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Capítulo 2 · 17 / 71

2.17

अविनाशि तु तद्विद्धि येन सर्वमिदं ततम् ।
विनाशमव्ययस्यास्य न कश्चित्कर्तुमर्हति ॥१७॥

avināśi tu tad viddhi
yena sarvam idaṁ tatam
vināśam avyayasyāsya
na kaścit kartum arhati

avināśi—imperecedero; tu—pero; tat—eso; viddhi—has de saber; yena—por quien; sarvam—todo el cuerpo; idam—este; tatam—expandido ampliamente; vināśam—destrucción; avyayasya—del imperecedero; asya—de Él; na kaścit—nadie; kartum—hacer; arhati—capaz.

Has de saber que aquello que está presente en todo el cuerpo, es indestructible. Nadie puede destruir el alma imperecedera.

Este verso explica más claramente la naturaleza verdadera del alma, la cual se difunde por todo el cuerpo. Cualquiera puede entender qué es lo que se difunde por todo el cuerpo: la conciencia. Todo el mundo es consciente de los dolores y los placeres del cuerpo, en parte o como un todo. Esta difusión de la conciencia está limitada al cuerpo de uno. Los dolores y placeres de un cuerpo son desconocidos para otro. Por lo tanto, cada cuerpo es la corporificación de un alma individual y el síntoma de la presencia del alma se percibe como la conciencia individual. Este alma se describe como del tamaño de una diezmilésima parte de la punta de un cabello. El Śvetāśvatara Upaniṣad confirma esto:

bālāgra-śata-bhāgasya śatadhā kalpitasya ca bhāgo jīvaḥ sa vijñeyaḥ sa cānantyāya kalpate.

«Cuando la punta de un cabello se divide en cien partes y cada una de esas partes se divide otra vez en cien partes más, cada una de estas constituye la medida de la dimensión del alma espiritual» (Śvet. 5.9). Del mismo modo, la misma versión se afirma en el Bhāgavatam:

keśāgra-śata-bhāgasya śatāṁśaḥ sādṛśātmakaḥ jīvaḥ sūkṣma-svarūpo’yaṁ saṅkhyātīto hi cit-kaṇaḥ

«Existen innumerables partículas de átomos espirituales, cuyo tamaño es la diezmilésima parte de la punta de un cabello». En consecuencia, la partícula individual del alma espiritual es un átomo espiritual más pequeño que los átomos materiales y dichos átomos son innumerables. Esta chispa espiritual tan pequeña es el principio básico del cuerpo material y la influencia de esta chispa espiritual se difunde por todo el cuerpo así como el efecto del principio activo de una medicina se expande por todo el cuerpo. Esta corriente del alma espiritual se siente por todo el cuerpo como la conciencia y esa es la prueba de la presencia del alma. Cualquier lego puede entender que el cuerpo material sin conciencia es un cuerpo muerto y que esta conciencia no se puede revivir en el cuerpo por ningún medio de administración material. Así pues, la conciencia no se debe a ninguna cantidad de combinaciones materiales, sino al alma espiritual. En el Muṇḍaka Upaniṣad se explica la medida del alma espiritual atómica más ampliamente:

eṣo ‘ṇurātmā cetasā veditavyo yasmin prāṇaḥ pañcadhā saṁviveśa prāṇaiś cittaṁ sarvam otam prajānāṁ yasmin viśuddhe vibhavaty eṣa ātmā.

«El alma es atómica en tamaño y se puede percibir a través de la inteligencia perfecta. Este alma atómica flota en las cinco clases de aire (prāṇa, apāna, vyāna, samāna y udāna), está situada dentro del corazón y expande su influencia por todo el cuerpo de las entidades vivientes corporificadas. Cuando el alma se purifica de la contaminación de las cinco clases de aire material, su influencia espiritual se manifiesta» (Muṇḍ. 3.1.9). El sistema haṭha-yoga tiene como propósito controlar las cinco clases de aire que se encuentran rodeando al alma pura por medio de distintas posturas –no con el fin de obtener una ganancia material, sino para liberar a la diminuta alma del enredo de la atmósfera material. De este modo, la constitución del alma atómica se admite en todas las literaturas Védicas y también es lo que realmente todo hombre cuerdo siente en la experiencia práctica. Solo un demente podría pensar que este alma atómica es idéntica al Viṣṇu-tattva omnipresente. La influencia del alma atómica se puede extender por todo un cuerpo en particular. De acuerdo con el Muṇḍaka Upaniṣad, este alma atómica está situada en el corazón de cada entidad viviente y debido a que la dimensión del alma atómica está más allá del poder de apreciación de los científicos materialistas, algunos de ellos afirman neciamente que el alma no existe. El alma atómica individual claramente existe en el corazón junto con la Superalma y es así como todas las energías del movimiento corporal emanan de esta parte del cuerpo. Los glóbulos rojos que transportan el oxígeno desde los pulmones reciben su energía del alma. Cuando el alma abandona esta posición, cesa la actividad de la sangre de generar fusión. La ciencia médica acepta

la importancia de los glóbulos rojos, pero no puede determinar que la fuente de su energía es el alma. Sin embargo, la ciencia médica admite que el corazón es el centro de todas las energías del cuerpo. Dichas partículas atómicas del todo espiritual se comparan con las moléculas de la luz solar. En la luz del sol hay innumerables moléculas radiantes. De forma similar, las partes fragmentarias del Señor Supremo son chispas atómicas de los rayos del Señor Supremo, conocidos como prabhā, o energía superior. Ni el conocimiento Védico ni la ciencia moderna niegan la existencia del alma espiritual en el cuerpo y la Personalidad de Dios Mismo describe explícitamente la ciencia del alma en el Bhagavad-gītā.