existen y continuarán existiendo eternamente, en muchas formas diversas, tanto móviles como inmóviles. La palabra sánscrita parameśvaram se traduce a veces como el alma individual porque el alma es el amo del cuerpo y después de la destrucción del cuerpo, se transfiere a otra forma. Él es, de este modo, el amo. Pero otras personas interpretan que este parameśvaram es la Superalma. En ambos casos tanto la Superalma como el alma individual permanecen. No son destruidas. Aquel que puede verlo de esta manera, puede en realidad ver lo que sucede.
Bg 13.29
समं पश्यन्हि सर्वत्र समवस्थितमीश्वरम् ।
न हिनस्त्यात्मनात्मानं ततो याति परां गतिम् ॥२९॥
samaṁ paśyan hi sarvatra
samavasthitam īśvaram
na hinasty ātmanātmānaṁ
tato yāti parāṁ gatiṁ
samam—igualmente; paśyan—viendo; hi—ciertamente; sarvatra—en todo lugar; samavasthitam—igualmente situadas; īśvaram—la Superalma; na—no; hinasti—se degrada; ātmanā—por la mente; ātmānam—el alma; tataḥ yāti—entonces alcanza; parām—el trascendental; gatim—destino.
Aquel que ve a la Superalma en todos los seres vivientes, situada igualmente en todas partes, no se degrada mediante su mente. De este modo se acerca al destino trascendental.
Al aceptar que su existencia material es solamente un gran sufrimiento, la entidad viviente puede situarse en su existencia espiritual. Si uno entiende que el Supremo está situado en todas partes en Su manifestación como Paramātmā; si uno puede ver la presencia de la Suprema Personalidad de Dios en todas las cosas vivientes, no se degrada y por lo tanto, avanza gradualmente hacia el mundo espiritual. La mente por lo general es adicta a los procesos egocéntricos; pero cuando la mente se vuelve hacia la Superalma, uno avanza en la comprensión espiritual.
Bg 13.3
क्षेत्रज्ञं चापि मां विद्धि सर्वक्षेत्रेषु भारत
क्षेत्रक्षेत्रज्ञयोर्ज्ञानं यत्तज्ज्ञानं मतं मम ॥३॥
kṣetrajñaṁ cāpi māṁ viddhi
sarva-kṣetreṣu bhārata
kṣetra-kṣetrajñayor jñānaṁ
yat taj jñānaṁ mataṁ mama
kṣetrajñam—el conocedor; ca—también; api—ciertamente; mām—a Mí; viddhi—conoce; sarva—todas; kṣetreṣu—en los campos corporales; bhārata—¡oh, hijo de Bharata!; kṣetra—el campo de actividades (el cuerpo); kṣetra-jñayoḥ—el conocedor del campo; jñānam—conocimiento; yat—aquello que se enseña; tat—eso; jñānam—conocimiento; matam—opinión; mama—aquello.
¡Oh vástago de Bharata! Debes comprender que Yo también soy el conocedor dentro de todos los cuerpos y que comprender este cuerpo y a su propietario se denomina conocimiento. Ésa es Mi opinión.
Al tratar el tema de este cuerpo y del propietario del cuerpo, del alma y la Superalma, encontraremos tres diferentes temas de estudio: el Señor, la entidad viviente y la materia. En cada campo de actividades, en cada cuerpo, hay dos almas: el alma individual y la Superalma. Ya que la Superalma es la expansión plenaria de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, Kṛṣṇa dice: «Yo también soy el conocedor, pero Yo no soy el propietario individual del cuerpo. Yo soy el super conocedor. Yo estoy presente en cada cuerpo como Paramātmā o Superalma». Aquel que estudia el tema del campo de actividad y del conocedor del campo muy minuciosamente, de acuerdo con este Bhagavad-gītā, puede alcanzar el conocimiento. El Señor dice: «Yo soy el conocedor del campo de actividades en cada cuerpo individual». Puede que el individuo sea el conocedor de su propio cuerpo, pero no tiene conocimiento de los demás cuerpos. La Suprema Personalidad de Dios, quien está presente en todos los cuerpos como la Superalma, conoce todo sobre todos los cuerpos.
Él conoce todos los diferentes cuerpos de todas las diversas especies de vida. Puede que un ciudadano conozca todo sobre su parcela, pero el rey conoce no solamente su palacio, sino todas las propiedades que los ciudadanos individuales poseen. De forma similar, uno puede ser individualmente el propietario del cuerpo, pero el Señor Supremo es el propietario de todos los cuerpos. El rey es el propietario original del reino y el ciudadano es el propietario secundario. De formar similar, el Señor Supremo es el propietario supremo de todos los cuerpos. El cuerpo consiste en los sentidos. El Señor Supremo es Hṛṣīkeśa, que significa el controlador de los sentidos. Él es el controlador original de los sentidos, así como el rey es el controlador original de todas las actividades del Estado y los ciudadanos son los controladores secundarios. El Señor también dice «Yo también soy el conocedor». Esto quiere decir que Él es el super conocedor; el alma individual conoce solo su cuerpo particular. En la literatura Védica se afirma:
kṣetrāṇi hi śarīrāṇi bījaṁ cāpi śubhāśubhe tāni vetti sa yogātmā tataḥ kṣetrajña ucyate.
A este cuerpo se le llama kṣetra y dentro de él residen el propietario del cuerpo y el Señor Supremo, quien conoce tanto al cuerpo como al propietario del cuerpo. Por ello, a Él se le llama el conocedor de todos los campos. La diferencia que hay entre el campo de actividades, el propietario de las actividades y el propietario supremo de las actividades, se describe en la forma siguiente. De acuerdo a la literatura Védica, se conoce como jñānam al conocimiento perfecto sobre la constitución del cuerpo, la constitución del alma individual y la constitución de la Superalma. Ésa es la opinión de Kṛṣṇa. Conocimiento es entender tanto al alma como a la Superalma como una y a la vez diferentes. Aquel que no entiende el campo de actividad y el conocedor de la actividad, no está situado en el conocimiento perfecto. Se tiene que entender la posición de prakṛti, la naturaleza, puruṣa, el disfrutador de la naturaleza y de īśvara, el conocedor que domina o controla la naturaleza y al alma individual. Uno no debe confundir los tres en sus diferentes capacidades. Uno no debe confundir al pintor, a la pintura y al caballete. Este mundo material, el cual es el campo de actividades, es la naturaleza, el disfrutador de la naturaleza es la entidad viviente, y por encima de ambos está el controlador supremo, la Personalidad de Dios. En el lenguaje Védico se afirma: «bhoktā bhogyaṁ preritāraṁ ca matvā sarvaṁ proktaṁ trividhaṁ brahmam etat». Hay tres conceptos del Brahman: prakṛti es Brahman como el campo de actividades, el jīva (el alma individual) es también Brahman y esta tratando de controlar la naturaleza material y el controlador de ambos es también Brahman, pero Él es el verdadero controlador. En este capítulo se explicará también que de los dos conocedores, uno es falible y el otro es infalible. Uno es superior y el otro es subordinado. Aquel que entiende que los dos conocedores del campo son uno y lo mismo, contradice a la Suprema Personalidad de Dios quien aquí establece muy claramente que «Yo soy también el conocedor del campo de actividad». Aquel que confunde una cuerda con una serpiente no tiene conocimiento. Hay diferentes tipos de cuerpos y hay diferentes propietarios de los cuerpos. Los diferentes cuerpos existen debido a que cada alma individual tiene su capacidad individual de enseñorearse sobre la naturaleza material. Pero el Supremo está también presente en ellos como el controlador. La palabra ca es significativa ya que indica el número total de cuerpos.
Esa es la opinión de Śrīla Baladeva Vidyābhūṣana: Kṛṣṇa es la Superalma que está presente en cada uno de los cuerpos aparte del alma espiritual. Y Kṛṣṇa explícitamente dice aquí que la Superalma es el controlador, tanto del campo de actividades como del disfrutador finito.
Bg 13.30
प्रकृत्यैव च कर्माणि क्रियमाणानि सर्वशः ।
यः पश्यति तथात्मानमकर्तारं स पश्यति ॥३०॥
prakṛtyaiva ca karmāṇi
kriyamāṇāni sarvaśaḥ
yaḥ paśyati tathātmānam
akartāraṁ sa paśyati
prakṛtyā—la naturaleza material; eva—ciertamente; ca—también; karmāṇi—acti-vidades; kriyamāṇāni—ocupadas en hacer; sarvaśaḥ—en todos los aspectos; yaḥ—cualquiera que; paśyati—ve; tathā—también; ātmānam—sí mismo; akartāram—el que no hace; saḥ—él; paśyati—ve perfectamente.
Aquel que puede ver que todas las actividades las realiza el cuerpo, el cual es creado de naturaleza material y que ve que el yo no hace nada, él realmente ve.
Este cuerpo lo hace la naturaleza material bajo la dirección de la Superalma y cualquiera de las actividades que ocurren en relación con el cuerpo de uno, no son sus propias obras. Cualquier cosa que se supone que uno debe hacer, ya sea para la felicidad o para el sufrimiento, es forzado a hacerla debido a la constitución corporal. Sin embargo, el yo está fuera de todas estas actividades corporales. Este cuerpo le es dado de acuerdo a sus deseos pasados. El cuerpo se le ofrece para que actúe en consecuencia y satisfaga los deseos. Prácticamente hablando, el cuerpo es una máquina diseñada por el Señor Supremo para satisfacer los deseos. A causa de los deseos, uno es puesto en circunstancias difíciles sufriendo o disfrutando. Cuando esta visión trascendental de la entidad viviente se desarrolla, hace que uno se separe de las actividades corporales. Aquél que tiene dicha visión es realmente un vidente.
Bg 13.31
यदा भूतपृथग्भावमेकस्थमनुपश्यति ।
तत एव च विस्तारं ब्रह्म सम्पद्यते तदा ॥३१॥
yadā bhūta-pṛthag-bhāvam
eka-stham anupaśyati
tata eva ca vistāraṁ
brahma sampadyate tadā
yadā—cuando; bhūta—las entidades vivientes; pṛthak-bhāvam—entidades separadas; eka-stham—situadas en una; anupaśyati—trata de ver a través de la autoridad; tataḥ eva—después; ca—también; vistāram—expandido; brahma—el Absoluto; sampadyate—alcanza; tadā—en ese momento.
Cuando un hombre sensato deja de ver diferentes identidades, las cuales se deben a los diferentes cuerpos materiales, alcanza el concepto del Brahman. De este modo, él ve que los seres están expandidos por doquier.
Cuando uno puede ver que los diversos cuerpos de las entidades vivientes surgen debido a los diferentes deseos del alma individual y no pertenecen realmente al alma misma, uno realmente ve. En el concepto material de la vida vemos a alguien como semidiós, a alguien como ser humano, como perro, gato, etc. Ésta es la visión material, no la visión real. Esta diferenciación material se debe a un concepto material de la vida. Después de la destrucción del cuerpo material, este alma espiritual es una. El alma espiritual, debido al contacto con la naturaleza material, obtiene diferentes tipos de cuerpo. Cuando alguien puede ver esto, obtiene visión espiritual; así al liberarse de las diferenciaciones como las de hombre, animal, grande, bajo, etc., su conciencia se embellece y uno se vuelve apto para desarrollar la conciencia de Kṛṣṇa en su identidad espiritual. El modo en el que él entonces ve las cosas se explicará en el siguiente verso.
