Capítulo 10 · 32 / 40
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मृत्युः सर्वहरश्चाहमुद्भवश्च भविष्यताम् ।
कीर्तिः श्रीर्वाक्च नारीणां स्मृतिर्मेधा धृतिः क्षमा ॥३४॥
mṛtyuḥ sarva-haraś cāham
udbhavaś ca bhaviṣyatām
kīrtiḥ śrīr vāk ca nārīṇām
smṛtir medhā dhṛtiḥ kṣamā
mṛtyuḥ—la muerte; sarva-haraḥ—que todo lo devora; ca—también; aham—Yo soy; udbhavaḥ—generación; ca—también; bhaviṣyatām—del futuro; kīrtiḥ—fama; śrīḥ vāk—palabras bellas; ca—también; nārīṇāṁ—de las mujeres; smṛtiḥ—memoria; medhā—inteligencia; dhṛtiḥ—fidelidad; kṣamā—paciencia.
Yo soy la muerte que todo lo devora y soy el generador de todas las cosas que han de existir. Entre las mujeres Yo soy la fama, la fortuna, el habla, la memoria, la inteligencia, la fidelidad y la paciencia.
Tan pronto como un hombre nace, muere a cada momento. Así, la muerte devora a todas las entidades vivientes a cada momento, pero el último golpe se llama la muerte misma. Esa muerte es Kṛṣṇa. Todas las especies de vida pasan por seis cambios básicos. Nacen, crecen, permanecen por algún tiempo, se reproducen, decaen y finalmente se desvanecen. De estos cambios, el primero es la salida del vientre materno y eso es Kṛṣṇa. Lo que se genera primero es el principio de todas las actividades futuras. Las seis opulencias enumeradas son consideradas femeninas. Si una mujer las posee todas o alguna de ellas, se vuelve gloriosa. El sánscrito es un idioma perfecto y es por lo tanto, muy glorioso. Después de estudiar, si alguien puede recordar el tema, está dotado de buena memoria, o smṛti. Uno no tiene porque leer muchos libros sobre diferentes temas; la habilidad de recordar unos pocos y citarlos cuando sea necesario es también otra opulencia.