Capítulo 10 · 3 / 40
10.3
यो मामजमनादिं च वेत्ति लोकमहेश्वरम् ।
असम्मूढः स मर्त्येषु सर्वपापैः प्रमुच्यते ॥३॥
yo mām ajam anādiṁ ca
vetti loka-maheśvaram
asammūḍhaḥ sa martyeṣu
sarva-pāpaiḥ pramucyate
yaḥ—todo aquel; mām—a Mí; ajam—que no nace; anādim—sin principio; ca—también; vetti—conoce; loka—los planetas; maheśvaram—el amo supremo; asammūḍhaḥ—sin duda; saḥ—él; martyeṣu—entre aquellos sujetos a la muerte; sarva-pāpaiḥ—de todas las reacciones pecaminosas; pramucyate—se libera.
Aquel que Me conoce como el que no nace, que no tiene origen y como el Señor Supremo de todos los mundos –quien entre los hombres está libre del engaño, se libera de todos los pecados.
Como se afirma en el Séptimo Capítulo, aquellos que están tratando de elevarse a la plataforma del entendimiento espiritual no son hombres ordinarios. Ellos son superiores a millones y millones de hombres ordinarios que no tienen ningún conocimiento sobre la comprensión espiritual, pero de entre aquellos que realmente tratan de entender su situación espiritual, aquel que llega a la comprensión de que Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios, el propietario de todo y el que no nace, es la persona con más éxito en la iluminación espiritual. Únicamente en esa etapa, cuando se ha entendido completamente la posición suprema de Kṛṣṇa, puede uno liberarse totalmente de toda reacción pecaminosa. Aquí, la palabra ajam, que significa no nacido, no debe confundirse con las entidades vivientes, a quienes se describe en el Segundo Capítulo como ajam. El Señor es diferente de las entidades vivientes que nacen y mueren debido al apego material. Las almas condicionadas cambian sus cuerpos, pero Su cuerpo no cambia. Incluso cuando viene a este mundo material, Él viene como la misma Personalidad que nunca nace; por ello, en el Cuarto Capítulo se dice que el Señor, mediante Su potencia interna, no está subordinado a la energía material inferior, sino que está siempre situado en la energía superior. Él existía antes de la creación y Él es diferente de Su creación. Todos los semidioses fueron creados dentro de este mundo material, pero en lo que se refiere a Kṛṣṇa, se dice que Él no es creado; por lo tanto, Kṛṣṇa es diferente incluso de los grandes semidioses como Brahmā y Śiva. Y debido a que Él es el creador de Brahmā, Śiva y de todos los demás semidioses, Él es la Persona Suprema de todos los planetas. Por lo tanto, Śrī Kṛṣṇa es diferente de todo lo que es creado y cualquiera que así le conozca, se libera al instante de toda reacción pecaminosa. Uno debe liberarse de toda actividad pecaminosa para estar así situado en el conocimiento del Señor Supremo. Solamente se le puede conocer mediante el servicio devocional y no por ningún otro medio, tal como se afirma en el Bhagavad-gītā. Uno no debe tratar de entender a Kṛṣṇa como un ser humano. Como se afirmó anteriormente, solo una persona necia cree que Él es un ser humano. Esto se vuelve a expresar aquí de otra manera. El hombre que no es necio, que es lo suficientemente inteligente como para entender la posición constitucional de la Divinidad, siempre está libre de toda reacción pecaminosa. Si a Kṛṣṇa se le conoce como el hijo de Devakī, entonces ¿cómo es posible que no nazca? Eso se explica también en el Śrīmad-Bhāgavatam: cuando Él apareció ante Devakī y Vasudeva, Él no nació como un niño ordinario. Apareció en Su forma original y luego Se transformó en un niño ordinario. Cualquier cosa que se haga bajo la dirección de Kṛṣṇa, es trascendental. No puede ser contaminada por las reacciones materiales, las cuales pueden ser auspiciosas o desfavorables. El concepto de que existen cosas auspiciosas y desfavorables en el mundo material es más o menos una creación mental, ya que no hay nada auspicioso en el mundo material. Todo es desfavorable porque la propia máscara material es nefasta. Simplemente imaginamos que algo es auspicioso. Lo verdaderamente auspicioso depende de las actividades en la conciencia de Kṛṣṇa con plena devoción y servicio.
Por consiguiente, si realmente queremos que nuestras actividades sean auspiciosas, entonces debemos trabajar bajo la dirección del Señor Supremo. Dichas instrucciones se dan en las escrituras autoritativas, tales como el Śrīmad-Bhāgavatam y el Bhagavad-gītā, o a través de un maestro espiritual fidedigno. Debido a que el maestro espiritual es el representante del Señor Supremo, su instrucción es directamente la instrucción del Señor Supremo. El maestro espiritual, las personas santas y las escrituras, dirigen de la misma manera. No hay contradicción entre estas tres fuentes. Toda acción que se efectúa bajo dicha dirección está libre de las reacciones de las actividades piadosas e impías de este mundo material. La actitud trascendental del devoto en la ejecución de actividades es de hecho de renunciación y eso es llamado sannyāsa. Cualquiera que actúe bajo la dirección del Señor Supremo es en verdad un sannyāsī y un yogī y no el hombre que tan solo acepta la vestimenta del sannyāsī, o un pseudoyogī.