Capítulo 2

Bg 2.1

सञ्जय उवाच ।
तं तथा कृपयाविष्टमश्रुपूर्णाकुलेक्षणम् ।
विषीदन्तमिदं वाक्यमुवाच मधुसूदनः ॥१॥

sañjaya uvāca
taṁ tathā kṛpayāviṣṭam
aśru-pūrṇākulekṣaṇam
viṣīdantam idaṁ vākyam
uvāca madhusūdanaḥ

sañjayaḥ uvāca—Sañjaya dijo; tam—a Arjuna; tathā—así pues; kṛpayā—por compasión; āviṣṭam—abrumado; aśru-pūrṇa—lleno de lágrimas; ākula—deprimido; īkṣaṇam—ojos; viṣīdantam—lamentándose; idam—esta; vākyam—palabras; uvāca—dijo; madhu-sūdanaḥ—el destructor de Madhu.

Sañjaya dijo: Al ver a Arjuna lleno de compasión y muy afligido, sus ojos rebosantes de lágrimas, Madhusūdana, Kṛṣṇa, habló las siguientes palabras.

La compasión material, la lamentación y las lágrimas son todos signos de ignorancia del yo verdadero. La compasión por el alma eterna es la autorrealización. La palabra «Madhusūdana» es significativa en este verso. El Señor Kṛṣṇa mató al demonio Madhu y ahora Arjuna quería que Kṛṣṇa matara al demonio de la incomprensión que le había dominado en el desempeño de su deber. Nadie sabe dónde se debe aplicar la compasión. La compasión por la ropa de un hombre que está ahogándose no tiene sentido. No se puede salvar a un hombre que ha caído en el océano de la nesciencia simplemente rescatando su traje externo –el cuerpo material burdo. Aquel que no sabe esto y se lamenta por el traje externo es llamado sūdra, o alguien que se lamenta innecesariamente. Arjuna era un kṣatriya y no se podía esperar de él dicha conducta. Sin embargo, el Señor Kṛṣṇa puede disipar la lamentación del hombre ignorante y con este propósito cantó el Bhagavad-gītā. Este capítulo nos instruye en la autorrealización mediante un estudio analítico del cuerpo material y el alma espiritual, tal como lo explica la autoridad suprema, el Señor Śrī Kṛṣṇa. Esta comprensión se hace posible trabajando con el ser fruitivo para que éste se sitúe en el concepto fijo del yo verdadero.

Bg 2.10

तमुवाच हृषीकेशः प्रहसन्निव भारत ।
सेनयोरुभयोर्मध्ये विषीदन्तमिदं वचः ॥१०॥

tam uvāca hṛṣīkeśaḥ
prahasann iva bhārata
senayor ubhayor madhye
viṣīdantam idaṁ vacaḥ

tam—a él; uvāca—dijo; hṛṣīkeśaḥ—el amo de los sentidos, Kṛṣṇa; prahasan—sonriendo; iva—así; bhārata—¡oh, Dhṛtarāṣṭra, descendiente de Bharata!; senayoḥ—de los ejércitos; ubhayoḥ—de ambos bandos; madhye—entre; viṣīdantam—al que se lamentaba; idam—las siguientes; vacaḥ—palabras.

¡Oh descendiente de Bharata!, en ese momento Kṛṣṇa, sonriendo, en medio de ambos ejércitos, habló las siguientes palabras al afligido Arjuna.

La conversación transcurría entre dos amigos íntimos, el Hṛṣīkeśa y el Guḍākeśa. Como amigos, ambos estaban en un mismo nivel, pero uno de ellos voluntariamente se volvió discípulo del otro. Kṛṣṇa sonreía porque un amigo había decidido hacerse Su discípulo. Siendo Señor de todo, Él está siempre en posición superior como el amo de todos; aún así, el Señor acepta a aquel que desee ser Su amigo, Su hijo, Su amante o Su devoto, o a quien desee que Él asuma cualquiera de estos papeles. Pero cuando fue aceptado como maestro, Kṛṣṇa asumió de inmediato este papel y habló al discípulo, como maestro –con seriedad, como es debido. Según parece, la conversación entre maestro y discípulo tuvo lugar abiertamente en presencia de ambos ejércitos, para que todos se beneficiaran. Del mismo modo, los diálogos del Bhagavad-gītā no son para una determinada persona, sociedad o comunidad, son para todos y tanto amigos como enemigos tienen el mismo derecho de oírlos.

Bg 2.11

श्रीभगवानुवाच ।
अशोच्यानन्वशोचस्त्वं प्रज्ञावादांश्च भाषसे ।
गतासूनगतासूंश्च नानुशोचन्ति पण्डिताः ॥११॥

śrī bhagavān uvāca
aśocyān anvaśocas tvaṁ
prajñā-vādāṁś ca bhāṣase
gatāsūn agatāsūṁś ca
nānuśocanti paṇḍitāḥ

śrī bhagavān uvāca—la Suprema Personalidad de Dios dijo; aśocyān—aquello que no es digno de lamentación; anvaśocaḥ—te estás lamentando; tvam—tú; prajñā-vādān—palabras eruditas; ca—también; bhāṣase—hablando; gata—pérdida; asūn—vida; agata—no pasada; asūn—vida; ca—también; na—nunca; anuśocanti—lamentan; paṇḍitāḥ—los eruditos.

El Señor Bienaventurado dijo: Mientras hablas palabras doctas, te lamentas por lo que no es digno de lamentación. Aquellos que son sabios no se lamentan ni por los vivos ni por los muertos.

El Señor asumió de inmediato la posición de maestro y reprendió al discípulo, llamándole indirectamente tonto. El Señor dijo: «Hablas como un erudito pero ignoras

que aquel que es sabio –aquel que sabe lo que es el cuerpo y lo que es el alma– no se lamenta por ninguna fase del cuerpo, ya sea en la condición viva o en la muerta». Como se explicará en capítulos posteriores, quedará claro que sabiduría significa conocer tanto la materia como el espíritu y al controlador de ambos. Arjuna alegaba que se debería dar mayor importancia a los principios religiosos que a la política o a la sociología, pero ignoraba que el conocimiento de la materia, el alma y el Supremo, es todavía más importante que los formulismos religiosos. Y al carecer de ese conocimiento, no debió hacerse pasar por un hombre muy instruido, ya que en realidad no era muy sabio y se lamentaba por algo que no era digno de lamentación. El cuerpo nace y está destinado a perecer hoy o mañana. Por lo tanto, el cuerpo no es tan importante como el alma. Aquel que sabe esto es en realidad erudito y para él no hay causa de lamentación, sea cual fuere la condición del cuerpo material.

Bg 2.12

न त्वेवाहं जातु नासं न त्वं नेमे जनाधिपाः ।
न चैव न भविष्यामः सर्वे वयमतः परम् ॥१२॥

na tv evāhaṁ jātu nāsaṁ
na tvaṁ neme janādhipāḥ
na caiva na bhaviṣyāmaḥ
sarve vayam ataḥ param

na—nunca; tu—pero; eva—ciertamente; aham—yo; jātu—llegar a ser; na—nunca; āsam—existió; na—no es así; tvam—tú; na—no; ime—todos estos; janadhipāḥ—reyes; na—nunca; ca—también; eva—ciertamente; na—así no; bhaviṣyāmaḥ—existiremos; sarve—todos nosotros; vayam—nosotros; ataḥ param—de aquí en adelante.

Nunca hubo un tiempo en el que Yo no existiera; ni tú, ni todos estos reyes; ni en el futuro ninguno de nosotros dejará de existir.

En los Vedas, tanto en el Kaṭha Upaniṣad como en el Śvetāśvatara Upaniṣad, se dice que la Suprema Personalidad de Dios es el sustentador de innumerables entidades vivientes conforme a sus diferentes situaciones, según el trabajo individual y la reacción del trabajo. Esa Suprema Personalidad de Dios está también viva en el corazón de cada entidad viviente mediante sus porciones plenarias. Tan solo aquellas personas santas que son capaces de ver tanto interna como externamente al mismo Señor Supremo, pueden realmente alcanzar la paz eterna y perfecta.

nityo nityānāṁ cetanaś cetanānām eko bahūnāṁ yo vidadhāti kāmān tam ātmasthaṁ ye ‘nupaśyanti dhīrās teṣāṁ śāntiḥ śāśvatī netareṣām. (Kaṭha 2.2.13)

2.2.13)

La misma verdad Védica que se le dio a Arjuna, se le da a todas las personas en el mundo que se hacen pasar por muy eruditas, pero que en realidad solo tienen una escasa reserva de conocimiento. El Señor dice claramente que Él Mismo, Arjuna y todos los reyes reunidos en el campo de batalla, son eternamente seres individuales y que el Señor es eternamente el sustentador de las entidades vivientes individuales, tanto en su situación condicionada como en la liberada. La Suprema Personalidad de Dios es la persona individual suprema y tanto Arjuna, el compañero eterno del Señor como todos los reyes allí reunidos, son personas individuales eternas. No es que no hayan existido como individuos en el pasado, ni tampoco que no seguirán siendo personas eternas. Su individualidad existió en el pasado y su individualidad continuará en el futuro, sin interrupción. Así pues, no hay motivo para lamentarse por nadie. El Señor Kṛṣṇa, la autoridad suprema, no apoya aquí la teoría Māyāvādī de que después de la liberación el alma individual, separada por la cobertura de māyā o ilusión, se fusionará en el Brahman impersonal y perderá su existencia individual. Tampoco se apoya aquí la teoría de que únicamente pensamos en la individualidad mientras estamos en el estado condicionado. Kṛṣṇa dice aquí claramente que también en el futuro la individualidad del Señor y los demás, continuará eternamente, tal como se confirma en los Upaniṣads. Esta declaración de Kṛṣṇa es autoritativa porque Kṛṣṇa no puede estar sujeto a la ilusión. Si la individualidad no es un hecho, entonces Kṛṣṇa no la habría enfatizado tanto –incluso para el futuro. El Māyāvādī puede argumentar que la individualidad de la que Kṛṣṇa habla no es espiritual sino material. Aun aceptando el argumento de que la individualidad sea material, ¿cómo se puede entonces distinguir la individualidad de Kṛṣṇa? Kṛṣṇa afirma Su individualidad en el pasado y confirma también Su individualidad en el futuro. Él ha confirmado Su individualidad de muchas maneras y se ha declarado que el Brahman impersonal está subordinado a Él. Kṛṣṇa ha mantenido en todo momento Su individualidad espiritual; si le tomamos como un alma condicionada ordinaria con conciencia individual, entonces Su Bhagavad-gītā no tiene valor como escritura autoritativa. Un hombre común que sufre de los cuatro defectos de la debilidad humana, es incapaz de enseñar aquello que merezca ser escuchado. El Gītā está por encima de esa clase de literatura. Ningún libro mundano puede compararse con el Bhagavad-gītā. Cuando uno considera a Kṛṣṇa un hombre ordinario, el Gītā pierde toda su importancia. El Māyāvādī argumenta que la pluralidad mencionada en este verso es convencional y que se refiere al cuerpo. Pero dicho concepto corporal fue condenado ya con anterioridad a este verso. Después de condenar el concepto corporal de las entidades vivientes, ¿cómo es posible que Kṛṣṇa plantee nuevamente una proposición convencional referente al cuerpo? Por lo tanto, la individualidad se sostiene sobre bases espirituales y así lo confirman los grandes ācāryas como Śrī Rāmānuja y otros. En muchas partes del Gītā se menciona claramente que quienes son devotos del Señor entienden esta individualidad espiritual. Aquellos que envidian a Kṛṣṇa como la Suprema Personalidad de Dios no tienen acceso fidedigno a esta gran literatura. La manera en que el no devoto aborda las enseñanzas del Gītā, es algo así como las abejas que lamen un tarro de miel. Uno no puede saborear la miel a menos que abra el tarro. De forma similar, únicamente los devotos pueden entender el misticismo del Bhagavad-gītā y nadie más puede saborearlo, tal como se afirma en el Cuarto Capítulo del libro. Tampoco podrán tocar el Gītā las personas que envidian la existencia misma del Señor. Por lo tanto, la explicación Māyāvādī del Gītā es la presentación más desorientadora de la verdad total. El Señor Caitanya nos ha prohibido leer comentarios hechos por los Māyāvādīs y nos advierte que aquel que adopta tal interpretación de la escuela Māyāvādī, pierde toda su capacidad para entender el verdadero misterio del Gītā. Si la individualidad se refiriera al universo empírico, entonces las enseñanzas del Señor son innecesarias. La pluralidad del alma individual y del Señor es un hecho eterno y esto es confirmado por los Vedas, como se mencionó anteriormente.

Bg 2.13

देहिनोऽस्मिन्यथा देहे कौमारं यौवनं जरा ।
तथा देहान्तरप्राप्तिर्धीरस्तत्र न मुह्यति ॥१३॥

dehino’smin yathā dehe
kaumāraṁ yauvanaṁ jarā
tathā dehāntara-prāptir
dhīras tatra na muhyati

dehinaḥ—del ser corporificado; asmin—en este; yathā—como; dehe—en el cuerpo; kaumāram—niñez; yauvanam—juventud; jarā—vejez; tathā—similarmente; dehāntara—transferencia de cuerpo; prāptiḥ—logro; dhīraḥ—el sobrio; tatra—entonces; na—nunca; muhyati—confundido.

Así como en este cuerpo, el alma corporificada continuamente pasa de la niñez a la juventud y a la vejez, en forma similar, el alma pasa a otro cuerpo a la hora de la muerte. El alma autorrealizada no se confunde por tal cambio.

Dado que toda entidad viviente es un alma individual, cada una de ellas está cambiando su cuerpo a cada momento y se manifiesta a veces como un niño, a veces como un joven y a veces como un anciano. Sin embargo, la misma alma espiritual está presente y no sufre ningún cambio. Este alma individual cambia finalmente el cuerpo al morir y transmigra a otro cuerpo; y ya que es seguro que en su nacimiento siguiente tendrá otro cuerpo –sea material o espiritual– Arjuna no tenía razón para lamentarse por la muerte, ya fuera de Bhīṣma o de Droṇa, por quienes estaba tan preocupado. Más bien, debería alegrarse porque al morir ellos cambiarían sus cuerpos viejos por otros nuevos, renovando con ello su energía. Dichos cambios de cuerpo son la causa de las variedades de goce o sufrimiento, de acuerdo a nuestras actividades en la vida. Así, Bhīṣma y Droṇa siendo almas nobles, con toda seguridad iban a tener cuerpos espirituales en su vida siguiente o, al menos, tendrían vida en cuerpos celestiales para un goce superior de la existencia material. Así que en ningún caso había motivo para lamentarse. Cualquier hombre que posee el conocimiento perfecto de la constitución del alma individual, la Superalma y la naturaleza –tanto material como espiritual– es llamado dhīra, o el hombre más sobrio. Dicho hombre nunca se confunde por el cambio de cuerpos. La teoría Māyāvādī de la unidad del alma espiritual no se puede respaldar porque el alma espiritual no puede ser cortada en pedazos como una parte fragmentaria. Dicha fragmentación en almas individuales distintas convertiría al

Supremo en algo permutable o divisible, contrariando el principio de que el Alma Suprema es inmutable. Como se confirma en el Gītā, las porciones fragmentarias del Supremo existen eternamente (sanātana) y son llamadas kṣara; es decir, que tienen la tendencia a caer en la naturaleza material. Estas porciones fragmentarias son así eternamente e incluso después de la liberación, el alma individual permanece igual –fragmentaria. Pero una vez liberada, vive eternamente en conocimiento y bienaventuranza con la Personalidad de Dios. La teoría del reflejo puede aplicarse a la Superalma, quien está presente en todos y cada uno de los cuerpos individuales y que se conoce como Paramātmā, quien es diferente de la entidad viviente individual. Cuando el cielo se refleja en el agua, los reflejos representan tanto al sol, como a la luna y también a las estrellas. Las estrellas pueden compararse a las entidades vivientes y el sol o la luna al Señor Supremo. Arjuna representa el alma espiritual, fragmentaria e individual y la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, es el Alma Suprema. No están en el mismo nivel como se explicará al principio del Cuarto Capítulo. Si Arjuna está en el mismo nivel que Kṛṣṇa y Kṛṣṇa no es superior a Arjuna, entonces su relación de instructor e instruido carece de sentido. Si ambos están engañados por la energía ilusoria (māyā), entonces no hay necesidad de que uno sea el instructor y el otro el instruido. Dicha instrucción sería inútil porque estando en las garras de māyā, nadie puede ser un instructor acreditado. Bajo las circunstancias se admite que el Señor Kṛṣṇa es el Señor Supremo, superior en posición a la entidad viviente, Arjuna, quien es un alma olvidadiza engañada por māyā.

Bg 2.14

मात्रास्पर्शास्तु कौन्तेय शीतोष्णसुखदुःखदाः ।
आगमापायिनोऽनित्यास्तांस्तितिक्षस्व भारत ॥१४॥

mātrā-sparśās tu kaunteya
śītoṣṇa-sukha-duḥkha-dāḥ
āgamāpāyino’nityās
tāṁs titikṣasva bhārata

mātrā—sensual; sparśāḥ—percepción; tu—únicamente; kaunteya—¡oh hijo de Kuntī!; śīta—invierno; uṣṇa—verano; sukha—felicidad; duḥkhadāḥ—causando dolor; āgama—apareciendo; apāyinaḥ—desapareciendo; anityāḥ—no permanente; tān—todos ellos; titikṣasva—tan solo trata de tolerar; bhārata—¡oh, descendiente de la dinastía Bhārata!

¡Oh hijo de Kuntī! La aparición temporal de la felicidad y la aflicción y su desaparición a su debido tiempo, son como la aparición y desaparición de las estaciones del invierno y el verano. Surgen de la percepción sensorial, ¡oh, vástago de Bharata! y uno debe aprender a tolerarlas sin perturbarse.

En el desempeño adecuado del deber, uno tiene que aprender a tolerar las apariciones y desapariciones temporales de la felicidad y la aflicción. Según los mandatos Védicos uno debe bañarse por la mañana temprano, incluso durante el mes de Māgha (enero-febrero). En esa época hace mucho frío, pero a pesar de ello, el hombre que se atiene a los principios religiosos no duda en bañarse. De forma similar, una mujer no duda en cocinar durante los meses de mayo y junio, la época más calurosa del verano. Uno tiene que cumplir con su deber a pesar de los inconvenientes climáticos. De forma similar, luchar es el principio religioso de los kṣatriyas y aunque uno tenga que luchar con un amigo o familiar, no debe desviarse de su deber prescrito. Uno tiene que seguir las reglas y regulaciones prescritas por los principios religiosos para poder elevarse a la plataforma del conocimiento porque es únicamente a través del conocimiento y la devoción que uno puede liberarse de las garras de māyā (la ilusión). Los dos diferentes nombres dados a Arjuna también son significativos. Al dirigirse a él como Kaunteya, se refiere a los grandes lazos consanguíneos de su línea materna y al dirigirse a él como Bhārata denota la grandeza de su línea paterna. Se supone que él tiene un gran linaje de ambas familias. Un gran linaje conlleva la responsabilidad del desempeño adecuado de los deberes; por lo tanto, él no puede evitar la lucha.

Bg 2.15

यं हि न व्यथयन्त्येते पुरुषं पुरुषर्षभ ।
समदुःखसुखं धीरं सोऽमृतत्वाय कल्पते ॥१५॥

yaṁ hi na vyathayanty ete
puruṣaṁ puruṣarṣabha
sama-duḥkha-sukhaṁ dhīraṁ
so’mṛtatvāya kalpate

yam—aquel que; hi—ciertamente; na—nunca; vyathayanti—afligen; ete—todos estos; puruṣam—a una persona; puruṣarṣabha—es el mejor entre los hombres; sama—inalterado; duḥkha—aflicción; sukham—felicidad; dhīram—paciente; saḥ—él; amṛtatvāya—para la liberación; kalpate—es considerado elegible.

¡Oh mejor entre los hombres! (Arjuna), la persona que no se perturba ni por la felicidad ni por la aflicción y permanece firme en ambos, ciertamente es elegible para la liberación.

Quienquiera que es firme en su determinación de alcanzar la etapa avanzada de la comprensión espiritual y que puede tolerar por igual los ataques de la aflicción y la felicidad, ciertamente es una persona elegible para la liberación. En la institución varṇāśrama, la cuarta etapa de la vida, llamada la orden de vida de renuncia (sannyāsa), es una situación difícil. Pero aquel que es serio en cuanto a perfeccionar su vida, con seguridad adopta la orden de vida de sannyāsa, a pesar de todas las dificultades. Las dificultades por lo general surgen del tener que cortar las relaciones

familiares y del abandonar los vínculos con la esposa y los hijos. Pero si alguien es capaz de tolerar dichas dificultades, ciertamente su sendero hacia la comprensión espiritual se completa. De forma similar, a Arjuna se le aconseja perseverar en el cumplimiento de sus deberes como kṣatriya, aunque le sea difícil luchar contra los miembros de su familia u otras personas similarmente amadas. El Señor Caitanya aceptó sannyāsa a la edad de veinticuatro años y quienes dependían de Él, su joven esposa y su anciana madre, no tenían a nadie más que cuidara de ellas. Sin embargo, Él adoptó sannyāsa por una causa más elevada y se mantuvo firme en el desempeño de sus deberes superiores. Esa es la manera de obtener la liberación del cautiverio material.

Bg 2.16

नासतो विद्यते भावो नाभावो विद्यते सतः ।
उभयोरपि दृष्टोऽन्तस्त्वनयोस्तत्त्वदर्शिभिः ॥१६॥

nāsato vidyate bhāvo
nābhāvo vidyate sataḥ
ubhayor api dṛṣṭo’ntas
tv anayos tattva-darśibhiḥ

na—nunca; asataḥ—de lo no existente; vidyate—hay; bhāvaḥ—duración; na—nunca; abhāvaḥ—cualidad cambiante; vidyate—hay; sataḥ—de lo eterno; ubhayoḥ—de los dos; api—en verdad; dṛṣṭaḥ—observado; antaḥ—conclusión; tu—pero; anayoḥ—de ellos; tattva—verdad; darśibhiḥ—por los videntes.

Los videntes de la verdad han concluido que no hay permanencia de lo inexistente, ni cese de lo existente. Ellos han concluido esto mediante el estudio de la naturaleza de ambos.

El cuerpo cambiante no perdura. La ciencia médica moderna admite que el cuerpo cambia a cada momento por las acciones y reacciones de las diferentes células; y de este modo ocurren el crecimiento y la vejez en el cuerpo. Pero el alma espiritual existe permanentemente y se mantiene igual a pesar de todos los cambios del cuerpo y de la mente. Ésa es la diferencia entre la materia y el espíritu. Por naturaleza, el cuerpo siempre está cambiando y el alma es eterna. Ésta conclusión la establecen toda clase de videntes de la verdad, tanto personalistas como impersonalistas. En el Viṣṇu Purāṇa se afirma que Viṣṇu y Sus moradas tienen todos existencia espiritual autoluminosa. «Jyotīṁṣi viṣṇur bhavanāni viṣṇuḥ». Las palabras existente e inexistente se refieren tan solo al espíritu y a la materia. Ésa es la versión de todos los videntes de la verdad. Éste es el principio de la instrucción del Señor a las entidades vivientes que están confundidas por la influencia de la ignorancia. Despejar la ignorancia implica el restablecimiento de la relación eterna entre el adorador y el adorado y la consiguiente comprensión de la diferencia entre las entidades vivientes, partes y porciones y la

Suprema Personalidad de Dios. Uno puede entender la naturaleza del Supremo mediante el estudio completo de sí mismo y la diferencia entre uno mismo y el Supremo siendo entendida como la relación existente entre la parte y el todo. En los Vedānta-sūtras, así como en el Śrīmad-Bhāgavatam, se ha aceptado al Supremo como el origen de todas las emanaciones. Dichas emanaciones se experimentan mediante secuencias naturales superiores e inferiores. Las entidades vivientes pertenecen a la naturaleza superior, tal como se revelará en el Séptimo Capítulo. Aunque no existe diferencia alguna entre la energía y el energético, el energético se acepta como el Supremo y la energía o naturaleza se acepta como la subordinada. Así pues, las entidades vivientes están siempre subordinadas al Señor Supremo, como en el caso del amo y el sirviente, o el instructor y el instruido. Es imposible entender tan claro conocimiento bajo el hechizo de la ignorancia y para apartar dicha ignorancia, el Señor enseña el Bhagavad-gītā, a fin de iluminar a todas las entidades vivientes de todas las épocas.

Bg 2.17

अविनाशि तु तद्विद्धि येन सर्वमिदं ततम् ।
विनाशमव्ययस्यास्य न कश्चित्कर्तुमर्हति ॥१७॥

avināśi tu tad viddhi
yena sarvam idaṁ tatam
vināśam avyayasyāsya
na kaścit kartum arhati

avināśi—imperecedero; tu—pero; tat—eso; viddhi—has de saber; yena—por quien; sarvam—todo el cuerpo; idam—este; tatam—expandido ampliamente; vināśam—destrucción; avyayasya—del imperecedero; asya—de Él; na kaścit—nadie; kartum—hacer; arhati—capaz.

