Capítulo 16 · 1 / 19
16.1-3
श्रीभगवानुवाच ।
अभयं सत्त्वसंशुद्धिर्ज्ञानयोगव्यवस्थितिः ।
दानं दमश्च यज्ञश्च स्वाध्यायस्तप आर्जवम् ॥१॥
अहिंसा सत्यमक्रोधस्त्यागः शान्तिरपैशुनम् ।
दया भूतेष्वलोलुप्त्वं मार्दवं ह्रीरचापलम् ॥२॥
तेजः क्षमा धृतिः शौचमद्रोहो नातिमानिता ।
भवन्ति सम्पदं दैवीमभिजातस्य भारत ॥३॥
śrī bhagavān uvāca
abhayaṁ sattva-saṁśuddhir
jñāna-yoga-vyavasthitiḥ
dānaṁ damaś ca yajñaś ca
svādhyāyas tapa ārjavam
ahiṁsā satyam akrodhas
tyāgaḥ śāntir apaiśunam
dayā bhūteṣv aloluptvaṁ
mārdavaṁ hrīr acāpalam
tejaḥ kṣamā dhṛtiḥ śaucam
adroho nātimānitā
bhavanti sampadaṁ daivīm
abhijātasya bhārata
śrī bhagavān uvāca—la Suprema Personalidad de Dios dijo; abhayam—la ausencia de temor; sattva-saṁśuddhiḥ—la purificación de la existencia propia; jñāna—conocimiento; yoga—de vincularse; vyavasthitiḥ—la situación; dānam—la caridad; damaḥ ca—y controlando la mente; yajñaḥ ca—y la ejecución de sacrificios; svādhyāyaḥ—el estudio de la literatura Védica; tapaḥ—la austeridad; ārjavam—la sencillez; ahiṁsā—la no violencia; satyam—la veracidad; akrodhaḥ—el estar libre de ira; tyāgaḥ—la renunciación; śāntiḥ—la tranquilidad; apaiśunam—la aversión a buscar defectos; dayā—la misericordia; bhūteṣu—hacia todas las entidades vivientes; aloluptvam—el estar libre de codicia; mārdavam—la gentileza; hrīḥ—la modestia; acāpalam—la determinación; tejaḥ—el vigor; kṣamā—el perdón; dhṛtiḥ—la fortaleza; śaucam—la limpieza; adrohaḥ—el estar libre de envidia; na—no; atimānitā—el esperar honor; bhavanti—se vuelven; sampadam—las cualidades; daivīm—trascendental; abhijātasya—aquel que ha nacido de; bhārata—¡oh, hijo de Bharata!
El Señor Bienaventurado dijo: La ausencia de temor, la purificación de la propia existencia, el cultivo del conocimiento espiritual, la caridad, el autocontrol, la ejecución de sacrificios, el estudio de los Vedas, la austeridad y la sencillez; la no violencia, la veracidad, el estar libre de la ira; la renunciación, la tranquilidad, la aversión a buscar defectos en los demás, la compasión y la ausencia de codicia; la gentileza, la modestia y la firme determinación; el vigor, el perdón, la fortaleza, la limpieza, la carencia de envidia y pasión por el honor – estas cualidades trascendentales, ¡oh hijo de Bharata!, pertenecen a los hombres piadosos dotados con la naturaleza divina.
