Capítulo 16
Bg 16.1-3
श्रीभगवानुवाच ।
अभयं सत्त्वसंशुद्धिर्ज्ञानयोगव्यवस्थितिः ।
दानं दमश्च यज्ञश्च स्वाध्यायस्तप आर्जवम् ॥१॥
अहिंसा सत्यमक्रोधस्त्यागः शान्तिरपैशुनम् ।
दया भूतेष्वलोलुप्त्वं मार्दवं ह्रीरचापलम् ॥२॥
तेजः क्षमा धृतिः शौचमद्रोहो नातिमानिता ।
भवन्ति सम्पदं दैवीमभिजातस्य भारत ॥३॥
śrī bhagavān uvāca
abhayaṁ sattva-saṁśuddhir
jñāna-yoga-vyavasthitiḥ
dānaṁ damaś ca yajñaś ca
svādhyāyas tapa ārjavam
ahiṁsā satyam akrodhas
tyāgaḥ śāntir apaiśunam
dayā bhūteṣv aloluptvaṁ
mārdavaṁ hrīr acāpalam
tejaḥ kṣamā dhṛtiḥ śaucam
adroho nātimānitā
bhavanti sampadaṁ daivīm
abhijātasya bhārata
śrī bhagavān uvāca—la Suprema Personalidad de Dios dijo; abhayam—la ausencia de temor; sattva-saṁśuddhiḥ—la purificación de la existencia propia; jñāna—conocimiento; yoga—de vincularse; vyavasthitiḥ—la situación; dānam—la caridad; damaḥ ca—y controlando la mente; yajñaḥ ca—y la ejecución de sacrificios; svādhyāyaḥ—el estudio de la literatura Védica; tapaḥ—la austeridad; ārjavam—la sencillez; ahiṁsā—la no violencia; satyam—la veracidad; akrodhaḥ—el estar libre de ira; tyāgaḥ—la renunciación; śāntiḥ—la tranquilidad; apaiśunam—la aversión a buscar defectos; dayā—la misericordia; bhūteṣu—hacia todas las entidades vivientes; aloluptvam—el estar libre de codicia; mārdavam—la gentileza; hrīḥ—la modestia; acāpalam—la determinación; tejaḥ—el vigor; kṣamā—el perdón; dhṛtiḥ—la fortaleza; śaucam—la limpieza; adrohaḥ—el estar libre de envidia; na—no; atimānitā—el esperar honor; bhavanti—se vuelven; sampadam—las cualidades; daivīm—trascendental; abhijātasya—aquel que ha nacido de; bhārata—¡oh, hijo de Bharata!
El Señor Bienaventurado dijo: La ausencia de temor, la purificación de la propia existencia, el cultivo del conocimiento espiritual, la caridad, el autocontrol, la ejecución de sacrificios, el estudio de los Vedas, la austeridad y la sencillez; la no violencia, la veracidad, el estar libre de la ira; la renunciación, la tranquilidad, la aversión a buscar defectos en los demás, la compasión y la ausencia de codicia; la gentileza, la modestia y la firme determinación; el vigor, el perdón, la fortaleza, la limpieza, la carencia de envidia y pasión por el honor – estas cualidades trascendentales, ¡oh hijo de Bharata!, pertenecen a los hombres piadosos dotados con la naturaleza divina.
Al principio del Decimoquinto Capítulo se explicó la higuera de este mundo material. A las raíces adicionales que salen de esta se las comparó con las actividades de las entidades vivientes, algunas auspiciosas y otras desafortunadas. También en el Noveno Capítulo se explicaron los devas, o seres divinos y los asuras, seres impíos o demonios. Ahora bien, de acuerdo a los ritos Védicos se considera que las actividades en la modalidad de la bondad son auspiciosas para el progreso en el sendero de la liberación, dichas actividades son conocidas como deva-prakṛti, trascendentales por naturaleza. Aquellos que están situados en la naturaleza trascendental hacen progreso en el sendero de la liberación. Por otro lado, para aquellos que actúan en las modalidades de pasión e ignorancia, no hay posibilidad de liberación. Ellos tendrán que permanecer en este mundo material como seres humanos, o descender entre las especies de animales, o incluso a formas de vida inferiores. En este Decimosexto Capítulo, el Señor explica tanto la naturaleza trascendental y sus cualidades consiguientes, como también la naturaleza demoniaca y sus cualidades. Él también explica las ventajas y las desventajas de estas cualidades. La palabra abhijātasya, en referencia a aquel que nace con las cualidades trascendentales o tendencias divinas, es muy significativa. Al hecho de concebir un hijo en una atmósfera divina se le conoce en las literaturas Védicas como Garbhādhāna-saṁskāra. Si los padres quieren un hijo con las cualidades divinas, ellos deben seguir los diez principios del ser humano. También hemos estudiado en el Bhagavad-gītā, que la vida sexual para procrear buenos hijos es Kṛṣṇa Mismo. No se condena la vida sexual siempre y cuando se utilice el proceso en la conciencia de Kṛṣṇa. Aquellos que están en conciencia de Kṛṣṇa al menos no deben concebir hijos
como lo hacen los perros y los gatos, sino que los deben concebir con el propósito de que se vuelvan conscientes de Kṛṣṇa después de su nacimiento. Esa debe ser la ventaja de los hijos nacidos de un padre y una madre absortos en la conciencia de Kṛṣṇa. La institución social conocida como varṇāśrama-dharma –la institución que divide a la sociedad en cuatro secciones o castas– no está hecha para dividir a la sociedad humana de acuerdo al nacimiento. Dichas divisiones son creadas de acuerdo con la capacidad educacional. Su propósito es el de mantener a la sociedad en un estado de paz y prosperidad. A las cualidades mencionadas aquí se las describe como cualidades trascendentales, cuyo objetivo es hacer que la persona progrese en la comprensión espiritual y así se libere del mundo material. En la institución varṇāśrama el sannyāsī, la persona en la orden de vida de renuncia se considera la cabeza, el maestro espiritual de todas las otras posiciones y órdenes sociales. Se considera que el brāhmaṇa es el maestro espiritual de las otras tres secciones de la sociedad, es decir, los kṣatriyas, los vaiśyas y los śūdras, pero al sannyāsī, el cual está a la cabeza de la institución, también se le considera el maestro espiritual de los brāhmaṇas. La primera cualidad del sannyāsī es la ausencia de temor. Ya que el sannyāsī debe estar solo sin ningún apoyo o garantía de apoyo, simplemente tiene que depender de la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios. Si él piensa, «después de dejar mis relaciones, ¿quién me protegerá?», él no debe aceptar la orden de renuncia. Uno debe estar completamente convencido de que Kṛṣṇa, o la Suprema Personalidad de Dios, en Su aspecto localizado como Paramātmā, siempre está dentro de uno, que Él lo está viendo todo y siempre sabe lo que uno tiene intención de hacer. Así, uno debe tener una firme convicción de que Kṛṣṇa, como Paramātmā, cuidará del alma entregada a Él. Uno debe pensar «nunca estaré solo». «Incluso si vivo en las regiones más oscuras del bosque, Kṛṣṇa me acompañará y Él me dará toda protección». A esa convicción se la llama abhayam, sin temor. Este estado mental es necesario en una persona que está en la orden de vida de renuncia. Entonces, él tiene que purificar su existencia. En la orden de renuncia hay tantas reglas y regulaciones que deben seguirse. La más importante de todas es que al sannyāsī se le prohíbe estrictamente tener ningún tipo de relación íntima con una mujer. Incluso se le prohíbe hablar con una mujer en un lugar apartado. El Señor Caitanya era un sannyāsī ideal y cuando Él estaba en Purī, sus devotas ni siquiera podían acercarse a ofrecerle sus respetos. A ellas se les aconsejaba que ofrecieran sus reverencias desde lejos. Esto no es un signo de odio a las mujeres como clase, sino que el no tener conexión intima con mujeres es una regulación estricta que se le impone al sannyāsī. Uno debe seguir las reglas y regulaciones de un estado particular de vida con el objeto de purificar su existencia. Para un sannyāsī las relaciones íntimas con mujeres y la posesión de riquezas para la gratificación de los sentidos están estrictamente prohibidas. El sannyāsī ideal fue el Señor Caitanya mismo y de Su vida podemos aprender que Él era muy estricto en lo que respecta a las mujeres. Aunque Él es considerado la encarnación más liberal de Dios al aceptar a las almas condicionadas más caídas, Él siguió estrictamente las reglas y regulaciones de la orden de vida de sannyāsa, en lo que se refiere a la compañía de mujeres. Uno de Sus compañeros personales llamado Choṭa Haridāsa, convivía personalmente con el Señor Caitanya junto con Sus otros compañeros personales confidenciales, pero de una u otra manera este Choṭa Haridāsa miró lujuriosamente a una joven y el Señor Caitanya era tan estricto que de inmediato le rechazó del grupo de Sus compañeros personales. El Señor Caitanya dijo, «para un sannyāsī o para cualquiera que aspira a salirse de las garras de la naturaleza material y que trata de elevarse hacia la naturaleza espiritual y regresar al hogar, de vuelta al supremo, para él, mirar hacia las posesiones materiales y las mujeres para gratificar los sentidos –ni siquiera disfrutándolas sino tan solo mirarlas con esa propensión– es tan condenable que mejor es que se hubiera suicidado antes de experimentar dichos deseos ilícitos». Así, estos son los procesos para la purificación. El siguiente punto es jñāna-yoga-vyavasthitiḥ: dedicarse al cultivo del conocimiento. La vida de sannyāsī está hecha para distribuir conocimiento a los matrimonios y a otros que han olvidado su verdadera vida de avance espiritual. Se supone que el sannyāsī mendiga de puerta en puerta para su propia subsistencia, pero esto no significa que él es un mendigo. La humildad también es una de las cualidades de la persona situada trascendentalmente y es por pura humildad que el sannyāsī va de puerta en puerta, no precisamente con el objeto de mendigar, sino para ver a los que están en la vida familiar y despertarles a la conciencia de Kṛṣṇa. Este es el deber de un sannyāsī. Si él es realmente avanzado y si así se lo ordena su maestro espiritual, él debe predicar la conciencia de Kṛṣṇa con lógica y comprensión, pero si él no es tan avanzado, no debe aceptar la orden de vida de renuncia. Pero incluso si ha aceptado la orden de vida de renuncia sin tener suficiente conocimiento, él debe ocuparse completamente en oír del maestro espiritual fidedigno, para cultivar el conocimiento. Un sannyāsī, o aquel que está en la orden de renuncia, debe estar libre de temor y situado en sattva-saṁśuddhiḥ (pureza) y jñāna-yoga (conocimiento). El siguiente elemento es la caridad. La caridad está pensada para los que están en la vida familiar. Aquellos que están en la vida de familia deben ganarse la vida por medios honrados y gastar el cincuenta por ciento de sus ingresos para propagar la conciencia de Kṛṣṇa alrededor del mundo. Así, el cabeza de familia debe dar caridad a las sociedades institucionales que se dedican a eso. La caridad se debe dar al receptor adecuado. Hay diferentes tipos de caridad, tal como se explicará más adelante, caridad en las modalidades de bondad, pasión e ignorancia. La caridad en la modalidad de la bondad se recomienda en las escrituras, pero la caridad en las modalidades de la pasión y de la ignorancia no se recomienda porque no es más que un desperdicio de dinero. Se debe dar caridad únicamente para propagar la conciencia de Kṛṣṇa por todo el mundo. Eso es caridad en la modalidad de la bondad. Luego, en lo que respecta a damaḥ (autocontrol), no es solo para las otras órdenes de la sociedad religiosa, sino que es especialmente para el que está casado. Aunque él tiene una esposa, el hombre casado no debe usar innecesariamente sus sentidos para la vida sexual. Para los matrimonios hay restricciones incluso en la vida sexual, en la cual se deben ocupar únicamente para propagar hijos. Sí él no necesita hijos, no debe disfrutar de la vida sexual con su esposa. La sociedad moderna disfruta la vida sexual con métodos anticonceptivos u otros métodos más abominables para evitar la responsabilidad de los hijos. Esto no está en la categoría trascendental sino que es demoniaco. Si alguien, aun estando casado, quiere progresar en la vida espiritual, debe controlar su vida sexual y no debe engendrar ningún hijo sin el propósito de servir a Kṛṣṇa. Si es capaz de concebir hijos que estarán en conciencia de Kṛṣṇa, uno puede producir cientos de hijos, pero si no se tiene esta capacidad, uno no debe entregarse a ello solamente para el placer de los sentidos. El sacrificio es otra práctica que deben realizar los casados porque los sacrificios requieren una gran cantidad de dinero. Las otras órdenes de vida llamadas brahmacarya, vānaprastha y sannyāsa, no tienen dinero; ellos viven mendigando. Así, la ejecución de diferentes tipos de sacrificios es para los casados. Ellos deben hacer los sacrificios agni-hotra, tal como se prescribe en la literatura Védica, pero en el momento actual dichos sacrificios son muy caros y no es posible para ningún cabeza de familia hacerlos. El mejor sacrificio que se recomienda en esta era se llama saṅkīrtana-yajña, el canto de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare
Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Este es el mejor y el más barato de todos los sacrificios; todo el mundo puede emprenderlo y beneficiarse. De modo que, estos tres puntos, la caridad, el control de los sentidos y la ejecución de sacrificio están destinados a los casados. Luego, svādhyāyaḥ, o el estudio Védico, tapas o austeridad y ārjavam, gentileza o sencillez, son para brahmacarya o la vida de estudiante. Los brahmacārīs no deben tener ninguna conexión con mujeres; deben llevar una vida de celibato y ocupar la mente en el estudio de la literatura Védica para el cultivo del conocimiento espiritual. Esto se llama svādhyāyaḥ. Tapas, o austeridad, está especialmente destinada a la vida de retirado. Uno no debe permanecer en la vida familiar durante toda su vida; él siempre debe recordar que hay cuatro divisiones en la vida, brahmacarya, gṛhastha, vānaprastha y sannyāsa. Entonces, después de la vida de gṛhastha, o vida de familia, uno debe retirarse. Si alguien vive por cien años, él debe utilizar veinticinco años en la vida de estudiante, veinticinco en la vida de casado, veinticinco en la vida de retirado y veinticinco en la orden de renuncia. Éstas son las regulaciones de la disciplina religiosa Védica. El hombre retirado de la vida familiar debe practicar austeridades del cuerpo, la mente y la lengua. Eso es tapasyā. Toda la sociedad varṇāśrama-dharma está hecha para tapasyā. Sin tapasyā o austeridad, ningún ser humano puede obtener la liberación. La teoría de que no hay necesidad de austeridad en la vida, de que uno puede continuar especulando y todo irá bien, no se recomienda ni en la literatura Védica ni en el Bhagavad-gītā. Semejantes teorías son fabricadas por los espiritualistas farsantes quienes tratan de conseguir más seguidores. Si hay restricciones, reglas y regulaciones la gente no se verá atraída. Por lo tanto, aquellos que en el nombre de la religión quieren seguidores únicamente por las apariencias, no restringen la vida de sus estudiantes ni sus propias vidas. Pero dicho método no es aprobado por los Vedas. En lo que respecta a la sencillez, no es que solamente una orden de vida particular debe seguir este principio, es para todos; ya sea que esté en el brahmacarya-āśrama, gṛhastha āśrama, o vānaprastha-āśrama. Uno debe vivir muy sencillamente. Ahiṁsā significa no impedir la vida progresiva de ninguna entidad viviente. No se debe pensar que ya que la chispa espiritual nunca muere incluso después de la muerte del cuerpo, no hay nada malo en matar animales para gratificar los sentidos. Ahora la gente es adicta a comer animales, a pesar de tener una amplia provisión de granos, frutas y leche. No hay necesidad de matar animales. Este mandato es para todo el mundo. Cuando no hay otra alternativa uno puede matar un animal, pero este debe ser ofrecido en sacrificio. En cualquier caso, cuando hay suficiente provisión de alimento para la humanidad, las personas que desean avanzar en la vida espiritual no deben ser violentos con los animales. Verdadera ahiṁsā significa no detener la vida progresiva de nadie. Los animales también están avanzando en su vida evolutiva, transmigrando de una categoría de vida animal a otra. Si se mata a un animal particular, entonces se detiene su progreso. Si un animal está en un cuerpo particular por cierta cantidad de días o de años y se le mata prematuramente, entonces él tiene que regresar otra vez a esa forma de vida para completar los días restantes con el objeto de que se le promueva a otra especie de vida. Por lo tanto, su progreso no se debe detener simplemente por satisfacer el paladar de uno. Esto es llamado ahiṁsā. Satyam. Esta palabra significa que uno no debe tergiversar la verdad por algún interés personal. En la literatura Védica hay algunos pasajes difíciles, pero el significado o el propósito se debe aprender de un maestro espiritual fidedigno. Ése es el proceso para entender los Vedas. Śruti significa que uno debe escuchar de la autoridad. Uno no debe fabricar una interpretación para su interés personal.