Has de saber que aquello que está presente en todo el cuerpo, es indestructible. Nadie puede destruir el alma imperecedera.

Este verso explica más claramente la naturaleza verdadera del alma, la cual se difunde por todo el cuerpo. Cualquiera puede entender qué es lo que se difunde por todo el cuerpo: la conciencia. Todo el mundo es consciente de los dolores y los placeres del cuerpo, en parte o como un todo. Esta difusión de la conciencia está limitada al cuerpo de uno. Los dolores y placeres de un cuerpo son desconocidos para otro. Por lo tanto, cada cuerpo es la corporificación de un alma individual y el síntoma de la presencia del alma se percibe como la conciencia individual. Este alma se describe como del tamaño de una diezmilésima parte de la punta de un cabello. El Śvetāśvatara Upaniṣad confirma esto:

bālāgra-śata-bhāgasya śatadhā kalpitasya ca bhāgo jīvaḥ sa vijñeyaḥ sa cānantyāya kalpate.

«Cuando la punta de un cabello se divide en cien partes y cada una de esas partes se divide otra vez en cien partes más, cada una de estas constituye la medida de la dimensión del alma espiritual» (Śvet. 5.9). Del mismo modo, la misma versión se afirma en el Bhāgavatam:

keśāgra-śata-bhāgasya śatāṁśaḥ sādṛśātmakaḥ jīvaḥ sūkṣma-svarūpo’yaṁ saṅkhyātīto hi cit-kaṇaḥ

«Existen innumerables partículas de átomos espirituales, cuyo tamaño es la diezmilésima parte de la punta de un cabello». En consecuencia, la partícula individual del alma espiritual es un átomo espiritual más pequeño que los átomos materiales y dichos átomos son innumerables. Esta chispa espiritual tan pequeña es el principio básico del cuerpo material y la influencia de esta chispa espiritual se difunde por todo el cuerpo así como el efecto del principio activo de una medicina se expande por todo el cuerpo. Esta corriente del alma espiritual se siente por todo el cuerpo como la conciencia y esa es la prueba de la presencia del alma. Cualquier lego puede entender que el cuerpo material sin conciencia es un cuerpo muerto y que esta conciencia no se puede revivir en el cuerpo por ningún medio de administración material. Así pues, la conciencia no se debe a ninguna cantidad de combinaciones materiales, sino al alma espiritual. En el Muṇḍaka Upaniṣad se explica la medida del alma espiritual atómica más ampliamente:

eṣo ‘ṇurātmā cetasā veditavyo yasmin prāṇaḥ pañcadhā saṁviveśa prāṇaiś cittaṁ sarvam otam prajānāṁ yasmin viśuddhe vibhavaty eṣa ātmā.

«El alma es atómica en tamaño y se puede percibir a través de la inteligencia perfecta. Este alma atómica flota en las cinco clases de aire (prāṇa, apāna, vyāna, samāna y udāna), está situada dentro del corazón y expande su influencia por todo el cuerpo de las entidades vivientes corporificadas. Cuando el alma se purifica de la contaminación de las cinco clases de aire material, su influencia espiritual se manifiesta» (Muṇḍ. 3.1.9). El sistema haṭha-yoga tiene como propósito controlar las cinco clases de aire que se encuentran rodeando al alma pura por medio de distintas posturas –no con el fin de obtener una ganancia material, sino para liberar a la diminuta alma del enredo de la atmósfera material. De este modo, la constitución del alma atómica se admite en todas las literaturas Védicas y también es lo que realmente todo hombre cuerdo siente en la experiencia práctica. Solo un demente podría pensar que este alma atómica es idéntica al Viṣṇu-tattva omnipresente. La influencia del alma atómica se puede extender por todo un cuerpo en particular. De acuerdo con el Muṇḍaka Upaniṣad, este alma atómica está situada en el corazón de cada entidad viviente y debido a que la dimensión del alma atómica está más allá del poder de apreciación de los científicos materialistas, algunos de ellos afirman neciamente que el alma no existe. El alma atómica individual claramente existe en el corazón junto con la Superalma y es así como todas las energías del movimiento corporal emanan de esta parte del cuerpo. Los glóbulos rojos que transportan el oxígeno desde los pulmones reciben su energía del alma. Cuando el alma abandona esta posición, cesa la actividad de la sangre de generar fusión. La ciencia médica acepta

la importancia de los glóbulos rojos, pero no puede determinar que la fuente de su energía es el alma. Sin embargo, la ciencia médica admite que el corazón es el centro de todas las energías del cuerpo. Dichas partículas atómicas del todo espiritual se comparan con las moléculas de la luz solar. En la luz del sol hay innumerables moléculas radiantes. De forma similar, las partes fragmentarias del Señor Supremo son chispas atómicas de los rayos del Señor Supremo, conocidos como prabhā, o energía superior. Ni el conocimiento Védico ni la ciencia moderna niegan la existencia del alma espiritual en el cuerpo y la Personalidad de Dios Mismo describe explícitamente la ciencia del alma en el Bhagavad-gītā.

Bg 2.18

अन्तवन्त इमे देहा नित्यस्योक्ताः शरीरिणः ।
अनाशिनोऽप्रमेयस्य तस्माद्युध्यस्व भारत ॥१८॥

antavanta ime dehā
nityasyoktāḥ śarīriṇaḥ
anāśino’prameyasya
tasmād yudhyasva bhārata

antavantaḥ—perecedero; ime—todos estos; dehāḥ—cuerpos materiales; nityasya—de existencia eterna; uktāḥ—así se dice; śarīriṇaḥ—las almas corporificadas; anāśinaḥ—nunca será destruida; aprameyasya—inmensurable; tasmāt—por lo tanto; yudhyasva—lucha; bhārata—¡oh, descendiente de Bharata!

Solo el cuerpo material de la entidad viviente, la cual es indestructible, inmensurable y eterna, está sujeto a destrucción; por lo tanto lucha, ¡oh, descendiente de Bharata!

El cuerpo material es perecedero por naturaleza. Puede perecer inmediatamente o puede que lo haga después de cien años. Solamente es cuestión de tiempo. No hay posibilidad de mantenerlo indefinidamente. Pero el alma espiritual es tan diminuta que ni siquiera puede ser vista por un enemigo, qué decir de matarla. Como se mencionó en el verso anterior, es tan pequeña que nadie puede tener idea de cómo medir su tamaño. Por lo tanto, desde ambos puntos de vista no existe causa de lamentación porque no es posible matar a la entidad viviente tal como es, ni tampoco es posible preservar permanentemente el cuerpo material el cual no se puede salvar por ningún período de tiempo. La partícula diminuta del espíritu total adquiere este cuerpo material conforme a su actividad y por lo tanto, se debe llevar a cabo la observancia de los principios religiosos. En los Vedānta-sūtras, a la entidad viviente se la califica como luz porque es parte y porción de la luz suprema. Así como la luz solar mantiene al universo entero, la luz del alma mantiene este cuerpo material. En cuanto el alma espiritual está fuera de este cuerpo material, el cuerpo empieza a descomponerse; por lo tanto, es el alma espiritual quien mantiene a este cuerpo. El cuerpo en sí no es importante. A Arjuna se le aconsejó que luchara y que sacrificara el cuerpo material por la causa de la religión.

Bg 2.19

य एनं वेत्ति हन्तारं यश्चैनं मन्यते हतम् ।
उभौ तौ न विजानीतो नायं हन्ति न हन्यते ॥१९॥

ya enaṁ vetti hantāraṁ
yaś cainaṁ manyate hatam
ubhau tau na vijānīto
nāyaṁ hanti na hanyate

yaḥ—quienquiera; enam—este; vetti—sabe; hantāram—el que mata; yaḥ—quienquiera; ca—también; enam—este; manyate—cree; hatam—matado; ubhau—ambos; tau—ellos; na—nunca; vijānītaḥ—en conocimiento; na—nunca; ayam—este; hanti—mata; na—ni; hanyate—es matado.

Aquel que cree que la entidad viviente es la que mata o que es matada, no entiende. Aquel que tiene conocimiento sabe que el yo ni mata ni es matado.

Cuando una entidad viviente corporificada es herida con armas fatales, debe saberse que a la entidad viviente dentro del cuerpo no se la mata. El alma espiritual es tan pequeña que es imposible matarla con ningún arma material, como se infiere en los versos anteriores. Y debido a su constitución espiritual, la entidad viviente tampoco está sujeta a que la maten. Lo que se mata, o se supone que se mata, es únicamente el cuerpo. Sin embargo, esto no apoya en absoluto el matar el cuerpo. El mandato Védico es: «māhiṁsyāt sarva-bhūtāni», nunca cometas violencia contra nadie. Ni tampoco el entender que a la entidad viviente no se la mata, apoya la matanza de animales. Matar el cuerpo de cualquiera, sin la autoridad para hacerlo es abominable y punible tanto por la ley del estado como por la ley del Señor. Sin embargo, a Arjuna se le está ocupando en matar por el principio de la religión y no caprichosamente.

Bg 2.2

श्रीभगवानुवाच ।
कुतस्त्वा कश्मलमिदं विषमे समुपस्थितम् ।
अनार्यजुष्टमस्वर्ग्यमकीर्तिकरमर्जुन ॥२॥

śrī bhagavān uvāca
kutas tvā kaśmalam idaṁ
viṣame samupasthitam
anārya-juṣṭam asvargyam
akīrti-karam arjuna

śrī bhagavān uvāca—la Suprema Personalidad de Dios dijo; kutaḥ—de dónde; tvā—a ti; kaśmalam—suciedad; idam—esta lamentación; viṣame—en este momento de crisis; samupasthitam—llegó; anārya—personas que no conocen el valor de la vida; juṣṭam—practicado por; asvargyam—aquello que no conduce a los planetas superiores; akīrti—infamia; karam—la causa de; arjuna—¡oh, Arjuna!

La Persona Suprema (Bhagavān) dijo: Mi querido Arjuna, ¿de dónde te han surgido esas impurezas? No son en absoluto dignas de un hombre que conoce los valores progresivos de la vida. No conducen a los planetas superiores, sino a la infamia.

Kṛṣṇa y la Suprema Personalidad de Dios son idénticos. Es por ello que a lo largo de todo el Gītā se hace referencia al Señor Kṛṣṇa como «Bhagavān». Bhagavān es lo último en la Verdad Absoluta. La Verdad Absoluta se revela en tres fases de comprensión, llamadas Brahman, o el espíritu impersonal omnipresente; Paramātmā, o el aspecto localizado del Supremo dentro del corazón de todas las entidades vivientes y Bhagavān, o la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Kṛṣṇa. En el Śrīmad-Bhāgavatam este concepto de la Verdad Absoluta se explica de la siguiente manera:

vadanti tat tattva-vidas tattvaṁ yaj jñānam advayam brahmeti paramātmeti bhagavān iti śabdyate.

«La Verdad Absoluta es comprendida por su conocedor en tres fases y todas ellas son idénticas. Dichas fases de la Verdad Absoluta son expresadas como Brahman, Paramātmā y Bhagavān» (Bhāg. 1.2.11). Estos tres aspectos divinos se pueden explicar mediante el ejemplo del sol, que también tiene tres aspectos distintos que son su luz, su superficie y el planeta solar mismo. Aquel que estudia solamente la luz del sol es un estudiante preliminar. El que entiende la superficie del sol es un estudiante un poco más avanzado y aquel que puede entrar en el planeta solar es el más elevado. Los estudiantes ordinarios que se satisfacen tan solo con entender la luz del sol –su omnipresencia universal y el fulgor deslumbrante de su naturaleza impersonal– pueden compararse con aquellos que únicamente pueden comprender el aspecto Brahman de la Verdad Absoluta. El estudiante que ha avanzado aún más puede conocer el disco solar, el cual es comparado con el conocimiento del aspecto Paramātmā de la Verdad Absoluta; y el estudiante que puede entrar en el corazón del planeta solar es comparado con aquellos que comprenden las características personales de la Suprema Verdad Absoluta. Por ello, los bhaktas, o los trascendentalistas que han entendido el aspecto Bhagavān de la Verdad Absoluta, son los trascendentalistas más elevados, si bien todos los estudiantes que se ocupan en el estudio de la Verdad Absoluta tratan del mismo tema. La luz del sol, el disco solar y los asuntos internos del planeta sol no pueden separarse el uno del otro y sin embargo, los estudiantes de cada una de las tres diferentes fases no están en la misma categoría. La gran autoridad Parāśara Muni, padre de Vyāsadeva, explica la palabra sánscrita Bhagavān. La Personalidad Suprema, quien posee toda riqueza, toda fuerza, toda fama, toda belleza, todo conocimiento y toda renunciación se llama Bhagavān. Hay muchas personas que son muy ricas, muy poderosas, muy bellas, muy famosas, muy eruditas y muy desapegadas; pero nadie puede proclamar que posee por completo toda riqueza, toda fuerza, etc. Solamente Kṛṣṇa puede proclamarlo porque Él es la Suprema Personalidad de Dios. Ninguna entidad viviente, incluyendo a Brahmā, al Señor Śiva o Nārāyaṇa, puede poseer opulencias tan plenamente como Kṛṣṇa. De tal manera que el Señor Brahmā mismo en el Brahma-saṁhitā, concluye que el Señor Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios. Nadie es igual o superior a Él, Él es el Señor Primordial o Bhagavān, conocido como Govinda y es la causa suprema de todas las causas.

īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ sac-cid-ānanda-vigrahaḥ anādir ādir govindaḥ sarva-kāraṇa-kāraṇam

«Hay muchas personalidades que poseen las cualidades de Bhagavān, pero Kṛṣṇa es el Supremo porque nadie puede superarle. Él es la Persona Suprema y Su cuerpo es eterno, lleno de conocimiento y bienaventuranza. Él es el Señor primordial Govinda y la causa de todas las causas» (Brahma-saṁhitā 5.1). En el Bhāgavatam hay también una lista de muchas encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios, pero Kṛṣṇa es descrito como la Personalidad original de Dios de la cual se expanden muchísimas encarnaciones y Personalidades de Dios:

ete cāṁśa-kalāḥ puṁsaḥ kṛṣṇas tu bhagavān svayam indrāri-vyākulaṁ lokaṁ mṛḍayanti yuge yuge

«Todas las listas de las encarnaciones de la Divinidad que aquí se presentan son expansiones plenarias o porciones de las expansiones plenarias de la Divinidad Suprema, pero Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios Mismo» (Bhāg. 1.3.28). Kṛṣṇa es por consiguiente la Suprema Personalidad de Dios original, la Verdad Absoluta, la fuente tanto de la Superalma como del Brahman impersonal. En presencia de la Suprema Personalidad de Dios, la lamentación de Arjuna por sus familiares es ciertamente impropia y por eso, Kṛṣṇa expresó Su sorpresa con la palabra kutas, «de donde». Nunca se esperaban sentimientos tan poco viriles de una persona perteneciente a la clase civilizada de hombres conocidos como Ārios. La palabra ārio se aplica a las personas que conocen el valor de la vida y que poseen una civilización basada en la iluminación espiritual. Las personas que se guían por el concepto material de la vida no saben que la finalidad de esta es entender la Verdad Absoluta, Viṣṇu o Bhagavān y están cautivadas por los aspectos externos del mundo material y por lo tanto, no saben lo que es la liberación. Las personas que no tienen conocimiento de que es la liberación del cautiverio material reciben el nombre de no Ārios. Aunque Arjuna era un kṣatriya, al rehusar la lucha se estaba desviando de sus deberes prescritos. Este acto de cobardía se describe como característico de los no Ārios. Tal desviación del deber no ayuda a progresar en la vida espiritual, ni siquiera ofrece la oportunidad de lograr la fama en este mundo. El Señor Kṛṣṇa no aprobó la supuesta compasión de Arjuna por sus familiares.

Bg 2.20

न जायते म्रियते वा कदाचिन्
नायं भूत्वा भविता वा न भूयः ।
अजो नित्यः शाश्वतोऽयं पुराणो
न हन्यते हन्यमाने शरीरे ॥२०॥

na jāyate mriyate vā kadācin
nāyaṁ bhūtvā bhavitā vā na bhūyaḥ
ajo nityaḥ śāśvato’yaṁ purāṇo
na hanyate hanyamāne śarīre

na—nunca; jāyate—nace; mriyate—nunca muere; —tampoco; kadācit—en ningún momento (pasado, presente o futuro); na—nunca; ayam—esto; bhūtvā—a existir; bhavitā—llegará a ser; —o; na—no; bhūyaḥ—ha llegado a existir; ajaḥ—que no nace; nityaḥ—eterno; śāśvataḥ—permanente; ayam—este; purāṇaḥ—el más antiguo; na—nunca; hanyate—es matado; hanyamāne—siendo matado; śarīre—por el cuerpo.

Nunca hay nacimiento ni muerte para el alma. Ni habiendo sido una vez deja de ser jamás. Ella no nace, es eterna, siempre existente, inmortal y primordial. No se la mata cuando se mata el cuerpo.

Cualitativamente, la pequeña parte atómica fragmentaria del Espíritu Supremo es una con el Supremo. A diferencia del cuerpo, ella no sufre ningún cambio. A veces, al alma se la llama lo constante, o kūṭastha. El cuerpo está sujeto a seis clases de transformaciones. Nace en el vientre del cuerpo de la madre, permanece por algún tiempo, crece, produce algunos efectos, gradualmente se deteriora y por último se desvanece en el olvido. El alma, sin embargo, no pasa por dichas transformaciones. El alma no nace, pero como toma un cuerpo material, el cuerpo nace. El alma no nace con el cuerpo y el alma no muere. Todo lo que tiene nacimiento también tiene muerte. Y porque el alma no nace, no tiene pasado, presente ni futuro. Ella es eterna, siempre existente y primordial –es decir, no hay ningún indicio en la historia de que el alma haya empezado a existir. Bajo la impresión del cuerpo, buscamos la historia del nacimiento, etc., del alma. El alma en ningún momento envejece como el cuerpo. Por eso, el supuesto anciano, se siente con el mismo espíritu que tenía en su niñez o en su juventud. Los cambios del cuerpo no afectan al alma. El alma no se deteriora como un árbol ni cualquier otra cosa material. El alma tampoco tiene subproductos. Los subproductos del cuerpo, a los que llamamos hijos, son también almas individuales diferentes y a causa del cuerpo, parecen ser los hijos de un hombre en particular. El cuerpo se desarrolla debido a la presencia del alma, pero el alma no tiene ni subproductos ni cambios. Por lo tanto, el alma está libre de los seis cambios del cuerpo. En el Kaṭha Upaniṣad encontramos también un pasaje similar que dice:

na jāyate mriyate vā vipaścin nāyaṁ kutaścin na vibhūva kaścit ajo nityaḥ śāśvato ‘yaṁ purāṇo na hanyate hanyamāne śarīre. (Kaṭha 1.2.18)

1.2.18)

Tanto el significado como la explicación de este verso son los mismos que en el Bhagavad-gītā, pero aquí en este verso hay una palabra especial, vipaścit, que significa erudito o con conocimiento. El alma está llena de conocimiento o siempre llena de conciencia. Por lo tanto, la conciencia es el síntoma del alma. Incluso si uno no encuentra el alma dentro del corazón, donde está situada, es posible entender la presencia del alma simplemente por la presencia de la conciencia. A veces debido a las nubes, o por alguna otra razón, no vemos el sol en el cielo, pero la luz del sol está siempre presente y esto nos convence de que es de día. En cuanto hay un poco de luz en el cielo, temprano por la mañana, podemos entender que el sol está en el cielo. De forma similar, ya que hay algo de conciencia en todos los cuerpos –sean de hombre o de animal– podemos entender la presencia del alma. Sin embargo, esta conciencia del alma es diferente de la conciencia del Supremo porque la conciencia suprema es conocimiento completo – pasado, presente y futuro. La conciencia del alma individual es propensa a olvidar. Cuando olvida su verdadera naturaleza, obtiene educación e iluminación de las lecciones superiores de Kṛṣṇa. Pero Kṛṣṇa no es como el alma olvidadiza. Si así fuera, las enseñanzas de Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā serían inútiles. Hay dos clases de almas, es decir, el alma como partícula diminuta (aṇu-ātmā) y la Superalma (vibhu-ātmā). Esto se confirma también en el Kaṭha Upaniṣad de esta manera:

aṇor aṇīyān mahato mahīyān ātmāsya jantor nihito guhāyām tam akratuḥ paśyati vīta-śoko dhātuḥ prasādān mahimānam ātmanaḥ (Kaṭha 1.2.20)

1.2.20)

«Tanto la Superalma (Paramātmā) como el alma atómica (jīvātmā), están situadas en el mismo árbol del cuerpo, dentro del mismo corazón del ser viviente y únicamente aquel que se ha liberado de todos los deseos materiales y de las lamentaciones, puede, por la gracia del Supremo, entender las glorias del alma». Kṛṣṇa es también la fuente de la Superalma, como se revelará en los capítulos siguientes y Arjuna es el alma atómica olvidadiza de su naturaleza verdadera; por lo tanto, necesita que Kṛṣṇa o su representante fidedigno (el maestro espiritual), le ilumine.

Bg 2.21

वेदाविनाशिनं नित्यं य एनमजमव्ययम् ।
कथं स पुरुषः पार्थ कं घातयति हन्ति कम् ॥२१॥

vedāvināśinaṁ nityaṁ
ya enam ajam avyayam
kaṭhaṁ sa puruṣaḥ pārtha
kaṁ ghātayati hanti kam

veda—con conocimiento; avināśinam—indestructible; nityam—siempre; yaḥ—aquel que; enam—este (alma); ajam—que no nace; avyayam—inmutable; katham—cómo; saḥ—él; puruṣaḥ—persona; pārtha—¡oh, Pārtha (Arjuna)!; kam—a quién; ghātayati—hiere; hanti—mata; kam—a quién.

¡Oh Pārtha!, ¿cómo puede una persona que sabe que el alma es indestructible, no nace y es eterna e inmutable, matar a alguien o hacer que alguien mate?

Todas las cosas tienen su utilidad adecuada y un hombre que está situado en el conocimiento completo sabe cómo y dónde aplicar cada cosa para su correcta utilización. De forma similar, la violencia tiene también su utilidad y le corresponde a la persona con conocimiento decidir su aplicación. Aunque el juez le asigne la pena capital a una persona que ha sido condenada por asesinato, no se puede culpar al juez por ordenar la violencia en contra de otra persona conforme a los códigos de la justicia. En el Manu-saṁhitā, el libro de leyes para la humanidad, se establece que los asesinos deben ser condenados a muerte para que en su vida siguiente no tengan que sufrir por el gran pecado que han cometido. Así pues, cuando un rey ordena colgar a un asesino, hace algo benéfico. De forma similar, cuando Kṛṣṇa ordena luchar, se debe concluir que la violencia es en favor de la justicia suprema y como tal, Arjuna debe cumplir las instrucciones del Señor, sabiendo bien que dicha violencia cometida en el acto de luchar por Kṛṣṇa, no es violencia en absoluto porque en cualquier caso al hombre, o más bien al alma, no se la puede matar; por lo tanto, la supuesta violencia está permitida para la administración de justicia. Una operación quirúrgica no tiene por objeto matar al paciente, sino curarle. Por lo tanto, Arjuna, al luchar bajo la instrucción de Kṛṣṇa actúa con pleno conocimiento, lo que excluye cualquier posibilidad de reacción pecaminosa.

Bg 2.22

वासांसि जीर्णानि यथा विहाय
नवानि गृह्णाति नरोऽपराणि ।
तथा शरीराणि विहाय जीर्णा-
न्यन्यानि संयाति नवानि देही ॥२२॥

vāsāṁsi jīrṇāni yathā vihāya
navāni gṛhṇāti naro’parāṇi
tathā śarīrāṇi vihāya jīrṇāny
anyāni saṁyāti navāni dehī

vāsāṁsi—vestiduras; jīrṇāni—viejas y desgastadas; yathā—como es; vihāya—abandonando; navāni—nuevas; gṛhṇāti—acepta; naraḥ—un hombre; aparāṇi—otros; tathā—de la misma manera; śarīrāṇi—cuerpos; vihāya—abandonando; jīrṇāni—viejos e inservibles; anyāni—diferentes; saṁyāti—en verdad acepta; navāni—nuevos; dehī—el ser corporificado.

Así como una persona se pone nuevas vestiduras desechando las viejas, de forma similar, el alma acepta nuevos cuerpos materiales, abandonando los viejos e inútiles.