Al principio del Decimoquinto Capítulo se explicó la higuera de este mundo material. A las raíces adicionales que salen de esta se las comparó con las actividades de las entidades vivientes, algunas auspiciosas y otras desafortunadas. También en el Noveno Capítulo se explicaron los devas, o seres divinos y los asuras, seres impíos o demonios. Ahora bien, de acuerdo a los ritos Védicos se considera que las actividades en la modalidad de la bondad son auspiciosas para el progreso en el sendero de la liberación, dichas actividades son conocidas como deva-prakṛti, trascendentales por naturaleza. Aquellos que están situados en la naturaleza trascendental hacen progreso en el sendero de la liberación. Por otro lado, para aquellos que actúan en las modalidades de pasión e ignorancia, no hay posibilidad de liberación. Ellos tendrán que permanecer en este mundo material como seres humanos, o descender entre las especies de animales, o incluso a formas de vida inferiores. En este Decimosexto Capítulo, el Señor explica tanto la naturaleza trascendental y sus cualidades consiguientes, como también la naturaleza demoniaca y sus cualidades. Él también explica las ventajas y las desventajas de estas cualidades. La palabra abhijātasya, en referencia a aquel que nace con las cualidades trascendentales o tendencias divinas, es muy significativa. Al hecho de concebir un hijo en una atmósfera divina se le conoce en las literaturas Védicas como Garbhādhāna-saṁskāra. Si los padres quieren un hijo con las cualidades divinas, ellos deben seguir los diez principios del ser humano. También hemos estudiado en el Bhagavad-gītā, que la vida sexual para procrear buenos hijos es Kṛṣṇa Mismo. No se condena la vida sexual siempre y cuando se utilice el proceso en la conciencia de Kṛṣṇa. Aquellos que están en conciencia de Kṛṣṇa al menos no deben concebir hijos
como lo hacen los perros y los gatos, sino que los deben concebir con el propósito de que se vuelvan conscientes de Kṛṣṇa después de su nacimiento. Esa debe ser la ventaja de los hijos nacidos de un padre y una madre absortos en la conciencia de Kṛṣṇa. La institución social conocida como varṇāśrama-dharma –la institución que divide a la sociedad en cuatro secciones o castas– no está hecha para dividir a la sociedad humana de acuerdo al nacimiento. Dichas divisiones son creadas de acuerdo con la capacidad educacional. Su propósito es el de mantener a la sociedad en un estado de paz y prosperidad. A las cualidades mencionadas aquí se las describe como cualidades trascendentales, cuyo objetivo es hacer que la persona progrese en la comprensión espiritual y así se libere del mundo material. En la institución varṇāśrama el sannyāsī, la persona en la orden de vida de renuncia se considera la cabeza, el maestro espiritual de todas las otras posiciones y órdenes sociales. Se considera que el brāhmaṇa es el maestro espiritual de las otras tres secciones de la sociedad, es decir, los kṣatriyas, los vaiśyas y los śūdras, pero al sannyāsī, el cual está a la cabeza de la institución, también se le considera el maestro espiritual de los brāhmaṇas. La primera cualidad del sannyāsī es la ausencia de temor. Ya que el sannyāsī debe estar solo sin ningún apoyo o garantía de apoyo, simplemente tiene que depender de la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios. Si él piensa, «después de dejar mis relaciones, ¿quién me protegerá?», él no debe aceptar la orden de renuncia. Uno debe estar completamente convencido de que Kṛṣṇa, o la Suprema Personalidad de Dios, en Su aspecto localizado como Paramātmā, siempre está dentro de uno, que Él lo está viendo todo y siempre sabe lo que uno tiene intención de hacer. Así, uno debe tener una firme convicción de que Kṛṣṇa, como Paramātmā, cuidará del alma entregada a Él. Uno debe pensar «nunca estaré solo». «Incluso si vivo en las regiones más oscuras del bosque, Kṛṣṇa me acompañará y Él me dará toda protección». A esa convicción se la llama abhayam, sin temor. Este estado mental es necesario en una persona que está en la orden de vida de renuncia. Entonces, él tiene que purificar su existencia. En