Bg 13.32
अनादित्वान्निर्गुणत्वात्परमात्मायमव्ययः ।
शरीरस्थोऽपि कौन्तेय न करोति न लिप्यते ॥३२॥
anāditvān nirguṇatvāt
paramātmāyam avyayaḥ
śarīra-stho’pi kaunteya
na karoti na lipyate
anāditvāt—debido a la eternidad; nirguṇatvāt—debido a lo trascendental; param—más allá de la naturaleza material; ātmā—espíritu; ayam—esto; avyayaḥ—inagotable; śarīra-sthaḥ api—aunque esté morando en el cuerpo; kaunteya—¡oh, hijo de Kuntī!; na karoti—nunca hace nada; na lipyate—ni se enreda.
Aquellos que tienen la visión de eternidad pueden ver que el alma es trascendental, eterna y que está más allá de las modalidades de la naturaleza. A pesar del contacto con el cuerpo material, ¡oh Arjuna!, el alma ni hace nada ni se enreda.
Parece que una entidad viviente nace debido al nacimiento del cuerpo material, pero en realidad la entidad viviente es eterna; no nace y a pesar de estar situada en un cuerpo material, ella es trascendental y eterna. Por lo tanto, no se la puede destruir. Por naturaleza está llena de bienaventuranza. No se ocupa en ninguna de las actividades materiales; es por ello que las actividades realizadas debido a su contacto con los cuerpos materiales no la enredan.
Bg 13.33
यथा सर्वगतं सौक्ष्म्यादाकाशं नोपलिप्यते ।
सर्वत्रावस्थितो देहे तथात्मा नोपलिप्यते ॥३३॥
yathā sarva-gataṁ saukṣmyād
ākāśaṁ nopalipyate
sarvatrāvasthito dehe
tathātmā nopalipyate
yathā—como; sarva-gatam—omnipresente; saukṣmyāt—debido a que es sutil; ākāśam—el cielo; na—nunca; upalipyate—se mezcla; sarvatra—en todas partes; avasthitaḥ—situada; dehe—en el cuerpo; tathā—dicho; ātmā—el yo; na—nunca; upalipyate—se mezcla.
Aunque el cielo es omnipresente, no se mezcla con nada debido a su naturaleza sutil. De igual manera el alma, situada en la visión del Brahman, no se mezcla con el cuerpo, aunque esté situada en ese cuerpo.
El aire entra en el agua, en el barro, en el excremento y en cualquier cosa que existe; sin embargo no se mezcla con nada. De forma similar, la entidad viviente, aunque está situada en diversidad de cuerpos, es ajena a ellos debido a su naturaleza sutil. Por lo tanto, es imposible ver con los ojos materiales cómo la entidad viviente está en contacto con este cuerpo y cómo sale de él después de la destrucción del cuerpo. Ningún científico puede determinar esto.
Bg 13.34
यथा प्रकाशयत्येकः कृत्स्नं लोकमिमं रविः ।
क्षेत्रं क्षेत्री तथा कृत्स्नं प्रकाशयति भारत ॥३४॥
yathā prakāśayaty ekaḥ
kṛtsnaṁ lokam imaṁ raviḥ
kṣetraṁ kṣetrī tathā kṛtsnaṁ
prakāśayati bhārata
yathā—como; prakāśayati—ilumina; ekaḥ—uno; kṛtsnam—todo; lokam—universo; iman—este; raviḥ—el sol; kṣetram—este cuerpo; kṣetrī—el alma; tathā—de forma similar; kṛtsnam—todo; prakāśayati—ilumina; bhārata—¡oh, hijo de Bharata!
¡Oh hijo de Bharata! Así como un único sol ilumina todo este universo, del mismo modo la entidad viviente, una dentro del cuerpo, ilumina todo el cuerpo mediante la conciencia.
Existen diversas teorías con respecto a la conciencia. Aquí en el Bhagavad-gītā, se da el ejemplo del sol y la luz del sol. Así como el sol está situado en un lugar pero ilumina todo el universo, del mismo modo, una pequeña partícula de alma espiritual, aunque está situada en el corazón de este cuerpo, ilumina todo el cuerpo mediante la conciencia. Por lo tanto, la conciencia es la prueba de la presencia del alma, así como la luz del sol es la prueba de la presencia del sol. Cuando el alma está presente en el cuerpo, hay conciencia por todo el cuerpo y tan pronto como el alma se va del cuerpo, no hay más conciencia. Esto lo puede entender fácilmente cualquier persona inteligente. Por lo tanto, la conciencia no es un producto de las combinaciones de la materia. Es el síntoma de la entidad viviente. La conciencia de la entidad viviente, aunque cualitativamente una con la conciencia Suprema, no es suprema porque la conciencia de un cuerpo particular no se comparte con la de otro cuerpo. Pero la Superalma, la cual está situada en todos los cuerpos como el amigo del alma individual, es consciente de todos los cuerpos. Esa es la diferencia entre la conciencia suprema y la conciencia individual.
Bg 13.35
क्षेत्रक्षेत्रज्ञयोरेवमन्तरं ज्ञानचक्षुषा ।
भूतप्रकृतिमोक्षं च ये विदुर्यान्ति ते परम् ॥३५॥
kṣetra-kṣetrajñayor evam
antaraṁ jñāna-cakṣuṣā
bhūta-prakṛti-mokṣaṁ ca
ye vidur yānti te param
kṣetra—cuerpo; kṣetrajñayoḥ—del propietario del cuerpo; evam—aquel; antaram—la diferencia; jñāna-cakṣuṣā—mediante la visión del conocimiento; bhūta—la entidad viviente; prakṛti—la naturaleza material; mokṣam—la liberación; ca—también; ye—aquel que; viduḥ—conocen; yānti—llegan; te—ellos; param—al Supremo.
Aquel que conscientemente ve la diferencia entre el cuerpo y el propietario del cuerpo y puede comprender el proceso de liberación de este cautiverio, también alcanza la meta suprema.