Que el alma atómica individual cambia de cuerpo es un hecho aceptado. Incluso algunos científicos modernos que no creen en la existencia del alma, pero que al mismo tiempo no pueden explicar la fuente de energía del corazón, tienen que aceptar los cambios continuados del cuerpo que aparecen de la niñez a la adolescencia y de la adolescencia a la juventud y una vez mas de la juventud a la vejez. De la vejez el cambio se transfiere a otro cuerpo. Esto ya se explicó en el verso anterior. La transferencia del alma atómica individual a otro cuerpo se hace posible por la gracia de la Superalma. La Superalma cumple el deseo del alma atómica, así como un amigo cumple el deseo de otro amigo. Los Vedas, como el Muṇḍaka Upaniṣad y también el Śvetāśvatara Upaniṣad, comparan al alma y la Superalma con dos pájaros amigos posados en el mismo árbol. Uno de los pájaros (el alma atómica individual) come los frutos del árbol y el otro pájaro (Kṛṣṇa), simplemente observa a su amigo. De estos dos pájaros –aunque ambos son iguales en calidad– uno está cautivado por los frutos del árbol material, mientras que el otro simplemente presencia las actividades de su compañero. El pájaro que presencia es Kṛṣṇa y Arjuna es el pájaro que come. Aunque son amigos, uno es el amo y el otro es el sirviente. El olvido por parte del alma atómica de esta relación, es la causa de que uno cambie su posición de un árbol a otro o de un cuerpo a otro. El alma jīva lucha arduamente en el árbol del cuerpo material, pero en cuanto accede a aceptar al otro pájaro como el maestro espiritual supremo –así como lo hizo Arjuna, rindiéndose voluntariamente a Kṛṣṇa para ser instruido por Él– el pájaro subordinado se libera inmediatamente de toda lamentación. Tanto el Kaṭha Upaniṣad como el Śvetāśvatara Upaniṣad confirman esto:

samāne vṛkṣe puruṣo nimagno ‘nīśayā śocati muhyamānaḥ juṣṭaṁ yadā paśyaty anyam īśam asya mahimānam iti vīta-śokaḥ

«Aunque los dos pájaros están en el mismo árbol, el pájaro que come, como el disfrutador de los frutos del árbol, está completamente absorto en la ansiedad y apatía. Pero si de una u otra manera vuelve el rostro hacia su amigo, quien es el Señor, y conoce Sus glorias –al instante, el pájaro que sufre se libera de todas las ansiedades». Ahora Arjuna ha vuelto el rostro hacia su amigo eterno, Kṛṣṇa y entiende el Bhagavad-gītā de Él. Y así, oyendo a Kṛṣṇa, él puede entender las glorias supremas del Señor y liberarse de toda lamentación. El Señor aconseja aquí a Arjuna que no se lamente del cambio corporal de su anciano abuelo y de su maestro y que en cambio, debería alegrarse de matar sus cuerpos en una lucha justa, para que puedan limpiarse al instante de todas las reacciones de sus diversas actividades corporales. Aquel que entrega su vida en el altar de sacrificio o en el campo de batalla adecuado, queda limpio al instante de toda reacción corporal y es promovido a un estado superior de vida. Así, no había motivo para la lamentación de Arjuna.

Bg 2.23

नैनं छिन्दन्ति शस्त्राणि नैनं दहति पावकः ।
न चैनं क्लेदयन्त्यापो न शोषयति मारुतः ॥२३॥

nainaṁ chindanti śastrāṇi
nainaṁ dahati pāvakaḥ
na cainaṁ kledayanty āpo
na śoṣayati mārutaḥ

na—nunca; enam—a este alma; chindanti—puede cortar en pedazos; śastrāṇi—todas las armas; na—nunca; enam—a este alma; dahati—quema; pāvakaḥ—fuego; na—nunca; ca—también; enam—a este alma; kledayanti—humedece; āpaḥ—agua; na—nunca; śoṣayati—seca; mārutaḥ—viento.

El alma nunca puede ser cortada en pedazos con ningún arma, ni ser quemada por el fuego, ni humedecerla el agua, ni marchitarla el viento.

Toda clase de armas, espadas, llamas, lluvias, tornados, etc., son incapaces de matar al alma espiritual. Parece ser que en ese entonces había muchas clases de armas hechas de tierra, agua, aire, éter, etc., además de las armas de fuego modernas. Incluso las mismas armas nucleares de la era moderna se clasifican como armas de fuego pero anteriormente había otras armas hechas con todos los diferentes tipos de elementos materiales. Las armas de fuego eran contrarrestadas con armas de agua, desconocidas ahora por la ciencia moderna. Los científicos modernos tampoco tienen conocimiento del empleo de las armas de tornado. Sin embargo, nunca se puede cortar al alma en pedazos ni aniquilarla con ninguna cantidad de armas, sin importar los dispositivos científicos que se utilicen. Ni tampoco fue nunca posible separar las almas individuales del Alma original. Sin embargo, el Māyāvādī no puede describir como el alma individual evolucionó de la ignorancia y por consiguiente, fue cubierta por la energía ilusoria. Debido a que son almas atómicas e individuales eternamente (sanātana), son propensas a ser cubiertas por la energía ilusoria y así se separan de la compañía del Señor Supremo, igual que las chispas del fuego que aunque sean iguales en calidad con el fuego, son propensas a extinguirse cuando están fuera de él. En el Varāha Purāṇa, las entidades vivientes son descritas como partes y porciones separadas del Supremo. Según el Bhagavad-gītā, estas permanecen así eternamente. Así que, aun después de liberarse de la ilusión, la entidad viviente sigue siendo una identidad separada, como resulta evidente de las enseñanzas del Señor a Arjuna. Arjuna se liberó mediante el conocimiento que recibió de Kṛṣṇa, pero nunca se volvió uno con Kṛṣṇa.

Bg 2.24

अच्छेद्योऽयमदाह्योऽयमक्लेद्योऽशोष्य एव च ।
नित्यः सर्वगतः स्थाणुरचलोऽयं सनातनः ॥२४॥

acchedyo’yam adāhyo’yam
akledyo’śoṣya eva ca
nityaḥ sarva-gataḥ sthāṇur
acalo’yaṁ sanātanaḥ

acchedyaḥ—irrompible; ayam—este alma; adāhyaḥ—no puede ser quemada; ayam—este alma; akledyaḥ—insoluble; aśoṣyaḥ—no se la puede secar; eva—ciertamente; ca—y; nityaḥ—imperecedera; sarva-gataḥ—omnipresente; sthānuḥ—inmutable; acalaḥ—inmóvil; ayam—este alma; sanātanaḥ—eternamente la misma.

Este alma individual es irrompible e insoluble y no se le puede quemar ni secar. Es imperecedera, omnipresente, inmutable, inmóvil y eternamente la misma.

Todas estas cualificaciones del alma atómica prueban definitivamente que el alma individual es eternamente la partícula atómica del espíritu completo y que permanece siendo el mismo átomo eternamente, sin cambio. La teoría del monismo es muy difícil de aplicar en este caso porque nunca se espera que el alma individual se vuelva homogéneamente una. Después de la liberación de la contaminación material, el alma atómica puede que prefiera permanecer como una chispa espiritual en los rayos refulgentes de la Suprema Personalidad de Dios, pero las almas inteligentes entran en los planetas espirituales para relacionarse con la Personalidad de Dios. La palabra sarva-gataḥ (omnipresente) es significativa porque no hay duda de que las entidades vivientes se encuentran en toda la creación de Dios. Viven en la tierra, en el agua, en el aire, dentro de la tierra, e incluso dentro del fuego. La creencia de que el fuego las esteriliza no es aceptable porque aquí se afirma claramente que el alma no puede ser quemada por el fuego. Por lo tanto, no hay duda de que en el sol existen también entidades vivientes que poseen cuerpos adecuados para vivir allí. Si el globo solar está deshabitado, entonces la palabra sarva-gataḥ –viviendo por doquier– carece de sentido.

Bg 2.25

अव्यक्तोऽयमचिन्त्योऽयमविकार्योऽयमुच्यते ।
तस्मादेवं विदित्वैनं नानुशोचितुमर्हसि ॥२५॥

avyakto’yam acintyo’yam
avikāryo’yam ucyate
tasmād evaṁ viditvainaṁ
nānuśocitum arhasi

avyaktaḥ—invisible; ayam—este alma; acintyaḥ—inconcebible; ayam—este alma; avikāryaḥ—inmutable; ayam—este alma; ucyate—se dice; tasmāt—por lo tanto; evam—así; viditvā—sabiéndolo bien; enam—este alma; na—no; anuśocitum—puede lamentarse por; arhasi—mereces.

Se dice que el alma es invisible, inconcebible, inmutable e inalterable. Sabiendo esto, no debes afligirte por el cuerpo.

Como se describió anteriormente, la magnitud del alma es tan pequeña para nuestros cálculos materiales que no se puede ver ni siquiera a través del más poderoso microscopio; por lo tanto, es invisible. En cuanto a la existencia del alma se refiere, nadie puede establecerla en forma experimental más allá de la prueba del śruti, o sabiduría Védica. Tenemos que aceptar esta verdad porque no hay ninguna otra fuente de información para entender la existencia del alma, aunque de acuerdo a la percepción, es un hecho. Hay muchas cosas que tenemos que aceptar únicamente fundadas en la autoridad superior. Nadie puede negar la existencia de su padre, basado en la autoridad de su propia madre. No existe ninguna otra fuente para conocer la identidad del padre, excepto la autoridad de la madre. De forma similar no existe otra fuente para entender el alma, excepto mediante el estudio de los Vedas. En otras palabras, el alma es inconcebible a través del conocimiento experimental humano. El alma es conciencia y consciente –esa es también la afirmación de los Vedas y tenemos que aceptarla. A diferencia de los cambios corporales, el alma no sufre ningún cambio. Y como es eternamente inmutable, el alma permanece atómica en comparación con el Alma Suprema infinita. El Alma Suprema es infinita y el alma atómica es infinitesimal. Por lo tanto, el alma infinitesimal, siendo inmutable, nunca puede volverse igual al alma infinita, o la Suprema Personalidad de Dios. Éste concepto se repite en los Vedas de diferentes maneras, precisamente para confirmar la estabilidad del concepto del alma. La repetición de algo es necesaria para que entendamos perfectamente el tema sin error.

Bg 2.26

अथ चैनं नित्यजातं नित्यं वा मन्यसे मृतम् ।
तथापि त्वं महाबाहो नैवं शोचितुमर्हसि ॥२६॥

atha cainaṁ nitya-jātaṁ
nityaṁ vā manyase mṛtam
tathāpi tvaṁ mahā-bāho
nainaṁ śocitum arhasi

atha—si, no obstante; ca—también; enam—este alma; nitya-jātam—que siempre nace; nityam—siempre; —o bien; manyase—así piensas; mṛtam—muerta; tathāpi—aún así; tvam—tú; mahā-bāho—¡oh, el de los poderosos brazos!; na—nunca; enam—sobre el alma; śocitum—lamentarse; arhasi—merece.

Y aun si piensas que el alma nace perpetuamente y siempre muere, no tienes razón para lamentarte, ¡oh, el de los poderosos brazos!

Siempre existe una clase de filósofos, muy semejantes a los budistas, que no creen en la existencia separada del alma más allá del cuerpo. Cuando el Señor Kṛṣṇa habló el Bhagavad-gītā, parece que este tipo de filósofos ya existían y se les conocía como Lokāyatikas y Vaibhāṣikas. Estos filósofos sostenían que los síntomas de la vida, o el alma, se presentan cuando la combinación de la materia alcanza cierta condición de madurez. Tanto el científico materialista moderno, como los filósofos materialistas también piensan de forma similar. Según ellos, el cuerpo es una combinación de elementos físicos y en determinada etapa los síntomas de la vida se desarrollan mediante la interacción de los elementos físicos y químicos. La ciencia de la antropología se basa en esta filosofía. En la actualidad, muchas pseudorreligiones –que ahora se están poniendo de moda en América– se adhieren también a esta filosofía, lo mismo que las sectas budistas no devocionales y nihilistas. Incluso si Arjuna no creyera en la existencia del alma –como en la filosofía Vaibhāṣika– tampoco habría existido razón para lamentarse. Nadie lamenta la pérdida de cierta masa de sustancias químicas y deja de desempeñar sus deberes prescritos. Por otra parte, la ciencia moderna y la guerra científica desperdician muchas toneladas de sustancias químicas para obtener la victoria sobre el enemigo. Según la filosofía Vaibhāṣika, la supuesta alma o ātmā, se desvanece junto con el deterioro del cuerpo. Así que, en cualquier caso, ya sea que Arjuna aceptara la conclusión Védica de que hay un alma atómica, o que no creyera en la existencia del alma, no tenía razón para lamentarse. De acuerdo con esta teoría, debido a que hay tantas entidades vivientes generándose de la materia a cada momento y tantas de ellas son aniquiladas a cada instante, no hay necesidad de afligirnos por tal incidente. Sin embargo, ya que Arjuna no corría el riesgo de que su alma volviera a nacer, tampoco tenía razón para temer que le afectaran las reacciones pecaminosas por matar a su abuelo o a su maestro. Pero al mismo tiempo, Kṛṣṇa, sarcásticamente se dirigió a Arjuna como mahā-bāhu, «el de poderosos brazos» porque Él al menos, no aceptaba la teoría de los Vaibhāṣikas la cual deja de lado la sabiduría Védica. Como kṣatriya, Arjuna pertenecía a la cultura Védica y le correspondía seguir sus principios.

Bg 2.27

जातस्य हि ध्रुवो मृत्युर्ध्रुवं जन्म मृतस्य च ।
तस्मादपरिहार्येऽर्थे न त्वं शोचितुमर्हसि ॥२७॥

jātasya hi dhruvo mṛtyur
dhruvaṁ janma mṛtasya ca
tasmād aparihārye’rthe
na tvaṁ śocitum arhasi

jātasya—aquel que ha nacido; hi—ciertamente; dhruvaḥ—un hecho; mṛtyuḥ—muerte; dhruvam—también es un hecho; janma—nacimiento; mṛtasya—de los muertos; ca—también; tasmāt—por lo tanto; aparihārye—para aquello que es ineludible; arthe—en lo que respecta a; na—no; tvam—tú; śocitum—lamentarse; arhasi—merece.

Para aquel que ha nacido la muerte es segura; y para el que ha muerto el nacimiento es seguro. Por lo tanto, en el ineludible desempeño de tu deber, no debes lamentarte.

Uno tiene que nacer de acuerdo con las actividades de su vida. Y después de finalizar un período de actividades, uno tiene que morir para volver a nacer y comenzar el período siguiente. De esta forma gira el ciclo de nacimiento y muerte, uno tras otro, sin liberación. Este ciclo de nacimiento y muerte no apoya, sin embargo, el homicidio, la matanza de animales ni la guerra innecesaria. Pero al mismo tiempo, la violencia y la guerra son factores inevitables en la sociedad humana para mantener la ley y el orden. Al ser voluntad del Supremo, la Batalla de Kurukṣetra era un acontecimiento inevitable y el deber de un kṣatriya consiste en luchar por la causa justa. ¿Por qué tendría él que temer o que lamentarse por la muerte de sus parientes ya que estaba cumpliendo correctamente con su deber? No merecía tener que romper la ley y quedar por ello sujeto a las reacciones de los actos pecaminosos, los cuales tanto temía. Evadiendo el desempeño correcto de su deber adecuado, no sería capaz de detener la muerte de sus familiares y se degradaría debido a su elección del modo de actuar equivocado.

Bg 2.28

अव्यक्तादीनि भूतानि व्यक्तमध्यानि भारत ।
अव्यक्तनिधनान्येव तत्र का परिदेवना ॥२८॥

avyaktādīni bhūtāni
vyakta-madhyāni bhārata
avyakta-nidhanāny eva
tatra kā paridevanā

avyaktādīni—no manifestado al principio; bhūtāni—todos los que son creados; vyakta—manifestados; madhyāni—en el medio; bhārata—¡oh, descendiente de Bharata!; avyakta—no manifestado; nidhanāni—todos los que son aniquilados; eva—todo es así; tatra—por lo tanto; —qué; paridevanā—lamentación.

Todos los seres creados son no manifiestos en su principio, manifiestos en su estado intermedio y otra vez no manifiestos cuando son aniquilados. Entonces, ¿qué necesidad hay de lamentarse?

Aceptando que hay dos clases de filósofos, una que cree en la existencia del alma y otra que no cree en la existencia del alma, en ninguno de los casos hay motivo de lamentación. Los seguidores de la sabiduría Védica llaman ateos a quienes no creen

en la existencia del alma. Sin embargo, si aceptamos, aunque solo sea con el fin de argumentar, la teoría de los ateos, aún así no hay motivo de lamentación. Aparte de la existencia separada del alma, los elementos materiales permanecen no manifiestos antes de la creación. De este estado sutil de no manifestación viene la manifestación, así como el aire se genera del éter, el agua se genera del fuego y del agua, la tierra se manifiesta. De la tierra surgen muchas variedades de manifestaciones. Tomemos, por ejemplo, un gran rascacielos que se manifiesta de la tierra. Cuando éste se desmantela, la manifestación se vuelve otra vez no manifiesta y permanece en su última etapa como átomos. La ley de la conservación de la energía permanece, pero en el transcurso del tiempo, las cosas son manifiestas y no manifiestas –esa es la diferencia. Entonces, ¿qué razón hay para lamentarse, ya sea en el estado de manifestación o en el de no manifestación? De una u otra manera, incluso en el estado no manifiesto las cosas no se pierden. Tanto en el principio como en el fin todos los elementos permanecen no manifiestos y únicamente se manifiestan en el intermedio y esto no supone una verdadera diferencia material. Y si aceptamos la conclusión Védica, tal como se afirma en el Bhagavad-gītā, (antavanta ime dehāḥ), de que estos cuerpos materiales perecen a su debido tiempo, (nityasyoktāḥ śarīriṇah), pero que el alma es eterna, y que por ello debemos siempre recordar que el cuerpo es como un traje, entonces ¿por qué lamentarse por un cambio de traje? El cuerpo material no tiene existencia real en relación con el alma eterna. Es algo así como un sueño. En un sueño podemos pensar que volamos por el cielo, o que estamos sentados en una cuadriga como un rey, pero cuando despertamos podemos ver que ni estamos en el cielo ni estamos sentados en la cuadriga. La sabiduría Védica alienta la autorrealización en base a la no existencia del cuerpo material. Por lo tanto, en cualquiera de los casos, ya sea que uno crea en la existencia del alma, o que uno no crea en la existencia del alma, no existe causa de lamentación por la pérdida del cuerpo.

Bg 2.29

आश्चर्यवत्पश्यति कश्चिदेन-
माश्चर्यवद्वदति तथैव चान्यः ।
आश्चर्यवच्चैनमन्यः शृणोति
श्रुत्वाप्येनं वेद न चैव कश्चित् ॥२९॥

āścaryavat paśyati kaścid enam
āścaryavad vadati tathaiva cānyaḥ
āścaryavac cainam anyaḥ śṛṇoti
śrutvāpy enaṁ veda na caiva kaścit

āścaryavat—asombroso; paśyati—ve; kaścit—algunos; enam—este alma; āścaryavat—asombroso; vadati—habla; tathā—allí; eva—ciertamente; ca—también; ānyaḥ—otros; āścaryavat—igualmente asombroso; ca—también; enam—este alma; anyaḥ—otros; śṛṇoti—escuchar; śrutvā—habiendo oído; api—incluso; enam—este alma; veda—sabe; na—nunca; ca—y; eva—ciertamente; kaścit—cualquiera.

Algunos ven al alma como algo asombroso, otros la describen como algo asombroso y otros oyen de ella como algo asombroso, mientras que otros, incluso después de haber oído sobre ella, no logran entenderla en absoluto.

Ya que el Gītopaniṣad se basa en gran parte en los principios de los Upaniṣads, no es sorprendente encontrar también este pasaje en el Kaṭha Upaniṣad.

śravaṇāyāpi bahubhir yo na labhyaḥ śṛṇvanto ‘pi bahavo yaḥ na vidyuḥ āścaryo vaktā kuśalo ‘sya labdhā āścaryo jñātā kuśalānuśiṣṭaḥ.

.

El hecho de que el alma atómica esté dentro del cuerpo de un animal gigantesco, en el cuerpo de una enorme higuera y también en los gérmenes y microbios, millones y billones de los cuales ocupan tan solo un centímetro de espacio, es ciertamente algo muy asombroso. Los hombres con una escasa reserva de conocimiento y hombres que no son austeros, no pueden entender las maravillas de la chispa atómica individual del espíritu, aunque esta sea explicada por la más grande autoridad del conocimiento, quien impartió lecciones incluso a Brahmā, el primer ser viviente en el universo. Debido a un concepto burdo material de las cosas, la mayoría de la gente de esta época no puede imaginar cómo una partícula tan diminuta puede a la vez hacerse tan grande y tan pequeña. De este modo, el hombre ve al alma misma como algo maravilloso, ya sea por constitución o por descripción. Ilusionados por la energía material, la gente está tan absorta en temas de gratificación de los sentidos, que tienen muy poco tiempo para entender la cuestión de la comprensión del yo, aunque sea un hecho que sin esta comprensión del yo, todas las actividades resultan finalmente en la derrota en la lucha por la existencia. Tal vez uno no tenga idea de que debe pensar en el alma y también solucionar las miserias materiales. Algunas personas que tienen inclinación a oír sobre el alma, puede que asistan a conferencias en buena compañía, pero a veces, debido a la ignorancia, son desencaminadas al aceptar a la Superalma y al alma atómica como una sola, sin distinguir sus magnitudes. Es muy difícil encontrar un hombre que entienda perfectamente la posición del alma, la Superalma, el alma atómica, sus funciones respectivas, sus relaciones y todos los demás grandes y pequeños detalles. Y más difícil aún es encontrar un hombre que de hecho haya obtenido el beneficio completo del conocimiento del alma y que sea capaz de describir la posición del alma en los diferentes aspectos. Pero si de una u otra manera uno es capaz de entender el tema del alma, entonces su vida es un éxito. Sin embargo, el proceso más fácil para entender el tema del yo consiste en aceptar las afirmaciones del Bhagavad-gītā, expuestas, por la mayor autoridad, el Señor Kṛṣṇa, sin ser desviados por otras teorías. Pero se requiere también una gran cantidad de penitencia y sacrificio, ya sea en esta vida o en las anteriores, antes de que uno pueda aceptar a Kṛṣṇa como la Suprema Personalidad de Dios. Sin embargo, Kṛṣṇa puede ser conocido como tal, mediante la misericordia sin causa del devoto puro y de ninguna otra manera.

Bg 2.3

क्लैब्यं मा स्म गमः पार्थ नैतत्त्वय्युपपद्यते ।
क्षुद्रं हृदयदौर्बल्यं त्यक्त्वोत्तिष्ठ परन्तप ॥३॥

klaibyaṁ mā sma gamaḥ pārtha
naitat tvayy upapadyate
kṣudraṁ hṛdaya-daurbalyaṁ
tyaktvottiṣṭha parantapa

klaibyam—impotencia; —no; sma—tomarlo; gamaḥ—entrar; pārtha—¡oh, hijo de Pṛthā!; na—nunca; etat—así; tvayi—a ti; upapadyante—es digno; kṣudram—muy pequeña; hṛdaya—corazón; daurbalyam—debilidad; tyaktvā—abandonando; uttiṣṭha—levántate; parantapa—¡oh, castigador de los enemigos!

¡Oh hijo de Pṛthā!, no cedas a esta impotencia degradante. No es digna de ti. Abandona esa mezquina flaqueza de corazón y levántate, ¡oh, castigador del enemigo!

A Arjuna se le llamó «hijo de Pṛthā», quien resultaba ser la hermana de Vasudeva, el padre de Kṛṣṇa. Así que Arjuna tenía una relación consanguínea con Kṛṣṇa. Si el hijo de un kṣatriya rehúsa luchar, entonces es kṣatriya solo de nombre y si el hijo de un brāhmaṇa actúa en forma impía, es brāhmaṇa únicamente de nombre.

Semejantes kṣatriyas y brāhmaṇas son hijos indignos de sus padres; por eso Kṛṣṇa no quería que Arjuna se convirtiese en el hijo indigno de un kṣatriya. Arjuna era el amigo más íntimo de Kṛṣṇa y Kṛṣṇa le estaba guiando directamente en su cuadriga; pero si a pesar de todas estas ventajas, si Arjuna abandonaba la batalla, estaría cometiendo un acto infame; por ello Kṛṣṇa dijo que dicha actitud en Arjuna no correspondía a su personalidad. Arjuna podría alegar que renunciaría a la batalla basándose en una actitud magnánima con el muy respetable Bhīṣma y sus familiares, pero Kṛṣṇa consideró que la autoridad no aprobaba esa clase de magnanimidad. Por lo tanto, las personas como Arjuna, que están bajo la guía directa de Kṛṣṇa, deben abandonar dicha magnanimidad o supuesta no violencia.

Bg 2.30

देही नित्यमवध्योऽयं देहे सर्वस्य भारत ।
तस्मात्सर्वाणि भूतानि न त्वं शोचितुमर्हसि ॥३०॥

dehī nityam avadhyo’yaṁ
dehe sarvasya bhārata
tasmāt sarvāṇi bhūtāni
na tvaṁ śocitum arhasi

dehī—el propietario del cuerpo material; nityam—eternamente; avadhyaḥ—no se le puede matar; ayam—este alma; dehe—en el cuerpo; sarvasya—de todo el mundo; bhārata—¡oh, descendiente de Bharata!; tasmāt—por consiguiente; sarvāṇi—todas; bhūtāni—entidades vivientes (que nacen); na—nunca; tvam—tú; śocitum—lamentarse; arhasi—merece.

