Prólogo

El Bhagavad-gītā es el más conocido y el más frecuentemente traducido de los textos religiosos Védicos. Por qué es tan atractivo para la mente occidental es una pregunta interesante. Tiene drama, ya que su escenario son dos grandes ejércitos, banderas al viento, colocados uno frente al otro en el campo de batalla, listos para la contienda. Tiene ambigüedad, y el hecho de que Arjuna y su auriga Kṛṣṇa desarrollen su diálogo entre los dos ejércitos sugiere la indecisión de Arjuna sobre la pregunta básica: ¿debería entrar en batalla y matar a aquellos que son amigos y parientes? Tiene misterio, ya que Kṛṣṇa le muestra a Arjuna Su forma cósmica. Tiene una visión propiamente complicada de las formas de vida religiosa y trata los caminos del conocimiento, las obras, la disciplina, la fe y sus interrelaciones, problemas que han preocupado a los adherentes de otras religiones en otros tiempos y lugares. La devoción de la que se habla es un medio deliberado de satisfacción religiosa, no una mera efusión de emoción poética. Junto al Bhāgavata Purāṇa, un extenso trabajo del sur de la India, el Gītā es el texto más frecuentemente citado en los escritos filosóficos de la escuela Gauḍīya Vaiṣṇava, la escuela representada por Swami Bhaktivedanta como el último de una larga sucesión de maestros. Se puede decir que esta escuela de Vaiṣṇavismo fue fundada o revivida por Śrī Kṛṣṇa Caitanya Mahā-prabhu (1486-1533) en Bengala y que actualmente es la fuerza religiosa individual más fuerte en la parte oriental del subcontinente indio. La escuela Gauḍīya Vaiṣṇava, para quien Kṛṣṇa es el Dios Supremo, y no simplemente una encarnación de otra deidad, ve el bhakti como una fuerza religiosa inmediata y poderosa, que consiste en el amor entre el hombre y Dios. Su disciplina consiste en dedicar todas las acciones de uno a la Deidad, y uno escucha las historias de Kṛṣṇa de los textos sagrados, canta el nombre de Kṛṣṇa, lava, baña y viste la mūrti de Kṛṣṇa, le alimenta y toma los restos de la comida ofrecida a Él, absorbiendo así Su gracia. Se hacen estas cosas y muchas más, hasta que uno ha cambiado: el devoto se ha transformado en alguien cercano a Kṛṣṇa y ve al Señor cara a cara.

Swami Bhaktivedanta comenta el Gītā desde este punto de vista, y eso es legítimo. Más que eso, en esta traducción, el lector occidental tiene la oportunidad única de ver cómo un devoto de Kṛṣṇa interpreta sus propios textos. Es la justamente famosa tradición exegética Védica, en acción.

Este libro es pues una adición bienvenida desde muchos puntos de vista. Puede servir como un valioso libro de texto para el estudiante universitario. Nos permite escuchar a un intérprete experto que explica un texto que tiene un profundo significado religioso. Nos da una idea de las ideas originales y muy convincentes de la escuela Gauḍīya Vaiṣṇava. Al proporcionar el sánscrito tanto en Devanagari como en transliteración, ofrece al especialista en sánscrito la oportunidad de reinterpretar o debatir significados sánscritos particulares –aunque creo que habrá poco desacuerdo sobre la calidad de la erudición sánscrita del Swami.

Y, por último, para el no especialista, hay un castellano legible y una actitud devocional que no puede evitar conmover al lector sensible. Y están las pinturas, que, por increíble que parezca para aquellos familiarizados con el arte religioso indio contemporáneo, fueron hechas por devotos estadounidenses.

El erudito, el estudiante del Vaiṣṇavismo Gauḍīya y el creciente número de lectores occidentales interesados en el pensamiento Védico clásico han recibido un servicio de Swami Bhaktivedanta. Al traernos una interpretación nueva y viva de un texto ya conocido por muchos, ha aumentado nuestra comprensión exponencialmente y los argumentos para entender, en estos días de distanciamiento, no necesitan ser presentados.

Profesor Edward C. Dimock, Jr. Departamento de Lenguas y Civilización del Sur de Asia Universidad de Chicago