la orden de renuncia hay tantas reglas y regulaciones que deben seguirse. La más importante de todas es que al sannyāsī se le prohíbe estrictamente tener ningún tipo de relación íntima con una mujer. Incluso se le prohíbe hablar con una mujer en un lugar apartado. El Señor Caitanya era un sannyāsī ideal y cuando Él estaba en Purī, sus devotas ni siquiera podían acercarse a ofrecerle sus respetos. A ellas se les aconsejaba que ofrecieran sus reverencias desde lejos. Esto no es un signo de odio a las mujeres como clase, sino que el no tener conexión intima con mujeres es una regulación estricta que se le impone al sannyāsī. Uno debe seguir las reglas y regulaciones de un estado particular de vida con el objeto de purificar su existencia. Para un sannyāsī las relaciones íntimas con mujeres y la posesión de riquezas para la gratificación de los sentidos están estrictamente prohibidas. El sannyāsī ideal fue el Señor Caitanya mismo y de Su vida podemos aprender que Él era muy estricto en lo que respecta a las mujeres. Aunque Él es considerado la encarnación más liberal de Dios al aceptar a las almas condicionadas más caídas, Él siguió estrictamente las reglas y regulaciones de la orden de vida de sannyāsa, en lo que se refiere a la compañía de mujeres. Uno de Sus compañeros personales llamado Choṭa Haridāsa, convivía personalmente con el Señor Caitanya junto con Sus otros compañeros personales confidenciales, pero de una u otra manera este Choṭa Haridāsa miró lujuriosamente a una joven y el Señor Caitanya era tan estricto que de inmediato le rechazó del grupo de Sus compañeros personales. El Señor Caitanya dijo, «para un sannyāsī o para cualquiera que aspira a salirse de las garras de la naturaleza material y que trata de elevarse hacia la naturaleza espiritual y regresar al hogar, de vuelta al supremo, para él, mirar hacia las posesiones materiales y las mujeres para gratificar los sentidos –ni siquiera disfrutándolas sino tan solo mirarlas con esa propensión– es tan condenable que mejor es que se hubiera suicidado antes de experimentar dichos deseos ilícitos». Así, estos son los procesos para la purificación. El siguiente punto es jñāna-yoga-vyavasthitiḥ: dedicarse al cultivo del conocimiento. La vida de sannyāsī está hecha para distribuir conocimiento a los matrimonios y a otros que han olvidado su verdadera vida de avance espiritual. Se supone que el sannyāsī mendiga de puerta en puerta para su propia subsistencia, pero esto no significa que él es un mendigo. La humildad también es una de las cualidades de la persona situada trascendentalmente y es por pura humildad que el sannyāsī va de puerta en puerta, no precisamente con el objeto de mendigar, sino para ver a los que están en la vida familiar y despertarles a la conciencia de Kṛṣṇa. Este es el deber de un sannyāsī. Si él es realmente avanzado y si así se lo ordena su maestro espiritual, él debe predicar la conciencia de Kṛṣṇa con lógica y comprensión, pero si él no es tan avanzado, no debe aceptar la orden de vida de renuncia. Pero incluso si ha aceptado la orden de vida de renuncia sin tener suficiente conocimiento, él debe ocuparse completamente en oír del maestro espiritual fidedigno, para cultivar el conocimiento. Un sannyāsī, o aquel que está en la orden de renuncia, debe estar libre de temor y situado en sattva-saṁśuddhiḥ (pureza) y jñāna-yoga (conocimiento). El siguiente elemento es la caridad. La caridad está pensada para los que están en la vida familiar. Aquellos que están en la vida de familia deben ganarse la vida por medios honrados y gastar el cincuenta por ciento de sus ingresos para propagar la conciencia de Kṛṣṇa alrededor del mundo. Así, el cabeza de familia debe dar caridad a las sociedades institucionales que se dedican a eso. La caridad se debe dar al receptor adecuado. Hay diferentes tipos de caridad, tal como se explicará más adelante, caridad en las modalidades de bondad, pasión e ignorancia. La caridad en la modalidad de la bondad se recomienda en las escrituras, pero la caridad en las modalidades de la pasión y de la ignorancia no se recomienda porque no es más que un desperdicio