¡Oh descendiente de Bharata!, aquel que mora en el cuerpo es eterno y nunca se le puede matar. Por lo tanto, no debes lamentarte por ninguna criatura.

El Señor concluye ahora el capítulo en el que instruye sobre el alma espiritual inmutable. Al describir el alma inmortal de diversas formas, el Señor Kṛṣṇa establece que el alma es inmortal y que el cuerpo es temporal. Por lo tanto, Arjuna, como kṣatriya, no debía abandonar su deber por miedo a que su abuelo y su maestro – Bhīṣma y Droṇa– murieran en la batalla. En base a la autoridad de Śrī Kṛṣṇa uno tiene que creer que existe un alma diferente del cuerpo material y no que no existe tal cosa como el alma, o que los síntomas de la vida se desarrollan en cierta etapa de madurez material como resultado de la interacción de sustancias químicas. Aunque el alma es inmortal no significa que se fomente la violencia, pero ésta tampoco se condena en tiempo de guerra, cuando hay verdadera necesidad de ella. Esa necesidad debe justificarse conforme a la sanción del Señor y no caprichosamente.

Bg 2.31

स्वधर्ममपि चावेक्ष्य न विकम्पितुमर्हसि ।
धर्म्याद्धि युद्धाच्छ्रेयोऽन्यत्क्षत्रियस्य न विद्यते ॥३१॥

svadharmam api cāvekṣya
na vikampitum arhasi
dharmyādhi yuddhāc chreyo’nyat
kṣatriyasya na vidyate

svadharmam—los propios principios religiosos; api—también; ca—en verdad; avekṣya—considerando; na—nunca; vikampitum—dudar; arhasi—mereces; dharmyāt—de los principios religiosos; hi—en verdad; yuddhāt—de luchar; śreyaḥ—mejores ocupaciones; anyat—cualquier otro; kṣatriyasya—del kṣatriya; na—no; vidyate—existe.

Considerando tu deber específico como kṣatriya, debes saber que no existe una ocupación mejor para ti que la de luchar en base a los principios religiosos, así que no hay necesidad de dudar.

De las cuatro órdenes de administración social, la segunda orden se llama kṣatriya, que es la que se encarga de la buena administración. Kṣat significa herir, y a quien protege del daño se le llama kṣatriya (trayate–dar protección). Los kṣatriyas son adiestrados en el bosque para matar. Un kṣatriya solía internarse en el bosque, desafiar frente a frente a un tigre y luchar contra él con su espada. Una vez muerto el tigre a este se le ofrecía la orden real de cremación. Aún hoy en día, los reyes kṣatriyas del estado de Jaipur siguen este sistema. Los kṣatriyas están especialmente adiestrados para desafiar y matar porque la violencia religiosa es a veces un factor necesario. Por lo tanto, los kṣatriyas no están destinados a aceptar directamente la orden de sannyāsa o renunciación. La no violencia en la política puede ser diplomacia, pero ello nunca constituye un factor o principio. En los libros de leyes religiosas se afirma:

āhaveṣu mitho ‘nyonyaṁ jighāṁsanto mahīkṣitaḥ yuddhamānāḥ paraṁ śaktyā svargaṁ yānty aparāṅmukhāḥ yajñeṣu paśavo brahman hanyante satataṁ dvijaiḥ saṁskṛtāḥ kila mantraiś ca te ‘pi svargam avāpnuvan.

«Un rey o kṣatriya, al luchar en el campo de batalla contra otro rey envidioso de él, es elegible para alcanzar los planetas celestiales después de la muerte, así como los brāhmaṇas también alcanzan los planetas celestiales sacrificando animales en el fuego del sacrificio». Por lo tanto, el matar en la batalla en base a un principio religioso y el matar animales en el fuego del sacrificio no se consideran en absoluto actos de violencia porque todo el mundo se beneficia por los principios religiosos que estos actos conllevan. El animal sacrificado obtiene inmediatamente la vida humana sin tener que atravesar el proceso evolutivo gradual de una especie a otra y los kṣatriyas muertos en el campo de batalla alcanzan también los planetas celestiales al igual que los brāhmaṇas, quienes los alcanzan ofreciendo sacrificios. Existen dos clases de svadharmas, o deberes específicos. Mientras uno no esté liberado, tendrá que hacer los deberes correspondientes a ese cuerpo particular, de acuerdo con los principios religiosos, para poder alcanzar la liberación. Cuando uno se libera, su svadharma –deber específico– se vuelve espiritual y no está dentro del concepto corporal material. En el concepto corporal de la vida hay deberes específicos para los brāhmaṇas y kṣatriyas respectivamente y dichos deberes son inevitables. El svadharma lo decreta el Señor y esto quedará claro en el Capítulo Cuarto. En el plano corporal, el svadharma recibe el nombre de varṇāśrama-dharma, o peldaño que acerca al hombre a la comprensión espiritual. La civilización humana empieza desde la etapa de varṇāśrama-dharma, o deberes específicos en función a las modalidades específicas de la naturaleza del cuerpo obtenido. El desempeño del deber especifico en cualquier campo de acción de acuerdo con el varṇāśrama-dharma, sirve para elevarte a un estado superior de vida.

Bg 2.32

यदृच्छया चोपपन्नं स्वर्गद्वारमपावृतम् ।
सुखिनः क्षत्रियाः पार्थ लभन्ते युद्धमीदृशम् ॥३२॥

yadṛcchayā copapannam
svarga-dvāram apāvṛtam
sukhinaḥ kṣatriyāḥ pārtha
labhante yuddham īdṛśam

yadṛcchayā—por sí mismo; ca—también; upapannam—llegado a; svarga—los planetas celestiales; dvāram—puertas; apāvṛtam—abiertas de par en par; sukhinaḥ—muy feliz; kṣatriyāḥ—los miembros de la orden real; pārtha—¡oh, hijo de Pṛthā!; labhante—alcanzan; yuddham—guerra; īdṛśam—como esta.

¡Oh Pārtha!, dichosos los kṣatriyas a quienes sin buscarlas, se les presentan semejantes oportunidades de lucha, abriéndoles las puertas de los planetas celestiales.

Como el maestro supremo del mundo, el Señor Kṛṣṇa condena la actitud de Arjuna, quien dijo: «No encuentro bien alguno en esta lucha. Será la causa de permanencia perpetua en el infierno». Dichas afirmaciones de Arjuna se debían únicamente a la ignorancia. Él quería practicar la no violencia en el desempeño de su deber específico. Para un kṣatriya, estar en un campo de batalla y volverse no violento es filosofía de tontos. En el Parāśara-smṛti, o códigos religiosos establecidos por Parāśara, el gran sabio y padre de Vyāsadeva, se afirma:

kṣatriyo hi prajā rakṣan śastra-pāṇiḥ pradaṇḍayan nirjitya parasainyādi kṣitiṁ dharmeṇa pālayet.

«El deber del kṣatriya consiste en proteger a los ciudadanos de toda clase de dificultades y por esa razón tiene que aplicar la violencia en casos apropiados, para mantener la ley y el orden. Por lo tanto, tiene que conquistar a los soldados de los reyes enemigos y de este modo, debe gobernar el mundo con principios religiosos». Considerando todos los aspectos, Arjuna no tenía razón para abstenerse de luchar. En el caso de conquistar a sus enemigos, disfrutaría del reino; y si moría en la batalla sería elevado a los planetas celestiales cuyas puertas estaban abiertas para él de par en par. En cualquier caso, el luchar le sería beneficioso.

Bg 2.33

अथ चेत्त्वमिमं धर्म्यं संग्रामं न करिष्यसि ।
ततः स्वधर्मं कीर्तिं च हित्वा पापमवाप्स्यसि ॥३३॥

atha cet tvam imaṁ dharmyaṁ
saṅgrāmaṁ-na kariṣyasi
tataḥ svadharmaṁ kīrtiṁ ca
hitvā pāpam avāpsyasi

atha—por consiguiente; cet—si; tvam—tú; imam—este; dharmyam—deber religioso; saṅgrāmam—luchando; na—no; kariṣyasi—realizas; tataḥ—entonces; svadharmam—tu deber religioso; kīrtim—reputación; ca—también; hitvā—perdiendo; pāpam—reacción pecaminosa; avāpsyasi—ganarás.

No obstante, si no luchas en esta guerra religiosa, entonces ciertamente incurrirás en pecado por negligir tus deberes y así, perderás tu reputación como guerrero.

Arjuna era un guerrero famoso y obtuvo fama luchando contra muchos grandes semidioses, incluso hasta con el Señor Śiva. Después de luchar y derrotar al Señor Śiva, quien estaba disfrazado como un cazador, Arjuna complació al Señor y recibió en recompensa un arma llamada pāśupata-astra. Todo el mundo sabía que él era un gran guerrero. Incluso Droṇācārya mismo le dio su bendición y le otorgó el arma especial con la cual podía matar hasta a su propio maestro. De este modo, Arjuna estaba acreditado con numerosos certificados militares de muchas autoridades, incluyendo a Indra, el rey celestial, su padre adoptivo. Pero si abandonara la batalla, no solamente negligiría su deber específico de kṣatriya, sino que perdería toda su fama y buen nombre, preparando así su seguro camino hacia el infierno. En otras palabras, iría al infierno no por luchar sino por retirarse de la batalla.

Bg 2.34

अकीर्तिं चापि भूतानि कथयिष्यन्ति तेऽव्ययाम् ।
सम्भावितस्य चाकीर्तिर्मरणादतिरिच्यते ॥३४॥

akīrtiṁ cāpi bhūtāni
kaṭhayiṣyanti te’vyayām
sambhāvitasya cākīrtir
maraṇād atiricyate

akīrtim—infamia; ca—también; api—por encima de todo; bhūtāni—toda la gente; kathayiṣyanti—hablará; te—de ti; avyayām—para siempre; sambhāvitasya—para un hombre respetable; ca—también; akīrtiḥ—mala fama; maraṇāt—que la muerte; atiricyate—se vuelve más que.

La gente hablará siempre de tu infamia y para quien ha recibido honores, el deshonor es peor que la muerte.

El Señor Kṛṣṇa, en su calidad tanto de amigo como de filósofo, le da ahora Su juicio final a Arjuna con respecto a negarse a luchar. El Señor dice: «Arjuna, si abandonas el campo de batalla la gente te llamará cobarde, incluso antes de que huyas. Y si piensas que la gente podrá difamarte pero que salvarás tu vida al escapar, entonces Mi consejo es que sería mejor que murieras en la batalla. Para un hombre respetable como tú, la mala fama es peor que la muerte. Por lo tanto, no deberías huir por temor a perder la vida; es mejor que mueras en la batalla. Eso te salvará de la mala fama por hacer mal uso de Mi amistad y de perder tu prestigio en la sociedad». Así que, el veredicto final del Señor fue que Arjuna debía morir en la batalla y no retirarse de ella.

Bg 2.35

भयाद्रणादुपरतं मंस्यन्ते त्वां महारथाः ।
येषां च त्वं बहुमतो भूत्वा यास्यसि लाघवम् ॥३५॥

bhayād raṇād uparataṁ
maṁsyante tvāṁ mahā-rathāḥ
yeṣāṁ ca tvaṁ bahu-mato
bhūtvā yāsyasi lāghavam

bhayāt—por temor; raṇāt—del campo de batalla; uparatam—cesó; maṁsyante—considerarán; tvām—a ti; mahā-rathāḥ—los grandes generales; yeṣām—de aquellos que; ca—también; tvam—tú; bahu-mataḥ—en gran estima; bhūtvā—se volverá; yāsyasi—irás; lāghavam—disminuido en valor.

Los grandes generales que han tenido tu nombre y tu fama en alta estima, pensarán que abandonaste el campo de batalla solamente por temor y te considerarán un cobarde.

El Señor Kṛṣṇa continúa dando Su veredicto a Arjuna: «No pienses que los grandes generales como Duryodhana, Karṇa y demás contemporáneos, pensarán que has abandonado el campo de batalla por compasión hacia tu abuelo y tus hermanos. Pensarán que te has retirado por miedo a perder la vida. Y así, la alta estima que tienen por tu persona se irá al infierno».

Bg 2.36

अवाच्यवादांश्च बहून्वदिष्यन्ति तवाहिताः ।
निन्दन्तस्तव सामर्थ्यं ततो दुःखतरं नु किम् ॥३६॥

avācya-vādāṁś ca bahūn
vadiṣyanti tavāhitāḥ
nindantas tava sāmarthyaṁ
tato duḥkhataraṁ nu kim

avācya—hirientes; vādān—palabras inventadas; ca—también; bahūn—muchas; vadiṣyanti—dirán; tava—tus; ahitāḥ—enemigos; nindantaḥ—mientras difaman; tava—tu; sāmarthyam—habilidad; tathaḥ—después; duḥkhataram—más doloroso; nu—por supuesto; kim—qué hay.

Tus enemigos te describirán con muchas palabras crueles y despreciarán tus facultades. ¿Qué podría ser más doloroso para ti?

El Señor Kṛṣṇa quedó asombrado al principio por la inadecuada súplica de compasión por parte de Arjuna y describió dicha compasión como algo característico de los no Ārios. Ahora, con todas estas palabras, Él ha demostrado la validez de sus declaraciones en contra de la supuesta compasión de Arjuna.

Bg 2.37

हतो वा प्राप्स्यसि स्वर्गं जित्वा वा भोक्ष्यसे महीम् ।
तस्मादुत्तिष्ठ कौन्तेय युद्धाय कृतनिश्चयः ॥३७॥

hato vā prāpsyasi svargaṁ
jitvā vā bhokṣyase mahīm
tasmād uttiṣṭha kaunteya
yuddhāya kṛta-niścayaḥ

hataḥ—siendo matado; —o bien; prāpsyasi—ganas; svargam—el reino celestial; jitvā—conquistando; —o; bhokṣyase—disfrutas; mahīm—el mundo; tasmāt—por lo tanto; uttiṣṭha—levántate; kaunteya—¡oh, hijo de Kuntī!; yuddhāya—luchar; kṛta—determinación en; niścayaḥ—incertidumbre.

¡Oh hijo de Kuntī!, o mueres en el campo de batalla y alcanzas los planetas celestiales, o conquistas y disfrutas el reino terrenal. Por lo tanto, levántate y lucha con determinación.

Aunque no había certeza de victoria para el bando de Arjuna, aún así tenía que luchar, ya que incluso si moría en la batalla, podía ser elevado a los planetas celestiales.

Bg 2.38

सुखदुःखे समे कृत्वा लाभालाभौ जयाजयौ ।
ततो युद्धाय युज्यस्व नैवं पापमवाप्स्यसि ॥३८॥

sukha-duḥkhe same kṛtvā
lābhālābhau jayājayau
tato yuddhāya yujyasva
naivaṁ pāpam avāpsyasi

sukha—felicidad; duḥkhe—en la aflicción; same—en la ecuanimidad; kṛtvā—haciéndolo; lābhalābhau—tanto en la pérdida como en la ganancia; jayājayau—tanto en la derrota como en la victoria; tataḥ—en lo sucesivo; yuddhāya—por luchar; yujyasva—lucha; na—nunca; evam—de esta manera; pāpam—reacción pecaminosa; avāpsyasi—obtendrás.

Lucha por luchar, sin tener en cuenta la felicidad o la aflicción, la pérdida o la ganancia, la victoria o la derrota –y actuando así, nunca incurrirás en pecado.

Ahora el Señor Kṛṣṇa dice directamente que Arjuna debería luchar por luchar, por que Él desea la batalla. En las actividades de la conciencia de Kṛṣṇa, no se consideran la felicidad o el sufrimiento, la pérdida o la ganancia, ni la victoria o la derrota. La conciencia trascendental consiste en entender que todo debe hacerse para complacer a Kṛṣṇa, de este modo no hay ninguna reacción a las actividades materiales. Aquel que actúa para la gratificación de sus propios sentidos, ya sea en la bondad o en la pasión, queda sujeto a la reacción, buena o mala. Pero aquel que se ha entregado por completo a las actividades de la conciencia de Kṛṣṇa ya no tiene obligación con nadie, ni es deudor de nadie, como lo es aquel que sigue el curso ordinario de las actividades. Se dice:

devarṣi-bhutāpta-nṛṇāṁ pitṝṇāṁ na kiṅkaro nāyamṛṇī ca rājan sarvātmanā yaḥ śaraṇaṁ śaraṇyaṁ gato mukundaṁ parihṛtya kartam

(Bhāg. 11.5.41)

«Quien se ha entregado por completo a Kṛṣṇa, Mukunda, abandonando todos los demás deberes, ya no es deudor ni está obligado con nadie –ni con los semidioses, ni con los sabios, ni con la gente en general, ni con los familiares, ni con la humanidad, ni con los antepasados». Esa es la indicación indirecta que Kṛṣṇa le da a Arjuna en este verso y el tema se explicará más claramente en los versos siguientes.

Bg 2.39

एषा तेऽभिहिता साङ्ख्ये बुद्धिर्योगे त्विमां शृणु ।
बुद्ध्या युक्तो यया पार्थ कर्मबन्धं प्रहास्यसि ॥३९॥

eṣā te’bhihitā sāṅkhye
buddhir yoge tv imāṁ śṛṇu
buddhyā yukto yayā pārtha
karma-bandhaṁ prahāsyasi

eṣā—todo esto; te—a ti; abhihitā—descritos; sāṅkhye—por el estudio analítico; buddhiḥ—inteligencia; yoge—el trabajo sin resultado fruitivo; tu—pero; imām—esto; śṛṇu—tan solo oye; buddhyā—mediante la inteligencia; yuktaḥ—encauzado; yayā—mediante el cual; pārtha—¡oh, hijo de Pṛthā!; karma-bandham—cautiverio de la reacción; prahāsyasi—puedes liberarte de.

Hasta ahora te he declarado el conocimiento analítico de la filosofía sāṅkhya. Ahora escucha el conocimiento del yoga mediante el cual uno trabaja libre del resultado fruitivo. ¡Oh hijo de Pṛthā!, cuando actúas con tal inteligencia, puedes liberarte del cautiverio de las obras.

Según el Nirukti, o el diccionario Védico, sāṅkhyā significa aquello que describe en detalle los fenómenos y sāṅkhya se refiere a esa filosofía que describe la verdadera naturaleza del alma. Y yoga implica el control de los sentidos. La propuesta de Arjuna de no luchar, se basaba en la gratificación de los sentidos. Olvidando su deber principal, él quería dejar de luchar porque pensaba que sería más feliz al no matar a sus parientes y familiares, que al disfrutar del reino que obtendría mediante la derrota de sus primos y hermanos, los hijos de Dhṛtarāṣṭra. En ambos casos, los principios básicos eran la gratificación de los sentidos. Tanto la felicidad que obtendría al vencer a sus familiares, como la felicidad de verlos vivos, ambas tienen como base la complacencia personal de los sentidos porque sacrifican la sabiduría y el deber. Kṛṣṇa, por lo tanto, quería explicar a Arjuna que al matar el cuerpo de su abuelo no mataría el alma misma y le explicó que todas las personas individuales, incluso el Señor Mismo, son individuos eternos; eran individuos en el pasado, son individuos en el presente y continuarán siendo individuos en el futuro porque todos somos eternamente almas individuales y simplemente cambiamos nuestra vestimenta corporal de distintas maneras. Pero en realidad, conservamos nuestra individualidad incluso después de la liberación del cautiverio de la vestimenta material. El Señor Kṛṣṇa ha explicado muy gráficamente este estudio analítico del alma y el cuerpo. Y este conocimiento descriptivo del alma y el cuerpo desde varios puntos de vista se describe aquí como sāṅkhya, de acuerdo al diccionario Nirukti. Este sāṅkhya no tiene nada que ver con la filosofía sāṅkhya del ateo Kapila. Mucho antes del sāṅkhya del impostor Kapila la filosofía sāṅkhya la expuso en el Śrīmad-Bhāgavatam el verdadero Señor Kapila, la encarnación del Señor Kṛṣṇa, quien la explicó a Su madre Devahuti. Él explica claramente que el Puruṣa, o Señor Supremo, es activo y que Él crea posando su mirada sobre prakṛti. Esto se acepta en los Vedas y en el Gītā. La descripción en los Vedas indica que el Señor dirigió Su mirada hacia prakṛti, o la naturaleza y engendró en ella las almas atómicas individuales. Todos estos individuos trabajan en el mundo material para la gratificación de los sentidos y bajo el hechizo de la energía material, piensan que son los disfrutadores. Esta mentalidad se arrastra hasta la última etapa de la liberación cuando el ser viviente quiere volverse uno con el Señor. Ésta es la última trampa de māyā o la ilusión de la gratificación de los sentidos y es solamente después de muchí-

simos nacimientos dedicados a tales actividades de gratificación sensorial, que una gran alma se entrega a Vāsudeva, el Señor Kṛṣṇa, satisfaciendo así su búsqueda en pos de la verdad última. Arjuna ha aceptado ya a Kṛṣṇa como su maestro espiritual entregándose a Él: śiṣyas te’haṁ śādhi māṁ tvāṁ prapannam. Por consiguiente, Kṛṣṇa ahora le hablará sobre el proceso de trabajar en buddhi-yoga o karma-yoga o, en otras palabras, la práctica del servicio devocional únicamente para la gratificación de los sentidos del Señor. Este buddhi-yoga se explica claramente en el Décimo Capítulo, verso diez, como una comunión directa con el Señor, quien está situado como Paramātmā en el corazón de todos. Pero esta comunión no sucede sin servicio devocional. Por lo tanto, aquel que está situado en servicio amoroso y trascendental o devocional al Señor, o en otras palabras, en conciencia de Kṛṣṇa, alcanza este estado de buddhi-yoga por la gracia especial del Señor. Por eso el Señor dice que Él otorga el conocimiento puro de la devoción amorosa, únicamente a aquellos que se ocupan siempre en el servicio devocional con amor trascendental. De esa forma, el devoto le puede alcanzar fácilmente en Su reino siempre bienaventurado. De esta manera, el buddhi-yoga que se menciona en este verso es el servicio devocional al Señor y la palabra sāṅkhya mencionada aquí no tiene nada que ver con el sāṅkhya-yoga ateo enunciado por el impostor Kapila. Por consiguiente, uno no debe malinterpretar que el sāṅkhya que aquí se menciona tiene relación alguna con el sāṅkhya ateo. Esa filosofía tampoco tuvo ninguna influencia durante ese tiempo, ni el Señor Kṛṣṇa se hubiera preocupado por mencionar semejantes especulaciones filosóficas ateas. El Señor Kapila describe la verdadera filosofía sāṅkhya en el Śrīmad-Bhāgavatam, pero ni siquiera ese sāṅkhya tiene nada que ver con los temas que estamos tratando. Aquí sāṅkhya significa descripción analítica del cuerpo y del alma. El Señor Kṛṣṇa hizo una descripción analítica del alma tan solo para llevar a Arjuna al punto del buddhi-yoga o bhakti-yoga. Por lo tanto, el sāṅkhya del Señor Kṛṣṇa y el sāṅkhya del Señor Kapila, como se describe en el Śrīmad-Bhāgavatam, son uno y lo mismo. Son todos bhakti-yoga. Por eso Él dijo que solamente la clase de hombres poco inteligentes hace distinciones entre sāṅkhya-yoga y bhakti-yoga. Por supuesto que el sāṅkhya-yoga ateo no tiene nada que ver con el bhakti-yoga, aun así, aquellos que son poco inteligentes sostienen que el Bhagavad-gītā hace referencia al sāṅkhya-yoga ateo. Por consiguiente, se debe entender que buddhi-yoga significa trabajar en conciencia de Kṛṣṇa, en la plena bienaventuranza y conocimiento del servicio devocional. Aquel que trabaja únicamente para la satisfacción del Señor, aunque este trabajo sea difícil, está actuando bajo los principios del buddhi-yoga y se encuentra siempre en bienaventuranza trascendental. A través de esta ocupación trascendental, por la gracia del Señor, uno automáticamente adquiere todas las cualidades trascendentales. De esta manera su liberación es completa en sí misma, sin necesidad de hacer otros esfuerzos para adquirir conocimiento. Hay mucha diferencia entre el trabajo en conciencia de Kṛṣṇa y el trabajo para los resultados fruitivos, especialmente cuando se trata de complacencia de los sentidos con el fin de lograr resultados en función a la felicidad familiar o material. El buddhi-yoga es por lo tanto, la calidad trascendental del trabajo que realizamos.

Bg 2.4

अर्जुन उवाच ।
कथं भीष्ममहं सङ्ख्ये द्रोणं च मधुसूदन ।
इषुभिः प्रतियोत्स्यामि पूजार्हावरिसूदन ॥४॥

arjuna uvāca
kaṭhaṁ bhīṣmam ahaṁ saṅkhye
droṇaṁ ca madhusūdana
iṣubhiḥ pratiyotsyāmi
pūjārhāv arisūdana

arjunaḥ uvāca—Arjuna dijo; katham—cómo; bhīṣmam—a Bhīṣma; aham—yo; saṅkhye—en la lucha; droṇam—a Droṇa; ca—también; madhusūdana—¡oh, destructor de Madhu!; iṣubhiḥ—con flechas; pratiyotsyāmi—he de contraatacar; pūjā-arhau—aquellos que son dignos de ser adorados; arisūdana—¡oh, destructor de los enemigos!

