Capítulo 1 · 34 / 39
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सङ्करो नरकायैव कुलघ्नानां कुलस्य च ।
पतन्ति पितरो ह्येषां लुप्तपिण्डोदकक्रियाः ॥४१॥
saṅkaro narakāyaiva
kula-ghnānāṁ kulasya ca
patanti pitaro hy eṣāṁ
lupta-piṇḍodaka-kriyāḥ
saṅkaraḥ—dichos hijos no deseados; narakāya—para una vida infernal; eva—ciertamente; kula-ghnānām—los que matan a la familia; kulasya—de la familia; ca—también; patanti—caen; pitaraḥ—antepasados; hi—ciertamente; eṣām—de ellos; lupta—detenidos; piṇḍa—de ofrendas; udaka—agua; kriyāḥ—ejecuciones.
Cuando hay un aumento de población no deseada, se crea una situación infernal tanto para la familia como para aquellos que destruyen la tradición familiar. En dichas familias corruptas no se ofrecen oblaciones de alimento y agua a los antepasados.
Según las reglas y regulaciones de las actividades fruitivas, existe la necesidad de ofrecer periódicamente alimentos y agua a los antepasados de la familia. Esta ofrenda se lleva a cabo adorando a Viṣṇu porque el comer los remanentes de los alimentos ofrecidos a Viṣṇu puede liberarnos de toda clase de acciones pecaminosas. A veces, los antepasados pueden estar sufriendo de diversas clases de reacciones pecaminosas y a veces algunos de ellos ni siquiera pueden adquirir un cuerpo material burdo, viéndose forzados a permanecer en cuerpos sutiles como fantasmas. Así, cuando los descendientes ofrecen a sus antepasados los remanentes del alimento prasādam, los antepasados se liberan de la vida fantasmal u otros tipos de vida miserable. Esta ayuda ofrecida a los antepasados es una tradición familiar y se requiere que todos aquellos que no están en la vida devocional, ejecuten esos rituales. A aquel que está ocupado en la vida devocional no se le requieren tales actividades. Con tan solo hacer servicio devocional uno puede liberar a centenares y millares de antepasados de todo tipo de miserias. En el Bhāgavatam se afirma:
devarṣi-bhūtāpta-nṛnāṁ pitṝṇāṁ na kiṅkaro nāyamṛṇī ca rājan sarvātmanā yaḥ śaraṇaṁ śaraṇyaṁ gato mukundaṁ parihṛtya kartam
«Alguien que, abandonando toda clase de obligaciones se haya refugiado en los pies de loto de Mukunda, el que da la liberación y haya tomado el sendero con toda seriedad, no tiene deberes ni obligaciones ni con los semidioses, ni con los sabios, ni con las entidades vivientes en general, los miembros de la familia, la humanidad, ni los antepasados» (Bhāg. 11.5.41). Dichas obligaciones se cumplen automáticamente mediante la ejecución del servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios.