Capítulo 3 · 12 / 43
3.12
इष्टान्भोगान्हि वो देवा दास्यन्ते यज्ञभाविताः ।
तैर्दत्तानप्रदायैभ्यो यो भुङ्क्ते स्तेन एव सः ॥१२॥
iṣṭān bhogān hi vo devā
dāsyante yajña-bhāvitāḥ
tair dattān apradāyaibhyo
yo bhuṅkte stena eva saḥ
īṣṭān—deseadas; bhogān—las necesidades de la vida; hi—ciertamente; vaḥ—a vosotros; devāḥ—los semidioses; dāsyante—otorgan; yajña-bhāvitāḥ—estando satisfechos por la ejecución de sacrificios; taiḥ—por ellos; dattān—cosas dadas; apradāya—sin ofrecer; ebhyaḥ—a los semidioses; yaḥ—aquel que; bhuṅkte—disfruta; stenaḥ—ladrón; eva—ciertamente; saḥ—él es.
Los semidioses que están a cargo de las diversas necesidades de la vida, al estar satisfechos con la ejecución de yajña (sacrificio), abastecen todas las necesidades al hombre. Pero aquel que disfruta de estos dones sin ofrecérselos de vuelta a los semidioses, ciertamente es un ladrón.
Los semidioses son agentes proveedores autorizados que actúan en nombre de la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu. Por lo tanto, se les debe satisfacer mediante la ejecución de los yajñas prescritos. En los Vedas hay diferentes clases de yajñas prescritos para las diferentes clases de semidioses, pero todos se ofrecen en última instancia a la Suprema Personalidad de Dios. Para aquel que no puede entender qué es la Suprema Personalidad de Dios, se recomienda el sacrificio a los semidioses. En los Vedas se recomiendan diferentes tipos de yajñas, de acuerdo a las diferentes cualidades materiales de las personas en cuestión. La adoración de los diferentes semidioses se hace en base a lo mismo –es decir, conforme a las diferentes cualidades. Por ejemplo, a los que comen carne se les recomienda que adoren a la diosa Kālī, la forma horripilante de la naturaleza material, se recomienda el sacrificio de animales ante la diosa. Pero para aquellos que están en la modalidad de la bondad, se recomienda la adoración trascendental de Viṣṇu. Pero en última instancia, todos los yajñas tienen por objeto el ascenso gradual hacia la posición trascendental. Para el hombre común se necesitan por lo menos cinco yajñas conocidos como pañca-mahayajña. No obstante, uno debe saber que los semidioses agentes del Señor abastecen todas las necesidades de la vida que la sociedad humana requiere. Nadie puede fabricar nada. Tomemos por ejemplo todos los comestibles de la sociedad humana. Estos comestibles incluyen granos, frutas, verduras, leche, azúcar, etc., para las personas situadas en la modalidad de la bondad y también comestibles para los que no son vegetarianos, como las carnes, etc., ninguno de los cuales puede fabricar el hombre. Tomemos nuevamente por ejemplo el calor, la luz, el agua, el aire, etc., que también son necesidades de la vida –ninguna de las cuales pueden ser fabricadas por la sociedad humana. Sin el Señor Supremo no puede haber abundante luz solar, luz de luna, lluvia, brisa, etc., sin las cuales nadie puede vivir. Obviamente nuestra vida depende del suministro del Señor. Incluso en nuestras empresas de fabricación necesitamos tantas materias primas esenciales como el metal, el azufre, el mercurio, el manganeso y muchos otros elementos esenciales – todos los cuales son suministrados por los agentes del Señor, con el fin de que les demos el uso adecuado para mantenernos aptos y sanos para la autorrealización, conduciéndonos a la meta final de la vida, la liberación de la lucha material por la existencia. Este propósito de la vida se logra mediante la ejecución de yajñas. Si nos olvidamos del propósito de la vida humana y solamente usamos los suministros de los agentes del Señor para la gratificación de nuestros sentidos, enredándonos más y más en la existencia material, lo cual no es el propósito de la creación, ciertamente nos convertimos en ladrones y por lo tanto, somos castigados por las leyes de la naturaleza material. Una sociedad de ladrones nunca puede ser feliz porque ellos no tienen ninguna meta en la vida. Los ladrones burdos materialistas no tienen una meta última en la vida, ni saben como hacer yajñas, ya que simplemente se dirigen hacia la gratificación de los sentidos. El Señor Caitanya sin embargo, inauguró la más sencilla ejecución de yajña, llamada el saṅkīrtana-yajña, el cual lo puede hacer cualquiera en el mundo que acepte los principios de la conciencia de Kṛṣṇa.