Arjuna dijo: ¡Oh destructor de Madhu! (Kṛṣṇa), ¿cómo puedo contraatacar con flechas en la batalla a hombres como Bhīṣma y Droṇa, quienes son dignos de mi veneración?

Superiores respetables tales como el abuelo Bhīṣma y el maestro Droṇācārya son siempre dignos de adoración. Aunque ataquen no deben ser contraatacados. Es una norma general de etiqueta que no debemos pelear con nuestros superiores, ni siquiera en forma verbal. Aunque a veces estos sean severos en su comportamiento, no deben ser tratados con dureza. Entonces, ¿cómo es posible que Arjuna les contraataque? ¿Atacaría acaso Kṛṣṇa a Su propio abuelo Ugrasena o a Su maestro Sāndīpani Muni? Estos fueron algunos de los argumentos que Arjuna presentó a Kṛṣṇa.

Bg 2.40

नेहाभिक्रमनाशोऽस्ति प्रत्यवायो न विद्यते ।
स्वल्पमप्यस्य धर्मस्य त्रायते महतो भयात् ॥४०॥

nehābhikrama-nāśo’sti
pratyavāyo na vidyate
svalpam apy asya dharmasya
trāyate mahato bhayāt

na—no hay; iha—en este mundo; abhikrama—esforzándose; nāśaḥ—pérdida; asti—hay; pratyavāyaḥ—disminución; na—nunca; vidyate—hay; svalpam—poco; api—aunque; asya—de esto; dharmasya—de ésta ocupación; trāyate—libera; mahataḥ—de un gran; bhayāt—del peligro.

En este esfuerzo no hay pérdida ni disminución y un pequeño avance en esta senda te puede proteger del más peligroso tipo de temor.

La actividad en conciencia de Kṛṣṇa, o el actuar para el beneficio de Kṛṣṇa sin esperar la gratificación de los sentidos, es la calidad trascendental más elevada de trabajo. Ni siquiera un modesto principio de dicha actividad encuentra impedimento alguno, ni tampoco puede ese modesto principio perderse en ninguna etapa. Cualquier trabajo que se empieza en el plano material tiene que ser completado, de lo contrario, todo el esfuerzo se convierte en un fracaso. Pero cualquier trabajo que se empiece en conciencia de Kṛṣṇa, tiene un efecto permanente aunque no se complete. Por eso, el que desempeña este trabajo no pierde nada aunque su tarea en conciencia de Kṛṣṇa quede incompleta. El uno por ciento hecho en conciencia de Kṛṣṇa produce resultados permanentes, para que el siguiente comienzo sea desde el punto del dos por ciento; mientras que en las actividades materiales, sin un éxito de un cien por cien, no hay ganancia. Ajāmila desempeñó sus deberes con algún porcentaje de conciencia de Kṛṣṇa, pero, por la gracia del Señor, los resultados que disfrutó al final fueron de un cien por cien. En el Śrīmad-Bhāgavatam hay un verso muy hermoso en relación a esto:

tyaktvā sva-dharmaṁ caraṇāmbujaṁ harer bhajan na pakko ‘tha patet tato yadi yatra kva vābhadram abhūd amuṣya kiṁ ko vārtha āpto ‘bhajatāṁ sva-dharmataḥ

«Si alguien renuncia a las actividades para su propia gratificación y trabaja en conciencia de Kṛṣṇa y luego cae sin completar su trabajo, ¿cuál es su perdida? Y, ¿qué puede ganar uno si desempeña sus actividades materiales a la perfección?» (Bhāg. 1.5.17). O como dicen los cristianos, «¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo si pierde su alma eterna?». Las actividades materiales y sus resultados terminan con el cuerpo. Pero el trabajo en conciencia de Kṛṣṇa lleva de nuevo a la persona a la conciencia de Kṛṣṇa, incluso después de la pérdida del cuerpo. Al menos uno está seguro de tener en la vida siguiente la oportunidad de nacer como ser humano, ya sea en la familia de un brāhmaṇa de gran cultura o en una familia rica y aristocrática que le dará una nueva oportunidad para elevarse. Esa es la cualidad única del trabajo hecho en conciencia de Kṛṣṇa.

Bg 2.41

व्यवसायात्मिका बुद्धिरेकेह कुरुनन्दन ।
बहुशाखा ह्यनन्ताश्च बुद्धयोऽव्यवसायिनाम् ॥४१॥

vyavasāyātmikā buddhir
ekeha kuru-nandana
bahu-śākhā hy anantāś ca
buddhayo’vyavasāyinām

vyavasāyātmikā—determinado en conciencia de Kṛṣṇa; buddhiḥ—inteligencia; ekā—solo una; iha—en este mundo; kuru-nandana—¡oh, amado hijo de los Kurus!; bahu-śākhāḥ—diversas ramas; hi—en verdad; anantāḥ—ilimitadas; ca—también; buddhayaḥ—inteligencia; avyavasāyinām—de aquellos que no están en conciencia de Kṛṣṇa.

Quienes están en este sendero son resueltos en su propósito y su meta es una. ¡Oh amado hijo de los Kurus!, la inteligencia de los irresolutos tiene muchas ramificaciones.

Una fe firme en la conciencia de Kṛṣṇa, en que uno va a ser elevado a la más alta perfección de la vida, recibe el nombre de inteligencia vyavasāyātmikā. El Caitanya-caritāmṛta dice:

‘śraddhā’-śabde viśvāsa kahe sudṛḍha niścaya kṛṣṇe bhakti kaile sarva-karma kṛta haya

Fe significa confianza inquebrantable en algo sublime. Cuando uno se ocupa en los deberes de la conciencia de Kṛṣṇa, no necesita actuar en relación con el mundo material, o con las obligaciones hacia las tradiciones familiares, la humanidad o la nacionalidad. Las actividades fruitivas son las ocupaciones de las reacciones a las acciones pasadas, ya sean buenas o malas. Cuando uno se despierta a la conciencia de Kṛṣṇa, ya no necesita esforzarse para obtener buenos resultados en sus actividades. Cuando uno se sitúa en la conciencia de Kṛṣṇa todas las actividades están en el plano absoluto, pues ya no están sujetas a las dualidades como el bien y el mal. La perfección más elevada de la conciencia de Kṛṣṇa es la renunciación al concepto material de la vida. Este estado se alcanza en forma automática mediante la conciencia de Kṛṣṇa progresiva. El propósito resuelto de una persona en conciencia de Kṛṣṇa se basa en el conocimiento («Vāsudevaḥ sarvam iti sa mahātmā sudurlabaḥ») por el cual uno llega a saber perfectamente que Vāsudeva, o Kṛṣṇa, es la raíz de todas las causas manifestadas. Así como el agua en la raíz de un árbol se distribuye automáticamente a las ramas y hojas, uno puede ofrecer el servicio más elevado a todo el mundo –es decir, a sí mismo, a la familia, a la sociedad, al país, a la humanidad, etc., en la conciencia de Kṛṣṇa. Si Kṛṣṇa está satisfecho con las acciones de uno, entonces todo el mundo estará satisfecho. No obstante, el servicio en conciencia de Kṛṣṇa se practica mejor bajo la hábil guía de un maestro espiritual que sea un representante fidedigno de Kṛṣṇa, que conozca la naturaleza del estudiante y pueda guiarle para que actúe en conciencia de Kṛṣṇa.

De este modo, para estar bien versado en la conciencia de Kṛṣṇa uno tiene que actuar con firmeza, obedecer al representante de Kṛṣṇa y debe aceptar como la misión de su vida las instrucciones del maestro espiritual fidedigno. Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākur, en sus famosas oraciones al maestro espiritual nos instruye como sigue:

yasya prasādād bhagavat-prasādo yasyāprasādānna gatiḥ kuto ‘pi dhyāyaṁ stuvaṁs tasya yaśas tri-sandhyaṁ vande guroḥ śrī-caraṇāravindam.

«Satisfaciendo al maestro espiritual se satisface a la Suprema Personalidad de Dios. Y sin satisfacer al maestro espiritual, no hay posibilidad de ser promovido al nivel de conciencia de Kṛṣṇa. Por lo tanto, debo meditar en él, orar por su misericordia tres veces al día y ofrecerle mis reverencias respetuosas a él, mi maestro espiritual». Sin embargo, todo el proceso depende del conocimiento perfecto del alma más allá del concepto del cuerpo –no teóricamente– sino en la práctica, cuando ya no hay oportunidad de que la gratificación de los sentidos se manifieste en actividades fruitivas. Quien no fija su mente con firmeza es desviado por diversos tipos de actos fruitivos.

Bg 2.42-43

यामिमां पुष्पितां वाचं प्रवदन्त्यविपश्चितः ।
वेदवादरताः पार्थ नान्यदस्तीति वादिनः ॥४२॥
कामात्मानः स्वर्गपरा जन्मकर्मफलप्रदाम् ।
क्रियाविशेषबहुलां भोगैश्वर्यगतिं प्रति ॥४३॥

yām imāṁ puṣpitāṁ vācaṁ
pravadanty avipaścitaḥ
veda-vāda-ratāḥ pārtha
nānyad astīti vādinaḥ
kāmātmānaḥ svarga-parā
janma-karma-phala-pradām
kriyā-viśeṣa-bahulāṁ
bhogaiśvarya-gatiṁ prati

yām imām—todas estas; puṣpitām—floridas; vācam—palabras; pravadanti—dicen; avipaścitaḥ—hombres con una escasa reserva de conocimiento; veda-vāda-ratāḥ—supuestos seguidores de los Vedas; pārtha—¡oh, hijo de Pṛthā!; na—nunca; anyat—ninguna otra cosa; asti—hay; iti—esto; vādinaḥ—los defensores; kāma-ātmānaḥ—deseosos de gratificación sensorial; svarga-parāḥ—aspirando a alcanzar los planetas celestiales; janma-karma-phala-pradām—culminando en acción fruitiva, alta cuna, etc.; kriyā-viśeṣa—ceremonias pomposas; bahulām—diversos; bhoga—el disfrute de los sentidos; aiśvarya—opulencia; gatim—progreso; prati—hacia.

Los hombres de escaso conocimiento están muy apegados a las floridas palabras de los Vedas, las cuales recomiendan diversas actividades fruitivas para elevarse a los planetas celestiales, con el consiguiente buen nacimiento, poder, etcétera. Como están deseosos de gratificación de los sentidos y una vida opulenta, ellos dicen que no hay nada más que esto.

La gente en general no es muy inteligente y debido a su ignorancia, está muy apegada a las actividades fruitivas que se recomiendan en las secciones karma-kāṇḍa de los Vedas. No quieren nada más que proposiciones de gratificación de los sentidos para disfrutar la vida en el cielo, en donde el vino y las mujeres son asequibles y la opulencia material es muy común. En los Vedas se recomiendan muchos sacrificios para el ascenso a los planetas celestiales, especialmente los sacrificios jyotiṣṭoma. De hecho, se afirma que cualquiera que desee elevarse a los planetas celestiales debe llevar a cabo estos sacrificios y los hombres con escasa reserva de conocimiento piensan que ese es todo el propósito de la sabiduría Védica. Es muy difícil para dichas personas inexpertas situarse en la acción resuelta de la conciencia de Kṛṣṇa. Así como los necios tienen apego por las flores de árboles venenosos sin conocer el resultado de semejante atracción, de forma similar, los hombres carentes de iluminación son atraídos por dicha opulencia celestial y el subsecuente goce de los sentidos. En la sección karma-kāṇḍa de los Vedas se dice que aquellos que observan las cuatro penitencias mensuales, se vuelven elegibles para tomar la bebida somarasa y volverse inmortales y felices para siempre. Incluso en esta tierra hay quienes están ansiosos de tomar somarasa para volverse fuertes y aptos para disfrutar la gratificación de los sentidos. Dichas personas no tienen ninguna fe en la liberación del cautiverio material y están muy apegadas a las ceremonias pomposas de los sacrificios Védicos. Ellos son generalmente sensuales y no desean nada más aparte de los placeres celestiales de la vida. Se entiende que hay jardines llamados nandana-kānana, que ofrecen una buena oportunidad de disfrutar de la compañía de mujeres bellas y angelicales y de tomar también una abundante cantidad de vino somarasa. Semejante felicidad corporal es ciertamente sensual; por ello es que existen aquellos que están apegados únicamente a la felicidad material y temporal como si fueran los señores del mundo material.

Bg 2.44

भोगैश्वर्यप्रसक्तानां तयापहृतचेतसाम् ।
व्यवसायात्मिका बुद्धिः समाधौ न विधीयते ॥४४॥

bhogaiśvarya-prasaktānāṁ
tayāpahṛta-cetasām
vyavasāyātmikā buddhiḥ
samādhau na vidhīyate

bhoga—disfrute material; aiśvarya—opulencia; prasaktānām—aquellos que están así apegados; tayā—por esas cosas; apahṛta-cetasām—confundidos mentalmente; vyavasāyātmikā—con una determinación firme; buddhiḥ—servicio devocional del Señor; samādhau—en la mente controlada; na—nunca; vidhīyate—ocurre.

En las mentes de aquellos que están demasiado apegados al goce de los sentidos y la opulencia material y que están confundidos por tales cosas, la determinación resuelta del servicio devocional al Señor Supremo, no se presenta.

Samādhi significa «mente fija». El diccionario Védico Nirukti dice: samyag ādhīyate’sminn ātmatattva-yāthātmyam: «Cuando la mente está fija en la comprensión del ser, esto se llama samādhi». El samādhi nunca es posible para las personas que están interesadas en el disfrute material de los sentidos, ni para quienes están confundidos por tales cosas temporales. Ellos están más o menos condenados por el proceso de la energía material.

Bg 2.45

त्रैगुण्यविषया वेदा निस्त्रैगुण्यो भवार्जुन ।
निर्द्वन्द्वो नित्यसत्त्वस्थो निर्योगक्षेम आत्मवान् ॥४५॥

traiguṇya-viṣayā vedā
nistraiguṇyo bhavārjuna
nirdvandvo nitya-sattva-stho
niryoga-kṣema ātmavān

traiguṇya—en relación con las tres modalidades de la naturaleza material; viṣayāḥ—en lo referente a; vedāḥ—escrituras Védicas; nistraiguṇyaḥ—en un estado puro de existencia espiritual; bhava—sé; arjuna—¡oh, Arjuna!; nirdvandvaḥ—libre del dolor causado por la dualidad; nitya-sattva-sthaḥ—estando siempre en sattva (bondad); niryoga-kṣemaḥ—libre (de ideas) de ganancia y conservacion; ātmavān—establecido en el Yo.

Los Vedas tratan principalmente del tema de las tres modalidades de la naturaleza material. Elévate por encima de estas modalidades, ¡oh Arjuna!, sé trascendental a todas ellas. Libérate de todas las dualidades y de todas las ansiedades por obtener seguridad y ganancia y establécete en el Yo.

Todas las actividades materiales implican acciones y reacciones en las tres modalidades de la naturaleza material. Se hacen para obtener resultados fruitivos, los cuales causan cautiverio en el mundo material. En su mayor parte, los Vedas tratan sobre las actividades fruitivas para elevar gradualmente al público en general desde el campo de la gratificación sensorial, hasta una posición en el nivel trascendental. A Arjuna, como estudiante y amigo del Señor Kṛṣṇa, se le aconseja que se eleve a la posición trascendental de la filosofía Vedānta, cuyo comienzo es brahma-jijñāsā, o preguntas sobre la Trascendencia Suprema. Todas las entidades vivientes que están en el mundo material luchan muy duro por la existencia. Para ellas, el Señor, después de la creación del mundo material dio la sabiduría Védica, la cual les aconseja cómo vivir y deshacerse del enredo material. Cuando se terminan las actividades de la gratificación de los sentidos, es decir el capítulo karma-kāṇḍa, se ofrece la oportunidad de la comprensión espiritual en la forma de los Upaniṣads, los cuales son parte de los diferentes Vedas, así como el Bhagavad-gītā es una parte del quinto Veda llamado Mahābhārata. Los Upaniṣads marcan el principio de la vida trascendental. Mientras el cuerpo material existe, hay acciones y reacciones en las modalidades materiales. Uno tiene que aprender tolerancia frente a las dualidades como la felicidad y el sufrimiento, o el frío y el calor y al tolerar dichas dualidades, liberarse de las ansiedades relacionadas con la pérdida y la ganancia. Ésta posición trascendental se alcanza en plena conciencia de Kṛṣṇa cuando dependes completamente de la buena voluntad de Kṛṣṇa.

Bg 2.46

यावानर्थ उदपाने सर्वतः सम्प्लुतोदके ।
तावान्सर्वेषु वेदेषु ब्राह्मणस्य विजानतः ॥४६॥

yāvān artha udapāne
sarvataḥ samplutodake
tāvān sarveṣu vedeṣu
brāhmaṇasya vijānataḥ

yāvān—todo eso; arthaḥ—tiene por objeto; udapāne—en un pozo de agua; sarvataḥ—en todos los aspectos; sampluta-udake—en un gran depósito de agua; tāvān—de modo similar; sarveṣu—en todas; vedeṣu—escrituras Védicas; brāhmaṇasya—del hombre que conoce el Brahman Supremo; vijānataḥ—de aquel que tiene pleno conocimiento.

Todos los propósitos que cumple el pequeño estanque pueden cumplirse de inmediato por los grandes embalses de agua. De forma similar, todos los propósitos de los Vedas pueden ser cumplidos por aquel que conoce el propósito que hay detrás de ellos.

Los rituales y sacrificios que se mencionan en la división karma-kāṇḍa de la literatura Védica sirven para estimular el desarrollo gradual de la autorrealización. Y el propósito de la autorrealización se define claramente en el Capítulo Quince del Bhagavad-gītā (15.15): el propósito del estudio de los Vedas es conocer al Señor Kṛṣṇa,

la causa primordial de todo. Por consiguiente, la autorrealización significa entender a Kṛṣṇa y nuestra relación eterna con Él. La relación de las entidades vivientes con Kṛṣṇa se menciona también en el Decimoquinto Capítulo del Bhagavad-gītā. Las entidades vivientes son partes y porciones de Kṛṣṇa. Por lo tanto, que la entidad viviente individual reviva su conciencia de Kṛṣṇa es la etapa más elevada de perfección del conocimiento Védico. Esto se confirma en el Śrīmad-Bhāgavatam (3.33.7) de la siguiente manera:

aho bata śvapaco’to garīyān yaj-jihvāgre vartate nāma tubhyam tepus tapas te juhuvuḥ sasnur āryā brahmānūcur nāma gṛṇanti ye te.

«¡Oh mi Señor! Una persona que canta Tu santo nombre, aunque haya nacido en una familia inferior como la de un cāṇḍāla (comeperros), está situada en la plataforma más elevada de la autorrealización. Dicha persona debió haber llevado a cabo toda clase de penitencias y sacrificios de acuerdo con los rituales Védicos, y estudiado las literaturas Védicas muchísimas veces, después de bañarse en todos los lugares santos de peregrinaje. Tal persona es considerada la mejor de la familia Ārya». Por consiguiente, se debe ser lo suficientemente inteligente como para entender el propósito de los Vedas, sin estar apegado solamente a los rituales y no se debe desear ser elevado a los reinos celestiales para tener una mejor calidad de gratificación de los sentidos. No es posible para el hombre común de esta época observar todas las reglas y regulaciones de los rituales Védicos y los mandatos de los Vedāntas y los Upaniṣads. Se requiere mucho tiempo, energía, conocimiento y recursos para comprender los propósitos de los Vedas. Esto es difícilmente posible en esta era. La mejor finalidad de la cultura Védica se cumple, no obstante, cantando el santo nombre del Señor como lo recomendó el Señor Caitanya, el salvador de todas las almas caídas. Cuando Prakāśānanda Sarasvatī, un gran erudito Védico, preguntó al Señor Caitanya por qué cantaba el santo nombre del Señor como un sentimental en lugar de estudiar la filosofía Vedānta, el Señor contestó que Su maestro espiritual había descubierto que Él era un gran necio y que por ello le pidió que cantara el santo nombre del Señor Kṛṣṇa. Así lo hizo y entró en éxtasis como un loco. En esta era de Kali la mayor parte de la población es necia y no está preparada adecuadamente para entender la filosofía Vedānta; el mejor propósito de la filosofía Vedānta se cumple al cantar sin ofensas el santo nombre del Señor. Vedānta es la última palabra en sabiduría Védica y el Señor Kṛṣṇa es el autor y conocedor de esta filosofía; y el Vedāntista más elevado es aquella gran alma que se complace en cantar el santo nombre del Señor. Ése es el propósito último de todo el misticismo Védico.

Bg 2.47

कर्मण्येवाधिकारस्ते मा फलेषु कदाचन ।
मा कर्मफलहेतुर्भूर्मा ते सङ्गोऽस्त्वकर्मणि ॥४७॥

karmaṇy evādhikāras te
mā phaleṣu kadācana
mā karma-phala-hetur bhūr
mā te saṅgo’stv akarmaṇi

karmaṇi—deberes prescritos; eva—ciertamente; adhikāraḥ—derecho; te—de ti; —nunca; phaleṣu—en los frutos; kadācana—en ningún momento; —nunca; karmaphala—en el resultado del trabajo; hetuḥ—causa; bhūḥ—volverse; —nunca; te—de ti; saṅgaḥ—apego; astu—haber; akarmaṇi—en el no hacer.

Tienes derecho a desempeñar tu deber prescrito, mas no a los frutos de la acción. Nunca consideres ser la causa de los resultados de tus actividades y jamás te apegues al incumplimiento de tu deber.

Aquí hay tres consideraciones: los deberes prescritos, el trabajo caprichoso y la inacción. Los deberes prescritos se refieren a las actividades realizadas por alguien mientras está en las modalidades de la naturaleza material. Trabajo caprichoso quiere decir hacer acciones sin la sanción de la autoridad y la inacción significa la no ejecución de los deberes prescritos. El Señor aconsejó a Arjuna que no permaneciera inactivo, sino que desempeñara su deber prescrito sin tener apego al resultado. Aquel que se apega al resultado de su trabajo es también la causa de la acción. De este modo, él es quien disfruta y sufre el resultado de dichas acciones. En lo que concierne a los deberes prescritos, estos pueden clasificarse en tres subdivisiones, a saber, el trabajo rutinario, el trabajo de emergencia y las actividades deseadas. El trabajo rutinario, en función a los mandatos de las escrituras, se lleva a cabo sin deseo por los resultados. Ya que uno tiene que hacerlo, el trabajo obligatorio, es acción en la modalidad de la bondad. El trabajo con resultados causa el cautiverio; por lo tanto, ese trabajo no es auspicioso. Todo el mundo tiene su derecho de propiedad en relación a los deberes prescritos, pero debe actuar sin apego por el resultado; dichos deberes obligatorios desinteresados, conducen indudablemente al sendero de la liberación. Por lo tanto, el Señor aconsejó a Arjuna que luchara como una cuestión de deber, sin apego por el resultado. Su abstención de participar en la batalla es otro aspecto del apego. Dicho apego nunca conduce al sendero de la salvación. Cualquier apego, positivo o negativo, es causa de cautiverio. La inacción es pecaminosa. Por lo tanto, el luchar como una cuestión de deber era para Arjuna el único sendero auspicioso hacia la salvación.

Bg 2.48

योगस्थः कुरु कर्माणि सङ्गं त्यक्त्वा धनञ्जय ।
सिद्ध्यसिद्ध्योः समो भूत्वा समत्वं योग उच्यते ॥४८॥

yoga-sthaḥ kuru karmāṇi
saṅgaṁ tyaktvā dhanañjaya
siddhy-asiddhyoḥ samo bhūtvā
samatvaṁ yoga ucyate

yoga-sthaḥ—fijo en el yoga; kuru—desempeña; karmāṇi—tus deberes; saṅgam—apego; tyaktvā—habiendo abandonado; dhanañjaya—¡O Dhanañjaya!; siddhi-asiddhyoḥ—en el éxito y en el fracaso; samaḥ—igual; bhūtvā—volviéndose; samatvam—ecuanimidad mental; yogaḥ—yoga; ucyate—es llamado.

Sé firme en el yoga ¡oh, Arjuna! Desempeña tu deber y abandona todo apego por el éxito o el fracaso. Dicha ecuanimidad mental se llama yoga.

