Capítulo 6 · 16 / 42
6.18
यदा विनियतं चित्तमात्मन्येवावतिष्ठते ।
निःस्पृहः सर्वकामेभ्यो युक्त इत्युच्यते तदा ॥१८॥
yadā viniyataṁ cittam
ātmany evāvatiṣṭhate
nispṛhaḥ sarva-kāmebhyo
yukta ity ucyate tadā
yadā—cuando; viniyatam—particularmente disciplinado; cittam—la mente y sus actividades; ātmani—en la trascendencia; eva—ciertamente; avatiṣṭhate—se sitúa; nispṛhaḥ—desprovisto de; sarva—toda clase de; kāmebhyaḥ—deseos materiales; yuktaḥ—bien situado en el yoga; iti—así pues; ucyate—se dice que está; tadā—en ese momento.
Cuando el yogī, mediante la práctica del yoga disciplina sus actividades mentales y se sitúa en la Trascendencia –desprovisto de todos los deseos materiales– se dice que ha alcanzado el yoga.
Las actividades del yogī se distinguen de aquellas de una persona ordinaria, por su cese característico de todo tipo de deseos materiales –de los cuales el sexo es el principal. Un yogī perfecto está tan bien disciplinado en las actividades de la mente, que ya no puede ser perturbado por ningún tipo de deseo material. Esta etapa de perfección la pueden alcanzar en forma automática las personas situadas en conciencia de Kṛṣṇa, tal como se afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam (9.4.18-20):
sa vai manaḥ kṛṣṇa-padāravindayor vacāṁsi vaikuṇṭha-guṇānavarṇane karau harer mandira-mārjanādiṣu śrutiṁ cakārācyuta-sat-kathodaye mukunda-liṅgālaya-darśane dṛśau tad-bhṛtyagātra-sparśe ‘ṅga-saṅgamam ghrāṇaṁ ca tat-pāda-saroja-saurabhe śrīmat tulasyā rasanāṁ tad-arpite pādau hareḥ kṣetra-padānusarpaṇe śiro hṛṣīkeśa-padābhivandane kāmaṁ ca dāsye na tu kāma-kāmyayā yathottama-śloka-janāśrayā ratiḥ
«El rey Ambarīṣa primero ocupó su mente en los pies de loto del Señor Kṛṣṇa; luego, uno tras otro, ocupó sus palabras en describir las cualidades trascendentales del Señor, sus manos en limpiar el templo del Señor, sus oídos en escuchar las actividades del Señor, sus ojos en ver las formas trascendentales del Señor, su cuerpo en tocar los cuerpos de los devotos, su sentido del olfato en oler la fragancia de la flor de loto ofrecida al Señor, su lengua en saborear la hoja de tulasī ofrecida a los pies de loto del Señor, sus piernas en ir a los lugares de peregrinaje y al templo del Señor, su cabeza en ofrecer reverencias al Señor y sus deseos en llevar a cabo la misión del Señor. Todas estas actividades trascendentales son muy apropiadas para un devoto puro». Puede que esta etapa trascendental sea subjetivamente inexpresable para los seguidores de la senda impersonalista, pero se vuelve muy fácil y práctica para una persona situada en conciencia de Kṛṣṇa, tal como se hace evidente en la descripción anterior de las actividades de Mahārāja Ambarīṣa. A menos que la mente se fije en los pies de loto del Señor mediante el recuerdo constante, dichas actividades trascendentales no son prácticas. Por lo tanto, en el servicio devocional al Señor, estas actividades prescritas son llamadas arcanā, u ocupar todos los sentidos en el servicio del Señor. Los sentidos y la mente necesitan ocupaciones. La simple abnegación no es práctica. Por lo tanto, para las personas en general –especialmente para aquellas que no están en la orden de la vida de renuncia– la ocupación trascendental de los sentidos y la mente, como ya se describió, es el proceso perfecto para alcanzar el logro trascendental el cual es llamado yukta en el Bhagavad-gītā.