Capítulo 4 · 26 / 42
4.26
श्रोत्रादीनीन्द्रियाण्यन्ये संयमाग्निषु जुह्वति ।
शब्दादीन्विषयानन्य इन्द्रियाग्निषु जुह्वति ॥२६॥
śrotrādīnīndriyāṇy anye
saṁyamāgniṣu juhvati
śabdadīn viṣayān anya
indriyāgniṣu juhvati
śrotra-ādīni—el proceso de oír; indriyāṇi—sentidos; anye—otros; saṁyama—de restricción; agniṣu—en el fuego; juhvati—ofrece; śabda-ādīn—vibración sonora, etc; viṣayān—objetos de la gratificación de los sentidos; anye—otros; indriya—de los órganos sensoriales; agniṣu—en el fuego; juhvati—sacrifican.
Algunos de ellos sacrifican el proceso de oír y los sentidos en el fuego de la mente controlada y otros sacrifican los objetos de los sentidos tales como el sonido, en el fuego del sacrificio.
Las cuatro divisiones de la vida humana, llamadas brahmacārī, gṛhastha, vānaprastha y sannyāsī, están destinadas a ayudar a los hombres a volverse yogīs o trascendentalistas perfectos. Ya que la vida humana no está hecha para que disfrutemos de la gratificación de los sentidos como los animales, las cuatro órdenes de la vida humana están organizadas de tal modo que uno pueda perfeccionarse en la vida espiritual. Los brahmacārīs, o estudiantes que están bajo el cuidado de un maestro espiritual fidedigno, controlan la mente mediante la abstención de la gratificación de los sentidos. En este verso se les describe como aquellos que sacrifican el proceso de oír y los sentidos en el fuego de la mente controlada. Un brahmacārī solamente oye palabras relacionadas con la conciencia de Kṛṣṇa; oír es el principio básico para comprender y por lo tanto, el brahmacārī puro se ocupa completamente en harer nāmānukīrtanam –cantar y escuchar las glorias del Señor. Él se restringe de las vibraciones de los sonidos materiales y su poder auditivo lo ocupa en la vibración sonora trascendental de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa. Del mismo modo, los matrimonios, quienes tienen cierta licencia para la gratificación de los sentidos, realizan dichos actos con gran restricción. La vida sexual, la intoxicación y el comer carne son las tendencias generales de la sociedad humana, pero un hombre casado regulado no incurre en la vida sexual sin restricción y otras gratificaciones de los sentidos. Es por ello que el matrimonio basado en los principios de la vida religiosa es común en todas las sociedades humanas civilizadas porque esa es la manera de tener una vida sexual restringida. Esta vida sexual restringida y desapegada es también un tipo de yajña porque los matrimonios estrictos sacrifican su tendencia general a la gratificación de los sentidos por una vida trascendental más elevada.