Hay muchos comentarios del Bhagavad-gītā que malinterpretan el texto original. Se debe presentar el verdadero sentido de la palabra y eso se debe aprender de un maestro espiritual fidedigno. Akrodhaḥ significa controlar la ira. Incluso si existe una provocación se debe ser tolerante, pues en cuanto uno se pone furioso, todo su cuerpo se contamina. La ira es el producto de la modalidad de la pasión y de la lujuria, por lo que aquel que está situado en el plano trascendental debe contenerse. Apaiśunam significa que uno no debe buscar defectos en los demás o corregirles innecesariamente. Por supuesto, llamar ladrón a alguien que lo es no es buscar defectos, pero llamar ladrón a una persona honrada es una gran ofensa por parte de alguien que está progresando en la vida espiritual. Hrī significa que uno debe ser muy modesto y no debe hacer ningún acto que sea abominable. Acāpalam, determinación, significa que uno no debe agitarse o frustrarse al intentar hacer algo. Puede que uno fracase en algún intento, pero uno no se debe lamentar por eso; se debe progresar con paciencia y determinación. La palabra tejaḥ que se usa aquí es para los kṣatriyas. Los kṣatriyas siempre deben ser muy fuertes, para ser capaces de darles protección a los débiles. Ellos no deben hacerse pasar por no violentos. Si se requiere de violencia, deben hacer uso de ella. Śaucam significa limpieza, no solo de cuerpo y mente, sino también en los tratos de uno. Esto se aplica en especial a los comerciantes, que no deben negociar en el mercado negro. Nātimānitā, no esperar honor, se les aplica a los śūdras, la clase trabajadora, que, según las disposiciones Védicas se considera la inferior de las cuatro clases. Ellos no deben enorgullecerse con un prestigio u honor innecesarios, y deben permanecer en su propia posición. Los śūdras tienen el deber de ofrecerles respeto a las clases superiores, para la preservación del orden social. Todas estas dieciséis cualidades que se han mencionado son trascendentales. Se deben cultivar en función de las diferentes clases sociales. La conclusión es que aunque las condiciones materiales son desoladoras, si todas las clases de hombres cultivan esas cualidades por medio de la práctica, entonces, gradualmente, es posible ascender hasta el plano más elevado de la comprensión trascendental.
Bg 16.10
काममाश्रित्य दुष्पूरं दम्भमानमदान्विताः ।
मोहाद्गृहीत्वासद्ग्राहान्प्रवर्तन्तेऽशुचिव्रताः ॥१०॥
kāmam āśritya duṣpūraṁ
dambha-māna-madānvitāḥ
mohād gṛhītvāsad-grāhān
pravartante’śuci-vratāḥ
kāmam—lujuria; āśritya—refugiándose en; duṣpūram—insaciable; dambha—orgullo; māna—prestigio falso; mada-anvitāḥ—absorto en el engreimiento; mohāt—por la ilusión; gṛhītvā—tomando; asat—no permanentes; grāhān—cosas; pravartante—prosperan; aśuci—sucio; vratāḥ—determinados.
Los seres demoniacos, refugiándose en la lujuria insaciable, en el orgullo y en el falso prestigio y estando así engañados, siempre se entregan a trabajos sucios, atraídos por lo que no es permanente.
Aquí se describe la mentalidad demoniaca. La lujuria de los demonios nunca se sacia. Ellos continuarán aumentando más y más sus insaciables deseos de disfrute material. Aunque siempre están llenos de ansiedades debido a que han aceptado cosas que no son permanentes, continúan ocupándose en dichas actividades debido a la ilusión. No tienen ningún conocimiento y no pueden darse cuenta de que están siguiendo el camino equivocado. Al aceptar cosas que no son permanentes, dichas personas demoniacas crean su propio Dios, crean sus propios himnos y los cantan según les conviene. El resultado es que ellos se atraen más y más por dos cosas –el goce sexual y la acumulación de riqueza material. La palabra aśuci-vrataḥ, voto impuro, es muy significativa en relación a esto. Semejantes personas demoniacas únicamente se sienten atraídas al vino, las mujeres, los juegos de azar y a comer carne; esos son sus aśuci, o hábitos impuros. Forzados por el orgullo y el prestigio falso, ellos crean algunos principios de religión los cuales no son aprobados por los mandatos Védicos. Aunque dichas personas demoniacas son las más abominables del mundo, sin embargo, por medios artificiales el mundo crea un honor falso para ellos. Aunque se están deslizando hacia el infierno, se consideran a sí mismos muy avanzados.
Bg 16.11-12
चिन्तामपरिमेयां च प्रलयान्तामुपाश्रिताः ।
कामोपभोगपरमा एतावदिति निश्चिताः ॥११॥
आशापाशशतैर्बद्धाः कामक्रोधपरायणाः ।
ईहन्ते कामभोगार्थमन्यायेनार्थसञ्चयान् ॥१२॥
cintām aparimeyāṁ ca
pralayāntām upāśritāḥ
kāmopabhoga-paramā
etāvad iti niścitāḥ
āśā-pāśa-śatair baddhāḥ
kāma-krodha-parāyaṇāḥ
īhante kāma-bhogārtham
anyāyenārtha-sañcayān
cintām—temores y ansiedades; aparimeyām—inmensurable; ca—y; pralaya-antām—hasta el punto de la muerte; upāśritāḥ—habiéndose refugiado en ellos; kāma-upabhoga—la gratificación de los sentidos; paramāḥ—la meta más elevada de la vida; etāvat—así; iti—de esta forma; niścitāḥ—determinan; āśā-pāśa—enredo en una red de esperanzas; śataiḥ—por cientos; baddhāḥ—estando atados; kāma—lujuria; krodha—ira; parāyaṇāḥ—siempre situados en esa mentalidad; īhante—desean; kāma—lujuria; bhoga—disfrute de los sentidos; artham—con ese propósito; anyāyena—ilegalmente; artha—riqueza; sañcayān—acumula.
Ellos creen que gratificar los sentidos hasta el final de la vida es la necesidad más importante de la civilización humana. De este modo su ansiedad no tiene fin. Estando atados por cientos y miles de deseos, por la lujuria y la ira, consiguen dinero por medios ilegales para la gratificación de los sentidos.
Los seres demoniacos aceptan que el disfrute de los sentidos es la meta última de la vida y ellos mantienen este concepto hasta la muerte. Ellos no creen en una vida después de la muerte y no creen que uno acepta diferentes tipos de cuerpos de acuerdo a su propio karma, o actividades en este mundo. Sus planes de vida son interminables y continúan preparando un plan tras otro, los cuales nunca se acaban. Tenemos la experiencia personal de un hombre con tal mentalidad demoniaca, quien incluso en el momento de la muerte, pedía al doctor que prolongara su vida cuatro años más porque aún no había completado sus planes. Dichas personas necias no saben que el doctor no puede prolongar la vida ni siquiera por un momento. Cuando llega el aviso, no hay consideración del deseo del hombre. Las leyes de la naturaleza no permiten un segundo más allá de lo que uno está destinado a disfrutar. La persona demoniaca, quien no tiene fe en Dios ni en la Superalma dentro de sí misma, realiza todo tipo de actividades pecaminosas únicamente para la gratificación de los sentidos. Ella no sabe que hay un testigo sentado en su corazón. La Superalma observa las actividades del alma individual. Como se afirma en la literatura Védica, en los Upaniṣads, hay dos aves posadas en un árbol; una actúa y disfruta o sufre los frutos de las ramas y la otra lo está presenciando. Pero aquel que es demoniaco no tiene conocimiento de la escritura Védica, ni tiene fe alguna y por eso se siente con libertad de hacer cualquier cosa para el goce de los sentidos, sin considerar las consecuencias.