El significado de este Decimotercer Capítulo es que uno debe conocer la diferencia entre el cuerpo, el propietario del cuerpo y la Superalma. Al principio, una persona de fe debe procurarse buena compañía para poder oír sobre Dios y así iluminarse gradualmente. Si uno acepta a un maestro espiritual, puede aprender a distinguir entre la materia y el espíritu y este se volverá el peldaño para obtener más iluminación espiritual. Un maestro espiritual enseña a sus discípulos a liberarse del concepto material de la vida mediante diversas instrucciones. Por ejemplo, en el Bhagavad-gītā encontramos que Kṛṣṇa instruye a Arjuna para liberarle de las consideraciones materialistas. Se puede entender que este cuerpo es materia; este puede ser analizado en sus veinticuatro elementos. Esa es la manifestación burda. Y la manifestación sutil es la mente y los efectos psicológicos. Y los síntomas de la vida son la interacción de estos aspectos. Pero por encima de todo, existe el alma y también la Superalma. El alma y la Superalma son dos. Este mundo material funciona mediante la combinación del alma y los veinticuatro elementos materiales. Aquel que puede ver la constitución de toda la manifestación material como una combinación del alma y los elementos materiales y que también puede ver la situación del Alma Suprema, se hace elegible para ser transferido al mundo espiritual. Estas cosas son para contemplar y entender y uno debe tener una comprensión completa de este capítulo con la ayuda del maestro espiritual.
Así terminan los Significados Bhaktivedanta correspondientes al Decimotercer Capítulo del Śrīmad-Bhagavad-gītā, respecto al tema: La Naturaleza, el Disfrutador y la Conciencia.
Bg 13.4
तत्क्षेत्रं यच्च यादृक्च यद्विकारि यतश्च यत् ।
स च यो यत्प्रभावश्च तत्समासेन मे शृणु ॥४॥
tat kṣetraṁ yac ca yādṛk ca
yad vikāri yataś ca yat
sa ca yo yat prabhāvaś ca
tat samāsena me śṛṇu
tat—aquel; kṣetram—campo de actividades; yat—como; ca—también; yādṛk—tal como es; ca—también; yat—que es; vikāri—cambios; yataḥ—de los cuales; ca—también; yat—uno; saḥ—él; ca—también; yaḥ—uno; yat—qué; prabhāvaḥ ca—también influencia; tat—eso; samāsena—en detalle; me—de Mí; śṛṇu—entiende.
Ahora, oye por favor Mi breve descripción de este campo de actividad y cómo está constituido, cuáles son sus cambios, de dónde se producen, quién es ese conocedor del campo de actividades y cuáles son sus influencias.
El Señor está describiendo el campo de actividades y el conocedor del campo de las actividades en sus posiciones constitucionales. Se tiene que saber cómo está constituido este cuerpo, los materiales de que está hecho, bajo el control de quién está trabajando este cuerpo, cómo ocurren los cambios, de dónde vienen los cambios, cuáles son las causas, cuáles son las razones, cuál es la última meta del individuo y cuál es la verdadera forma del alma individual. Se debe conocer también la diferencia entre el alma viviente individual y la Superalma, las diferentes influencias, sus potenciales, etc. Uno solamente tiene que entender este Bhagavad-gītā directamente de la descripción dada por la Suprema Personalidad de Dios y todo esto se aclarará. Pero uno debe tener cuidado de no considerar que la Suprema Personalidad de Dios, quien está en cada cuerpo y en cada alma individual, es el jīva. Esto es algo como equiparar al potente con el impotente.
Bg 13.5
ऋषिभिर्बहुधा गीतं छन्दोभिर्विविधैः पृथक् ।
ब्रह्मसूत्रपदैश्चैव हेतुमद्भिर्विनिश्चितैः ॥५॥
ṛṣibhir bahudhā gītaṁ
chandobhir vividhaiḥ pṛthak
brahma-sūtra-padaiś caiva
hetumadbhir viniścitaiḥ
ṛṣibhiḥ—por los sabios eruditos; bahudhā—de muchas formas; gītam—descrito; chandobhiḥ—los himnos Védicos; vividhaiḥ—en varios; pṛthak—de diversas maneras; brahma-sūtra—el Vedānta; padaiḥ—aforismo; ca—también; eva—ciertamente; hetumadbhiḥ—con la causa y el efecto; viniścitaiḥ—asegurar.
Este conocimiento del campo de las actividades y del conocedor de las actividades, lo describen diversos sabios en diversos escritos Védicos –especialmente en el Vedānta-sūtra– y es expuesto con plena lógica en cuanto a la causa y el efecto.
La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa es la autoridad Suprema que explica este conocimiento. Aun así, como norma, los académicos eruditos y las autoridades reconocidas siempre dan evidencia de las autoridades anteriores. Kṛṣṇa explica este punto sumamente polémico con respecto a la dualidad y a la no dualidad del alma y la Superalma, refiriéndose a las escrituras, el Vedānta, que son aceptadas como autoridad. Primero, Él dice que esto está de acuerdo con los diferentes sabios. En cuanto a los sabios se refiere, aparte de Él mismo, Vyāsadeva, el autor del Vedānta-sūtra, es un gran sabio y en el Vedānta-sūtra se explica perfectamente la dualidad. Y el padre de Vyāsadeva, Parāśara, era también un gran sabio y él escribió en sus libros de religiosidad: «Aham tvaṁ ca athānye». «Nosotros –tú, yo y las diversas entidades vivientes– aunque estamos en cuerpos materiales, somos trascendentales. Ahora hemos caído en los senderos de las tres modalidades de la naturaleza material de acuerdo a nuestro diferente karma. De esta forma, algunos están en niveles más elevados y otros están en la naturaleza inferior. Las naturalezas superior e inferior existen debido a la ignorancia y se manifiestan en un número infinito de entidades vivientes. Pero a la Superalma, que es infalible, no la contaminan las tres cualidades de la naturaleza y es trascendental». De forma similar, en los Vedas originales se hace la distinción entre el alma, la Superalma y el cuerpo, especialmente en el Kaṭha Upaniṣad. Hay una manifestación de la energía del Señor Supremo conocida como annamaya, por la cual uno depende simplemente del alimento para su existencia. Esta es una comprensión materialista del Supremo. Luego está prāṇamaya; esto quiere decir que después de ser consciente de la Suprema Verdad Absoluta en los alimentos, uno puede entender la Verdad Absoluta en los síntomas vitales o en las formas de vida. En jñānamaya los síntomas vitales se desarrollan hasta el punto de pensar, sentir y desear. Después viene la comprensión del Brahman y la comprensión llamada vijñānamaya, mediante la cual, la mente y los síntomas vitales del ser viviente se distinguen de la entidad viviente misma. La etapa siguiente y suprema es ānandamaya, la comprensión de la naturaleza completamente bienaventurada. De este modo, hay cinco etapas en la comprensión del Brahman, la cual es llamada brahma puccham. De estas, las tres primeras –annamaya, prāṇamaya y jñānamaya– abarcan los campos de actividades de los seres vivientes. Trascendental a todos estos
campos de actividades está el Señor Supremo, quien es llamado ānandamaya. También en el Vedānta-sūtra, el Señor Supremo es llamado ānandamayo’bhyāsāt. La Suprema Personalidad de Dios está por naturaleza lleno de felicidad y para disfrutar su bienaventuranza trascendental Él se expande en vijñānamaya, prāṇama-ya, jñānamaya y annamaya. En este campo de actividades el ser viviente es considerado el disfrutador y el ānandamaya es diferente de él. Esto quiere decir que si la entidad viviente decide disfrutar acoplándose con el ānandamaya, entonces se vuelve perfecta. Esta es la verdadera imagen del Señor Supremo como el conocedor supremo del campo, de la entidad viviente como conocedor subordinado y de la naturaleza del campo de actividades.
