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Capítulo 9 · 2 / 34

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राजविद्या राजगुह्यं पवित्रमिदमुत्तमम् ।
प्रत्यक्षावगमं धर्म्यं सुसुखं कर्तुमव्ययम् ॥२॥

rāja-vidyā rāja-guhyaṁ
pavitram idam uttamam
pratyakṣāvagamaṁ dharmyaṁ
susukhaṁ kartum avyayam

rāja-vidyā—el rey de la educación; rāja-guhyam—el rey del conocimiento confidencial; pavitram—el más puro; idam—este; uttamam—trascendental; pratyakṣa—experimentado directamente; avagamam—entendido; dharmyam—el principio de la religión; susukham—muy feliz; kartum—de realizar; avyayam—imperecedero.

Este conocimiento es el rey de la educación, el más secreto de todos los secretos. Es el conocimiento más puro y porque da percepción directa del yo mediante la comprensión, es la perfección de la religión. Es imperecedero y se practica con alegría.

Este capítulo del Bhagavad-gītā, es llamado el rey de la educación porque es la esencia de todas las doctrinas y filosofías explicadas anteriormente. En la India hay siete filósofos principales: Gautama, Kaṇāda, Kapila, Yājñavalkya, Śāṇdilya, Vaiśvā-nara y finalmente Vyāsadeva, el autor del Vedānta-sūtra, así que no hay escasez de conocimiento en el campo de la filosofía o conocimiento trascendental. Ahora, el Señor dice que este Noveno Capítulo es el rey de todo ese conocimiento, la esencia de todo el conocimiento que se puede obtener del estudio de los Vedas y de las diferentes clases de filosofía. Es el más confidencial porque el conocimiento trascendental o confidencial implica entender la diferencia entre el alma y el cuerpo. Y el rey de todo conocimiento confidencial culmina en el servicio devocional. Por lo general, a la gente no se la educa en este conocimiento confidencial, sino que se la educa en el conocimiento externo. En cuanto a la educación ordinaria se refiere, la gente está involucrada en tantas materias: política, sociología, física, química, matemáticas, astronomía, ingeniería, etc. Existen muchos sectores de conocimiento en muchas universidades enormes por todo el mundo, pero desafortunadamente no existe ninguna universidad o institución educativa donde se instruya la ciencia del alma espiritual. Sin embargo, el alma es la parte más importante de este cuerpo; sin la presencia del alma el cuerpo no tiene ningún valor. Sin embargo, la gente pone gran énfasis en las necesidades corporales de la vida, sin dar importancia al alma vital. El Bhagavad-gītā, especialmente a partir del Segundo Capítulo, enfatiza la importancia del alma. Desde el mismo principio, el Señor dice que este cuerpo es perecedero y que el alma es imperecedera. Esa es una parte confidencial del conocimiento: simplemente saber que el alma espiritual es diferente de este cuerpo y que su naturaleza es inmutable, indestructible y eterna. Pero eso no ofrece ninguna información positiva sobre el alma. A veces la gente está bajo la impresión de que el alma es diferente del cuerpo y que cuando el cuerpo se acaba, o uno se libera del cuerpo, el alma permanece en el vacío y se vuelve impersonal. Pero en realidad eso no es un hecho. ¿Cómo puede el alma, que es tan activa dentro de este cuerpo, ser inactiva después de liberarse del cuerpo? Ella es siempre activa. Si es eterna, entonces es eternamente activa y sus actividades en el reino espiritual son la parte más confidencial del conocimiento espiritual. Por lo tanto, estas actividades del alma espiritual constituyen como se