Bg 16.13-15
इदमद्य मया लब्धमिमं प्राप्स्ये मनोरथम् ।
इदमस्तीदमपि मे भविष्यति पुनर्धनम् ॥१३॥
असौ मया हतः शत्रुर्हनिष्ये चापरानपि ।
ईश्वरोऽहमहं भोगी सिद्धोऽहं बलवान्सुखी ॥१४॥
आढ्योऽभिजनवानस्मि कोऽन्योऽस्ति सदृशो मया ।
यक्ष्ये दास्यामि मोदिष्य इत्यज्ञानविमोहिताः ॥१५॥
idam adya mayā labdham
imaṁ prāpsye manoratham
idam astīdam api me
bhaviṣyati punar dhanam
asau mayā hataḥ śatrur
haniṣye cāparān api
īśvaro’ham ahaṁ bhogī
siddho’haṁ balavān sukhī
āḍhyo’bhijanavān asmi
ko’nyo’sti sadṛśo mayā
yakṣye dāsyāmi modiṣya
ity ajñāna-vimohitāḥ
idam—esto; adya—hoy; mayā—por mí; labdham—ganado; imam—esto; prāpsye—ganaré; manoratham—de acuerdo con mis deseos; idam—esto; asti—hay; idam—esto; api—también; me—mi; bhaviṣyati—aumentará en el futuro; punaḥ—otra vez; dhanam—riqueza; asau—eso; mayā—por mí; hataḥ—ha sido matado; śatruḥ—enemigo; haniṣye—mataré; ca—también; aparān—otros; api—ciertamente; īśvaraḥ—el señor; aham—yo soy; aham—yo soy; bhogī—el disfrutador; siddhaḥ—perfecto; aham—yo soy; balavān—poderoso; sukhī—feliz; āḍhyaḥ—rico; abhijanavān—rodeado de parientes aristócratas; asmi—yo soy; kaḥ—quién más; anyaḥ—otro; asti—hay; sadṛśaḥ—como; mayā—yo; yakṣye—sacrificaré; dāsyāmi—daré caridad; modiṣye—me regocijaré; iti—así; ajñāna—la ignorancia; vimohitāḥ—engañados por.
La persona demoniaca piensa: «Hoy tengo tanta riqueza y ganaré más de acuerdo a mis ardides. Todo esto es mío ahora y aumentará más y más en el futuro. Él es mi enemigo y lo he matado; y mis otros enemigos también morirán. Yo soy el señor de todo, soy el disfrutador, soy perfecto, poderoso y feliz. Soy el hombre más rico rodeado de parientes aristocráticos. No hay nadie tan poderoso y feliz como yo. Realizaré sacrificios, daré algo de caridad y así me regocijaré». De esta forma, tales personas son engañadas por la ignorancia.
Bg 16.16
अनेकचित्तविभ्रान्ता मोहजालसमावृताः ।
प्रसक्ताः कामभोगेषु पतन्ति नरकेऽशुचौ ॥१६॥
aneka-citta-vibhrāntā
moha-jāla-samāvṛtāḥ
prasaktāḥ kāma-bhogeṣu
patanti narake’śucau
aneka—numerosas; citta-vibhrāntāḥ—perplejos por las ansiedades; moha—de ilusiones; jāla—por una red; samāvṛtāḥ—rodeados; prasaktāḥ—apegados; kāma—lujuria; bhogeṣu—gratificación de los sentidos; patanti—se desliza; narake—al infierno; aśucau—impuro.
Confundido asi por diversas ansiedades y atado por una red de ilusiones, uno se apega excesivamente al disfrute de los sentidos y cae al infierno.
El hombre demoniaco no conoce límite a su deseo de adquirir dinero. Ese deseo es ilimitado. Él piensa solamente en cuántos bienes tiene en este preciso momento y en planes para reinvertir más y más esa riqueza. Por ese motivo, él no duda en actuar de cualquier manera pecaminosa y así trafica en el mercado negro para la gratificación ilegal. Él está enamorado de las posesiones que ya tiene tales como tierra, familia, casa, cuenta bancaria y siempre hace planes para aumentarlas. Él confía en su propia fuerza y no sabe que cualquier cosa que gana se debe a sus buenas acciones pasadas. A él se le da una oportunidad de acumular tales cosas, pero no tiene ningún concepto de las causas pasadas. Él simplemente piensa que toda su riqueza se debe a su propio esfuerzo. Una persona demoniaca cree en la fuerza de su trabajo personal, no en la ley del karma. De acuerdo a la ley del karma, un hombre nace en una familia elevada, o se vuelve rico, o tiene una buena educación, o es muy bello, debido a buenas obras en el pasado. El ser demoniaco piensa que todas estas cosas son accidentales y se deben a la fuerza de su habilidad personal. Él no percibe ninguna disposición detrás de toda la diversidad de personas, belleza y educación. Cualquiera que compite con dicho hombre demoniaco es su enemigo. Hay mucha gente demoniaca y cada una es la enemiga de la otra. Esta enemistad se hace más y más profunda –entre personas, luego entre familias, después entre sociedades y por último entre naciones. Es por eso que existen conflictos constantes, guerra y enemistad por todo el mundo. Cada persona demoniaca piensa que puede vivir a costa del sacrificio de todos los demás. Generalmente una persona demoniaca se cree a sí misma el Dios Supremo y el predicador demoniaco le dice a sus seguidores: «¿Por qué buscáis a Dios en otra parte? Vosotros mismos sois Dios. Vosotros podéis hacer cualquier cosa que deseéis. No creáis en Dios. Deshaceros de Dios. Dios está muerto». Ésta es la prédica de los seres demoniacos. Aunque la persona demoniaca ve que otros son igualmente ricos e influyentes, o incluso más, piensa que nadie es más rico que él, ni nadie es más influyente que él. En lo que a la promoción al sistema planetario superior concierne, él no cree en la ejecución de yajñas o sacrificios. Los demonios piensan que ellos fabricarán su propio proceso de yajña y prepararán alguna máquina con la cual serán capaces de llegar a cualquier planeta superior. El mejor ejemplo de tal hombre demoniaco fue Rāvaṇa. Él presentó un programa a la gente mediante el cual prepararía una escalera para que cualquiera pudiera llegar a los planetas celestiales sin llevar a cabo sacrificios, tal como se prescriben en los Vedas. De forma similar, en la era actual, dichos hombres demoniacos se esfuerzan por llegar a los sistemas planetarios superiores por medio de algún dispositivo mecánico. Estos son ejemplos de la confusión. El resultado es que sin saberlo, se están deslizando hacia el infierno. Aquí la palabra sánscrita moha-jāla es muy significativa. Jāla significa red; así como los peces capturados en una red, ellos no tienen manera de salir.
Bg 16.17
आत्मसम्भाविताः स्तब्धा धनमानमदान्विताः ।
यजन्ते नामयज्ञैस्ते दम्भेनाविधिपूर्वकम् ॥१७॥
ātma-sambhāvitāḥ stabdhā
dhana-māna-madānvitāḥ
yajante nāma-yajñais te
dambhenāvidhi-pūrvakam
ātma-sambhāvitāḥ—autocomplacientes; stabdhāḥ—impudentes; dhana-māna—riqueza y prestigio falso; mada-anvitāḥ—absortos en el orgullo; yajante—ejecutan sacrificios; nāma—únicamente en nombre; yajñaiḥ—con dichos sacrificios; te—ellos; dambhena—por el orgullo; avidhi-pūrvakam—sin seguir ninguna regla ni regulación.
Engreídos y siempre insolentes, engañados por la riqueza y el prestigio falso, a veces realizan sacrificios únicamente de nombre, sin seguir ninguna regla ni regulación.