Kṛṣṇa le dice a Arjuna que debe actuar en yoga y ¿qué es ese yoga? Yoga significa concentrar la mente en el Supremo controlando los sentidos que siempre perturban. Y, ¿quién es el Supremo? El Supremo es el Señor. Y puesto que Él Mismo le está diciendo a Arjuna que luche, Arjuna no tiene nada que ver con los resultados de la lucha. La ganancia o la victoria son la responsabilidad de Kṛṣṇa. A Arjuna simplemente se le aconseja que actúe de acuerdo a los dictados de Kṛṣṇa. El verdadero yoga consiste en seguir los dictados de Kṛṣṇa y esto se lleva a la práctica en el proceso llamado conciencia de Kṛṣṇa. Únicamente mediante la conciencia de Kṛṣṇa es posible renunciar al sentido de propiedad. Uno tiene que volverse el sirviente de Kṛṣṇa, o el sirviente del sirviente de Kṛṣṇa. Esa es la forma correcta de desempeñar el deber en conciencia de Kṛṣṇa, y es lo único que nos puede ayudar a actuar en yoga. Arjuna es un kṣatriya y como tal, participa de la institución varṇāśrama-dharma. En el Viṣṇu Purāṇa se dice que todo el propósito del varṇāśrama-dharma es satisfacer a Viṣṇu. Nadie debe satisfacerse a sí mismo como es la norma en el mundo material, sino que uno debe satisfacer a Kṛṣṇa. En consecuencia, a menos que uno satisfaga a Kṛṣṇa no podrá observar correctamente los principios del varṇāśrama-dharma. Indirectamente, a Arjuna se le aconsejó que actuara tal como Kṛṣṇa le había dicho.

Bg 2.49

दूरेण ह्यवरं कर्म बुद्धियोगाद्धनञ्जय ।
बुद्धौ शरणमन्विच्छ कृपणाः फलहेतवः ॥४९॥

dūreṇa hy avaraṁ karma
buddhi-yogād dhanañjaya
buddhau śaraṇam anviccha
kṛpaṇāḥ phala-hetavaḥ

dūreṇa—desechando a gran distancia; hi—ciertamente; avaram—abominable; karma—actividades; buddhi-yogāt—por la fuerza de la conciencia de Kṛṣṇa; dhanañjaya—¡oh, conquistador de riquezas!; buddhau—con semejante conciencia; śaraṇam—entrega completa; anviccha—deseo; kṛpaṇāḥ—los avaros; phala-hetavaḥ—aquellos que desean acción fruitiva.

¡Oh Dhanañjaya!, deshazte de todas las actividades fruitivas mediante el servicio devocional y entrégate por completo a esa conciencia. Aquellos que desean gozar del fruto de su trabajo son avaros.

Aquel que en realidad ha llegado a entender su posición constitucional como sirviente eterno del Señor, abandona todas las ocupaciones excepto el trabajar en conciencia de Kṛṣṇa. Como ya explicamos, buddhi-yoga significa servicio trascendental amoroso al Señor. Dicho servicio devocional es la forma correcta de actuar para la entidad viviente. Únicamente los avaros desean gozar del fruto de su propio trabajo, solo para enredarse aun más en el cautiverio material. A excepción del trabajo en conciencia de Kṛṣṇa, todas las actividades son abominables porque atan al trabajador continuamente al ciclo de nacimiento y muerte. Por lo tanto, nunca deberás desear ser la causa del trabajo. Todo debe hacerse en conciencia de Kṛṣṇa para la satisfacción de Kṛṣṇa. Los avaros no saben cómo utilizar los valiosos bienes que adquieren por buena fortuna o trabajo duro. Uno debe utilizar todas sus energías trabajando en conciencia de Kṛṣṇa y eso hará de su vida un éxito. Al igual que los avaros, las personas desafortunadas no ocupan su energía humana en el servicio del Señor.

Bg 2.5

गुरूनहत्वा हि महानुभावान्
श्रेयो भोक्तुं भैक्ष्यमपीह लोके ।
हत्वार्थकामांस्तु गुरूनिहैव
भुञ्जीय भोगान् रुधिरप्रदिग्धान् ॥५॥

gurūn ahatvā hi mahānubhāvān
śreyo bhoktuṁ bhaikṣyam apīha loke
hatvārtha-kāmāṁs tu gurūn ihaiva
bhuñjīya bhogān rudhira-pradigdhān

gurūn—los superiores; ahatvā—al matar; hi—ciertamente; mahā-anubhāvān—grandes almas; śreyaḥ—es mejor; bhoktum—disfrutar de la vida; bhaikṣyam—mendigando; api—incluso; iha—en esta vida; loke—en este mundo; hatvā—matando; artha—ganancia; kāmān—deseando de este modo; tu—pero; gurūn—superiores; iha—en este mundo; eva—ciertamente; bhuñjīya—tiene que disfrutar; bhogān—objetos del disfrute; rudhira—sangre; pradigdhān—manchadas de.

Es mejor vivir en este mundo mendigando que vivir a costa de la vida de las grandes almas que son mis maestros. Aunque sean codiciosos no dejan de ser superiores. Si se les mata, nuestros trofeos quedarán manchados de sangre.

Según los códigos de las escrituras, el maestro que incurre en alguna acción abominable y ha perdido su sentido de discriminación, puede ser abandonado. Bhīṣma y Droṇa se vieron obligados a tomar el bando de Duryodhana debido a su ayuda económica, aunque no debían haber aceptado semejante posición únicamente por consideraciones financieras. Bajo esas circunstancias ellos han perdido su respetabilidad como maestros. Pero Arjuna piensa que ellos no obstante, siguen siendo sus superiores y que por lo tanto, disfrutar de ganancias materiales después de matarles significaría disfrutar trofeos manchados de sangre.

Bg 2.50

बुद्धियुक्तो जहातीह उभे सुकृतदुष्कृते ।
तस्माद्योगाय युज्यस्व योगः कर्मसु कौशलम् ॥५०॥

buddhi-yukto jahātīha
ubhe sukṛta-duṣkṛte
tasmād yogāya yujyasva
yogaḥ karmasu kauśalam

buddhi-yuktaḥ—aquel que está ocupado en el servicio devocional; jahāti—puede librarse de; iha—en esta vida; ubhe—en ambos; sukṛta-duṣkṛte—en los resultados buenos y malos; tasmāt—por consiguiente; yogāya—por el servicio devocional; yujyasva—ocúpate así; yogaḥ—conciencia de Kṛṣṇa; karmasu—en todas las actividades; kauśalam—arte.

Un hombre ocupado en el servicio devocional se deshace tanto de las buenas acciones como de las malas, incluso en esta vida. Por ello, ¡oh Arjuna!, esfuérzate por el yoga, el cual es el arte de todo trabajo.

Desde tiempo inmemorial, cada entidad viviente ha acumulado las diversas reacciones de su trabajo bueno y malo. Debido a ello, es perpetuamente ignorante de su verdadera posición constitucional. La ignorancia puede ser disipada mediante la instrucción del Bhagavad-gītā, que enseña a entregarse al Señor Kṛṣṇa en todos los aspectos y liberarse de ser una víctima encadenada a la acción y la reacción, nacimiento tras nacimiento. Por lo tanto, a Arjuna se le aconseja que actúe en conciencia de Kṛṣṇa, el proceso purificador de la acción resultante.

Bg 2.51

कर्मजं बुद्धियुक्ता हि फलं त्यक्त्वा मनीषिणः ।
जन्मबन्धविनिर्मुक्ताः पदं गच्छन्त्यनामयम् ॥५१॥

karma-jaṁ buddhi-yuktā hi
phalaṁ tyaktvā manīṣiṇaḥ
janma-bandha-vinirmuktāḥ
padaṁ gacchanty anāmayam

karma-jam—debido a las actividades fruitivas; buddhi-yuktāḥ—realizándose en el servicio devocional; hi—ciertamente; phalam—resultados; tyaktvā—abandonando; manīṣiṇaḥ—devotos que son grandes sabios; janma-bandha—del cautiverio del nacimiento y la muerte; vinirmuktāḥ—almas liberadas; padam—posición; gacchanti—alcanzan; anāmayam—sin miserias.

Los sabios, dedicados al servicio devocional, se refugian en el Señor y renunciando a los frutos de la acción en el mundo material se liberan del ciclo de nacimiento y muerte. De esta manera, ellos pueden alcanzar ese estado más allá de todas las miserias.

Las entidades vivientes liberadas buscan ese lugar donde no hay miserias materiales. El Bhāgavatam dice:

samāśritā ye padapallava-plavaṁ mahat-padaṁ puṇya-yaśo murāreḥ bhāvambudhir vatsa-padaṁ paraṁ padaṁ paraṁ padaṁ yad vipadāṁ na teṣām (Bhāg. 10.14.58)

. 10.14.58)

«Para aquel que ha aceptado el bote de los pies de loto del Señor, quien es el refugio de la manifestación cósmica y es famoso como Mukunda o el otorgador de mukti, el océano del mundo material es como el agua contenida en la huella de un ternero.

Param padam, o el lugar donde no hay miserias materiales, o Vaikuṇṭha, es su meta, no el lugar donde existe peligro a cada paso de la vida». Debido a la ignorancia, no sabemos que este mundo material es un lugar miserable donde hay peligros a cada paso. Es únicamente debido a su ignorancia, que las personas menos inteligentes tratan de adaptarse a la situación mediante actividades fruitivas, creyendo que las acciones resultantes les harán felices. No saben que en ningún tipo de cuerpo material, en lugar alguno dentro del universo, puede haber una vida sin miserias. Las miserias de la vida, llamadas nacimiento, muerte, vejez y enfermedades, están presentes por doquier en el mundo material. Pero aquel que entiende su posición constitucional verdadera como sirviente eterno del Señor y conoce por lo tanto, la posición de la Personalidad de Dios, se ocupa en el servicio amoroso y trascendental del Señor. Por consiguiente, se cualifica para entrar en los planetas Vaikuṇṭha donde no existe ni la miserable vida material, ni la influencia del tiempo y la muerte. Conocer la posición constitucional propia significa conocer también la sublime posición del Señor. Aquel que piensa erróneamente que la posición de la entidad viviente y la posición del Señor están en un mismo nivel, se entiende que está en la oscuridad y por lo tanto, no está capacitado para ocuparse en el servicio devocional del Señor. Él mismo se convierte en señor y forja así el camino hacia la repetición del nacimiento y la muerte. Pero aquel que entendiendo que su posición es la de servir, se transfiere al servicio del Señor, se hace elegible de inmediato para ir a Vaikuṇṭhaloka. El servicio por la causa del Señor se llama karmayoga o buddhi-yoga, o en palabras más sencillas, servicio devocional al Señor.

Bg 2.52

यदा ते मोहकलिलं बुद्धिर्व्यतितरिष्यति ।
तदा गन्तासि निर्वेदं श्रोतव्यस्य श्रुतस्य च ॥५२॥

yadā te moha-kalilaṁ
buddhir vyatitariṣyati
tadā gantāsi nirvedaṁ
śrotavyasya śrutasya ca

yadā—cuando; te—tu; moha—ilusorio; kalilam—denso bosque; budddhiḥ—servicio trascendental con inteligencia; vyatitariṣyati—supera; tadā—en ese momento; gantāsi—irás; nirvedam—indiferencia; śrotavyasya—todo lo que habrá de oírse; śrutasya—todo lo que se ha oído; ca—también.

Cuando tu inteligencia haya salido del espeso bosque de la ilusión, te volverás indiferente a todo lo que se ha oído y a todo lo que está por oírse.

Hay muchos buenos ejemplos en las vidas de los grandes devotos del Señor, de aquellos que se volvieron indiferentes a los rituales de los Vedas simplemente mediante el servicio devocional al Señor. Cuando una persona entiende realmente a Kṛṣṇa y su relación con Kṛṣṇa, de un modo natural, se vuelve completamente indife-

rente a los rituales de las actividades fruitivas, aunque sea un brāhmaṇa con experiencia. Śrī Mādhavendra Purī, un gran devoto y ācārya en la línea de los devotos dice:

sandhyā-vandana bhadram astu bhavato bhoḥ snāna tubhyaṁ namo bho devāḥ pitaraś ca tarpaṇa-vidhau nāhaṁ kṣamaḥ kṣamyatām yatra kvāpi niṣadya yādava-kulottamasya kaṁsa-dviṣaḥ smāraṁ smāram aghaṁ harāmi tad alaṁ manye kim anyena me.

«¡Oh Señor! En mis oraciones tres veces al día, Te ofrezco toda gloria. Al bañarme Te ofrezco mis reverencias. ¡Oh semidioses!, ¡oh, antepasados!, por favor, perdonad mi incapacidad para ofreceros mis respetos. Ahora, dondequiera que me siento, recuerdo al gran descendiente de la dinastía Yadu (Kṛṣṇa), el enemigo de Kaṁsa y puedo liberarme así de todo cautiverio pecaminoso. Pienso que esto es suficiente para mí». Los ritos y rituales Védicos son imperativos para los neófitos: estos comprenden todo tipo de oraciones tres veces al día, bañarse temprano por la mañana, ofrecer respetos a los antepasados, etc. Pero cuando alguien está plenamente situado en conciencia de Kṛṣṇa y se ocupa en Su servicio trascendental amoroso, se vuelve indiferente a todos estos principios regulativos porque ya ha alcanzado la perfección. Si alguien puede alcanzar la plataforma de la comprensión mediante el servicio al Señor Supremo Kṛṣṇa, ya no tiene que llevar a cabo los distintos tipos de penitencias y sacrificios que las escrituras reveladas recomiendan. Y de forma similar, si alguien no ha entendido que el propósito de los Vedas es alcanzar a Kṛṣṇa y simplemente se ocupa en los rituales, etc., entonces pierde su tiempo inútilmente en dichas actividades. Las personas en conciencia de Kṛṣṇa trascienden el límite de śabda-brahma, es decir, el ámbito de los Vedas y los Upaniṣads.

Bg 2.53

श्रुतिविप्रतिपन्ना ते यदा स्थास्यति निश्चला ।
समाधावचला बुद्धिस्तदा योगमवाप्स्यसि ॥५३॥

śruti-vipratipannā te
yadā sthāsyati niścalā
samādhāv acalā buddhis
tadā yogam avāpsyasi

śruti—revelación Védica; vipratipannā—sin ser influenciado por los resultados fruitivos de los Vedas; te—tu; yadā—cuando; sthāsyati—permanece; niścalā—inmóvil; samādhau—con conciencia trascendental o conciencia de Kṛṣṇa; acalā—inque-brantable; buddhiḥ—inteligencia; tadā—en ese momento; yogam—autorrealización; avāpsyasi—alcanzarás.

Cuando tu mente ya no se perturbe con el florido lenguaje de los Vedas y cuando permanezca fija en el trance de la autorrealización, entonces habrás alcanzado la conciencia Divina.

El decir que alguien está en estado samādhi equivale a decir que ha entendido plenamente la conciencia de Kṛṣṇa; es decir, aquel que está situado en pleno samādhi ha comprendido Brahmaṇ, Paramātmā y Bhagavān. La perfección más elevada de la autorrealización consiste en entender que eres eternamente el sirviente de Kṛṣṇa y que tu único interés es desempeñar tu deber en conciencia de Kṛṣṇa. Una persona consciente de Kṛṣṇa, o un devoto inquebrantable del Señor, no debe dejarse perturbar por el florido lenguaje de los Vedas, ni tampoco ocuparse en actividades fruitivas para promocionarse al reino celestial. En conciencia de Kṛṣṇa entras directamente en comunión con Kṛṣṇa y en ese estado trascendental puedes entender todas las instrucciones de Kṛṣṇa. Tienes la seguridad de alcanzar los resultados y el conocimiento conclusivo. Uno solamente tiene que cumplir las órdenes de Kṛṣṇa o de Su representante, el maestro espiritual.

Bg 2.54

अर्जुन उवाच ।
स्थितप्रज्ञस्य का भाषा समाधिस्थस्य केशव ।
स्थितधीः किं प्रभाषेत किमासीत व्रजेत किम् ॥५४॥

arjuna uvāca
sthita-prajñasya kā bhāṣā
samādhi-sthasya keśava
sthita-dhīḥ kiṁ prabhāṣeta
kim āsīta vrajeta kiṁ

arjunaḥ uvāca—Arjuna dijo; sthita-prajñasya—de aquel que está situado en conciencia de Kṛṣṇa firme; —qué; bhāṣā—lenguaje; samādhi-sthasya—de aquel que está situado en trance; keśava—¡oh, Kṛṣṇa!; sthita-dhīḥ—uno que está fijo en conciencia de Kṛṣṇa; kim—qué; prabhāṣeta—habla; kim—cómo; āsīta—permanece; vrajeta—camina; kim—cómo.

Arjuna dijo: ¿Cuáles son los síntomas de aquel cuya conciencia está así fusionada en la Trascendencia? ¿Cómo habla y cuál es su lenguaje? ¿Cómo se sienta y cómo camina?

Así como todos y cada uno de los hombres tiene sus síntomas de acuerdo a su situación particular, de forma similar, alguien que es consciente de Kṛṣṇa tiene su naturaleza particular –como habla, como camina, como piensa, como siente, etc. Así como un hombre rico tiene sus síntomas mediante los cuales se le conoce como un hombre rico, así como el enfermo tiene sus síntomas por los cuales se le reconoce como un enfermo, o como un hombre erudito tiene sus síntomas, del mismo modo, un hombre en conciencia trascendental de Kṛṣṇa tiene síntomas específicos en sus diferentes tratos. Uno puede conocer sus síntomas específicos por medio del Bhagavad-gītā. Lo más importante es como habla el hombre en conciencia de Kṛṣṇa, ya que el lenguaje es la cualidad principal de cualquier hombre. Se dice que a un necio no se le descubre mientras no hable y ciertamente, no se puede identificar a un necio bien vestido a menos que hable, pero en cuanto habla, al instante se revela. El síntoma inmediato de un hombre consciente de Kṛṣṇa es que solamente habla de Kṛṣṇa y de asuntos relacionados con Él. Los demás síntomas siguen en forma automática, como se explicará a continuación.

Bg 2.55

श्रीभगवानुवाच ।
प्रजहाति यदा कामान्सर्वान्पार्थ मनोगतान् ।
आत्मन्येवात्मना तुष्टः स्थितप्रज्ञस्तदोच्यते ॥५५॥

śrī bhagavān uvāca
prajahāti yadā kāmān
sarvān pārtha mano-gatān
ātmany evātmanā tuṣṭaḥ
sthita-prajñas tadocyate

śrī bhagavān uvāca—la Suprema Personalidad de Dios dijo; prajahāti—abandona; yadā—cuando; kāmān—deseos de complacer los sentidos; sarvān—de todas las variedades; pārtha—¡oh, hijo de Pṛthā!; manaḥ-gatān—de la especulación mental; ātmani—en el estado puro del alma; eva—ciertamente; ātmanā—mediante la mente purificada; tuṣṭaḥ—satisfecho; sthita-prajña—situado en un estado trascendental; tadā—en ese momento; ucyate—se dice.

El Señor Bienaventurado dijo: ¡Oh Pārtha!, se dice que un hombre está en conciencia trascendental pura, cuando renuncia a toda clase de deseos de los sentidos, que surgen de la elucubración mental y cuando su mente encuentra satisfacción únicamente en el yo.

El Bhāgavatam afirma que cualquier persona que está situada plenamente en conciencia de Kṛṣṇa, o servicio devocional al Señor, posee todas las buenas cualidades de los grandes sabios, mientras que una persona que no está de este modo situada trascendentalmente, no tiene ninguna buena cualidad, pues es seguro que se refugiará en sus propias especulaciones mentales. Por consiguiente, como bien se dice aquí, uno tiene que renunciar a toda clase de deseos de los sentidos, elaborados por la especulación mental. Estos deseos de los sentidos no se pueden detener artificialmente, pero si nos ocupamos en la conciencia de Kṛṣṇa, entonces los deseos de los sentidos se apaciguan automáticamente, sin hacer esfuerzos externos. Por lo tanto, debemos ocuparnos en la conciencia de Kṛṣṇa sin dudarlo, ya que este servicio devocional nos ayudará a elevarnos inmediatamente a la plataforma trascendental.

El alma sumamente evolucionada permanece siempre satisfecha en sí misma, al consagrarse como sirviente eterno del Señor Supremo. Dicha persona situada trascendentalmente, no tiene deseos sensoriales producidos por el materialismo mezquino, sino que permanece siempre feliz en su posición natural de servir eternamente al Señor Supremo.

Bg 2.56

दुःखेष्वनुद्विग्नमनाः सुखेषु विगतस्पृहः ।
वीतरागभयक्रोधः स्थितधीर्मुनिरुच्यते ॥५६॥

duḥkheṣv anudvigna-manāḥ
sukheṣu vigata-spṛhaḥ
vīta-rāga-bhaya-krodhaḥ
sthita-dhīr munir ucyate

duḥkheṣu—en las tres clases de miserias; anudvigna-manāḥ—sin estar agitado mentalmente; sukheṣu—en la felicidad; vigata-spṛhaḥ—sin estar demasiado interesado; vīta—libre de; rāga—apego; bhaya—temor; krodhaḥ—ira; sthita-dhīḥ—aquel que es estable; muniḥ—un sabio; ucyate—es llamado.

Aquel que no se perturba a pesar de las tres miserias, ni se regocija cuando hay felicidad y quien está libre del apego, del temor y de la ira, es llamado un sabio de mente estable.

La palabra muni se refiere a aquel que puede agitar su mente de diversas maneras para especular mentalmente, sin llegar a una conclusión real. Se dice que cada muni tiene un punto de vista diferente y si un muni no difiere de los demás munis, no se le puede llamar muni en el sentido estricto de la palabra. Nāsau munir yasya mataṁ na bhinnam. Pero un sthita-dhī-muni, al que aquí se refiere el Señor, es diferente del muni ordinario. El sthita-dhī-muni está situado siempre en conciencia de Kṛṣṇa, pues él ha agotado todas sus actividades de especulación creativa. Él ha superado la etapa de las especulaciones mentales y ha llegado a la conclusión de que el Señor Śrī Kṛṣṇa, o Vāsudeva, lo es todo. Se le llama muni de mente fija. Dicha persona que es completamente consciente de Kṛṣṇa no se perturba en absoluto por el ataque de las tres miserias, pues acepta todas las miserias como la misericordia del Señor, creyéndose merecedora de aun más dificultades debido a sus fechorías pasadas; y ve cómo sus miserias, por la gracia del Señor, se reducen al mínimo. De forma similar, cuando ella es feliz, se lo agradece al Señor y considera que no merece esa felicidad; se da cuenta de que es únicamente debido a la gracia del Señor, que él se encuentra en una condición tan cómoda y puede ofrecer un mejor servicio al Señor. Y para el servicio al Señor, él es siempre atrevido, activo y no es influenciado ni por el apego ni por la aversión. Apego significa aceptar cosas para la propia gratificación de los sentidos y desapego es la ausencia de dicho apego sensorial. Pero alguien que está fijo en la conciencia de Kṛṣṇa no tiene apego ni desapego porque su vida está dedicada

al servicio del Señor. Por consiguiente, no se enfada en absoluto, ni siquiera cuando sus esfuerzos fracasan. Una persona consciente de Kṛṣṇa es siempre estable en su determinación.

Bg 2.57

यः सर्वत्रानभिस्नेहस्तत्तत्प्राप्य शुभाशुभम् ।
नाभिनन्दति न द्वेष्टि तस्य प्रज्ञा प्रतिष्ठिता ॥५७॥

yaḥ sarvatrānabhisnehas
tat tat prāpya śubhāśubham
nābhinandati na dveṣṭi
tasya prajñā pratiṣṭhitā

yaḥ—aquel que; sarvatra—en todas partes; anabhisnehaḥ—sin afecto; tat—eso; tat—eso; prāpya—logrando; śubha—bien; aśubham—mal; na—nunca; abhinandati—elogia; na—nunca; dveṣṭi—envidia; tasya—su; prajñā—conocimiento perfecto; pratiṣṭhitā—fijo.

Aquel que no tiene apego, quien no se regocija cuando obtiene el bien, ni se lamenta cuando obtiene el mal, se encuentra firmemente fijo en el conocimiento perfecto.

En el mundo material siempre hay alguna alteración que puede ser buena o mala. Se debe entender que aquel que no se agita por semejantes trastornos materiales, ni es afectado por el bien o por el mal, está fijo en la conciencia de Kṛṣṇa. Mientras permanecemos en el mundo material, siempre habrá la posibilidad del bien o del mal porque este mundo está lleno de dualidad. Pero a quien está fijo en conciencia de Kṛṣṇa, no le afectan el bien y el mal porque a él solamente le interesa Kṛṣṇa, quien es completamente el bien absoluto total. Dicha conciencia de Kṛṣṇa nos sitúa en una posición trascendental perfecta que técnicamente se llama samādhi.

Bg 2.58

यदा संहरते चायं कूर्मोऽङ्गानीव सर्वशः ।
इन्द्रियाणीन्द्रियार्थेभ्यस्तस्य प्रज्ञा प्रतिष्ठिता ॥५८॥

yadā saṁharate cāyaṁ
kūrmo’ṅgānīva sarvaśaḥ
indriyāṇīndriyārthebhyas
tasya prajñā pratiṣṭhitā

yadā—cuando; saṁharate—retrae; ca—también; ayam—todos estos; kūrmaḥ—tortuga; aṅgāni—extremidades; iva—como; sarvaśaḥ—por completo; indriyāṇi—sentidos; indriya-arthebhyaḥ—de los objetos de los sentidos; tasya—su; prajñā—conciencia; pratiṣṭhitā—fija.

Aquel que es capaz de retraer sus sentidos de los objetos de los sentidos, así como la tortuga retrae sus extremidades dentro del caparazón, se debe entender que está verdaderamente establecido en el conocimiento.

