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Capítulo 2 · 26 / 71

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अथ चैनं नित्यजातं नित्यं वा मन्यसे मृतम् ।
तथापि त्वं महाबाहो नैवं शोचितुमर्हसि ॥२६॥

atha cainaṁ nitya-jātaṁ
nityaṁ vā manyase mṛtam
tathāpi tvaṁ mahā-bāho
nainaṁ śocitum arhasi

atha—si, no obstante; ca—también; enam—este alma; nitya-jātam—que siempre nace; nityam—siempre; vā—o bien; manyase—así piensas; mṛtam—muerta; tathāpi—aún así; tvam—tú; mahā-bāho—¡oh, el de los poderosos brazos!; na—nunca; enam—sobre el alma; śocitum—lamentarse; arhasi—merece.

Y aun si piensas que el alma nace perpetuamente y siempre muere, no tienes razón para lamentarte, ¡oh, el de los poderosos brazos!

Siempre existe una clase de filósofos, muy semejantes a los budistas, que no creen en la existencia separada del alma más allá del cuerpo. Cuando el Señor Kṛṣṇa habló el Bhagavad-gītā, parece que este tipo de filósofos ya existían y se les conocía como Lokāyatikas y Vaibhāṣikas. Estos filósofos sostenían que los síntomas de la vida, o el alma, se presentan cuando la combinación de la materia alcanza cierta condición de madurez. Tanto el científico materialista moderno, como los filósofos materialistas también piensan de forma similar. Según ellos, el cuerpo es una combinación de elementos físicos y en determinada etapa los síntomas de la vida se desarrollan mediante la interacción de los elementos físicos y químicos. La ciencia de la antropología se basa en esta filosofía. En la actualidad, muchas pseudorreligiones –que ahora se están poniendo de moda en América– se adhieren también a esta filosofía, lo mismo que las sectas budistas no devocionales y nihilistas. Incluso si Arjuna no creyera en la existencia del alma –como en la filosofía Vaibhāṣika– tampoco habría existido razón para lamentarse. Nadie lamenta la pérdida de cierta masa de sustancias químicas y deja de desempeñar sus deberes prescritos. Por otra parte, la ciencia moderna y la guerra científica desperdician muchas toneladas de sustancias químicas para obtener la victoria sobre el enemigo. Según la filosofía Vaibhāṣika, la supuesta alma o ātmā, se desvanece junto con el deterioro del cuerpo. Así que, en cualquier caso, ya sea que Arjuna aceptara la conclusión Védica de que hay un alma atómica, o que no creyera en la existencia del alma, no tenía razón para lamentarse. De acuerdo con esta teoría, debido a que hay tantas entidades vivientes generándose de la materia a cada momento y tantas de ellas son aniquiladas a cada instante, no hay necesidad de afligirnos por tal incidente. Sin embargo, ya que Arjuna no corría el riesgo de que su alma volviera a nacer, tampoco tenía razón para temer que le afectaran las reacciones pecaminosas por matar a su abuelo o a su maestro. Pero al mismo tiempo, Kṛṣṇa, sarcásticamente se dirigió a Arjuna como mahā-bāhu, «el de poderosos brazos» porque Él al menos, no aceptaba la teoría de los Vaibhāṣikas la cual deja de lado la sabiduría Védica. Como kṣatriya, Arjuna pertenecía a la cultura Védica y le correspondía seguir sus principios.