Bg 13.6-7
महाभूतान्यहंकारो बुद्धिरव्यक्तमेव च ।
इन्द्रियाणि दशैकं च पञ्च चेन्द्रियगोचराः ॥६॥
इच्छा द्वेषः सुखं दुःखं संघातश्चेतना धृतिः ।
एतत्क्षेत्रं समासेन सविकारमुदाहृतम् ॥७॥
mahā-bhūtāny ahaṅkāro
buddhir avyaktam eva ca
indriyāṇi daśaikaṁ ca
pañca cendriya-gocarāḥ
icchā dveṣaḥ sukhaṁ duḥkhaṁ
saṅghātaś cetanā dhṛtiḥ
etat kṣetraṁ samāsena
sa-vikāram udāhṛtam
mahā-bhūtāni—los grandes elementos; ahaṅkāraḥ—ego falso; buddhiḥ—inteligencia; avyaktam—lo no manifestado; eva—ciertamente; ca—también; indriyāṇi—los sentidos; daśa ekam—once; ca—también; pañca—cinco; ca—también; indriya-gocarāḥ—objetos de los sentidos; icchā—deseo; dveṣaḥ—odio; sukham—felicidad; duḥkham—aflicción; saṅghātaḥ—el conjunto; cetanā—síntomas de vida; dhṛtiḥ—convicción; etat—todo esto; kṣetram—el campo de actividades; samāsena—en resumen; sa-vikāram—interacciones; udāhṛtam—ejemplificado.
Los cinco grandes elementos, el ego falso, la inteligencia, lo no manifestado, los diez sentidos, la mente, los cinco objetos de los sentidos, el deseo, el odio, la felicidad, la aflicción, el conjunto total, los síntomas vitales y las convicciones –a todos estos se les considera, en resumen, el campo de actividades y sus interacciones.
Según todas las declaraciones autoritativas de los grandes sabios, los himnos Védicos y los aforismos del Vedānta-sūtra, los componentes de este mundo son: tierra, agua, fuego, aire y éter. Estos son los cinco grandes elementos (mahābhūta).
Después están el ego falso, la inteligencia y el estado no manifestado de las tres modalidades de la naturaleza. Después están los cinco sentidos para adquirir conocimiento: los ojos, los oídos, la nariz, la lengua y el tacto. Luego los cinco sentidos de trabajo: la voz, las piernas, las manos, el ano y los genitales. Entonces por encima de los sentidos está la mente, la cual es interna y puede ser llamada el sentido interno. Por lo tanto, incluyendo la mente hay once sentidos en total. Después están los cinco objetos de los sentidos: el olor, el gusto, la forma, el tacto y el sonido. Ahora bien, el agregado de estos veinticuatro elementos se llama el campo de actividad. Si uno hace un estudio analítico de estos veinticuatro temas, entonces podrá entender muy bien el campo de actividad. Después están el deseo, el odio, el placer y el dolor, los cuales son interacciones que representan los cinco grandes elementos del cuerpo burdo. Los síntomas vitales, representados por la conciencia y la convicción, son la manifestación del cuerpo sutil –la mente, el ego y la inteligencia. Estos elementos sutiles están incluidos dentro del campo de actividades. Los cinco grandes elementos son una representación burda del ego falso sutil. Estos son una representación en el concepto material. La conciencia está representada por la inteligencia, de la cual las tres modalidades de la naturaleza material son la etapa no manifestada. Las tres modalidades de la naturaleza material no manifestadas se llaman pradhāna. Aquel que desea conocer los veinticuatro elementos en detalle junto con sus interacciones, debe estudiar la filosofía más detalladamente. En el Bhagavad-gītā solo se da un resumen. El cuerpo es la representación de todos estos factores y hay cambios en el cuerpo que son seis en total: el cuerpo nace, crece, permanece, genera subproductos, después comienza a decaer y en la última etapa se desvanece. Por lo tanto, el campo es algo material no permanente. Sin embargo el kṣetrajña, el conocedor del campo, su propietario, es diferente.
