Capítulo 2 · 22 / 71
2.22
वासांसि जीर्णानि यथा विहाय
नवानि गृह्णाति नरोऽपराणि ।
तथा शरीराणि विहाय जीर्णा-
न्यन्यानि संयाति नवानि देही ॥२२॥
vāsāṁsi jīrṇāni yathā vihāya
navāni gṛhṇāti naro’parāṇi
tathā śarīrāṇi vihāya jīrṇāny
anyāni saṁyāti navāni dehī
vāsāṁsi—vestiduras; jīrṇāni—viejas y desgastadas; yathā—como es; vihāya—abandonando; navāni—nuevas; gṛhṇāti—acepta; naraḥ—un hombre; aparāṇi—otros; tathā—de la misma manera; śarīrāṇi—cuerpos; vihāya—abandonando; jīrṇāni—viejos e inservibles; anyāni—diferentes; saṁyāti—en verdad acepta; navāni—nuevos; dehī—el ser corporificado.
Así como una persona se pone nuevas vestiduras desechando las viejas, de forma similar, el alma acepta nuevos cuerpos materiales, abandonando los viejos e inútiles.
Que el alma atómica individual cambia de cuerpo es un hecho aceptado. Incluso algunos científicos modernos que no creen en la existencia del alma, pero que al mismo tiempo no pueden explicar la fuente de energía del corazón, tienen que aceptar los cambios continuados del cuerpo que aparecen de la niñez a la adolescencia y de la adolescencia a la juventud y una vez mas de la juventud a la vejez. De la vejez el cambio se transfiere a otro cuerpo. Esto ya se explicó en el verso anterior. La transferencia del alma atómica individual a otro cuerpo se hace posible por la gracia de la Superalma. La Superalma cumple el deseo del alma atómica, así como un amigo cumple el deseo de otro amigo. Los Vedas, como el Muṇḍaka Upaniṣad y también el Śvetāśvatara Upaniṣad, comparan al alma y la Superalma con dos pájaros amigos posados en el mismo árbol. Uno de los pájaros (el alma atómica individual) come los frutos del árbol y el otro pájaro (Kṛṣṇa), simplemente observa a su amigo. De estos dos pájaros –aunque ambos son iguales en calidad– uno está cautivado por los frutos del árbol material, mientras que el otro simplemente presencia las actividades de su compañero. El pájaro que presencia es Kṛṣṇa y Arjuna es el pájaro que come. Aunque son amigos, uno es el amo y el otro es el sirviente. El olvido por parte del alma atómica de esta relación, es la causa de que uno cambie su posición de un árbol a otro o de un cuerpo a otro. El alma jīva lucha arduamente en el árbol del cuerpo material, pero en cuanto accede a aceptar al otro pájaro como el maestro espiritual supremo –así como lo hizo Arjuna, rindiéndose voluntariamente a Kṛṣṇa para ser instruido por Él– el pájaro subordinado se libera inmediatamente de toda lamentación. Tanto el Kaṭha Upaniṣad como el Śvetāśvatara Upaniṣad confirman esto:
samāne vṛkṣe puruṣo nimagno ‘nīśayā śocati muhyamānaḥ juṣṭaṁ yadā paśyaty anyam īśam asya mahimānam iti vīta-śokaḥ
«Aunque los dos pájaros están en el mismo árbol, el pájaro que come, como el disfrutador de los frutos del árbol, está completamente absorto en la ansiedad y apatía. Pero si de una u otra manera vuelve el rostro hacia su amigo, quien es el Señor, y conoce Sus glorias –al instante, el pájaro que sufre se libera de todas las ansiedades». Ahora Arjuna ha vuelto el rostro hacia su amigo eterno, Kṛṣṇa y entiende el Bhagavad-gītā de Él. Y así, oyendo a Kṛṣṇa, él puede entender las glorias supremas del Señor y liberarse de toda lamentación. El Señor aconseja aquí a Arjuna que no se lamente del cambio corporal de su anciano abuelo y de su maestro y que en cambio, debería alegrarse de matar sus cuerpos en una lucha justa, para que puedan limpiarse al instante de todas las reacciones de sus diversas actividades corporales. Aquel que entrega su vida en el altar de sacrificio o en el campo de batalla adecuado, queda limpio al instante de toda reacción corporal y es promovido a un estado superior de vida. Así, no había motivo para la lamentación de Arjuna.