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Capítulo 3 · 41 / 43

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तस्मात्त्वमिन्द्रियाण्यादौ नियम्य भरतर्षभ ।
पाप्मानं प्रजहि ह्येनं ज्ञानविज्ञाननाशनम् ॥४१॥

tasmāt tvam indriyāṇy ādau
niyamya bharatarṣabha
pāpmānaṁ prajahi hy enaṁ
jñāna-vijñāna-nāśanam

tasmāt—por lo tanto; tvam—tú; indriyāṇi—sentidos; ādau—al principio; niyamya—regulando; bharatarṣabha—¡oh, lider entre los descendientes de Bharata!; pāpmānam—el gran símbolo del pecado; prajahi—refrena; hi—ciertamente; enam—este; jñāna—conocimiento; vijñāna—conocimiento científico sobre el alma pura; nāśanam—el destructor.

Por lo tanto, ¡Oh Arjuna, el mejor de los Bhāratas!, desde el mismo principio, refrena a este gran símbolo del pecado (la lujuria) regulando los sentidos y mata a este destructor del conocimiento y de la autorrealización.

El Señor aconsejó a Arjuna que regulara los sentidos desde el mismo principio para que pudiera refrenar al enemigo más pecaminoso, la lujuria, la cual destruye el impulso para la autorrealización y específicamente el conocimiento del yo. Jñānam se refiere al conocimiento del yo como distinto del no yo, o en otras palabras, el conocimiento de que el alma espiritual no es el cuerpo. Vijñānam se refiere al conocimiento específico del alma espiritual y al conocimiento de la posición constitucional de uno y su relación con el Alma Suprema. Esto se explica así en el Śrīmad-Bhāgavatam: jñānaṁ parama-guhyaṁ me yad-vijñāna-samanvitam/ sarahasyaṁ tad-aṅgaṁ ca gṛhāna gaditaṁ mayā: «El conocimiento del yo y del Yo Supremo es muy confidencial y misterioso, habiendo sido cubierto por māyā, pero se puede entender dicho conocimiento y comprensión específica si el Señor Mismo lo explica». El Bhagavad-gītā nos da ese conocimiento, específicamente el conocimiento del yo. Las entidades vivientes son partes y porciones del Señor y por lo tanto, están simplemente destinadas a servir al Señor. Esta conciencia es llamada conciencia de Kṛṣṇa. Así, desde el mismo principio de la vida uno tiene que aprender esta conciencia de Kṛṣṇa y de este modo, uno pueda volverse plenamente consciente de Kṛṣṇa y actuar conforme a ello. La lujuria es solamente el reflejo desvirtuado del amor por Dios, el cual es natural en toda entidad viviente. Pero si uno es educado en la conciencia de Kṛṣṇa desde el mismo principio, ese amor natural por Dios no puede deteriorarse en lujuria. Cuando el amor a Dios se deteriora en lujuria, es muy difícil volver al estado normal. Sin embargo, la conciencia de Kṛṣṇa es tan potente que incluso un principiante tardío puede volverse un amante de Dios, siguiendo los principios regulativos del servicio devocional. Entonces, desde cualquier etapa de la vida, o desde el momento en el que se entienda su urgencia, uno puede empezar a regular los sentidos en la conciencia de Kṛṣṇa, el servicio devocional al Señor y convertir la lujuria en amor por Dios –la etapa más elevada y perfecta de la vida humana.