Bg 13.8-12
अमानित्वमदम्भित्वमहिंसा क्षान्तिरार्जवम् ।
आचार्योपासनं शौचं स्थैर्यमात्मविनिग्रहः ॥८॥
इन्द्रियार्थेषु वैराग्यमनहंकार एव च ।
जन्ममृत्युजराव्याधिदुःखदोषानुदर्शनम् ॥९॥
असक्तिरनभिष्वङ्गः पुत्रदारगृहादिषु ।
नित्यं च समचित्तत्वमिष्टानिष्टोपपत्तिषु ॥१०॥
मयि चानन्ययोगेन भक्तिरव्यभिचारिणी ।
विविक्तदेशसेवित्वमरतिर्जनसंसदि ॥११॥
अध्यात्मज्ञाननित्यत्वं तत्त्वज्ञानार्थदर्शनम् ।
एतज्ज्ञानमिति प्रोक्तमज्ञानं यदतोऽन्यथा ॥१२॥
amānitvam adambhitvam
ahiṁsā kṣāntir ārjavam
ācāryopāsanaṁ śaucaṁ
sthairyam ātma-vinigrahaḥ
indriyārtheṣu vairāgyam
anahaṅkāra eva ca
janma-mṛtyu-jarā-vyādhi-
duḥkha-doṣānudarśanam
asaktir anabhiṣvaṅgaḥ
putra-dāra-gṛhādiṣu
nityaṁ ca sama-cittatvam
iṣṭāniṣṭopapattiṣu
mayi cānanya yogena
bhaktir avyabhicāriṇī
vivikta-deśa-sevitvam
aratir jana-saṁsadi
adhyātma-jñāna-nityatvaṁ
tattva-jñānārtha-darśanam
etaj jñānam iti proktam
ajñānaṁ yad ato’nyathā
amānitvam—humildad; adambhitvam—ausencia de orgullo; ahiṁsā—no violencia; kṣāntiḥ—tolerancia; ārjavam—sencillez; ācārya-upāsanam—acercarse a un maestro espiritual fidedigno; śaucam—limpieza; sthairyam—constancia; ātma-vinigrahaḥ—control; indriya-artheṣu—en lo que respecta a los sentidos; vairāgyam—renunciación; anahaṅkāraḥ—estar sin egoísmo falso; eva—ciertamente; ca—también; janma—nacimiento; mṛtyu—muerte; jarā—vejez; vyādhi—enfermedad; duḥkha—aflicción; doṣa—falta; anudarśanam—observando; asaktiḥ—sin apego; anabhiṣvaṅgaḥ—sin compañía; putra—hijo; dāra—esposa; gṛha-ādiṣu—hogar, etc; nityam—eterno; ca—también; samacittatvam—equilibrio; iṣṭa—deseable; aniṣṭa—indeseable; upapattiṣu—habiendo obtenido; mayi—a Mí; ca—también; ananya-yogena—mediante el servicio devocional; bhaktiḥ—devoción; avyabhicāriṇī—constante, pura; vivikta—solitarios; deśa—lugar; sevitvam—aspirando; aratiḥ—sin apego; jana—la gente en general; sa sadi—masa; adhyātma—con respecto al yo; jñāna—conocimiento; nityatvam—eternidad; tattva-jñāna—conocimiento de la verdad; artha—el objeto; darśanam—filosofía; etat—todo esto; jñānam—conocimiento; iti—así pues; proktam—declarado; ajñānam—ignorancia; yat—aquello que; ataḥ—de esto; anyathā—otros.
Humildad, carencia de orgullo, no violencia, tolerancia, sencillez, acercarse a un maestro espiritual fidedigno, limpieza, constancia y autocontrol; renunciación a los objetos de la gratificación de los sentidos, ausencia de ego falso, percepción de lo malos que son el nacimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte; desapego de los hijos, de la esposa, del hogar y todo lo demás, estabilidad mental ante los eventos placenteros o desagradables; devoción constante y pura por Mí, recurrir a los lugares solitarios, desapego de la masa general de personas; aceptar la importancia de la autorrealización, y la búsqueda filosófica de la verdad absoluta –así Yo declaro que todo esto es conocimiento y lo que es contrario a esto es ignorancia.
Algunos hombres poco inteligentes a veces confunden este proceso de conocimiento con la interacción del campo de actividad. Pero en realidad, este es el verdadero proceso de conocimiento. Si uno acepta este proceso, entonces existe la posibilidad de llegar a la Verdad Absoluta. Esto no es la interacción de los diez elementos, como se describió anteriormente. Este es, en realidad, el medio para salir de ella. De todas las descripciones del proceso de conocimiento, el punto más importante está escrito en la primera línea del décimo verso: el proceso del conocimiento culmina en el servicio devocional puro al Señor. Por lo tanto, si uno no se acerca, o si uno no es capaz de acercarse al servicio trascendental del Señor entonces los otros diecinueve factores no tienen ningún valor en particular. Pero si uno adopta el servicio devocional con plena conciencia de Kṛṣṇa, los otros diecinueve factores del conocimiento automáticamente se desarrollan en su interior. El principio de aceptar a un maestro espiritual, tal como se menciona en el séptimo verso, es esencial. Incluso para aquel que adopta el servicio devocional este principio es de la mayor importancia. La vida trascendental empieza cuando uno acepta a un maestro espiritual fidedigno. La Suprema Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa, claramente afirma aquí que este proceso de conocimiento es el verdadero camino. Cualquier cosa que se especule más allá de esto es una necedad. En lo que se refiere al conocimiento aquí explicado, los factores pueden ser analizados de la siguiente manera: humildad significa que uno no debe estar ansioso por tener la satisfacción de recibir honores de los demás. El concepto material de la vida nos hace estar muy ansiosos por recibir honores de los demás, pero desde el punto de vista del hombre que está situado en el conocimiento perfecto –que sabe que no es este cuerpo– cualquier cosa, honor o deshonor en relación con el cuerpo, es inútil. Uno no debe estar ansiando este engaño material. La gente está muy ansiosa de ser famosa por su religión y por consiguiente, a veces se observa que sin entender los principios de religión uno ingresa en algún grupo, el cual en realidad no sigue los principios de la religión y luego quiere proclamarse mentor religioso. En lo que respecta al verdadero avance en la ciencia espiritual, uno debe hacerse un examen para ver cuanto progresa. Él puede juzgar por estos factores. Generalmente se interpreta por no violencia el no matar ni destruir el cuerpo, pero en realidad no violencia significa no causar sufrimiento a los demás. La gente en general está atrapada por la ignorancia en el concepto material de la vida y sufre perpetuamente las aflicciones materiales. Entonces, a menos que uno eleve a la gente al conocimiento espiritual, él está practicando la violencia. Uno debe hacer lo más que pueda para distribuir