Capítulo 9 · 7 / 34
9.7
सर्वभूतानि कौन्तेय प्रकृतिं यान्ति मामिकाम् ।
कल्पक्षये पुनस्तानि कल्पादौ विसृजाम्यहम् ॥७॥
sarva-bhūtāni kaunteya
prakṛtiṁ yānti māmikām
kalpa-kṣaye punas tāni
kalpādau visṛjāmy aham
sarva-bhūtāni—todas las entidades creadas; kaunteya—¡oh, hijo de Kuntī!; prakṛtim—naturaleza; yānti—entran; māmikām—en Mí; kalpa-kṣaye—al final del milenio; punaḥ—de nuevo; tāni—todos esos; kalpa-ādau—al principio del milenio; visṛjāmi—creo; aham—Yo.
¡Oh hijo de Kuntī!, al final del milenio toda la manifestación material entra en Mi naturaleza y al comenzar otro milenio, mediante Mi potencia, Yo creo de nuevo.
La creación, mantenimiento y aniquilación de esta manifestación material cósmica depende por completo de la suprema voluntad de la Personalidad de Dios. «Al final del milenio» significa cuando muere Brahmā. Brahmā vive cien años y uno de sus días se calcula en 4.300.000.000 de nuestros años terrestres. Su noche dura lo mismo. Su mes consiste en treinta de dichos días y noches y su año de doce meses. Después de cien de dichos años, cuando Brahmā muere, ocurre la devastación o aniquilación; esto significa que la energía manifestada por el Señor Supremo se recoge de nuevo en Sí Mismo. Entonces, otra vez, cuando hay necesidad de manifestar el mundo cósmico, esto se lleva a cabo por Su voluntad: «Aunque Soy uno, Me convertiré en muchos». Este es el aforismo Védico. Él se expande en esta energía material y ocurre de nuevo la manifestación cósmica completa.