La prueba de un yogī, de un devoto, o de un alma autorrealizada, es que él es capaz de controlar sus sentidos según su plan. La mayoría de la gente sin embargo, es sirviente de los sentidos y así pues, es dirigida por el dictado de los sentidos. Esa es la respuesta a la pregunta de cómo está situado el yogī. Los sentidos son comparados a serpientes venenosas. Ellos quieren actuar muy libremente sin restricción alguna. El yogī, o devoto, tiene que ser muy fuerte para controlar a las serpientes –como un encantador de serpientes. Nunca les permite actuar independientemente. Hay muchos mandatos en las escrituras reveladas; unos prohiben y otros prescriben. A menos que uno sea capaz de seguir estas prohibiciones y prescripciones, restringiéndose del goce de los sentidos, no podrá establecerse firmemente en la conciencia de Kṛṣṇa. El mejor ejemplo dado aquí es la tortuga. La tortuga puede retraer sus sentidos en cualquier momento y mostrarlos de nuevo en cualquier momento, con algún propósito particular. De forma similar, las personas conscientes de Kṛṣṇa utilizan sus sentidos únicamente con un propósito determinado en el servicio del Señor y de no ser así, los retraen. El mantener siempre los sentidos en el servicio del Señor, es el ejemplo ofrecido por la analogía de la tortuga, quien mantiene sus sentidos dentro de sí.

Bg 2.59

विषया विनिवर्तन्ते निराहारस्य देहिनः ।
रसवर्जं रसोऽप्यस्य परं दृष्ट्वा निवर्तते ॥५९॥

viṣayā vinivartante
nirāhārasya dehinaḥ
rasa-varjaṁ raso’py asya
paraṁ dṛṣṭvā nivartate

viṣayāḥ—objetos para el disfrute de los sentidos; vinivartante—se practica el apartarse de; nirāhārasya—mediante restricciones negativas; dehinaḥ—para el ser corporificado; rasa-varjam—abandonando el gusto; rasaḥ—sentido de disfrute; api—aunque hay; asya—su; param—cosas muy superiores; dṛṣṭvā—experimentando; nivartate—cesa de.

El alma corporificada puede que se abstenga del disfrute sensorial, aunque el gusto por los objetos de los sentidos permanece. Pero, cesando dichas ocupaciones al experimentar un gusto superior, él está fijo en la conciencia.

A menos que alguien esté situado trascendentalmente, no le es posible cesar el disfrute de los sentidos. El proceso de la restricción del disfrute de los sentidos mediante reglas y regulaciones, es algo así como prohibir a una persona enferma cierto tipo de alimentos. Al paciente sin embargo, ni le gustan tales restricciones ni pierde el gusto por los alimentos. De forma similar, la restricción de los sentidos mediante algún proceso espiritual como el aṣṭāṅga-yoga, el cual comprende el yama, niyama, āsana, prāṇāyāma, pratyāhāra, dharaṇā, dhyāna, etc., se recomienda para las personas menos inteligentes que no tienen un conocimiento mejor. Pero aquel que ha saboreado la belleza de Kṛṣṇa, el Señor Supremo, en el transcurso de su avance en la conciencia de Kṛṣṇa, ya no tiene gusto por las cosas materiales muertas. Por lo tanto, existen restricciones para los neófitos menos inteligentes en el avance espiritual de la vida, pero dichas restricciones son buenas únicamente si en realidad se tiene un gusto por la conciencia de Kṛṣṇa. Cuando alguien es en verdad consciente de Kṛṣṇa, automáticamente pierde el gusto por las cosas insulsas.

Bg 2.6

न चैतद्विद्मः कतरन्नो गरीयो
यद्वा जयेम यदि वा नो जयेयुः ।
यानेव हत्वा न जिजीविषामस्-
तेऽवस्थिताः प्रमुखे धार्तराष्ट्राः ॥६॥

na caitad vidmaḥ kataran no garīyo
yad vā jayema yadi vā no jayeyuḥ
yān eva hatvā na jijīviṣāmas
te’vasthitāḥ pramukhe dhārtarāṣṭrāḥ

na—ni; ca—también; etat—esto; vidmaḥ—sabemos; katarat—lo cual; naḥ—nosotros; garīyaḥ—mejor; yat—que; va—ya sea; jayema—nos conquisten; yadi—si; —o; naḥ—nosotros; jayeyuḥ—conquisten; yān—aquellos; eva—ciertamente; hatvā—matando; na—nunca; jijīviṣāmaḥ—querríamos vivir; te—todos ellos; avasthitāḥ—están situados; pramukhe—en el frente; dhārtarāṣṭrāḥ—los hijos de Dhṛtarāṣṭra.

Ni sabemos qué es mejor –si vencerlos o ser vencidos por ellos. Los hijos de Dhṛtarāṣṭra, a los que si matáramos no nos importaría vivir, están ahora ante nosotros en este campo de batalla.

Aunque el deber de los kṣatriyas consiste en luchar, Arjuna no sabía si debía luchar y correr el riesgo de crear violencia innecesaria, o abstenerse y vivir pidiendo limosna. Si no conquistaba al enemigo, el mendigar sería su único medio de subsistencia. Tampoco había certeza de victoria porque cualquiera de los dos bandos podría salir victorioso. Aunque les aguardase la victoria (y su causa era justa), no obstante, si los hijos de Dhṛtarāṣṭra morían en la batalla, sería muy difícil vivir en su ausencia. Bajo esas circunstancias, eso sería otro tipo de derrota para ellos. Todas estas consideraciones de Arjuna prueban definitivamente que no era solamente un gran devoto del Señor, sino que también estaba sumamente iluminado y tenía control completo de su mente y sus sentidos. Su deseo de vivir mendigando, a pesar de haber nacido en una familia de reyes, es otra señal de desapego. Él era verdaderamente virtuoso, tal como lo indican estas cualidades combinadas con su fe en las palabras instructivas de Śrī Kṛṣṇa (su maestro espiritual). Se concluye que Arjuna era bastante apto para la liberación. A menos que los sentidos estén controlados, no hay posibilidad de elevarse a la plataforma del conocimiento y sin conocimiento ni devoción no hay posibilidad de liberación. Arjuna era competente en todos esos atributos más allá y por encima de los enormes atributos que poseía en sus relaciones materiales.

Bg 2.60

यततो ह्यपि कौन्तेय पुरुषस्य विपश्चितः ।
इन्द्रियाणि प्रमाथीनि हरन्ति प्रसभं मनः ॥६०॥

yatato hy api kaunteya
puruṣasya vipaścitaḥ
indriyāṇi pramāthīni
haranti prasabhaṁ manaḥ

yatataḥ—mientras se esfuerza; hi—ciertamente; api—a pesar de; kaunteya—¡oh, hijo de Kuntī!; puruṣasya—del hombre; vipaścitaḥ—lleno de conocimiento discriminador; indriyāṇi—los sentidos; pramāthīni—estimulado; haranti—tira fuertemente; prasabham—a la fuerza; manaḥ—la mente.

Los sentidos son tan fuertes e impetuosos, ¡oh, Arjuna! que arrastran por la fuerza incluso la mente del hombre de discernimiento que se esfuerza por controlarlos.

Hay muchos sabios versados, filósofos y trascendentalistas que tratan de conquistar los sentidos. Pero a pesar de sus esfuerzos, incluso el más elevado de ellos a veces cae víctima del disfrute de los sentidos materiales debido a la agitación de la mente. Incluso Viśvāmitra, un gran sabio y yogī perfecto, fue inducido al disfrute sexual por Menakā, aunque el yogī se esforzaba en controlar sus sentidos mediante severos tipos de penitencias y la práctica del yoga. Y, por supuesto, hay muchos casos similares en la historia del mundo. Por lo tanto, es muy difícil controlar la mente y los sentidos sin ser plenamente consciente de Kṛṣṇa. Sin ocupar la mente en Kṛṣṇa, uno no puede cesar dichas ocupaciones materiales. Un ejemplo práctico nos lo da Śrī Yāmunācārya, un gran santo y devoto quien dice: «Desde que mi mente se ha ocupado en el servicio de los pies de loto del Señor Kṛṣṇa y he estado disfrutando un humor trascendental cada vez más fresco, cuando quiera que pienso en la vida sexual con una mujer, al instante aparto mi rostro y escupo en tal pensamiento». La conciencia de Kṛṣṇa es algo tan trascendentalmente agradable, que el goce material se vuelve automáticamente desagradable. Es como si un hambriento hubiera satisfecho su hambre con una cantidad suficiente de alimentos nutritivos. También Mahārāja Ambarīṣa venció a Durvāsā Muni, un gran yogī, simplemente porque su mente estaba ocupada en conciencia de Kṛṣṇa.

Bg 2.61

तानि सर्वाणि संयम्य युक्त आसीत मत्परः ।
वशे हि यस्येन्द्रियाणि तस्य प्रज्ञा प्रतिष्ठिता ॥६१॥

tāni sarvāṇi saṁyamya
yukta āsīta mat-paraḥ
vaśe hi yasyendriyāṇi
tasya prajñā pratiṣṭhitā

tāni—esos sentidos; sarvāṇi—todos; saṁyamya—manteniendo bajo control; yuktaḥ—estando ocupados; āsīta—estando así situados; mat-paraḥ—en relación conmigo; vaśe—en subyugación total; hi—ciertamente; yasya—aquel que; indriyāṇi—sentidos; tasya—su; prajñā—conciencia; pratiṣṭhitā—fija.

Aquel que restringe sus sentidos y fija su conciencia en Mí, es conocido como un hombre de inteligencia estable.

En este verso se explica claramente que el concepto más elevado de la perfección del yoga es la conciencia de Kṛṣṇa. Y, a menos que alguien sea consciente de Kṛṣṇa, no es posible en absoluto controlar los sentidos. Como se citó anteriormente, el gran sabio Durvāsā Muni provocó una riña con Mahārāja Ambarīṣa y debido a su orgullo, Durvāsā Muni se enfadó innecesariamente y por eso no pudo contener sus sentidos. El rey en cambio, aunque no era un yogī tan poderoso como el sabio pero sí un devoto del Señor, toleró en silencio todas las injusticias del sabio y por ello resultó victorioso. El rey pudo controlar sus sentidos debido a las cualidades siguientes, como se mencionan en el Śrīmad-Bhāgavatam:

sa vai manaḥ kṛṣṇa-padāravindayor vacāṁsi vaikuṇṭha-guṇānavarṇane karau harer mandira-mārjanādiṣu śrutiṁ cakārācyuta-sat-kathodaye

mukunda-liṅgālaya-darśane dṛśau tad-bhṛtya-gātra-sparśe’ṅga-saṅgamam ghrāṇaṁ ca tat-pāda-saroja-saurabhe śrīmat-tulasyā rasanāṁ tad-arpite

pādau hareḥ kṣetra-padānusarpaṇe śiro hṛṣīkeśa-padābhivandane kāmaṁ ca dāsye na tu kāma-kāmyayā yathottamaśloka-janāśrayā ratiḥ

«El rey Ambarīṣa fijó su mente en los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, ocupó sus palabras en describir la morada del Señor, sus manos en limpiar el templo del Señor, sus oídos en escuchar los pasatiempos del Señor, sus ojos en ver la forma del Señor, su cuerpo en tocar el cuerpo del devoto, su nariz en oler el aroma de las flores ofrecidas a los pies de loto del Señor, su lengua en saborear las hojas de tulasī ofrecidas a Él, sus piernas en viajar al lugar sagrado donde está situado Su templo, su cabeza en ofrecer reverencias al Señor y sus deseos en satisfacer los deseos del Señor… y todas estas cualidades le hicieron apto para volverse un devoto mat-paraḥ del Señor» (Bhāg. 9.4.18-20). La palabra mat-paraḥ es sumamente significativa en relación con esto. En la vida de Mahārāja Ambarīṣa se describe como uno puede volverse un mat-paraḥ. Śrīla Baladeva Vidyābhūṣaṇa, un gran erudito y ācārya en la línea de los mat-paraḥ comenta: mad-bhakti-prabhāvena sarvendriya-vijaya-pūrvikā svātma dṛṣṭiḥ sulabheti bhāvaḥ. «Los sentidos solo se pueden controlar completamente por la fuerza del servicio devocional a Kṛṣṇa». A veces se da también el ejemplo del fuego: «Así como unas llamas pequeñas lo queman todo dentro de una habitación, del mismo modo, el Señor Viṣṇu, situado en el corazón del yogī, quema toda clase de impurezas». El Yoga-sūtra prescribe también la meditación en Viṣṇu y no la meditación en el vacío. Los supuestos yogīs que meditan en algo que no es la forma de Viṣṇu, simplemente pierden su tiempo en la vana búsqueda de algo fantasmagórico. Tenemos que ser conscientes de Kṛṣṇa –estar consagrados a la Personalidad de Dios. Ésta es la meta del verdadero yoga.

Bg 2.62

ध्यायतो विषयान्पुंसः सङ्गस्तेषूपजायते ।
सङ्गात्सञ्जायते कामः कामात्क्रोधोऽभिजायते ॥६२॥

dhyāyato viṣayān puṁsaḥ
saṅgas teṣūpajāyate
saṅgāt sañjāyate kāmaḥ
kāmāt krodho’bhijāyate

dhyāyataḥ—al contemplar; viṣayān—objetos de los sentidos; puṁsaḥ—de la persona; saṅgaḥ—apego; teṣu—en los objetos de los sentidos; upajāyate—desarrolla; saṅgāt—apego; sañjāyate—desarrolla; kāmaḥ—deseo; kāmāt—del deseo; krodhaḥ—ira; abhijāyate—se manifiesta.

Al contemplar los objetos de los sentidos, una persona desarrolla apego por ellos y de este apego nace la lujuria y de la lujuria surge la ira.

Aquel que no es consciente de Kṛṣṇa está sujeto a los deseos materiales al contemplar los objetos de los sentidos. Los sentidos requieren ocupaciones reales y si no se ocupan en el servicio amoroso trascendental del Señor, ciertamente buscarán ocuparse en el servicio del materialismo. En el mundo material, todos, incluyendo al Señor Śiva y al Señor Brahmā –y que decir de los demás semidioses en los planetas celestiales– están sujetos a la influencia de los objetos de los sentidos y el único método para salir de este rompecabezas de la existencia material consiste en volverse consciente de Kṛṣṇa. El Señor Śiva se hallaba meditando profundamente, pero cuando Pārvatī le provocó invitándole al placer sensual, él accedió a la propuesta y como resultado nació Kārtikeya. Cuando Haridāsa Ṭhākura era un devoto joven del Señor, fue similarmente tentado por la encarnación de Māyā Devī, pero Haridāsa fácilmente pasó la prueba gracias a su devoción pura por el Señor Kṛṣṇa. Como se ilustró en el verso ya mencionado de Śrī Yāmunācārya, un devoto sincero del Señor evita todo disfrute material de los sentidos debido a su gusto superior por el disfrute espiritual en compañía del Señor. Ése es el secreto del éxito. Por lo tanto, aquel que no está en conciencia de Kṛṣṇa, por muy poderoso que sea en controlar los sentidos mediante la represión artificial, con seguridad terminará fracasando, pues el más ligero pensamiento de placer de los sentidos le agitará para que gratifique sus deseos.

Bg 2.63

क्रोधाद्भवति सम्मोहः सम्मोहात्स्मृतिविभ्रमः ।
स्मृतिभ्रंशाद् बुद्धिनाशो बुद्धिनाशात्प्रणश्यति ॥६३॥

krodhād bhavati saṁmohaḥ
saṁmohāt smṛti-vibhramaḥ
smṛti-bhraṁśād buddhi-nāśo
buddhi-nāśāt praṇaśyati

krodāt—de la ira; bhavati—ocurre; saṁmohaḥ—ilusión perfecta; saṁmohāt—de la ilusión; smṛti—de la memoria; vibhramaḥ—confusión; smṛti-bhraṁśāt—después de la confusión de la memoria; buddhi-nāśaḥ—pérdida de la inteligencia; buddhi-nāśat—y de la pérdida de la inteligencia; praṇaśyati—uno cae.

De la ira surge la ilusión y de la ilusión la confusión de la memoria. Cuando la memoria se confunde, se pierde la inteligencia y cuando la inteligencia se pierde, uno cae de nuevo al charco material.

Mediante el desarrollo de conciencia de Kṛṣṇa uno puede saber que todo tiene su uso en el servicio del Señor. Aquellos que no tienen conocimiento de la conciencia de Kṛṣṇa tratan de evitar artificialmente los objetos materiales y como resultado, aunque desean la liberación del cautiverio material, no alcanzan la etapa perfecta de la renunciación. En cambio, una persona en conciencia de Kṛṣṇa sabe cómo usar todo

en el servicio del Señor y es por ello que no resulta una víctima de la conciencia material. Por ejemplo, para un impersonalista, el Señor o el Absoluto, siendo impersonal, no puede comer. Mientras un impersonalista trata de evitar los alimentos sabrosos, un devoto sabe que Kṛṣṇa es el disfrutador supremo y que come todo lo que se le ofrece con devoción. Así pues, después de ofrecer buenos alimentos al Señor, el devoto toma los remanentes llamados prasādam. De esta manera todo se espiritualiza y no hay peligro de caer. El devoto toma prasādam en conciencia de Kṛṣṇa, mientras que el no devoto lo rechaza como algo material. Por lo tanto, el impersonalista no puede disfrutar de la vida debido a su renunciación artificial; y por esta razón, una ligera agitación de la mente le arrastra de nuevo al charco de la existencia material. Se dice que dicha alma, aunque se eleve hasta el punto de la liberación, cae de nuevo debido a no tener apoyo en el servicio devocional.

Bg 2.64

रागद्वेषविमुक्तैस्तु विषयानिन्द्रियैश्चरन् ।
आत्मवश्यैर्विधेयात्मा प्रसादमधिगच्छति ॥६४॥

rāga-dveṣa-vimuktais tu
viṣayān indriyaiś caran
ātma-vaśyair vidheyātmā
prasādam adhigacchati

rāga—apego; dveṣa—desapego; vimuktaiḥ—por aquel que se ha liberado de dichas cosas; tu—pero; viṣayān—objetos de los sentidos; indriyaiḥ—mediante los sentidos; caran—actuando; ātma-vaśyaiḥ—uno que tiene control sobre; vidheyātmā—aquel que hace uso de la libertad regulada; prasādam—la misericordia del Señor; adhigacchati—alcanza.

Quien puede controlar sus sentidos mediante la práctica de los principios regulativos de la libertad, puede obtener la misericordia completa del Señor y se libera así de todo apego y aversión.

Ya se explicó que alguien puede controlar externamente los sentidos mediante algún proceso artificial, pero a menos que los sentidos se ocupen en el servicio trascendental del Señor, existe toda la posibilidad de una caída. Aunque la persona en plena conciencia de Kṛṣṇa pueda aparentemente estar en el plano sensorial, debido a que es consciente de Kṛṣṇa, no tiene ningún apego a las actividades sensoriales. La persona consciente de Kṛṣṇa se interesa únicamente en la satisfacción de Kṛṣṇa y nada más. Por lo tanto, es trascendental a todo apego. Si Kṛṣṇa quiere, el devoto puede hacer cualquier cosa que ordinariamente es indeseable; y si Kṛṣṇa no quiere, él no hará aquello que normalmente haría para su propia satisfacción. Por lo tanto, el actuar o no actuar está bajo su control porque él solamente actúa bajo la dirección de Kṛṣṇa. Esta conciencia es la misericordia sin causa del Señor, la cual el devoto puede alcanzar a pesar de estar apegado a la plataforma sensorial.

Bg 2.65

प्रसादे सर्वदुःखानां हानिरस्योपजायते ।
प्रसन्नचेतसो ह्याशु बुद्धिः पर्यवतिष्ठते ॥६५॥

prasāde sarva-duḥkhānāṁ
hānir asyopajāyate
prasanna-cetaso hy āśu
buddhiḥ paryavatiṣṭhate

prasāde—al obtener la misericordia sin causa del Señor; sarva—todos; duḥkhānām—miserias materiales; hāniḥ—destrucción; asya—su; upajāyate—sucede; prasanna-cetasaḥ—de los de mente feliz; hi—ciertamente; āśu—muy pronto; buddhiḥ—inteligencia; pari—suficientemente; avatiṣṭhate—establecida.

Para aquel que está situado de este modo en la conciencia Divina, las tres clases de miserias de la existencia material ya no existen; en dicho estado feliz, su inteligencia pronto se estabiliza.

Bg 2.66

नास्ति बुद्धिरयुक्तस्य न चायुक्तस्य भावना ।
न चाभावयतः शान्तिरशान्तस्य कुतः सुखम् ॥६६॥

nāsti buddhir ayuktasya
na cāyuktasya bhāvanā
na cābhāvayataḥ śāntir
aśāntasya kutaḥ sukham

na asti—no puede haber; buddhiḥ—inteligencia trascendental; ayuktasya—de aquel que no está conectado (con la de conciencia de Kṛṣṇa); na—tampoco; ca—y; ayuktasya—de aquel que está desprovisto de conciencia de Kṛṣṇa; bhāvanā—la mente fija en la felicidad; na—tampoco; ca—y; abhāvayataḥ—aquel que no está fijo; śāntiḥ—paz; aśāntasya—del que no tiene paz; kutaḥ—dónde hay; sukham—felicidad.

Quien no está situado en conciencia trascendental no puede tener ni una mente controlada ni una inteligencia estable, sin lo cual no hay posibilidad de paz. Y, ¿cómo puede haber felicidad alguna sin paz?

A menos que alguien esté situado en conciencia de Kṛṣṇa, no hay posibilidad de paz. Por eso se confirma en el Quinto Capítulo (5.29) que cuando alguien entiende que Kṛṣṇa es el único disfrutador de todos los buenos resultados del sacrificio y la peni-

tencia, que Él es el propietario de todas las manifestaciones universales y que Él es el verdadero amigo de todas las entidades vivientes, solo entonces, puede tener verdadera paz. Entonces, si alguien no está situado en conciencia de Kṛṣṇa, no puede haber una meta final para la mente. La perturbación se debe a la carencia de una meta última y cuando alguien está seguro de que Kṛṣṇa es el disfrutador, propietario y amigo de todos y de todo, entonces puede, con una mente estable, lograr que haya paz. Por lo tanto, aquel que se ocupa en algo que no tenga relación con Kṛṣṇa está ciertamente siempre afligido y sin paz alguna, a pesar de cuanto finja tener paz y avance espiritual en la vida. La conciencia de Kṛṣṇa es una condición de paz que se manifiesta por sí misma y solo puede alcanzarse en relación con Kṛṣṇa.

Bg 2.67

इन्द्रियाणां हि चरतां यन्मनोऽनुविधीयते ।
तदस्य हरति प्रज्ञां वायुर्नावमिवाम्भसि ॥६७॥

indriyāṇāṁ hi caratāṁ
yan mano’nuvidhīyate
tad asya harati prajñāṁ
vāyur nāvam ivāmbhasi

indriyāṇām—de los sentidos; hi—ciertamente; caratām—mientras son dirigidos; yat—esa; manaḥ—mente; anuvidhīyate—se ocupa constantemente; tat—esa; asya—su; harati—quita; prajñām—inteligencia; vāyuḥ—viento; nāvam—una barca; iva—como; ambhasi—en el agua.

Así como un fuerte viento arrastra un bote en el agua, tan solo uno de los sentidos en que la mente se concentre puede desviar la inteligencia del hombre.

A menos que todos los sentidos estén ocupados en el servicio del Señor, con que solo uno de ellos se ocupe en la gratificación de los sentidos, puede desviar al devoto del sendero del avance trascendental. Como se mencionó en la vida de Mahārāja Ambarīṣa, todos los sentidos deben estar ocupados en la conciencia de Kṛṣṇa, ya que esa es la técnica correcta para controlar la mente.

Bg 2.68

तस्माद्यस्य महाबाहो निगृहीतानि सर्वशः ।
इन्द्रियाणीन्द्रियार्थेभ्यस्तस्य प्रज्ञा प्रतिष्ठिता ॥६८॥

tasmād yasya mahā-bāho
nigṛhītāni sarvaśaḥ
indriyāṇīndriyārthebhyas
tasya prajñā pratiṣṭhitā

tasmāt—por lo tanto; yasya—de aquel cuyos; mahā-bāho—¡oh, el de los poderosos brazos!; nigṛhītāni—de este modo refrenado; sarvaśaḥ—alrededor; indriyāṇi—los sentidos; indriya-arthebhyaḥ—por los objetos de los sentidos; tasya—su; prajñā—inteligencia; pratiṣṭhitā—fija.

Por lo tanto, ¡oh, el de poderosos brazos!, aquel cuyos sentidos están restringidos de sus objetos, es ciertamente de inteligencia estable.

Así como los enemigos son dominados por una fuerza superior, de forma similar, no es posible dominar a los sentidos con ningún esfuerzo humano, sino únicamente ocupándolos en el servicio del Señor. Aquel que ha entendido esto –que solo mediante la conciencia de Kṛṣṇa uno realmente se establece en la inteligencia y que debe practicar este arte bajo la guía de un maestro espiritual fidedigno– es llamado sādhaka, o candidato apto para la liberación.