Creyéndose los más grandes, sin hacer caso a ninguna autoridad o escritura, los seres demoniacos a veces ejecutan supuestos ritos religiosos o de sacrificio. Y ya que no creen en la autoridad, ellos son muy insolentes. Esto se debe a la ilusión causada por acumular algo de riqueza y prestigio falso. A veces dichos demonios asumen el papel de predicador, desvían a la gente y se les llega a conocer como reformadores religiosos o como encarnaciones de Dios. Ellos hacen ostentación de ejecución de sacrificios, o adoran a los semidioses, o confeccionan su propio Dios. La gente común los proclama Dios y les adoran y los necios les consideran avanzados en los principios de la religión o en los principios del conocimiento espiritual. Ellos adoptan los hábitos de la orden de renuncia y con esa ropa se ocupan en toda clase de necedades. En realidad hay muchas restricciones para aquel que ha renunciado a este mundo. Sin embargo, los demonios no hacen caso a dichas restricciones. Ellos piensan que cualquier sendero que uno pueda crear es su propio sendero; no existe tal cosa como un sendero establecido que uno debe seguir. Aquí se enfatiza especialmente la palabra avidhi-pūrvakam que significa ignorar las reglas y regulaciones. Estas cosas siempre son debidas a la ignorancia y a la ilusión.
Bg 16.18
अहंकारं बलं दर्पं कामं क्रोधं च संश्रिताः ।
मामात्मपरदेहेषु प्रद्विषन्तोऽभ्यसूयकाः ॥१८॥
ahaṅkāraṁ balaṁ darpaṁ
kāmaṁ krodhaṁ ca saṁśritāḥ
mām ātma-para-deheṣu
pradviṣanto’bhyasūyakāḥ
ahaṅkāram—ego falso; balam—fuerza; darpam—orgullo; kāmam—lujuria; krodham—ira; ca—también; saṁśritāḥ—habiéndose refugiado en; mām—Mí; ātma—lo de uno mismo; para-deheṣu—en otros cuerpos; pradviṣantaḥ—blasfema; abhyasūyakāḥ—envidiosos.
Confundido por el ego falso, la fuerza, el orgullo, la lujuria y la ira, el demonio se torna envidioso de la Suprema Personalidad de Dios, quien se encuentra en su propio cuerpo y en los cuerpos de los demás y blasfema contra la religión verdadera.
Una persona demoniaca, estando siempre en contra de la supremacía de Dios, no le gusta creer en las escrituras. Él es envidioso tanto de las escrituras como de la existencia de la Suprema Personalidad de Dios. Esto es causado por su supuesto prestigio y su acumulación de riqueza y fuerza. No sabe que la vida presente es una preparación para la vida siguiente. Al no saber esto, él de hecho envidia tanto a su propio yo como al de los demás. Él comete violencia contra otros cuerpos y contra el suyo propio. No le importa el control supremo de la Personalidad de Dios porque no tiene conocimiento. Estando envidioso de las escrituras y de la Suprema Personalidad de Dios, él presenta argumentos falsos en contra de la existencia de Dios y niega la autoridad de las escrituras. Se cree independiente y poderoso en toda acción. Él piensa que ya que nadie es igual a él en fuerza, poder, o en riqueza, puede actuar de cualquier manera y nadie le puede detener. Si tiene algún enemigo que pudiera obstruir el progreso de sus actividades sensuales, él hace planes para derribarle usando su propio poder.
Bg 16.19
तानहं द्विषतः क्रुरान्संसारेषु नराधमान् ।
क्षिपाम्यजस्रमशुभानासुरीष्वेव योनिषु ॥१९॥
tān ahaṁ dviṣataḥ krūrān
saṁsāreṣu narādhamān
kṣipāmy ajasram aśubhān
āsurīṣv eva yoniṣu
tān—aquellos; aham—Yo; dviṣataḥ—envidiosos; krūrān—malévolos; saṁsāreṣu—en el océano de la existencia material; narādhamān—los más bajos de la humanidad; kṣipāmi—pongo; ajasram—innumerable; aśubhān—desfavorable; āsurīṣu—demoniacas; eva—ciertamente; yoniṣu—en los vientres.
A aquellos que son envidiosos y maliciosos, quienes son los más bajos entre los hombres, Yo les arrojo al océano de la existencia material, en varias especies de vida demoniaca.
En este verso se indica claramente que poner a un alma individual particular en un cuerpo particular es la prerrogativa de la voluntad suprema. La persona demoniaca puede no estar de acuerdo en aceptar la supremacía del Señor y es un hecho que puede actuar de acuerdo a sus propios caprichos, pero su próximo nacimiento dependerá de la decisión de la Suprema Personalidad de Dios y no de sí mismo. En el Śrīmad-Bhāgavatam, Tercer Canto, se dice que a un alma individual después de su muerte se le pone dentro del vientre de una madre, donde obtiene un tipo particular de cuerpo bajo la supervisión del poder superior. Por eso encontramos tantas especies de vida –animales, insectos, hombres, etc.– en la existencia material. Todas son dispuestas por el poder superior. No son accidentales. En lo que respecta al ser demoniaco, aquí se dice claramente que a ellos se les pone perpetuamente dentro de los vientres de demonios y así continúan siendo envidiosos y lo más bajo de la humanidad. Dichas especies de vida demoniaca se considera que están siempre llenas de lujuria, son siempre violentas, odiosas y siempre sucias. Ellas son igual que muchas de las bestias en la jungla.
Bg 16.20
आसुरीं योनिमापन्ना मूढा जन्मनि जन्मनि ।
मामप्राप्यैव कौन्तेय ततो यान्त्यधमां गतिम् ॥२०॥
āsurīṁ yonim āpannā
mūḍhā janmani janmani
mām aprāpyaiva kaunteya
tato yānty adhamāṁ gatim
āsurīm—demoniacas; yonim—especies; āpannāḥ—obteniendo; mūḍhāḥ—los necios; janmani janmani—en nacimiento tras nacimiento; mām—a Mí; aprāpya—sin alcanzar; eva—ciertamente; kaunteya—¡oh, hijo de Kuntī!; tataḥ—en consecuencia; yānti—van; adhamām—condenado; gatim—destino.
Obteniendo nacimiento repetido entre las especies de vida demoniaca, tales personas nunca pueden acercarse a Mí. Gradualmente se hunden en el más abominable tipo de existencia.
Se sabe que Dios es todo misericordioso, pero aquí encontramos que Dios nunca tiene misericordia con los seres demoniacos. Se afirma claramente que a la gente demoniaca se les pone en vientres de demonios similares vida tras vida y al no alcanzar la misericordia del Señor Supremo, caen más y más hasta que finalmente obtienen cuerpos como los de los gatos, perros y cerdos. Se afirma claramente que esos demonios prácticamente no tienen oportunidad de recibir la misericordia de Dios en ningún estado de vida posterior. En los Vedas también se establece que dichas personas se hunden gradualmente hasta convertirse en perros y cerdos.
Entonces, se puede alegar en relación a esto que a Dios no se le debe presentar como el todo misericordioso, si Él no es misericordioso con dichos demonios. En respuesta a esto, en el Vedānta-sūtra encontramos que el Señor Supremo no siente odio por nadie. El que ponga a los asuras, los demonios, en el nivel de vida más bajo, es simplemente otro aspecto de su misericordia. A veces el Señor Supremo mata a los asuras, pero esta muerte también es beneficiosa para ellos, ya que en la literatura Védica vemos que cualquiera que el Señor Supremo mate, se libera. En la historia hay casos de muchos asuras –Rāvaṇa, Kaṁsa, Hiraṇyakaśipu– a quienes el Señor Se les apareció en diferentes encarnaciones únicamente para matarles. Por lo tanto, a los asuras se les muestra la misericordia de Dios, si es que ellos son los suficientemente afortunados para que Él les mate.
Bg 16.21
त्रिविधं नरकस्येदं द्वारं नाशनमात्मनः ।
कामः क्रोधस्तथा लोभस्तस्मादेतत्त्रयं त्यजेत् ॥२१॥
tri-vidhaṁ narakasyedaṁ
dvāraṁ nāśanam ātmanaḥ
kāmaḥ krodhas tathā lobhas
tasmād etat trayaṁ tyajet
tri-vidham—tres clases de; narakasya—infernal; idam—este; dvāram—puerta; nāśanam—destructivas; ātmanaḥ—del ser; kāmaḥ—lujuria; krodhaḥ—ira; tathā—así como; lobhaḥ—codicia; tasmāt—por lo tanto; etat—estas; trayam—tres; tyajet—debes abandonar.