indica aquí, el rey de todo el conocimiento, la parte más confidencial de todo el conocimiento. Este conocimiento es la forma más pura de todas las actividades, tal como se explica en la literatura Védica. En el Padma Purāṇa se han analizado las actividades pecaminosas del hombre y se muestran como los resultados de pecado tras pecado. Aquellos que se ocupan en actividades fruitivas se enredan en diferentes etapas y formas de reacciones pecaminosas. Por ejemplo, cuando se siembra una semilla de un árbol particular, el árbol no parece crecer inmediatamente sino que toma algún tiempo. Primero es un pequeño brote, desarrolla la forma de un árbol, luego florece, produce frutas y cuando está maduro, las flores y los frutos son disfrutados por la persona que sembró la semilla del árbol. De forma similar, cuando un hombre realiza una acción pecaminosa, ésta al igual que la semilla, toma tiempo en fructificar. Hay diferentes etapas. La acción pecaminosa puede ya haber sido detenida por el individuo, pero los resultados o el fruto de esa acción pecaminosa aún se disfrutan. Existen pecados que aún están en forma de semillas y existen otros que ya han fructificado y que nos dan su fruto, lo que experimentamos como sufrimiento y dolor, tal como se explica en el vigésimo verso del Séptimo Capítulo. Una persona que ya ha acabado completamente con las reacciones de todas las actividades pecaminosas y que se ocupa plenamente en actividades piadosas estando así libre de la dualidad de este mundo material, se ocupa en el servicio devocional de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa. En otras palabras, aquellos que se ocupan realmente en el servicio devocional al Señor Supremo ya están libres de todas las reacciones. Para aquellos que se ocupan en el servicio devocional de la Suprema Personalidad de Dios, todas las reacciones pecaminosas, ya sea que estén fructificadas o que estén almacenadas, o en forma de semilla, se desvanecen gradualmente. Por lo tanto, la potencia purificadora del servicio devocional es muy fuerte y es llamada pavitram uttamam, lo más puro. Uttamam significa trascendental. Tamas significa este mundo material o la oscuridad y uttamam quiere decir aquello que es trascendental a las actividades materiales. Las actividades devocionales nunca deben considerarse materiales, aunque a veces parece que los devotos se ocupan de la misma manera que los hombres ordinarios. No obstante, aquel que puede ver y que está familiarizado con el servicio devocional, sabrá que no son actividades materiales. Todas ellas son actividades espirituales y devocionales incontaminadas por las modalidades de la naturaleza material. Se dice que la ejecución del servicio devocional es tan perfecta, que uno puede percibir los resultados directamente. Este resultado directo se percibe realmente y nosotros tenemos la experiencia práctica de que cualquier persona que canta los santos nombres de Kṛṣṇa (Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare), en el transcurso del tiempo siente cierto placer trascendental y muy pronto se purifica de toda la contaminación material. Esto se ve efectivamente. Además, si uno no solo se ocupa en oír, sino también en tratar de difundir el mensaje de las actividades devocionales o si se ocupa en ayudar a las actividades misioneras de la conciencia de Kṛṣṇa, siente gradualmente el progreso espiritual. Este avance en la vida espiritual no depende de ningún tipo de cualifica-