de dinero. Se debe dar caridad únicamente para propagar la conciencia de Kṛṣṇa por todo el mundo. Eso es caridad en la modalidad de la bondad. Luego, en lo que respecta a damaḥ (autocontrol), no es solo para las otras órdenes de la sociedad religiosa, sino que es especialmente para el que está casado. Aunque él tiene una esposa, el hombre casado no debe usar innecesariamente sus sentidos para la vida sexual. Para los matrimonios hay restricciones incluso en la vida sexual, en la cual se deben ocupar únicamente para propagar hijos. Sí él no necesita hijos, no debe disfrutar de la vida sexual con su esposa. La sociedad moderna disfruta la vida sexual con métodos anticonceptivos u otros métodos más abominables para evitar la responsabilidad de los hijos. Esto no está en la categoría trascendental sino que es demoniaco. Si alguien, aun estando casado, quiere progresar en la vida espiritual, debe controlar su vida sexual y no debe engendrar ningún hijo sin el propósito de servir a Kṛṣṇa. Si es capaz de concebir hijos que estarán en conciencia de Kṛṣṇa, uno puede producir cientos de hijos, pero si no se tiene esta capacidad, uno no debe entregarse a ello solamente para el placer de los sentidos. El sacrificio es otra práctica que deben realizar los casados porque los sacrificios requieren una gran cantidad de dinero. Las otras órdenes de vida llamadas brahmacarya, vānaprastha y sannyāsa, no tienen dinero; ellos viven mendigando. Así, la ejecución de diferentes tipos de sacrificios es para los casados. Ellos deben hacer los sacrificios agni-hotra, tal como se prescribe en la literatura Védica, pero en el momento actual dichos sacrificios son muy caros y no es posible para ningún cabeza de familia hacerlos. El mejor sacrificio que se recomienda en esta era se llama saṅkīrtana-yajña, el canto de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare
Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Este es el mejor y el más barato de todos los sacrificios; todo el mundo puede emprenderlo y beneficiarse. De modo que, estos tres puntos, la caridad, el control de los sentidos y la ejecución de sacrificio están destinados a los casados. Luego, svādhyāyaḥ, o el estudio Védico, tapas o austeridad y ārjavam, gentileza o sencillez, son para brahmacarya o la vida de estudiante. Los brahmacārīs no deben tener ninguna conexión con mujeres; deben llevar una vida de celibato y ocupar la mente en el estudio de la literatura Védica para el cultivo del conocimiento espiritual. Esto se llama svādhyāyaḥ. Tapas, o austeridad, está especialmente destinada a la vida de retirado. Uno no debe permanecer en la vida familiar durante toda su vida; él siempre debe recordar que hay cuatro divisiones en la vida, brahmacarya, gṛhastha, vānaprastha y sannyāsa. Entonces, después de la vida de gṛhastha, o vida de familia, uno debe retirarse. Si alguien vive por cien años, él debe utilizar veinticinco años en la vida de estudiante, veinticinco en la vida de casado, veinticinco en la vida de retirado y veinticinco en la orden de renuncia. Éstas son las regulaciones de la disciplina religiosa Védica. El hombre retirado de la vida familiar debe practicar austeridades del cuerpo, la mente y la lengua. Eso es tapasyā. Toda la sociedad varṇāśrama-dharma está hecha para tapasyā. Sin tapasyā o austeridad, ningún ser humano puede obtener la liberación. La teoría de que no hay necesidad de austeridad en la vida, de que uno puede continuar especulando y todo irá bien, no se recomienda ni en la literatura Védica ni en el Bhagavad-gītā. Semejantes teorías son fabricadas por los espiritualistas farsantes quienes tratan de conseguir más seguidores. Si hay restricciones, reglas y regulaciones la gente no se verá atraída. Por lo tanto, aquellos que en el nombre de la religión quieren seguidores únicamente por las apariencias, no restringen la vida de sus estudiantes ni sus propias vidas. Pero dicho método no es aprobado por los Vedas. En lo que respecta a la sencillez, no es que solamente una orden de vida particular debe seguir este principio, es para todos; ya sea que esté en el brahmacarya-āśrama, gṛhastha