Hay tres puertas que conducen a este infierno –la lujuria, la ira y la codicia. Todo hombre cuerdo debe abandonarlas pues conducen a la degradación del alma.
Aquí se describe el principio de la vida demoniaca. Uno trata de satisfacer su lujuria y cuando no puede, surgen la ira y la codicia. Un hombre cuerdo que no quiere deslizarse a las especies de vida demoniaca, debe tratar de abandonar estos tres enemigos que pueden matar al yo, hasta tal grado que no habrá posibilidad de liberación de este enredo material.
Bg 16.22
एतैर्विमुक्तः कौन्तेय तमोद्वारैस्त्रिभिर्नरः ।
आचरत्यात्मनः श्रेयस्ततो याति परां गतिम् ॥२२॥
etair vimuktaḥ kaunteya
tamo-dvārais tribhir naraḥ
ācaraty ātmanaḥ śreyas
tato yāti parāṁ gatim
etaiḥ—por estas; vimuktaḥ—siendo liberado; kaunteya—¡oh, hijo de Kuntī!; tamaḥ-dvāraiḥ—de las puertas de la ignorancia; tribhiḥ—tres tipos de; naraḥ—una persona; ācarati—realiza; ātmanaḥ—ser; śreyaḥ—bendición; tataḥ—en consecuencia; yāti—va; parām—al supremo; gatim—destino.
El hombre que se ha escapado de estas tres puertas al infierno, ¡oh hijo de Kuntī!, se ocupa en actos que conducen a la autorrealización y así alcanza gradualmente el destino supremo.
Uno debe tener mucho cuidado con estos tres enemigos de la vida humana: la lujuria, la ira y la codicia. Cuanto más una persona esté libre de la lujuria, la ira y la codicia, más se purifica su existencia. Entonces él puede seguir las reglas y regulaciones prescritas en la literatura Védica. Siguiendo los principios regulativos de la vida humana, uno se eleva gradualmente a la plataforma de la comprensión espiritual. Si se es tan afortunado para elevarse a la plataforma de la conciencia de Kṛṣṇa mediante esta práctica, entonces el éxito está garantizado. En la literatura Védica se prescriben los métodos de acción y reacción para capacitarnos a llegar al estado de purificación. En su conjunto el método se basa en abandonar la lujuria, la codicia y la ira. Cultivando el conocimiento de este proceso, puedes ser ascendido a la posición más elevada de la autorrealización; esta autorrealización se perfecciona en el servicio devocional. En ese servicio devocional se garantiza la liberación del alma condicionada. Por lo tanto, de acuerdo al sistema Védico se han instituido las cuatro órdenes de vida y los cuatro estados de vida, llamados el sistema de castas y el sistema del orden espiritual. Existen diferentes reglas y regulaciones para las diferentes castas o divisiones de la sociedad y si una persona es capaz de seguirlas, será elevada automáticamente a la plataforma más elevada de la comprensión espiritual. Entonces ella obtendrá la liberación sin ninguna duda.
Bg 16.23
यः शास्त्रविधिमुत्सृज्य वर्तते कामकारतः ।
न स सिद्धिमवाप्नोति न सुखं न परां गतिम् ॥२३॥
yaḥ śāstra-vidhim utsṛjya
vartate kāma-kārataḥ
na sa siddhim avāpnoti
na sukhaṁ na parāṁ gatim
yaḥ—cualquiera; śāstra-vidhim—las regulaciones de las escrituras; utsṛjya—abandonando; vartate—permanece; kāma-kārataḥ—actuando caprichosamente con lujuria; na—nunca; saḥ—él; siddhim—perfección; avāpnoti—alcanza; na—nunca; sukham—felicidad; na—nunca; parām—el supremo; gatim—estado de la perfección.
Pero aquel que desecha los mandatos de las escrituras y actúa de acuerdo a sus propios caprichos, no alcanza ni la perfección, ni la felicidad, ni el destino supremo.
Como se describió anteriormente, el śāstra-vidhim o la instrucción del śāstra, se da a las diferentes castas y órdenes de la sociedad humana. Se espera que todo el mundo siga esas reglas y regulaciones. Si alguien no las sigue y actúa caprichosamente de acuerdo a su lujuria, codicia y deseo, entonces nunca será perfecto en su vida. En otras palabras, un hombre puede conocer todas estas cosas en forma teórica, pero si no las aplica en su propia vida, entonces se le conocerá como el más bajo de la humanidad. Se espera que en la forma humana de vida la entidad viviente sea cuerda y siga las regulaciones que se dan para elevar su vida a la plataforma más elevada, pero si no las sigue, entonces se degradará. Pero incluso si esta sigue las reglas y regulaciones y los principios morales y en última instancia no llega a la etapa de comprensión del Señor Supremo, entonces todo su conocimiento se echará a perder. Por lo tanto, uno debe elevarse gradualmente a la plataforma de conciencia de Kṛṣṇa y el servicio devocional; es en ese preciso momento cuando uno puede alcanzar el estado de perfección más elevado y no de ninguna otra manera. La palabra kāma-cārataḥ es muy significativa. Una persona que viola a propósito las reglas actúa con lujuria. Ella sabe que está prohibido y aún así lo hace. Eso se llama actuar caprichosamente. Ella sabe que eso debe hacerse, pero aún así no lo hace; por eso se la llama caprichosa. Semejantes personas están destinadas a ser condenadas por el Señor, dichas personas no pueden tener la perfección que le corresponde a la vida humana. La vida humana está hecha especialmente para purificar la existencia de uno y aquel que no sigue estas reglas y regulaciones no puede purificarse, ni tampoco puede alcanzar la verdadera etapa de felicidad.
Bg 16.24
तस्माच्छास्त्रं प्रमाणं ते कार्याकार्यव्यवस्थितौ ।
ज्ञात्वा शास्त्रविधानोक्तं कर्म कर्तुमिहार्हसि ॥२४॥
tasmāc chāstraṁ pramāṇaṁ te
kāryākārya-vyavasthitau
jñātvā śāstra-vidhānoktaṁ
karma kartum ihārhasi
tasmāt—por lo tanto; śāstram—las escrituras; pramāṇam—evidencia; te—tu; kārya—deber; akārya—y actividades prohibidas; vyavasthitau—en determinar; jñatvā—conociendo; śāstra—de las escrituras; vidhāna—las regulaciones; uktam—como lo declaran; karma—obras; kartum—hacer; iha arhasi—debes hacerlo.
Uno debe entender lo que es el deber y lo que no lo es, por medio de las reglas y regulaciones de las escrituras. Conociendo dichas reglas y regulaciones, uno debe actuar para poder elevarse gradualmente.