verdadero conocimiento a la gente, para que puedan iluminarse y dejar este enredo material. Eso es no violencia. Tolerancia significa que uno debe practicar el soportar el deshonor y el insulto de los demás. Si uno se ocupa en el avance del conocimiento espiritual, habrá muchos insultos y mucha deshonra por parte de los demás. Esto es de esperar porque la naturaleza material está constituida así. Incluso un niño como Prahlāda, quien con solo cinco años de edad se ocupaba en el cultivo del conocimiento espiritual, se vio en peligro cuando su padre se volvió antagonista de su devoción. El padre trató de matarle de muchas formas, pero Prahlāda lo toleró. Entonces, para avanzar en el conocimiento espiritual puede que haya muchos impedimentos, pero debemos ser tolerantes y continuar nuestro progreso con determinación. Sencillez quiere decir que, sin diplomacia, uno debe ser tan directo que pueda exponer la verdad tal como es, incluso a un enemigo. En lo que se refiere a la aceptación de un maestro espiritual, eso es esencial porque sin la instrucción de un maestro espiritual fidedigno, uno no puede progresar en la ciencia espiritual. Uno debe acercarse a un maestro espiritual con toda humildad y ofrecerle toda clase de servicios para que él se complazca en otorgar sus bendiciones al discípulo. Debido a que el maestro espiritual fidedigno es un representante de Kṛṣṇa, si él otorga cualquier bendición a su discípulo, eso hará que el discípulo avance inmediatamente sin que el discípulo siga los principios regulativos. O bien, los principios regulativos serán más fáciles para aquel que ha servido al maestro espiritual sin reservas. La limpieza es esencial para hacer avance en la vida espiritual. Hay dos clases de limpieza: externa e interna. La limpieza externa significa tomar un baño, pero para la limpieza interna uno tiene que pensar siempre en Kṛṣṇa y cantar Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Este proceso limpia la mente del polvo acumulado del karma pasado. Constancia significa que uno debe ser muy determinado para progresar en la vida espiritual. Sin dicha determinación, uno no puede hacer un progreso tangible. Y autocontrol quiere decir que uno no debe aceptar nada que sea perjudicial para el sendero del progreso espiritual. Uno debe acostumbrarse a hacer esto y rechazar cualquier cosa que esté en contra del sendero del progreso espiritual. Esto es verdadera renunciación. Los sentidos son tan fuertes que siempre están ansiosos por la gratificación sensorial. Uno no debe complacer estas exigencias las cuales no son necesarias. Los sentidos solo se deben gratificar para mantener el cuerpo apto de manera que uno pueda desempeñar su deber de avanzar en la vida espiritual. El sentido más importante e incontrolable es la lengua. Si uno puede controlar la lengua, entonces hay grandes posibilidades que controle los demás sentidos. La función de la lengua es saborear y vibrar. Por lo tanto, mediante una regulación sistemática, la lengua siempre debe ocuparse en saborear los remanentes de los alimentos ofrecidos a Kṛṣṇa y en cantar Hare Kṛṣṇa. En lo que respecta a los ojos, no se les debe permitir ver nada más que la hermosa forma de Kṛṣṇa. Eso controlará los ojos. De forma similar, los oídos deben ocuparse en escuchar sobre Kṛṣṇa y la nariz en oler las flores ofrecidas a Kṛṣṇa. Este es el proceso del servicio devocional y aquí se entiende que el Bhagavad-gītā simplemente expone la ciencia del servicio devocional. El servicio devocional es el objetivo principal y exclusivo. Los comentaristas del Bhagavad-gītā que carecen de inteligencia tratan de desviar la mente del lector hacia otros temas, pero no existe ningún otro tema en el Bhagavad-gītā aparte del servicio devocional. Ego falso significa aceptar este cuerpo como uno mismo. Cuando uno entiende que no es este cuerpo y que es alma espiritual, ese es el ego verdadero. El ego existe. El ego falso se condena, pero no así el ego verdadero. En la literatura Védica se dice: ahaṁ brahmāsmi. Yo soy Brahman, yo soy espíritu. Este «yo soy», el sentido del yo, también existe en la etapa liberada de la autorrealización. Este sentido de «yo soy» es el ego, pero cuando el sentido de «yo soy» se aplica a este cuerpo falso, es el ego falso. Cuando el sentido del yo se aplica a la realidad, eso es verdadero ego. Hay algunos filósofos que dicen que debemos abandonar nuestro ego, pero no podemos abandonar nuestro ego porque ego significa identidad. Debemos, por supuesto, abandonar la falsa identificación con el cuerpo. Se debe tratar de entender el sufrimiento que supone aceptar el nacimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte. En las diversas literaturas Védicas existen descripciones del nacimiento. En el Śrīmad-Bhāgavatam, el mundo del embrión, la permanencia del niño en el vientre de la madre, su sufrimiento, etc., todo se describe muy gráficamente. Se debe entender completamente que el nacimiento es doloroso. Debido a que olvidamos cuanto dolor hemos sufrido dentro del vientre de la madre, no creamos ninguna solución a la repetición del nacimiento y la muerte. De forma similar, a la hora de la muerte, existen toda clase de sufrimientos y estos también se mencionan en las escrituras autoritativas. Estos temas deben ser discutidos. Y en lo que a la enfermedad y a la vejez concierne, todo el mundo tiene experiencia práctica. Nadie quiere enfermar y nadie quiere envejecer, pero esto es inevitable. A menos que tengamos una visión pesimista de esta vida material, considerando el sufrimiento que hay en el nacimiento, en la muerte, en la vejez y en la enfermedad, no habrá estímulo para que avancemos en la vida espiritual. En lo que respecta al desapego de los hijos, de la