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Capítulo 9 · 29 / 34

9.29

समोऽहं सर्वभूतेषु न मे द्वेष्योऽस्ति न प्रियः ।
ये भजन्ति तु मां भक्त्या मयि ते तेषु चाप्यहम् ॥२९॥

samo’haṁ sarva-bhūteṣu
na me dveṣyo’sti na priyaḥ
ye bhajanti tu māṁ bhaktyā
mayi te teṣu cāpy aham

samaḥ—con la misma disposición; aham—Yo; sarva-bhūteṣu—a todas las entidades vivientes; na—nadie; me—Mío; dveṣyaḥ—odioso; asti—es; na—ni; priyaḥ—querido; ye—aquellos; bhajanti—prestan servicio trascendental; tu—sin embargo; mām—a Mí; bhaktyā—con devoción; mayi—a Mí; te—dichas personas; teṣu—en ellas; ca—también; api—ciertamente; aham—Yo.

Yo no envidio ni Soy parcial con nadie. Yo soy igual con todos, pero aquel que Me presta servicio con devoción es un amigo, está en Mí y Yo también soy un amigo para él.

Aquí podría preguntarse que si Kṛṣṇa es igual con todos y nadie es Su amigo especial, entonces ¿por qué Él tiene un interés especial en los devotos que siempre se ocupan en Su servicio trascendental? Pero esto no es una discriminación; esto es natural. Cualquier hombre en este mundo material puede que tenga una disposición muy caritativa, sin embargo él tiene un interés especial por sus propios hijos. El Señor declara que toda entidad viviente –en cualquiera que sea su forma– es su hijo y como tal, Él suministra a todo el mundo una generosa provisión de las necesidades de la vida. Él es como una nube que derrama su lluvia por doquier, sin tener en cuenta si cae en una roca, en la tierra, o en el agua. Pero a Sus devotos Él les da una atención específica. Aquí se mencionan dichos devotos: ellos están siempre en conciencia de Kṛṣṇa y por lo tanto, están siempre situados trascendentalmente en Kṛṣṇa. La propia frase conciencia de Kṛṣṇa, sugiere que aquellos que están situados en dicha conciencia son trascendentalistas vivientes, situados en Él. Aquí dice el Señor claramente, «mayi te», «en Mí». Naturalmente como resultado, el Señor también está en ellos. Esto es recíproco. Esto también explica las palabras: asti na priyaḥ/ ye bhajanti: «En la misma proporción que alguien se entrega a Mí, Yo cuido de él». Esta reciprocidad trascendental existe porque tanto el Señor como el devoto son conscientes. Cuando un diamante está montado sobre un anillo de oro, este se ve muy bonito. El oro es ensalzado y al mismo tiempo el diamante es ensalzado. El Señor y la entidad viviente relucen eternamente y cuando la entidad viviente se inclina hacia el servicio del Señor Supremo, esta se asemeja al oro. El Señor es un diamante y así esta combinación es muy bella. Las entidades vivientes en su estado puro se llaman devotos. El Señor Supremo Se convierte en el devoto de Sus devotos. Si no hubiera una relación recíproca entre el devoto y el Señor, entonces la filosofía personalista no tendría razón de ser. En la filosofía impersonal no hay reciprocidad entre el Supremo y la entidad viviente. Pero en la filosofía personalista sí existe. A menudo se da el ejemplo de que el Señor es como un árbol de deseos y lo que uno quiera de este árbol de deseos, el Señor lo provee. Pero aquí la explicación es más completa. Aquí el Señor afirma que es parcial con los devotos. Ésta es la manifestación de la misericordia especial del Señor con los devotos. No se debe considerar que la reciprocidad del Señor está bajo las leyes del karma. Ésta pertenece a la situación trascendental en la cual funcionan el Señor y Sus devotos. El servicio devocional al Señor no es una actividad de este mundo material; es parte del mundo espiritual donde predominan la eternidad, la bienaventuranza y el conocimiento.