Bg 2.69

या निशा सर्वभूतानां तस्यां जागर्ति संयमी ।
यस्यां जाग्रति भूतानि सा निशा पश्यतो मुनेः ॥६९॥

yā niśā sarva-bhūtānāṁ
tasyāṁ jāgarti saṁyamī
yasyāṁ jāgrati bhūtāni
sā niśā paśyato muneḥ

—que; niśā—es noche; sarva—todas; bhūtānām—de las entidades vivientes; tasyām—en eso; jāgarti—en vela; saṁyamī—el autocontrolado; yasyām—en el cual; jāgrati—despiertos; bhūtāni—todos los seres; —eso es; niśā—noche; paśyataḥ—para el introspectivo; muneḥ—sabio.

Lo que para todos los seres es noche, es el momento de despertar para el autocontrolado; y el momento de despertar para todos los seres, es noche para el sabio introspectivo.

Hay dos clases de hombres inteligentes. Uno es inteligente en las actividades materiales para la gratificación de los sentidos y el otro es introspectivo y despierto al cultivo de la autorrealización. Las actividades del sabio introspectivo o del hombre pensativo son noche para las personas que están absortos en la materia. Las personas materialistas permanecen dormidas en esa noche debido a su ignorancia de la autorrealización. El sabio introspectivo permanece alerta en la «noche» de los materialistas. El sabio siente un placer trascendental en el avance gradual de la cultu-

ra espiritual, mientras que el hombre en las actividades materiales, estando dormido a la autorrealización, sueña con una diversidad de placeres de los sentidos, sintiéndose a veces feliz y a veces afligido en su condición dormida. El hombre introspectivo siempre es indiferente a la felicidad y aflicción materialistas. Él sigue adelante con sus actividades en la autorrealización, sin que le perturben las reacciones materiales.

Bg 2.7

कार्पण्यदोषोपहतस्वभावः
पृच्छामि त्वां धर्मसम्मूढचेताः ।
यच्छ्रेयः स्यान्निश्चितं ब्रूहि तन्मे
शिष्यस्तेऽहं शाधि मां त्वां प्रपन्नम् ॥७॥

kārpaṇya-doṣopahata-svabhāvaḥ
pṛcchāmi tvāṁ dharma-saṁmūḍha-cetāḥ
yac chreyaḥ syān niścitaṁ brūhi tan me
śiṣyas te’haṁ śādhi māṁ tvāṁ prapannam

kārpaṇya—mezquinamente; doṣa—flaqueza; upahata—estando afligido por; sva-bhāvaḥ—características; pṛcchāmi—estoy preguntando; tvām—a Ti; dharma—religión; saṁmūḍha—confundido; cetāḥ—en el corazón; yat—qué; ṣreyaḥ—bien supremo; syāt—puede ser; niścitam—confidencialmente; brūhi—di; tat—eso; me—a mí; śiṣyaḥ—discípulo; te—tuyo; aham—soy; śādhi—tan solo instruye; mām—a mí; tvām—a Ti; prapannam—rendido.

Ahora estoy confundido acerca de mi deber y debido a mi flaqueza he perdido toda compostura. En esta condición te pido que me digas claramente lo que es mejor para mí. Ahora soy Tu discípulo y un alma rendida a Ti. Por favor instrúyeme.

Debido a las características propias de la naturaleza, el sistema completo de las actividades materiales es una fuente de perplejidades para todos. Hay perplejidad a cada paso y por lo tanto, es conveniente acercarse a un maestro espiritual fidedigno, que pueda dar la guía adecuada para cumplir con el propósito de la vida. Todas las literaturas Védicas nos aconsejan dirigirnos a un maestro espiritual fidedigno para liberarnos de las perplejidades de la vida que ocurren sin que las deseemos. Estas son como un incendio forestal que de alguna manera arde sin que nadie lo haya encendido. De forma similar, la situación del mundo es tal, que las perplejidades de la vida aparecen automáticamente sin que deseemos dicha confusión. Nadie desea el incendio, sin embargo este se produce y quedamos perplejos. La sabiduría Védica aconseja por lo tanto, que para resolver las perplejidades de la vida y entender la ciencia de su solución, uno debe dirigirse a un maestro espiritual que pertenece a la sucesión discipular. Se supone que quien tiene un maestro fidedigno lo sabe todo. Así pues, no debemos permanecer en las perplejidades materiales sino que debemos acercarnos a un maestro espiritual. Tal es el significado de este verso. ¿Quién es el hombre con perplejidades materiales? Es aquel que no entiende los problemas de la vida. En el Garga Upaniṣad se describe al hombre perplejo de la siguiente manera:

yo vā etad akṣaraṁ gārgy aviditvāsmāl lokāt praiti sa kṛpaṇaḥ

«Aquel que no resuelve los problemas de la vida y deja este mundo como los perros y los gatos, sin entender la ciencia de la autorrealización, es un hombre avaro». Esta forma de vida humana es el bien más valioso para la entidad viviente que puede utilizarla para resolver los problemas de la vida; por lo tanto, quien no utiliza debidamente esta oportunidad, es un avaro. Por otro lado, está el brāhmaṇa, o aquel que es suficientemente inteligente como para utilizar este cuerpo con el fin de resolver todos los problemas de la vida. Los kṛpaṇas, o personas avaras, desperdician su tiempo siendo demasiado afectuosas con la familia, la sociedad, el país, etc., en el concepto material de la vida. A menudo, uno se apega a la vida familiar, es decir, a la esposa, los hijos y otros miembros familiares en base a la «enfermedad cutánea». El kṛpaṇa se cree capaz de proteger de la muerte a su familia, o bien piensa que su familia o la sociedad pueden salvarle de su muerte inminente. Semejante apego familiar puede encontrarse incluso en los animales inferiores, que también cuidan a sus crías. Siendo inteligente, Arjuna pudo entender que el afecto por los miembros de su familia y su deseo de protegerles de la muerte, eran las causas de sus perplejidades. Aunque él podía entender que su obligación de luchar le esperaba, su flaqueza miserable le impedía cumplir con sus deberes. Por eso le pide al Señor Kṛṣṇa, el maestro espiritual supremo, que le dé una solución definitiva. Y él se entrega a Kṛṣṇa como discípulo. Él quiere terminar la charla amistosa.

Las conversaciones entre maestro y discípulo son algo muy serio y ahora Arjuna quiere hablar muy seriamente ante el maestro espiritual reconocido. Kṛṣṇa es por consiguiente el maestro espiritual original de la ciencia del Bhagavad-gītā y Arjuna es el primer discípulo en entender el Gītā. Cómo Arjuna entiende el Bhagavad-gītā, se afirma en el mismo Gītā. Y aún así, los necios académicos mundanos explican que no hay necesidad de someterse a Kṛṣṇa como una persona, sino a «aquello dentro de Kṛṣṇa que no tiene nacimiento». No existe diferencia entre el exterior y el interior de Kṛṣṇa. Y quien, al tratar de comprender el Bhagavad-gītā no entiende esto, es el necio más grande.

Bg 2.70

आपूर्यमाणमचलप्रतिष्ठं
समुद्रमापः प्रविशन्ति यद्वत् ।
तद्वत्कामा यं प्रविशन्ति सर्वे
स शान्तिमाप्नोति न कामकामी ॥७०॥

āpūryamāṇam acala-pratiṣṭhaṁ
samudram āpaḥ praviśanti yadvat
tadvat kāmā yaṁ praviśanti sarve
sa śāntim āpnoti na kāma-kāmī

āpūryamāṇam—siempre lleno; acala-pratiṣṭham—situado firmemente; samudram—el océano; āpaḥ—agua; praviśanti—entran; yadvat—como; tadvat—así; kāmāḥ—deseos; yam—hacia aquel; praviśanti—entran; sarve—todos; saḥ—esa persona; śāntim—paz; āpnoti—alcanza; na—no; kāma-kāmī—aquel que desea satisfacer sus deseos.

Una persona que no se perturba por el incesante fluir de los deseos –que cual ríos entran al océano que a pesar de estarse llenando siempre permanece quieto– es la única que puede alcanzar la paz y no el hombre que se esfuerza por satisfacer tales deseos.

Aunque el vasto océano siempre está lleno de agua, especialmente durante la estación lluviosa, siempre se llena con mucha más agua. Pero el océano permanece igual –inalterable; no se agita ni tampoco cruza más allá del límite de su borde. Eso también es cierto en el caso de una persona fija en conciencia de Kṛṣṇa. Mientras uno tenga un cuerpo material, las exigencias de este por la gratificación de los sentidos continuarán. Sin embargo, el devoto gracias a su plenitud no se perturba por esos deseos. Un hombre consciente de Kṛṣṇa no necesita nada porque el Señor satisface todas sus necesidades materiales. Por eso, él es como el océano –siempre lleno en sí mismo. Los deseos podrán venir a él como las aguas de los ríos que fluyen hacia el océano, pero él es constante en sus actividades y no se perturba ni siquiera ligeramente por el deseo de gratificar los sentidos. Ésa es la prueba del hombre consciente de Kṛṣṇa –aquel que ha perdido toda inclinación por la gratificación de los sentidos materiales aunque los deseos estén presentes. Ya que él permanece satisfecho en el servicio trascendental amoroso al Señor, puede permanecer inalterable como el océano y así disfruta de paz completa. Sin embargo, otros que satisfacen sus deseos incluso hasta el límite de la liberación, qué decir del éxito

material, nunca alcanzan la paz. Los trabajadores fruitivos, los salvacionistas y también los yogīs que buscan poderes místicos, todos son infelices debido a sus deseos insatisfechos. Pero la persona en conciencia de Kṛṣṇa es feliz en el servicio del Señor y no tiene que satisfacer ningún deseo. De hecho, ni siquiera desea la liberación del supuesto cautiverio material. Los devotos de Kṛṣṇa no tienen deseos materiales y por lo tanto, están en perfecta paz.

Bg 2.71

विहाय कामान्यः सर्वान्पुमांश्चरति निःस्पृहः ।
निर्ममो निरहङ्कारः स शान्तिमधिगच्छति ॥७१॥

vihāya kāmān yaḥ sarvān
pumāṁś carati niḥspṛhaḥ
nirmamo nirahaṅkāraḥ
sa śāntim adhigacchati

vihāya—después de renunciar; kāmān—todos los deseos materiales para la gratificación de los sentidos; yaḥ—la persona; sarvān—todos; pumān—una persona; carati—vive; niḥspṛhaḥ—sin deseos; nirmamaḥ—sin sentido de posesión; nirahaṅkāraḥ—sin ego falso; saḥ—todos; śāntim—paz perfecta; adhigacchati—alcanza.

Solamente puede alcanzar la paz verdadera una persona que ha abandonado todos los deseos por la gratificación de los sentidos, que vive libre de deseos, que ha abandonado todo sentido de propiedad y está desprovista de ego falso.

El dejar de tener deseos significa no desear nada para la gratificación de los sentidos. En otras palabras, el deseo de volverse consciente de Kṛṣṇa es en realidad la ausencia de deseos. El entender la verdadera posición de uno como sirviente eterno de Kṛṣṇa, sin proclamar falsamente que el cuerpo material es uno mismo ni reclamar propiedad sobre ninguna cosa en el mundo, es la etapa perfecta de la conciencia de Kṛṣṇa. Aquel que está situado en esta etapa perfecta sabe que porque Kṛṣṇa es el propietario de todo, todo debe ser utilizado para la satisfacción de Kṛṣṇa. Arjuna no quería luchar debido a la gratificación de sus propios sentidos, pero cuando se volvió plenamente consciente de Kṛṣṇa, él luchó porque Kṛṣṇa quería que luchara. Para sí mismo Arjuna no tenía deseo de luchar, pero para Kṛṣṇa, el mismo Arjuna luchó con toda su habilidad para satisfacer a Kṛṣṇa. El deseo de satisfacer a Kṛṣṇa es en realidad ausencia de deseos; no es un esfuerzo artificial para eliminarlos. La entidad viviente no puede estar sin deseos ni sentidos, pero sí tiene que cambiar la calidad de los deseos. La persona sin deseos materiales sabe con certeza que todo pertenece a Kṛṣṇa (īśāvāsyam idaṁ sarvam) y por lo tanto, no exige falsamente propiedad sobre nada. Este conocimiento trascendental se basa en la autorrealización –es decir, en saber perfectamente que todo ser viviente es parte y porción eterna de Kṛṣṇa en su identidad espiritual y por lo tanto, su posición eterna nunca está en el mismo nivel que

Kṛṣṇa ni superior a Él. Esta comprensión de la conciencia de Kṛṣṇa es el principio básico de la verdadera paz.

Bg 2.72

एषा ब्राह्मी स्थितिः पार्थ नैनां प्राप्य विमुह्यति ।
स्थित्वास्यामन्तकालेऽपि ब्रह्मनिर्वाणमृच्छति ॥७२॥

eṣā brāhmī sthitiḥ pārtha
naināṁ prāpya vimuhyati
sthitvāsyām anta-kāle’pi
brahma-nirvāṇam ṛcchati

eṣā—esta; brāhmī—espiritual; sthitiḥ—situación; pārtha—¡oh, hijo de Pṛthā!; na—nunca; enām—esto; prāpya—alcanzando; vimuhyati—confunde; sthitvā—estando situado así; asyām—siendo así; anta-kāle—al final de la vida; api—también; brahma-nirvāṇam—espiritual (el reino de Dios); ṛcchati—uno alcanza.

Ese es el sendero de la vida espiritual y divina, que una vez alcanzada el hombre ya no se confunde. Encontrándose así situado, incluso a la hora de la muerte, uno puede entrar en el reino de Dios.

Uno puede alcanzar la conciencia de Kṛṣṇa o la vida divina de inmediato, en un segundo –o uno puede no alcanzar tal estado de vida ni siquiera después de millones de nacimientos. Es solamente cuestión de entender y aceptar el hecho. Khaṭvāṅga Mahārāja alcanzó este estado de vida apenas unos minutos antes de morir, entregándose a Kṛṣṇa. Nirvāṇa significa poner fin al proceso de la vida material. Según la filosofía budista después de completar esta vida material, solamente hay vacío pero el Bhagavad-gītā enseña algo diferente. La verdadera vida empieza al término de esta vida material. Para el materialista burdo, es suficiente saber que uno debe poner fin a este modo de vida materialista, pero para las personas espiritualmente avanzadas hay otra vida después de esta vida materialista. Antes de terminar esta vida, si uno tiene la fortuna de volverse consciente de Kṛṣṇa, de inmediato alcanza el estado de Brahma-nirvāṇa. No hay diferencia entre el reino de Dios y el servicio devocional del Señor. Ya que ambos están en el plano absoluto, ocuparse en el servicio trascendental amoroso al Señor es haber alcanzado el reino espiritual. En el mundo material las actividades son para la gratificación de los sentidos, mientras que en el mundo espiritual las actividades son para la conciencia de Kṛṣṇa. Alcanzar la conciencia de Kṛṣṇa incluso durante esta vida, equivale a la obtención inmediata del Brahman y aquel que está situado en la conciencia de Kṛṣṇa ciertamente ha entrado ya en el reino de Dios. Brahman es exactamente lo opuesto a la materia. Por lo tanto, brāhmī sthitiḥ significa «no en la plataforma de las actividades materiales». El Bhagavad-gītā acepta el servicio devocional al Señor como la etapa liberada. Por lo tanto, brāhmī sthitiḥ es la liberación del cautiverio material.

Śrīla Bhaktivinode Ṭhākura ha resumido este Segundo Capítulo del Bhagavad-gītā como el contenido del texto completo. Los temas del Bhagavad-gītā son karma-yoga, jñāna-yoga y bhakti-yoga. En el Segundo Capítulo se exponen claramente el karmayoga y el jñāna-yoga y también se da un preludio del bhakti-yoga, el cual constituye el contenido del texto completo.

Así terminan los Significados Bhaktivedanta correspondientes al Segundo Capítulo del Śrīmad-Bhagavad-gītā, con respecto al tema de su Contenido. Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda el Fundador-Ācārya de ISKCON y máximo exponente de la conciencia de Kṛṣṇa en Occidente. Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Mahārāja maestro espiritual de Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda y el erudito devoto más destacado de los tiempos modernos. Śrīla Gaura Kiśora Dās Bābājī Mahārāja maestro espiritual de Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī y estudiante íntimo de Śrīla Ṭhākur Bhaktivinode. Śrīla Ṭhākur Bhaktivinode el pionero del programa para bendecir al mundo entero con conciencia de Kṛṣṇa. Ilustración 1. Dhṛtarāṣṭra le pregunta a Sañjaya sobre los eventos de la batalla. (p. 43) Ilustración 2. «¡Oh maestro mío!, contempla el gran ejército de los hijos de Pāṇḍu». (p. 46) Ilustración 3. Kṛṣṇa y Arjuna en medio de los dos ejércitos. (p. 57) Ilustración 4. Kṛṣṇa y Arjuna hicieron sonar sus caracolas trascendentales. (p. 52) Ilustración 5. Cuando Arjuna vio a todos sus amigos y parientes se sintió abrumado por la compasión. (p. 61) Ilustración 6. El insulto a Draupadī. (p. 50) Ilustración 7. El Señor Bendito dijo: Los sabios no se lamentan ni por los vivos ni por los muertos. (p. 86) Ilustración 8. El alma cambia de cuerpo de la misma forma que una persona cambia de vestiduras. (p. 90) Ilustración 9. El cuerpo cambia pero el alma permanece la misma. (p. 89) Ilustración 10. Kṛṣṇa y la entidad viviente están sentados en el árbol del cuerpo. (p. 100) Ilustración 11. Al contemplar los objetos de los sentidos una persona desarrolla apego por ellos. (p. 137) Ilustración 12. «Sed felices mediante este sacrificio porque al realizarlo os concederá todo lo que se puede desear». (p. 171)

Bg 2.8

न हि प्रपश्यामि ममापनुद्याद्
यच्छोकमुच्छोषणमिन्द्रियाणाम् ।
अवाप्य भूमावसपत्नमृद्धं
राज्यं सुराणामपि चाधिपत्यम् ॥८॥

na hi prapaśyāmi mamāpanudyād
yac chokam ucchoṣaṇam indriyāṇām
avāpya bhūmāv asapatnam ṛddhaṁ
rājyaṁ surāṇām api cādhipatyam

na—no; hi—ciertamente; prapaśyāmi—veo; mama—mi; apanudyāt—ellos pueden apartar; yat—aquello; śokam—lamentación; ucchoṣaṇam—secando; indriyāṇām—de los sentidos; avāpya—logrando; bhūmau—en la Tierra; asapatnam—sin rival; ṛddham—próspero; rājyam—reino; surāṇām—de los semidioses; api—incluso; ca—también; ādhipatyam—supremacía.

No veo la manera de apartar de mí este dolor que está secando mis sentidos. No podré eliminarlo aunque gane un reino sin igual en la tierra, con soberanía como la de los semidioses en el cielo.

Aunque Arjuna exponía tantos argumentos basados en el conocimiento de los principios religiosos y los códigos morales, parece ser que era incapaz de resolver su verdadero problema sin la ayuda del maestro espiritual, el Señor Śrī Kṛṣṇa. Él podía entender que su supuesto conocimiento era inútil para apartar sus problemas, los cuales estaban consumiendo toda su existencia; y era imposible para él resolver dichas perplejidades sin la ayuda de un maestro espiritual como el Señor Kṛṣṇa. El conocimiento académico, la erudición, una alta posición, etc., son todos inútiles para solucionar los problemas de la vida; la ayuda solo la puede dar un maestro espiritual como Kṛṣṇa. Por lo tanto, la conclusión es que aquel maestro espiritual que es cien por cien consciente de Kṛṣṇa, es el maestro espiritual fidedigno, ya que él puede resolver los problemas de la vida. El Señor Caitanya dijo que quien es maestro en la ciencia de la conciencia de Kṛṣṇa, es el maestro espiritual verdadero, sea cual fuere su posición social.

kibāvipra, kibā nyāsī, śūdra kene naya yei kṛṣṇa-tattva-vettā, sei ‘guru’ haya. (Caitanya-caritāmṛta, Madhya 8.127)

8.127)

«No importa que una persona sea un vipra (erudito experto en la sabiduría Védica), o que haya nacido en una familia inferior, o que esté en la orden de vida de renuncia, – si es maestro en la ciencia de Kṛṣṇa, es el maestro espiritual perfecto y autorizado». Así que sin ser maestro en la ciencia de la conciencia de Kṛṣṇa, nadie es un maestro espiritual fidedigno. La literatura Védica dice también:

ṣaṭ-karma-nipuṇo vipro mantra-tantra-viśāradaḥ avaiṣṇavo gurur na syād vaiṣṇavaḥ śvapaco guruḥ

«Un brāhmaṇa erudito, experto en todos los temas del conocimiento Védico, no es apto para volverse un maestro espiritual, a menos que sea un Vaiṣṇava, o experto en la ciencia de la conciencia de Kṛṣṇa. Pero una persona nacida en una familia de casta inferior, puede volverse un maestro espiritual, si es un Vaiṣṇava, o consciente de Kṛṣṇa». Los problemas de la existencia material –nacimiento, vejez, enfermedad y muerte– no pueden contrarrestarse mediante la acumulación de riquezas y el desarrollo económico. En muchas partes del mundo hay países que están repletos de toda clase de facilidades para la vida, llenos de riqueza y desarrollados económicamente; sin embargo, los problemas de la existencia material aún están presentes. Ellos buscan la paz de diferentes maneras, pero solo podrán alcanzar la felicidad verdadera si consultan a Kṛṣṇa o el Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam –los cuales constituyen la ciencia de Kṛṣṇa– o bien al representante fidedigno de Kṛṣṇa, la persona con conciencia de Kṛṣṇa. Si el desarrollo económico y las comodidades materiales pudiesen disipar las lamentaciones resultantes de las embriagueces familiares, sociales, nacionales, o internacionales, entonces Arjuna no habría dicho que ni siquiera un reino sin igual en la tierra, o la supremacía como la de los semidioses en los planetas celestiales, podrían eliminar sus lamentos. Y es por ello que él buscó refugio en la conciencia de Kṛṣṇa, el sendero correcto hacia la paz y la armonía. El desarrollo económico o la supremacía mundial pueden acabarse en cualquier momento por los cataclismos de la naturaleza material. Incluso la elevación a una situación planetaria superior, como en el caso de los hombres que ahora buscan un lugar en el planeta lunar, puede también terminarse de un solo golpe. El Bhagavad-gītā confirma esto kṣīṇe puṇye martyalokaṁ viśanti. «Cuando se terminan los resultados de las actividades piadosas, uno cae otra vez desde la cumbre de la felicidad hasta la condición más baja de vida». Muchos políticos del mundo han caído de esta forma. Estas caídas constituyen únicamente más causas de lamentación. Por lo tanto, si queremos detener para siempre las lamentaciones, entonces tenemos que refugiarnos en Kṛṣṇa, así como Arjuna está tratando de hacer. Así pues, Arjuna le pidió a Kṛṣṇa que le resolviera definitivamente su problema y ese es el método de la conciencia de Kṛṣṇa.

Bg 2.9

सञ्जय उवाच ।
एवमुक्त्वा हृषीकेशं गुडाकेशः परन्तप ।
न योत्स्य इति गोविन्दमुक्त्वा तूष्णीं बभूव ह ॥९॥

sañjaya uvāca
evam uktvā hṛṣīkeśaṁ
guḍākeśaḥ parantapaḥ
na yotsya iti govindam
uktvā tūṣṇīṁ babhūva ha

sañjayaḥ uvāca—Sañjaya dijo; evam—así pues; uktvā—hablando; hṛṣīkeśam—a Kṛṣṇa, el amo de los sentidos; guḍākeśaḥ—Arjuna, el maestro en dominar la ignorancia; parantapaḥ—el castigador de los enemigos; na yotsye—no lucharé; iti—así; govindam—a Kṛṣṇa, el que da placer a los sentidos; uktvā—diciendo; tūṣṇīm—callado; babhūva—se volvió; ha—ciertamente.

Sañjaya dijo: Habiendo hablado así, Arjuna, el castigador de los enemigos, le dijo a Kṛṣṇa: «Govinda, no lucharé», y enmudeció.

Dhṛtarāṣṭra debió haberse alegrado mucho al saber que Arjuna no lucharía y que por el contrario, abandonaría el campo de batalla para dedicarse a la profesión de mendigo. Pero Sañjaya le desilusionó de nuevo al relatarle que Arjuna era competente para matar a sus enemigos (parantapaḥ). Aunque Arjuna, debido a su afecto familiar estaba momentáneamente abrumado por la falsa aflicción, se entregó como discípulo a Kṛṣṇa, el maestro espiritual supremo. Esto indicaba que muy pronto se liberaría de la lamentación falsa resultante del afecto familiar y sería iluminado con el conocimiento perfecto de la autorrealización, o conciencia de Kṛṣṇa y entonces con toda seguridad, lucharía. De este modo, el júbilo de Dhṛtarāṣṭra se frustraría, ya que Arjuna sería iluminado por Kṛṣṇa y lucharía hasta el fin.