esposa y del hogar, esto no quiere decir que uno no tenga que tener ningún sentimiento por ellos. Ellos son objetos naturales de afecto, pero cuando no son favorables para el progreso espiritual, entonces uno no debe apegarse a ellos. El mejor proceso para hacer el hogar agradable es la conciencia de Kṛṣṇa. Si uno está situado en plena conciencia de Kṛṣṇa, puede hacer que su hogar sea muy feliz porque este proceso de la conciencia de Kṛṣṇa es muy fácil. Uno solamente necesita cantar Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare, aceptar los remanentes de los alimentos ofrecidos a Kṛṣṇa, conversar sobre libros como el Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam y ocuparse en la adoración de la Deidad. Estas cuatro cosas nos harán felices. Uno debe educar a su familia de esta forma. Los miembros de la familia pueden sentarse por la mañana y por la noche y cantar juntos Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Si uno puede amoldar su vida familiar de esta forma para desarrollar conciencia de Kṛṣṇa, siguiendo estos cuatro principios, entonces no hay necesidad de cambiar de la vida de familia a la vida de renuncia. Pero si ésta no congenia, si no es favorable para el avance espiritual, entonces se debe abandonar la vida familiar. Uno debe sacrificarlo todo para comprender o servir a Kṛṣṇa, así como Arjuna lo hizo. Arjuna no quería matar a los miembros de su familia pero cuando entendió que su familia era un impedimento para su comprensión de Kṛṣṇa, aceptó la instrucción de Kṛṣṇa, luchó y los mató. En todos los casos, uno debe desapegarse de la felicidad y la aflicción de la vida familiar porque en este mundo nunca se puede ser completamente feliz ni completamente miserable. La felicidad y la aflicción son factores concomitantes de la vida material. Uno debe aprender a tolerar, tal como se aconseja en el Bhagavad-gītā. Uno nunca puede restringir el ir y venir de la felicidad y la aflicción, por lo tanto, uno debe estar desapegado del modo de vida materialista y automáticamente mantenerse equilibrado en ambos casos. Generalmente, cuando conseguimos algo deseable estamos muy felices y cuando obtenemos algo indeseable, nos afligimos. Pero si verdaderamente estamos situados en la posición espiritual, estas cosas no nos agitarán. Para llegar a esa plataforma tenemos que practicar servicio devocional inquebrantable; el servicio devocional a Kṛṣṇa sin desviación significa ocuparse en los nueve procesos del servicio devocional, cantar, escuchar, adorar, ofrecer respetos, etc., como se describió en el último verso del Noveno Capítulo. Se debe seguir ese proceso. Cuando uno se adapta al modo de vida espiritual, naturalmente no querrá mezclarse con hombres materialistas. Esto iría en contra de sus principios. Uno puede examinarse a sí mismo, viendo cuan inclinado está a vivir en un lugar solitario sin compañía indeseable. Naturalmente un devoto no tiene atracción por hacer deporte innecesariamente, o por ir al cine, o por disfrutar de algún acontecimiento social porque entiende que esto es simplemente una pérdida de tiempo. Hay muchos filósofos y eruditos investigadores que estudian la vida sexual o algún otro tema, pero de acuerdo al Bhagavad-gītā, dicho trabajo de investigación y especulación filosófica no tienen ningún valor. Eso es más o menos algo absurdo. De acuerdo al Bhagavad-gītā, uno debe hacer un estudio mediante la discreción filosófica sobre la naturaleza del alma. Uno debe estudiar para entender lo que concierne al propio yo. Eso es lo que aquí se recomienda.
En lo que concierne a la autorrealización, se afirma claramente aquí que el bhaktiyoga es especialmente práctico. Tan pronto como se habla de devoción, uno debe considerar la relación entre la Superalma y el alma individual. El alma individual y la Superalma no pueden ser uno, al menos no en la concepción del bhakti, el concepto devocional de la vida. Como claramente se afirma, este servicio del alma individual al Alma Suprema es eterno, nityam. Así que el bhakti, o servicio devocional, es eterno. Uno debe establecerse en esa convicción filosófica, sino será solamente una pérdida de tiempo, ignorancia. Esto se explica en el Śrīmad-Bhāgavatam: vadanti tat tattva-vidas tattvaṁ yaj jñānam advayam. «Aquellos que realmente conocen la Verdad Absoluta saben que al Ser Supremo se le comprende en tres diferentes fases como Brahman, Paramātmā y Bhagavān» (Bhāg. 1.2.11). Bhagavān es la última palabra en la comprensión de la Verdad Absoluta; por lo tanto, uno debe ascender hasta ese nivel de comprensión de la Suprema Personalidad de Dios y así ocuparse en el servicio devocional al Señor. Esa es la perfección del conocimiento. Empezando por practicar la humildad, hasta el punto de la comprensión de la Suprema Verdad, la Personalidad de Dios Absoluta, este proceso es algo así como una escalera que comienza en la planta baja y asciende hasta el piso más alto. Ahora bien, en esta escalera hay mucha gente que ha llegado al primer piso, al segundo, al tercer piso etc., pero a menos que llegue al piso más alto, el cual es la comprensión de Kṛṣṇa, él está en una etapa inferior de conocimiento. Si alguien quiere competir con Dios y al mismo tiempo avanzar en el conocimiento espiritual, se frustrará. Se afirma claramente que sin humildad, la comprensión es nociva. Creerse Dios es el mayor engreimiento. Aunque la entidad viviente siempre es pateada por las estrictas leyes de la naturaleza material, aun así, debido a su ignorancia piensa, «Yo soy Dios». Uno debe ser humilde y saber que está subordinado al Señor Supremo. Debido a la rebelión contra el Señor Supremo, uno queda subordinado a la naturaleza material. Se debe conocer esta verdad y estar convencido de ella.