Como se afirma en el Decimoquinto Capítulo, todas las reglas y regulaciones de los Vedas están pensadas para conocer a Kṛṣṇa. Si uno entiende a Kṛṣṇa por el Bhagavad-gītā y se sitúa en conciencia de Kṛṣṇa dedicándose al servicio devocional, ha alcanzado la perfección más elevada del conocimiento ofrecido por la literatura Védica. El Señor Caitanya Mahāprabhu hizo este proceso muy fácil: Él le pedía a la gente que simplemente cantara Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare, dedicarse al servicio devocional del Señor y comer los remanentes de los alimentos ofrecidos a la Deidad. Se entiende que aquel que está ocupado directamente en todas estas actividades devocionales ha estudiado toda la literatura Védica. Él ha llegado a la conclusión perfectamente. Por supuesto que para las personas comunes que no están en conciencia de Kṛṣṇa o que no se ocupan en el servicio devocional, lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer tiene que ser decidido por los mandatos de los Vedas. Uno debe actuar en conformidad, sin argumentar. A eso se llama seguir los principios de los śāstras o escrituras. Los śāstras carecen de los cuatro defectos que son visibles en el alma condicionada: sentidos imperfectos, la propensión a engañar, la certeza de cometer errores y la certeza de estar en ilusión. Estos cuatro defectos principales de la vida condicionada descalifican para establecer reglas y regulaciones. Y es por eso que las reglas y regulaciones tal como se describen en los śāstras –estando por encima de esos defectos– son aceptadas sin alteración por todos los grandes santos, ācāryas y grandes almas. En la India hay muchos grupos en el campo de la comprensión espiritual y generalmente se clasifican en dos: el impersonalista y el personalista. Sin embargo, ambos guían sus vidas de acuerdo con los principios de los Vedas. Sin seguir los principios de las escrituras, uno no puede elevarse a la etapa de perfección. Por consiguiente, a aquel que realmente entiende el significado de los śāstras se le considera afortunado. En la sociedad humana, la aversión a los principios que llevan a entender a la Suprema Personalidad de Dios es la causa de todas las caídas. Esa es la ofensa más grande en la vida humana. Por ello, māyā, la energía material de la Suprema Personalidad de Dios, siempre nos causa problemas en la forma de los tres tipos de miserias. Esta energía material está constituida por las tres modalidades de la naturaleza material. Uno tiene que elevarse por lo menos a la modalidad de la bondad antes de que se pueda abrir el sendero de la comprensión del Señor Supremo. Si uno no se eleva al nivel de la modalidad de la bondad, permanecerá en la ignorancia y la pasión, las cuales son la causa de la vida demoniaca. Aquellos que están en las modalidades de la pasión y la ignorancia desprecian las escrituras, desprecian al hombre santo, desprecian la comprensión adecuada del maestro espiritual y no les importan las regulaciones de las escrituras. A pesar de oír las glorias del servicio devocional, no son atraídos. De este modo, ellos elaborarán su propio proceso de elevación. Estos son algunos de los defectos de la sociedad humana que conducen a la condición demoniaca de vida. Sin embargo, si uno es capaz de ser guiado por un maestro espiritual adecuado y fidedigno que pueda llevarlo al sendero de elevación, a la etapa superior, entonces su vida se vuelve un éxito.
Así terminan los Significados Bhaktivedanta correspondientes al Decimosexto Capítulo del Śrīmad-Bhagavad-gītā, respecto al tema: Las Naturalezas Divina y Demoniaca.
Bg 16.4
दम्भो दर्पोऽभिमानश्च क्रोधः पारुष्यमेव च ।
अज्ञानं चाभिजातस्य पार्थ सम्पदमासुरीम् ॥४॥
dambho darpo’bhimānaś ca
krodhaḥ pāruṣyam eva ca
ajñānaṁ cābhijātasya
pārtha sampadam āsurīm
dambhaḥ—orgullo; darpaḥ—arrogancia; abhimānaḥ—engreimiento; ca—y; krodhaḥ—ira; pāruṣyam—aspereza; eva—ciertamente; ca—y; ajñānam—ignorancia; ca—y; abhijātasya—aquel que nace; pārtha—¡oh, hijo de Pṛthā!; sampadam—naturaleza; āsurīm—demoniaca.
La arrogancia, el orgullo, la ira, la vanidad, la aspereza y la ignorancia –estas cualidades pertenecen a aquellos de naturaleza demoniaca, ¡oh, hijo de Pṛthā!
En este verso se describe el camino seguro al infierno. Los seres demoniacos quieren hacer una farsa de la religión y avance en la ciencia espiritual, aunque no siguen los principios. Ellos siempre son arrogantes u orgullosos de poseer algún tipo de educación o cierta riqueza. Ellos desean ser adorados por los demás y exigen respetabilidad aunque no infunden respeto. Se enfadan mucho por cosas triviales y hablan ásperamente, sin delicadeza. No saben lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer. Ellos hacen todo caprichosamente, de acuerdo con su propio deseo y no reconocen a ninguna autoridad. Estas cualidades demoniacas las adquieren desde el principio de sus cuerpos, en el vientre de sus madres y a medida que crecen, ellos manifiestan todas estas cualidades nefastas.
Bg 16.5
दैवी सम्पद्विमोक्षाय निबन्धायासुरी मता ।
मा शुचः सम्पदं दैवीमभिजातोऽसि पाण्डव ॥५॥
daivī sampad vimokṣāya
nibandhāyāsurī matā
mā śucaḥ sampadaṁ daivīm
abhijāto’si pāṇḍava
daivī—trascendental; sampat—naturaleza; vimokṣāya—hechas para la liberación; nibandhāya—para el cautiverio; āsurī—cualidades demoniacas; matā—se considera; mā—no; śucaḥ—te preocupes; sampadam—naturaleza; daivīm—trascendentales; abhijātaḥ—nacido; asi—tú eres; pāṇḍava—¡oh, hijo de Pāṇḍu!
Las cualidades trascendentales conducen a la liberación, mientras que las cualidades demoniacas conducen al cautiverio. No te preocupes, ¡oh, hijo de Pāṇḍu!, pues tú naciste con cualidades divinas.
El Señor Kṛṣṇa animó a Arjuna diciéndole que no había nacido con cualidades demoniacas. Su participación en la lucha no era demoniaca porque él estaba considerando los pros y los contras. Él consideraba si se debía o no matar a personas respetables como Bhīṣma y Droṇa, de este modo él no estaba actuando bajo la influencia de la ira, el prestigio falso o con dureza. Por lo tanto, él no estaba en la categoría de los demonios. Para un kṣatriya, un militar, el disparar flechas al enemigo se considera trascendental y abstenerse de dicho deber es demoniaco. Por lo tanto, no había motivo para que Arjuna se lamentara. Todo aquel que sigue los principios regulados de las diferentes órdenes de la vida está situado trascendentalmente.
Bg 16.6
द्वौ भूतसर्गौ लोकेऽस्मिन्दैव आसुर एव च ।
दैवो विस्तरशः प्रोक्त आसुरं पार्थ मे शृणु ॥६॥
dvau bhūta-sargau loke’smin
daiva āsura eva ca
daivo vistaraśaḥ prokta
āsuraṁ pārtha me śṛṇu
dvau—dos; bhūta-sargau—seres vivientes creados; loke—en este mundo; asmin—este; daivaḥ—divino; āsuraḥ—demoniaco; eva—ciertamente; ca—y; daivaḥ—divino; vistaraśaḥ—muy extensamente; proktaḥ—dicho; āsuram—demoniaco; pārtha—¡oh, hijo de Pṛthā!; me—de Mí; śṛṇu—tan solo oye.
¡Oh hijo de Pṛthā!, en este mundo hay dos tipos de seres creados. A uno se le llama divino y al otro demoniaco. Ya te he explicado detalladamente las cualidades divinas. Ahora oye de Mí sobre las demoniacas.
Habiéndole asegurado a Arjuna que había nacido con cualidades divinas, el Señor Kṛṣṇa describe ahora la manera de ser demoniaca. Las entidades vivientes condicionadas en este mundo se dividen en dos clases. Aquellas que nacen con cualidades divinas siguen una vida regulada; es decir, se atienen a los mandatos de las escrituras y a las autoridades. Uno debe llevar a cabo sus deberes a la luz de las escrituras autoritativas. Esta mentalidad es llamada divina. Aquel que no sigue los principios regulativos tal como se formulan en las escrituras y que actúa de acuerdo a sus caprichos, es llamado demoniaco o asúrico. No existe ningún otro criterio aparte de la obediencia a los principios regulativos de las escrituras. En la literatura Védica se menciona que tanto los semidioses como los demonios nacen del Prajāpati; la única diferencia es que una clase obedece los mandatos Védicos y la otra no.
Bg 16.7
प्रवृत्तिं च निवृत्तिं च जना न विदुरासुराः ।
न शौचं नापि चाचारो न सत्यं तेषु विद्यते ॥७॥
pravṛttiṁ ca nivṛttiṁ ca
janā na vidur āsurāḥ
na śaucaṁ nāpi cācāro
na satyaṁ teṣu vidyate
pravṛtim—acción correcta; ca—también; nivṛttim—acción incorrecta; ca—y; janāḥ—personas; na—nunca; viduḥ—saben; āsurāḥ—en calidad demoniaca; na—nunca; śaucam—limpieza; na—ni; api—también; ca—y; ācāraḥ—comportamiento; na—nunca; satyam—verdad; teṣu—en ellos; vidyate—hay.