āśrama, o vānaprastha-āśrama. Uno debe vivir muy sencillamente. Ahiṁsā significa no impedir la vida progresiva de ninguna entidad viviente. No se debe pensar que ya que la chispa espiritual nunca muere incluso después de la muerte del cuerpo, no hay nada malo en matar animales para gratificar los sentidos. Ahora la gente es adicta a comer animales, a pesar de tener una amplia provisión de granos, frutas y leche. No hay necesidad de matar animales. Este mandato es para todo el mundo. Cuando no hay otra alternativa uno puede matar un animal, pero este debe ser ofrecido en sacrificio. En cualquier caso, cuando hay suficiente provisión de alimento para la humanidad, las personas que desean avanzar en la vida espiritual no deben ser violentos con los animales. Verdadera ahiṁsā significa no detener la vida progresiva de nadie. Los animales también están avanzando en su vida evolutiva, transmigrando de una categoría de vida animal a otra. Si se mata a un animal particular, entonces se detiene su progreso. Si un animal está en un cuerpo particular por cierta cantidad de días o de años y se le mata prematuramente, entonces él tiene que regresar otra vez a esa forma de vida para completar los días restantes con el objeto de que se le promueva a otra especie de vida. Por lo tanto, su progreso no se debe detener simplemente por satisfacer el paladar de uno. Esto es llamado ahiṁsā. Satyam. Esta palabra significa que uno no debe tergiversar la verdad por algún interés personal. En la literatura Védica hay algunos pasajes difíciles, pero el significado o el propósito se debe aprender de un maestro espiritual fidedigno. Ése es el proceso para entender los Vedas. Śruti significa que uno debe escuchar de la autoridad. Uno no debe fabricar una interpretación para su interés personal.
Hay muchos comentarios del Bhagavad-gītā que malinterpretan el texto original. Se debe presentar el verdadero sentido de la palabra y eso se debe aprender de un maestro espiritual fidedigno. Akrodhaḥ significa controlar la ira. Incluso si existe una provocación se debe ser tolerante, pues en cuanto uno se pone furioso, todo su cuerpo se contamina. La ira es el producto de la modalidad de la pasión y de la lujuria, por lo que aquel que está situado en el plano trascendental debe contenerse. Apaiśunam significa que uno no debe buscar defectos en los demás o corregirles innecesariamente. Por supuesto, llamar ladrón a alguien que lo es no es buscar defectos, pero llamar ladrón a una persona honrada es una gran ofensa por parte de alguien que está progresando en la vida espiritual. Hrī significa que uno debe ser muy modesto y no debe hacer ningún acto que sea abominable. Acāpalam, determinación, significa que uno no debe agitarse o frustrarse al intentar hacer algo. Puede que uno fracase en algún intento, pero uno no se debe lamentar por eso; se debe progresar con paciencia y determinación. La palabra tejaḥ que se usa aquí es para los kṣatriyas. Los kṣatriyas siempre deben ser muy fuertes, para ser capaces de darles protección a los débiles. Ellos no deben hacerse pasar por no violentos. Si se requiere de violencia, deben hacer uso de ella. Śaucam significa limpieza, no solo de cuerpo y mente, sino también en los tratos de uno. Esto se aplica en especial a los comerciantes, que no deben negociar en el mercado negro. Nātimānitā, no esperar honor, se les aplica a los śūdras, la clase trabajadora, que, según las disposiciones Védicas se considera la inferior de las cuatro clases. Ellos no deben enorgullecerse con un prestigio u honor innecesarios, y deben permanecer en su propia posición. Los śūdras tienen el deber de ofrecerles respeto a las clases superiores, para la preservación del orden social. Todas estas dieciséis cualidades que se han mencionado son trascendentales. Se deben cultivar en función de las diferentes clases sociales. La conclusión es que aunque las condiciones materiales son desoladoras, si todas las clases de hombres cultivan esas cualidades por medio de la práctica, entonces, gradualmente, es posible ascender hasta el plano más elevado de la comprensión trascendental.