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Capítulo 13 · 22 / 29

13.28

समं सर्वेषु भूतेषु तिष्ठन्तं परमेश्वरम् ।
विनश्यत्स्वविनश्यन्तं यः पश्यति स पश्यति ॥२८॥

samaṁ sarveṣu bhūteṣu
tiṣṭhantaṁ parameśvaram
vinaśyatsv avinaśyantaṁ
yaḥ paśyati sa paśyati

samam—igualmente; sarveṣu—en todas; bhūteṣu—entidades vivientes; tiṣṭhantam—residiendo; parameśvaram—la Superalma; vinaśyatsu—en lo destructible; avinaśyantam—no destruido; yaḥ—cualquiera; paśyati—ve; saḥ—él; paśyati—realmente ve.

Aquel que ve a la Superalma acompañando al alma individual en todos los cuerpos y que comprende que ni el alma ni la Superalma se destruyen jamás, él realmente ve.

Quienquiera que pueda ver tres cosas –el cuerpo, el propietario del cuerpo, o el alma individual y el amigo del alma individual, unidas en buena compañía– realmente posee conocimiento. Aquellos que no están en contacto con el amigo del alma son ignorantes; ellos simplemente ven el cuerpo y cuando el cuerpo es destruido piensan que todo se ha acabado, pero en realidad esto no es así. Después de la destrucción del cuerpo, tanto el alma como la Superalma existen y continuarán existiendo eternamente, en muchas formas diversas, tanto móviles como inmóviles. La palabra sánscrita parameśvaram se traduce a veces como el alma individual porque el alma es el amo del cuerpo y después de la destrucción del cuerpo, se transfiere a otra forma. Él es, de este modo, el amo. Pero otras personas interpretan que este parameśvaram es la Superalma. En ambos casos tanto la Superalma como el alma individual permanecen. No son destruidas. Aquel que puede verlo de esta manera, puede en realidad ver lo que sucede.