Aquellos que son demoniacos no saben lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer. Ni limpieza, ni comportamiento correcto, ni veracidad se encuentra en ellos.
En toda sociedad humana civilizada existe algún sistema de reglas y regulaciones de las escrituras que se siguen desde el principio, especialmente entre los Āryos, aquellos que adoptan la civilización Védica y a quienes se les conoce como la gente civilizada más avanzada. Se supone que aquellos que no siguen los mandatos de las escrituras son demonios. Por eso aquí se afirma que los demonios no conocen las reglas de las escrituras ni tienen inclinación alguna a seguirlas. La mayoría de ellos ni las conocen, e incluso si algunos de ellos las conocen, no tienen la tendencia a seguirlas. No tienen fe ni desean actuar en función de los mandatos Védicos. Los demonios no son limpios ni externa ni internamente. Uno siempre debe cuidar de mantener su cuerpo limpio bañándose, cepillándose los dientes, cambiando sus ropas, etc. En lo que a la limpieza interna concierne, uno siempre debe recordar los santos nombres de Dios y cantar Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. A los demonios ni les gustan, ni siguen todas estas normas para la limpieza externa e interna. En lo que se refiere al comportamiento, hay muchas reglas y regulaciones que guían la conducta humana, tal como las del Manu-saṁhitā, el cual es la ley de la raza humana. Incluso hoy en día aquellos que son hindúes siguen el Manu-saṁhitā. Las leyes sobre las herencias y otras legalidades se derivan de este libro. Ahora bien, en el Manu-saṁhitā se afirma claramente que a la mujer no se la debe dar libertad. Esto no significa que las mujeres deben ser tratadas como esclavas, sino que ellas son como los niños. A los niños no se les da libertad, pero eso no significa que se les trata como esclavos. Los demonios han negligido dichos mandatos y piensan que a la mujer se la tiene que dar tanta libertad como al hombre. Sin embargo, esto no ha mejorado la condición social del mundo. De hecho, a la mujer se le debe dar protección en cada etapa de la vida. Ella debe ser protegida por su padre durante su infancia, por su marido en su juventud y por sus hijos mayores durante su vejez. Este es el comportamiento social correcto de acuerdo al Manu-saṁhitā. Pero la educación moderna ha creado artificialmente un concepto engreído de la vida femenina, por lo tanto, el matrimonio es hoy en día prácticamente una imaginación en la sociedad humana. Ni tampoco la condición moral de la mujer es buena en el momento presente. Por lo tanto, los demonios no aceptan ninguna instrucción que sea buena para la sociedad y debido a que ellos no siguen la experiencia de los grandes sabios, ni las reglas y regulaciones establecidas por ellos, la condición social de la gente demoniaca es muy miserable.
Bg 16.8
असत्यमप्रतिष्ठं ते जगदाहुरनीश्वरम् ।
अपरस्परसम्भूतं किमन्यत्कामहैतुकम् ॥८॥
asatyam apratiṣṭhaṁ te
jagad āhur anīśvaram
aparaspara-sambhūtaṁ
kim anyat kāma-haitukam
asatyam—irreal; apratiṣṭham—sin fundamento; te—ellos; jagat—la manifestación cósmica; āhuḥ—se dice; anīśvaram—sin un controlador; aparaspara—por mutua lujuria; sambhūtam—causado; kim anyat—no hay otra causa; kāma-haitukam—se debe únicamente a la lujuria.
Ellos dicen que este mundo es irreal, que no tiene ningún fundamento y que no hay ningún Dios que lo controle. Se produce del deseo sexual y no tiene ninguna otra causa que la lujuria.
Los seres demoniacos concluyen que este mundo es una fantasmagoría. No hay ninguna causa ni efecto, ni controlador ni propósito; todo es irreal. Ellos dicen que esta manifestación cósmica surge debido a las acciones y reacciones materiales casuales. No creen que el mundo fue creado por Dios con algún propósito. Ellos tienen su propia teoría; que el mundo ha surgido por sí mismo y que no hay razón para creer que hay un Dios detrás de este. Para ellos no existe diferencia entre la materia y el espíritu y no aceptan al Espíritu Supremo. Todo es únicamente materia y se supone que todo el cosmos es una masa de ignorancia. Según ellos, todo es vacío y cualquier manifestación que existe se debe a nuestra percepción ignorante. Ellos dan por hecho que toda manifestación de diversidad es un despliegue de ignorancia. Así como en un sueño podemos crear tantas cosas que en realidad no existen, y luego, cuando nos despertamos vemos que todo ha sido únicamente un sueño. Pero el hecho es que, aunque los demonios dicen que la vida es un sueño, son muy expertos en disfrutar este sueño. Y de este modo, en vez de adquirir conocimiento, se implican más y más en su mundo de ensueños. Ellos concluyen que así como un niño es únicamente el resultado de la relación sexual entre el hombre y la mujer, este mundo nace sin alma alguna. Para ellos, lo que ha producido a los seres vivientes es solamente una combinación de materia y no hay posibilidad de la existencia del alma. Así como muchas criaturas vivientes surgen de la transpiración y de un cuerpo muerto sin causa alguna, del mismo modo todo el mundo viviente ha surgido de las combinaciones materiales de la manifestación cósmica. Por lo tanto, la naturaleza material es la causa de esta manifestación y no existe ninguna otra causa. Ellos no creen en las palabras de Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā: mayādhyakṣeṇa prakṛtiḥ sūyate sa-carācaram. «Todo el mundo material se mueve bajo Mi dirección». En otras palabras, entre los demonios no hay conocimiento perfecto de la creación de este mundo; cada uno de ellos tiene su propia teoría particular. Según ellos, una interpretación de las escrituras es tan buena como cualquier otra, ya que ellos no creen que exista un patrón de comprensión en los mandatos de las escrituras.
Bg 16.9
एतां दृष्टिमवष्टभ्य नष्टात्मानोऽल्पबुद्धयः ।
प्रभवन्त्युग्रकर्माणः क्षयाय जगतोऽहिताः ॥९॥
etāṁ dṛṣṭim avaṣṭabhya
naṣṭātmāno’lpa-buddhayaḥ
prabhavanty ugra-karmāṇaḥ
kṣayāya jagato’hitāḥ
etām—así; dṛṣṭim—visión; avaṣṭabhya—aceptando; naṣṭa—perdido; ātmānaḥ—ser; alpa-buddhayaḥ—poco inteligentes; prabhavanti—prosperan; ugra-karmāṇaḥ—en actividades dolorosas; kṣayāya—para la destrucción; jagataḥ—del mundo; ahitāḥ—perjudicial.
Siguiendo tales conclusiones, los seres demoniacos, quienes están perdidos y no tienen inteligencia, se ocupan en obras perjudiciales y horribles destinadas a destruir el mundo.
Los seres demoniacos están ocupados en actividades que llevarán al mundo a la destrucción. El Señor afirma aquí que ellos son poco inteligentes. Los materialistas, los cuales no tienen ningún concepto sobre Dios, piensan que están progresando. Pero de acuerdo al Bhagavad-gītā, ellos carecen de inteligencia y están desprovistos de todo buen juicio. Ellos tratan de disfrutar de este mundo material al máximo y por lo tanto, siempre se ocupan en inventar algo para la gratificación de los sentidos. Dichos inventos materialistas son considerados el avance de la civilización humana, pero el resultado es que la gente se vuelve más y más violenta y más y más cruel, cruel con los animales y cruel con los demás seres humanos. No tienen idea de cómo comportarse unos con otros. La matanza de animales es muy predominante entre la gente demoniaca. Dichas personas son consideradas los enemigos del mundo porque al final ellos inventarán o crearán algo que traerá la destrucción de todo. Indirectamente, este verso anticipa la invención de las armas nucleares de las cuales todo el mundo está hoy en día muy orgulloso. En cualquier momento puede estallar la guerra y esas armas atómicas pueden causar grandes estragos. Dichas cosas son creadas únicamente para la destrucción del mundo y esto se indica aquí. Esas armas se inventan en la sociedad humana debido al ateísmo; no están destinadas a la paz y la prosperidad del mundo.