ción ni educación previa. El método mismo es tan puro que simplemente por ocuparse en él uno se purifica. En el Vedānta-sūtra esto también se describe con las siguientes palabras: prakāśaś ca karmaṇy abhyāsāt. «El servicio devocional es tan potente que simplemente por ocuparse en las actividades del servicio devocional, sin duda uno se ilumina». Nārada, quien resultaba ser el hijo de una sirvienta, no tenía educación ni había nacido en una familia elevada, pero cuando su madre se ocupaba en servir a grandes devotos, Nārada también se ocupaba y a veces en la ausencia de su madre, él mismo servía a los grandes devotos. Nārada personalmente dice: «Solamente una vez con su permiso, comí los remanentes de su comida y al hacerlo así, todos mis pecados fueron erradicados al instante. Estando así ocupado, mi corazón se purificó y en ese momento la propia naturaleza del trascendentalista se volvió atractiva para mí» (Bhāg. 1.5.25). Nārada le cuenta a su discípulo Vyāsadeva que en una vida anterior, él se ocupó como el joven sirviente de devotos purificados durante los cuatro meses de su estancia y que él se relacionaba íntimamente con ellos. A veces aquellos sabios dejaban remanentes de alimento en sus platos y el muchacho, quien lavaba sus platos, deseó probar los remanentes. Así, él preguntó a los grandes devotos si podía comerlos y ellos le dieron permiso. Nārada entonces comió esos remanentes y por consiguiente se liberó de todas las reacciones pecaminosas. Al seguir comiendo, se volvió gradualmente tan puro de corazón como los sabios y desarrolló gradualmente el mismo gusto. Los grandes devotos saborean el gusto del incesante servicio devocional al Señor, oyendo, cantando, etc. y al desarrollar el mismo gusto Nārada también quiso oír y cantar las glorias del Señor. Por relacionarse con los sabios de esta manera, desarrolló un gran deseo por el servicio devocional. Por lo tanto, él cita el Vedānta-sūtra (prakāśaś ca karmany abhyāsāt): si uno simplemente se ocupa en las acciones del servicio devocional, todo se revela automáticamente y uno puede entender. Esto se llama prakāśaḥ, o percepción directa. Nārada era en realidad el hijo de una sirvienta. Él no tuvo oportunidad de ir a la escuela. Él simplemente ayudaba a su madre y afortunadamente su madre prestó algún servicio a los devotos. El niño Nārada también tuvo la oportunidad y simplemente mediante el contacto, alcanzó la meta más elevada de todas las religiones, el servicio devocional. En el Śrīmad-Bhāgavatam se dice que generalmente las personas religiosas no saben que la más alta perfección de la religión es la obtención de la etapa del servicio devocional. Generalmente se requiere del conocimiento Védico para la comprensión del sendero de la autorrealización. Pero en este caso, aunque no estaba educado en los principios Védicos, Nārada adquirió el resultado más elevado de los estudios Védicos. Este proceso es tan potente que incluso sin realizar regularmente el proceso religioso uno puede elevarse a la más alta perfección. ¿Cómo es esto posible? Esto también se confirma en la literatura Védica: ācāryavān puruṣo veda. Aquel que se relaciona con los grandes ācāryas, aunque no sea instruido o no haya estudiado los Vedas, puede familiarizarse con todo el conocimiento necesario para la comprensión. El proceso del servicio devocional es muy gozoso. ¿Por qué? El servicio devocional consiste en śravaṇaṁ kīrtanaṁ viṣṇoḥ. Así que uno simplemente puede oír el canto de las glorias del Señor o puede asistir a las conferencias filosóficas sobre el conocimiento trascendental impartidas por los ācāryas autorizados. Simplemente sentándose uno puede aprender; luego puede comer los remanentes de los alimentos ofrecidos a Dios, agradables platos apetitosos. El servicio devocional es gozoso en cada etapa. Uno puede realizar servicio devocional incluso en la condición de mayor pobreza. El Señor dice: patraṁ puṣpaṁ phalaṁ: Él está dispuesto a aceptar cualquier clase de ofrenda del devoto, no importa lo que sea. Incluso una hoja, una flor, un poco de fruta, o un poco de agua, que son asequibles en cualquier parte del mundo, pueden ser ofrecidos por cualquier persona sin importar su posición social y se aceptarán si se ofrecen con amor. Hay muchos ejemplos en la historia. Tan solo por probar las hojas de tulasī ofrecidas a los pies de loto del Señor, grandes sabios como Sanatkumāra se volvieron grandes devotos. Por lo tanto, el proceso devocional es muy agradable y puede hacerse con alegría. Dios acepta únicamente el amor con que se le ofrecen las cosas. Aquí se dice que este servicio devocional existe eternamente. No es como alegan los filósofos Māyāvādīs. Ellos adoptan, a veces, un supuesto servicio devocional y continúan su servicio devocional mientras no se liberan, pero al final cuando se liberan, «se vuelven uno con Dios». Dicho servicio devocional temporal y oportunista no se acepta como servicio devocional puro. El servicio devocional verdadero continúa incluso después de la liberación. Cuando el devoto llega al planeta espiritual en el reino de Dios, él también se ocupa allí en servir al Señor Supremo. Él no intenta volverse uno con el Señor Supremo. Como se verá, el servicio devocional verdadero comienza después de la liberación. Así, en el Bhagavad-gītā se dice, brahma-bhūta. Después de liberarse o situarse en la posición del Brahman, empieza el servicio devocional. Realizando servicio devocional uno puede entender al Señor Supremo. Nadie puede entender a la Suprema Personalidad de Dios ocupándose en karma-yoga, jñāna, aṣṭāṅga-yoga, ni cualquier otro yoga independientemente. Sin llegar a la etapa de servicio devocional no es posible entender qué es la Personalidad de Dios. En el Śrīmad-Bhāgavatam también se confirma que cuando uno se purifica ejecutando el proceso del servicio devocional, especialmente oyendo el Śrīmad-Bhāgavatam o el Bhagavad-gītā de almas sabias, entonces él puede entender la ciencia de Kṛṣṇa, o la ciencia de Dios. Evaṁ prasanna-manaso bhagavad-bhakti-yogataḥ. Cuando el corazón se limpia de toda necedad, entonces uno puede entender qué es Dios. Así, el proceso de servicio devocional, o la conciencia de Kṛṣṇa, es el rey de toda la educación y el rey de todo conocimiento confidencial. Es la forma más pura de religión, se puede llevar a cabo gozosamente sin ninguna dificultad, y por eso, uno debe adoptarlo.