Capítulo 2 · 32 / 71
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यदृच्छया चोपपन्नं स्वर्गद्वारमपावृतम् ।
सुखिनः क्षत्रियाः पार्थ लभन्ते युद्धमीदृशम् ॥३२॥
yadṛcchayā copapannam
svarga-dvāram apāvṛtam
sukhinaḥ kṣatriyāḥ pārtha
labhante yuddham īdṛśam
yadṛcchayā—por sí mismo; ca—también; upapannam—llegado a; svarga—los planetas celestiales; dvāram—puertas; apāvṛtam—abiertas de par en par; sukhinaḥ—muy feliz; kṣatriyāḥ—los miembros de la orden real; pārtha—¡oh, hijo de Pṛthā!; labhante—alcanzan; yuddham—guerra; īdṛśam—como esta.
¡Oh Pārtha!, dichosos los kṣatriyas a quienes sin buscarlas, se les presentan semejantes oportunidades de lucha, abriéndoles las puertas de los planetas celestiales.
Como el maestro supremo del mundo, el Señor Kṛṣṇa condena la actitud de Arjuna, quien dijo: «No encuentro bien alguno en esta lucha. Será la causa de permanencia perpetua en el infierno». Dichas afirmaciones de Arjuna se debían únicamente a la ignorancia. Él quería practicar la no violencia en el desempeño de su deber específico. Para un kṣatriya, estar en un campo de batalla y volverse no violento es filosofía de tontos. En el Parāśara-smṛti, o códigos religiosos establecidos por Parāśara, el gran sabio y padre de Vyāsadeva, se afirma:
kṣatriyo hi prajā rakṣan śastra-pāṇiḥ pradaṇḍayan nirjitya parasainyādi kṣitiṁ dharmeṇa pālayet.
«El deber del kṣatriya consiste en proteger a los ciudadanos de toda clase de dificultades y por esa razón tiene que aplicar la violencia en casos apropiados, para mantener la ley y el orden. Por lo tanto, tiene que conquistar a los soldados de los reyes enemigos y de este modo, debe gobernar el mundo con principios religiosos». Considerando todos los aspectos, Arjuna no tenía razón para abstenerse de luchar. En el caso de conquistar a sus enemigos, disfrutaría del reino; y si moría en la batalla sería elevado a los planetas celestiales cuyas puertas estaban abiertas para él de par en par. En cualquier caso, el luchar le sería beneficioso.